Guatemala y China: el riesgo de comprar mucho sin relaciones diplomáticas

Guatemala bajo la sombra china: desequilibrio comercial y coerción política

* La relación comercial favorece a Pekín, pues Guatemala tiene acceso limitado al mercado asiático.

* Una quinta parte de las importaciones guatemaltecas vienen de China, pero solo logra colocar el 0.34 % de sus exportaciones en ese mercado.

* Guatemala es uno de los doce países del mundo que reconocen diplomáticamente a Taiwán y no a China.


Expediente Público

Guatemala protagoniza la mayor paradoja diplomática y comercial de Centroamérica: no mantiene relaciones bilaterales con la República Popular China, sostiene vínculos oficiales con Taiwán, pero al mismo tiempo se ha convertido en el mayor comprador de bienes chinos en la región.  

Las cifras son contundentes: en 2024, Guatemala exportó a China apenas US$ 39 millones (el 0.34 % de sus ventas totales), mientras que importó US$ 5,692 millones en productos chinos (el 19.13 % de sus importaciones). Es decir, el intercambio no solo es desigual: es estructuralmente desbalanceado.  

Así lo documenta el informe “Comercio asimétrico con China: ¿por qué pierde Centroamérica?”, elaborado por el centro de pensamiento Expediente Abierto.

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El estudio no sólo evidencia una relación comercial asimétrica, sino también la vulnerabilidad estructural en la que se encuentra Guatemala, advierte el investigador Enrique Millán, especialista en desarrollo económico del Centro para América Latina Adrienne Arsht del Atlantic Council. 

“Cuando un país concentra una proporción significativa de sus importaciones en un solo proveedor, sin instrumentos diplomáticos ni comerciales formales que respalden el intercambio, la dependencia deja de ser meramente económica y se convierte en una herramienta potencial de presión política”, afirmó Millán a Expediente Público.

El fenómeno —lejos de ser anecdótico— refleja un patrón de dependencia comercial asimétrica que favorece a Pekín y deja a Guatemala con acceso limitado, incierto y políticamente sensible al mercado chino.

La pregunta de fondo que plantea el análisis de Expediente Abierto es ¿cómo puede Guatemala ser uno de los principales importadores de bienes chinos sin tener relaciones diplomáticas ni acuerdos comerciales con ese país?

Un vínculo comercial sin embajadas ni tratados

Guatemala es uno de los doce países del planeta que reconocen diplomáticamente a Taiwán y no a China. Eso implica que no hay intercambio de embajadores, acuerdos comerciales ni mecanismos institucionales de negociación directa con Pekín.

Aun así, las compras por parte de Guatemala a China han reportado un notable crecimiento desde 2021. El informe de Expediente Abierto destaca que la nación centroamericana se consolidó como el principal destino de las ventas chinas en la región.

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El mercado opera por vías privadas: importadores, intermediarios, operadores logísticos y distribuidores sostienen el flujo, mientras la ausencia de canales oficiales limita la capacidad de resolver disputas, negociar condiciones sanitarias o técnicas, y defender exportaciones cuando surgen bloqueos.

Un intercambio desigual desde su base productiva

La asimetría no solo está en los montos, sino en la naturaleza de los productos. Guatemala vende a China principalmente aluminio y cobre para reciclaje, minerales de níquel, café y piedras preciosas. Se trata de bienes primarios o de bajo valor agregado.

En contraste, compra maquinaria, equipos industriales, vehículos, fundiciones, plásticos y manufacturas con mayor contenido tecnológico. Es un patrón clásico de intercambio desigual: materias primas contra bienes industrializados.

El analista de comercio internacional Mauricio Estrada explicó a Expediente Público que estas relaciones tienden a consolidar dependencia cuando no existen acuerdos que faciliten el ingreso de exportaciones con mayor valor agregado. Advierte que, sin instrumentos de negociación, el país comprador pierde margen para equilibrar la balanza.

Según Estrada, el riesgo no es solo comercial, sino estratégico: cuando un proveedor concentra una porción tan alta del abastecimiento, gana capacidad de presión indirecta.

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La paradoja guatemalteca: China compra poco 

El informe de Expediente Abierto subraya que la falta de relaciones diplomáticas no ha impedido que China domine como proveedor en el mercado guatemalteco. Los productos chinos compiten en precio, escala y disponibilidad, desplazando a bienes de otros orígenes. 

Además, la apertura no es recíproca. Sin acuerdos comerciales ni reconocimiento oficial, Guatemala carece de garantías de acceso estable al mercado chino. El resultado es un flujo casi unilateral: China vende masivamente y Guatemala exporta de forma marginal. 

Además, el documento advierte que China ha incrementado la presión política para que Guatemala rompa relaciones con Taiwán, utilizando señales diplomáticas y comerciales para influir en decisiones soberanas.  

El bloqueo del café y la macadamia: señal de coerción comercial 

Uno de los episodios más sensibles citados en el informe ocurrió en mayo de 2024, cuando cargamentos guatemaltecos de café y macadamia fueron bloqueados de forma sorpresiva en puertos chinos.  

