Nicaragua compra a China 23 veces más de lo que le vende

Nicaragua compra a China 23 veces más de lo que le vende

* Expediente Abierto evidencia la trampa del TLC con China, pues facilita la entrada masiva de productos asiáticos, mientras las exportaciones se estancan.

* Los pequeños comerciantes nicaragüenses son unos de los más afectados, ya que enfrentan una competencia desleal con almacenes chinos.

* Expertos señalan un desbalance estructural: Nicaragua compite con productos primarios frente a una potencia industrial con costos mínimos.


Expediente Público

Tras la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con China en diciembre de 2023, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha presentado su alianza con Pekín como una estrategia capaz de mejorar la economía de los nicaragüenses.

Sin embargo, los datos oficiales de la relación comercial entre ambos países muestran una realidad distinta, marcada por un intercambio desigual, con un déficit creciente en la balanza, pues las exportaciones de Nicaragua a China no terminan de despegar. Hasta ahora, ni siquiera alcanzan los US$100 millones anuales.

Expediente Abierto, en su informe “Comercio Asimétrico con China: ¿por qué pierde Centroamérica?”, divulgado en febrero pasado, resalta que, aunque las relaciones diplomáticas entre Managua y Pekín son recientes —pues se oficializaron a partir de diciembre de 2021—, en términos de intercambio comercial son similares a las que China sostiene con otros países centroamericanos con los que tiene más años relacionándose.

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Expertos consultados por Expediente Público advierten que el tratado comercial no da ninguna preferencia significativa a Nicaragua.

Según el Banco Central de Nicaragua (BCN), Nicaragua exportó US$81.1 millones a China en 2025, e importó desde ese país US$1893. Es decir, que la balanza comercial se ubicó en menos US$1812 millones.

Un año antes, las cifras no fueron muy distintas. Nicaragua vendió a China US$61.3 millones importó US$1436 millones, creando una balanza negativa de menos US$1375.

El informe de Expediente Abierto remarca que el TLC y las relaciones con China “no lograron impulsar las exportaciones nicaragüenses”.

La investigación señala que China sostiene un comercio asimétrico con Nicaragua al igual que con otro país centroamericano con el que inició relaciones diplomáticas recientemente, El Salvador.

En El Salvador, donde las relaciones con China iniciaron desde 2018, la asimetría también es bastante marcada. En 2024, ese país exportó US$52.8 millones hacia China, e importó más de US$2000, lo que significó un déficit en la balanza comercial de más de US$1900 millones.

Lea: China gana, Centroamérica pierde: la trampa del comercio asimétrico

Taiwán: mejor socio comercial

Las cifras del BCN muestran que el comercio con Taiwán era más favorable para Nicaragua. Sin embargo, el intercambio decayó desde que iniciaron las relaciones diplomáticas con China.

En 2020, antes de que el régimen Ortega-Murillo rompiera relaciones con Taiwán, Nicaragua exportó US$143.5 millones a Taiwán, es decir, alrededor del doble de lo vendido a China en años recientes.

Ese mismo año, Nicaragua importó de Taiwán US$22.8 millones, con lo cual obtuvo una balanza comercial positiva de US$120.7 millones.

Al respecto, la investigación de Expediente Abierto señala: “Si bien en 2024 en Nicaragua se registró un ligero crecimiento, este no fue suficiente para superar el pico de exportaciones alcanzado en 2018, cuando se tenían relaciones diplomáticas con Taiwán. En ambos años, el volumen de exportaciones estuvo dominado por las ventas de azúcar”.

El azúcar: principal producto a China

El estudio de Expediente Abierto detalla que, tras la firma del TLC con China, las exportaciones de azúcar desde Nicaragua hacia el gigante asiático comenzaron a levantar cabeza en 2024, ubicándose en US$31.4 millones, lo cual correspondió a más del 51 % de las exportaciones de ese año hacia ese país.

En 2018, las exportaciones de azúcar de Nicaragua hacia China alcanzaron su mayor pico de la última década, con 61.45 millones de dólares. En los años siguientes, los niveles de exportación de azúcar de Nicaragua a China descendieron drásticamente: en 2019 se ubicaron en apenas 12.66 millones de dólares, hasta llegar a cero en 2020.

El patrón de cero exportaciones de azúcar a China se sostuvo en 2021, 2022 e incluso 2023, aunque ya se cumplían dos años de haberse restablecido las relaciones con el gigante asiático.

Nicaragua vende materias primas y compra tecnología

Si bien el azúcar es el producto de venta estrella. Hay otras materias primas que completan la lista principales productos vendidos a China. Entre estos se encuentran los mariscos, los minerales, las grasas y los aceites de origen animal y vegetal, y las carnes.

En cambio, las importaciones desde China a Nicaragua, como es habitual en otros países centroamericanos, estuvieron conformadas por maquinarias, electrónicos, vehículos, fundiciones, artículos de cuero, plásticos, entre otros.

En contraste, mencionó, Nicaragua exporta principalmente productos primarios dirigidos tradicionalmente a economías de alto consumo, como la estadounidense. 

Chamorro añadió que a esto se le suma un factor geográfico y competitivo que, por más que haya un TLC de por medio, es crucial en una relación comercial. 

China, apuntó el economista, está rodeada de países que producen bienes similares a los que exporta Nicaragua. “Vietnam tiene una canasta exportadora en vocación agropecuaria como la de Nicaragua. Nosotros, estando del otro lado del mundo, con el océano Pacífico de por medio, tenemos que competir con productores que están al lado”, afirmó Chamorro. 

