* El chavismo emplea puestas en escena emocionales y propuestas de amnistía para intentar suavizar su imagen de represor.
* Pese a la salida de Nicolás Maduro, persiste la censura, lo que extiende los «desiertos informativos» mientras la audiencia migra hacia Instagram, WhatsApp y TikTok.
* Las designaciones de Miguel Pérez Pirela y Hernán Canorea en comunicación reflejan una pugna interna entre los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello.
Expediente Público
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, hizo una movida nunca vista desde que el chavismo está en el poder: acercarse a los alrededores de uno de los múltiples centros de detención, y entablar un diálogo con los familiares de los presos de conciencia.
El episodio cobró mayor dramatismo cuando Rodríguez abrazó a una mujer sumida en aparente llanto, que suplicaba la liberación de un familiar. La señora, posteriormente identificada por medios independientes como María Malavé, en realidad no tenía a ningún pariente tras las rejas. La escena se difundió el 6 de febrero pasado.
“Lo de Malavé tuvo un efecto boomerang”, afirmó el director de la asociación civil Cazadores de Fake News, Adrián González. “La gente no está preparada para creer en Jorge Rodríguez de buenas a primeras”, agregó.
González participó en un panel para analizar la situación de los medios venezolanos tras la extracción de Nicolás Maduro, llevada a cabo el 3 de enero. Ahí explicó que el episodio de Rodríguez tuvo varios propósitos políticos: primero, “quitar el halo de represor”; luego, reafirmar que el chavismo sigue siendo gobierno en Venezuela y no Donald Trump; y, por último, mostrar que más allá de lo que pueda decir la oposición desde el exterior los propios oficialistas están proponiendo una Ley de Amnistía.
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La movida de Jorge Rodríguez frente a las celdas de la Zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana —donde los presos políticos se mezclan con delincuentes comunes—, al este de Caracas, tuvo especial impacto si se toma en cuenta que allí, como en otros lugares, los familiares de los detenidos están pernoctando en plena calle, mientras esperan la ansiada liberación de sus seres queridos.
Luego de la detención de Maduro por fuerzas militares estadounidenses, el chavismo ha intentado cambiar su cara, valiéndose del férreo control que todavía mantiene sobre los medios de comunicación en Venezuela.
De allí que la imagen del máximo jefe del Parlamento, abrazado por la dama llorosa, se haya viralizado. “Mostró a un Jorge Rodríguez empático. Luego se corroboró que la mujer no era familiar de nadie allí, pero se hizo uso de esa imagen para decir que hay empatía, cosa que nunca hubo anteriormente”, explicó a Expediente Público, Luisa Torrealba, investigadora del Instituto de Investigaciones de la Comunicación (Ininco).

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Miguel Pérez Pirela y Hernán Canorea, al poder
La súbita salida de Maduro dejó al oficialismo sin su principal referente informativo. Tras la llegada de Delcy Rodríguez a la posición de presidenta encargada, se han implantado una docena de cambios en el tren ejecutivo. Entre ellos, el correspondiente al Ministerio de Comunicación e Información (MinCi). Freddy Ñáñez fue reemplazado por Miguel Pérez Pirela.
En principio, parecería más bien un enroque entre elementos de la misma camada. Sin embargo, para Torrealba, el nuevo ministro “tiene un perfil más académico y profesional, así como una mayor capacidad organizativa”.
Pérez Pirela ha pasado por las aulas de la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, la Universidad Roma III y la Sorbona de Francia.
Aguas abajo, sin embargo, las cosas parecen distintas. La Presidencia de Venezolana de Televisión (VTV), que también era ejercida por Ñáñez, fue asignada a Hernán Canorea.
La carrera de Canorea se ha desarrollado bajo la sombra del oficialismo, primero en Radio Nacional de Venezuela y luego en el equipo de producción de Con el mazo dando, el programa televisivo del vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y ministro de Relaciones Interiores, Diosdado Cabello.
Canorea, advirtió Torrealba, “va a dirigir una televisión financiada con recursos del Estado, sin tener formación en gerencia”.
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“VTV no tiene mucha audiencia, pero su señal llega a todo el país. Debería ser un ejemplo de imparcialidad, pero creo que va a agudizarse su uso propagandístico y la criminalización de los actores políticos, líderes sociales y representantes de la sociedad civil”, señaló la investigadora.
Estas designaciones son indicativas de la nueva correlación del poder en Venezuela. Mientras que Pérez Pirela está más cercano a la esfera de los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, Canorea es visto como un delfín de Cabello, hombre duro del oficialismo.
La propaganda digital del chavismo, debilitada
Luego del 3 de enero, el oficialismo venezolano pareció perder el norte informativo, no solo en los medios convencionales manejados por el Estado sino también en lo que González describe como “enjambres digitales”, es decir, cientos de individuos con cuentas en redes sociales -a menudo incluidos en las nóminas oficiales- que son capaces de posicionar etiquetas, poner temas sobre el tapete informativo, con enfoques específicos, así como descalificar otros tópicos.
“Ya las cosas no funcionan igual. De hecho, no sabemos si funcionan. No hay campañas impulsadas en tan poco tiempo”, afirmó el analista.