El hecho se produjo días después de que el presidente Bernardo Arévalo sostuviera comunicación con el presidente taiwanés electo Lai Ching-te, donde se abordó sobre una próxima visita oficial del canciller guatemalteco a Taiwán.  

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Exportadores afectados aseguraron a Expediente Público que no hubo explicaciones técnicas claras ni procedimientos transparentes para liberar los envíos.

Alma Gutiérrez, integrante de la Asociación Nacional del Café (ANACAFE) y productora, señaló que el sector cumplió requisitos documentales y sanitarios, pero aun así el ingreso fue frenado.

Desde su experiencia, negociar con China implica enfrentar procesos poco claros y variables. “No hay reglas previsibles y eso genera mucha inseguridad para el exportador”, resumió a Expediente Público.

Tomás Andrade, exportador de macadamia, relató que su producto permaneció cerca de tres semanas varado en el mar.

El impacto económico fue severo: pago adicional de transporte, almacenaje y personal. Andrade calcula pérdidas en más de cinco millones de quetzales (unos US$ 652,000). “Cada día detenido multiplicó los costos. No hubo una razón técnica concreta”, afirmó a Expediente Público.

El informe de Expediente Abierto interpreta el caso como evidencia de coerción comercial: el uso de trabas de mercado como instrumento de presión política.

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Ganadores y perdedores en el mercado local

El modelo comercial bilateral actual produce beneficios y costos internos. Importadores y distribuidores acceden a mercadería abundante y de bajo precio. Consumidores encuentran productos más accesibles. Sectores que dependen de insumos industriales importados también se favorecen. 

Pero la industria local compite en desventaja frente a manufacturas de bajo costo, mientras los exportadores enfrentan un mercado de destino incierto, sin mecanismos formales de defensa. 

María López, integrante de la Cámara de Comercio Guatemalteco-Americana (AMCHAM), advierte que las operaciones comerciales con China suelen ser difíciles de anticipar y que la información sobre procesos de aprobación y requisitos cambia con poca transparencia.  

A su juicio, la falta de institucionalidad bilateral eleva el riesgo: “Sin canales oficiales y sin reglas claras, cada exportación depende de decisiones administrativas poco visibles”, afirmó a Expediente Público.

Taiwán como socio preferente histórico 

Mientras la relación comercial con China crece sin respaldo diplomático, Guatemala mantiene su alianza formal con Taiwán. El excanciller Luis Carrera afirmó a Expediente Público que históricamente el país ha valorado esa relación por la claridad de sus procesos y la cooperación directa. 

Según Carrera, Taiwán ha sido un socio consistente en programas de apoyo técnico, donaciones y proyectos de desarrollo. Desde esa perspectiva, el vínculo no se mide solo en comercio, sino en cooperación institucional. 

El contraste, dice, está en la previsibilidad: reglas claras frente a procedimientos opacos. 

El papel de Estados Unidos 

Guatemala mantiene además una relación estratégica con Estados Unidos en comercio, seguridad y cooperación. Washington ha intentado limitar la expansión de la influencia china en la región, pero el caso guatemalteco muestra que la contención política no ha frenado la penetración comercial, a criterio de Pablo Linares, analista en comercio internacional. 

Estados Unidos sigue siendo clave para exportaciones, inversión y remesas, pero no compite en varios segmentos donde China domina por precio y volumen, especialmente en bienes manufacturados y equipos, afirmó Linares a Expediente Público

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Opciones limitadas ante una relación desigual

El informe de Expediente Abierto concluye que Guatemala enfrenta decisiones complejas. Mantener el esquema actual implica seguir importando masivamente sin acceso equivalente de exportación.  

El estudio señala que romper con Taiwán abriría la puerta a relaciones formales con China, pero con alto costo geopolítico. Y advierte que diversificar proveedores y destinos de exportación requiere tiempo e inversión.

Si Guatemala decidiera romper relaciones diplomáticas y comerciales con Taiwán, varios sectores exportadores podrían verse seriamente afectados porque ese país es un mercado importante para productos agrícolas y pesqueros guatemaltecos, apunta el estudio.

En 2025, Guatemala exportó a Taiwán más de US$ 124 millones en bienes, con una fuerte demanda por azúcar cruda, camarón, café y banano, entre otros productos primarios que representan un porcentaje significativo de las divisas del sector agrícola y agroindustrial nacional, según Estrada.

Lo que los datos ya muestran es que la relación comercial no es equilibrada ni neutra. China ha logrado una posición dominante como proveedor sin necesidad de embajada ni tratado, mientras Guatemala carece de herramientas para garantizar la venta de sus productos, comentó Linares.

La paradoja es clara: aunque no exista reconocimiento diplomático, el poder comercial sí opera. Y cuando el intercambio es tan desigual, la dependencia deja de ser solo económica para convertirse también en un factor de presión política, afirmó Estrada.