Esto explicaría por qué el presidente del Parlamento se vio en la necesidad de dar la cara, así fuese mediante una situación montada de manera artificiosa. En otras oportunidades, sus declaraciones pudieron ser emitidas desde la comodidad del Hemiciclo, y hubiesen tenido todo el eco derivado de las repeticiones a través de la intrincada red de medios estatales.
Nuevo esquema: víctimas afuera, represores adentro
Para la representante de ProboxVE, Mariví Marín, en Venezuela podría plantearse una “reconfiguración” de las dinámicas informativas.
“En momentos de crisis, hay una realineación de las narrativas, a pesar de lo que pueda pasar a lo interno del oficialismo”, afirmó a Expediente Público.
ProboxVe es un observatorio digital que monitorea y analiza la conversación sociopolítica en el país suramericano. Su portavoz indicó que, en el afán de entablar algún tipo de diálogo con la comunidad internacional, luego de la extracción de Maduro el “oficialismo se volvió bilingüe”.
Impulsó etiquetas en las redes sociales como #FreeMaduro o #FreeCilia. Una reedición de aquella divulgada a partir de 2020, #FreeAlexSaab, en referencia al enviado de Miraflores a Irán, capturado por la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) durante una escala en Cabo Verde.
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Indicó además que buena parte de los mensajes emitidos luego del 3 de enero intentan colocar al oficialismo como víctima ante la comunidad internacional. Mientras tanto, al interior del país, continúan las dinámicas de amenazas y autocensura.
Sin embargo, según Marín, ahora se plantean situaciones fuera de lo común. Por ejemplo, un canal privado de televisión tradicionalmente plegado a la línea oficialista, como Venevisión, últimamente ha dado cabida a declaraciones de la lideresa opositora y ganadora del premio Nóbel, María Corina Machado, y ha hecho cobertura noticiosa a las marchas promovidas por el movimiento estudiantil.
Para la analista, con este cambio en la línea informativa, el llamado Canal de La Colina “intenta no quedar totalmente del lado del opresor”.
Instagram y WhatsApp, entre los principales canales
Luego de más de dos décadas de censura y autocensura, así como de desarrollo tecnológico, las audiencias han alterado completamente sus hábitos. Los medios tradicionales, como la prensa, la radio y la televisión de señal abierta han sido desplazados por completo.

Un estudio periódico de Consultores 21, cuya última actualización fue presentada en septiembre de 2025, indica que las páginas web (46%) e Instagram (37%) son las plataformas a las que acude la mayoría de los venezolanos en la búsqueda de noticias.
Según el director del Instituto Delphos, Félix Séijas, los medios tradicionales en Venezuela “tienen un problema de credibilidad”.
Consultado por Expediente Público, indicó que la gente se ve obligada a acudir a las redes sociales, e incluso a los chats de sus vecinos en WhatsApp, para verificar lo que se está afirmando a través de otras plataformas.
“En las redes formales, Instagram ha cobrado importancia, lo mismo que TikTok, que subió mucho en estos meses, al punto que algunos medios que tenían páginas web han creado versiones para TikTok”, afirmó.
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Obstrucción a medios independientes
Por otra parte, la información de los medios independientes no fluye de manera oportuna, en buena medida porque el régimen venezolano la obstruye. Según la directora del Instituto Prensa y Sociedad (Ipys), Marianela Balbi, la salida de Nicolás Maduro no ha traído una apertura informativa. Por el contrario, persisten los bloqueos, las amenazas y la censura, afirmó a Expediente Público.
A su criterio, la información sobre el proceso político venezolano es más rica y profunda en los medios internacionales que en el foro interno, donde predomina “un mar de información tóxica y superficial”.

Balbi recordó que 13 de los 14 periodistas y reporteros gráficos aprehendidos mientras trabajaban en la cobertura de la toma de posesión de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, el 5 de enero, trabajaban para medios internacionales, aunque eran en su mayoría de nacionalidad venezolana.
Desde 2023, el Ipys ha documentado el efecto pernicioso de las presiones y la censura sobre los medios de comunicación. Una de las figuras acuñadas por la entidad fue la de los “desiertos informativos”, es decir, áreas venezolanas donde no existe cobertura enfocada en lo más próximo.
Ahora, según Balbi, “los desiertos de noticias se extienden de lo local a Venezuela”.