Nueva ruta no fue la solución

Por estas razones, a juicio de Chamorro, el desequilibrio comercial difícilmente se corregirá solo con la apertura de nuevas rutas o con la firma de un tratado, como lo ha querido vender el orteguismo. 

En agosto de 2024, a seis meses de entrar en vigor el TLC, el orteguismo celebró la inauguración de una ruta comercial marítima directa entre Nicaragua y China, con la llegada del buque Sunny Fortune al Puerto Corinto, en Chinandega.

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Sin relaciones comerciales privilegiadas

El economista Enrique Sáenz coincide en que no existe una relación comercial privilegiada entre Nicaragua y China, pese a la narrativa oficial que presenta el vínculo como una alianza estratégica.

“Para China, son relaciones económicas puras y duras con una economía pequeña y poco diversificada. No hay ninguna particularidad con Nicaragua”, afirmó.

A su juicio, es el régimen el que ha magnificado el vínculo con Pekín con una motivación política más que económica.

“De parte de Ortega lo que hay es una motivación política para intentar escudarse en una protección o la tutela de China para preservarse en el poder”, valoró Sáenz y recordó que el régimen entró en la mira de Estados Unidos luego de la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro.

Agregó que las características del comercio bilateral de Nicaragua con China son prácticamente las mismas que las del resto de Centroamérica: un déficit pronunciado y creciente, sin ningún trato especial hacia Managua. “No hay ninguna relación privilegiada”, resumió.

Hasta 2025, señaló Sáenz, la relación comercial de Nicaragua con China era de 23 a 1. “Por cada dólar que exportó Nicaragua a China, compró 23 dólares a ese país”, resaltó Sáenz, asegurando que esto mostró un déficit incluso mayor que el del año anterior.

Diversificación de exportaciones

Para el economista, la asimetría comercial con China es irreversible mientras no cambie la estructura productiva de Nicaragua.

“Nicaragua no puede exportar más de lo que produce, y la estructura productiva es rígida”, sostuvo. Oro, carne, café y lácteos, resaltó, representan alrededor del 80 % de las exportaciones, sin mayor valor agregado y sin políticas claras de diversificación o aumento de productividad.

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En ese contexto, consideró que la capacidad de equilibrar la balanza comercial con China es “prácticamente inexistente” mientras persista un modelo económico concentrado en pocos productos primarios.

Sáenz también señaló que a esto se suman factores internos que, a su juicio, limitan la competitividad de las exportaciones nicaragüenses, entre ellos: altos costos de combustible y energía, tasas de interés elevadas y una carga impositiva superior al promedio regional.

Afectaciones a pequeños comerciantes

En el plano interno, advirtió Sáenz, los primeros afectados por el aumento de importaciones desde China son los pequeños comerciantes y productores de bienes de consumo que, aseguró, “no tienen capacidad de competir con productos chinos producidos de manera masiva y con mayor contenido tecnológico”.

El BCN registró que la inversión china en Nicaragua fue mínima en 2025. Según su informe del primer semestre de ese año, la inversión extranjera alanzó los US$818.7 millones, de los cuales solo US$29 millones correspondían al país asiático.

La lista de países que encabezaron la inversión directa en Nicaragua en el primer semestre de 2025 fueron: Estados Unidos, con US$138.9 millones; Barbados, con US$115.7 millones; México, con US$53.6 millones; y Colombia, con US$52.7 millones.

A pesar de esto, la inversión directa de China en Nicaragua ha logrado una presencia importante en el sector comercial, incluso compitiendo de forma desleal, a juicio de los expertos, con el comercio nicaragüense, que no goza de los mismos beneficios o exoneraciones que se les ofrece a los empresarios chinos a través del TLC.

“El beneficio que te está dando el Tratado de Libre Comercio con China son las importaciones, y por eso es que precisamente han venido los comerciantes chinos a invadir los mercados locales,”, apuntó Chamorro.

Diferencias con el CAFTA-DR

Sáenz recordó que, a diferencia de lo que ocurre con China, Centroamérica negoció de manera conjunta el CAFTA-DR con Estados Unidos, lo que permitió aprovechar el poder de compra y venta colectivo.

“En algún momento de respiro de Centroamérica, habría que plantear cómo utilizar el poder de compra conjunto, el poder de venta conjunto, frente a un gigante como China… en este momento puede parecer una ilusión, pero ya se han dado… ya ocurrió con Europa, Estados Unidos”, señaló Chamorro.

Agregó que el CAFTA-DR también fue diferente por las inversiones que incentivó. “Los inversionistas se apresuraron a poner sus zonas francas, poner sus fábricas, etcétera, para aprovecharse de ser los primeros en moverse en un escenario de libre comercio. Eso no ocurrió con China”, recordó.

Pocas ventas, muchas compras

Según el análisis de Expediente Abierto, entre 2003 y 2024 las exportaciones centroamericanas hacia China crecieron muy poco, mientras que las importaciones desde ese país aumentaron de forma sostenida, provocando que el déficit comercial pasara de 2.71 % a casi 30 % del total regional.

Este desequilibrio, según el análisis, refleja que la relación comercial con China ha profundizado la dependencia de productos de bajo valor agregado y la reprimarización de las economías centroamericanas.

Expediente Abierto afirma que, ante este panorama, los países de la región necesitan adoptar una estrategia comercial más coordinada y realista frente a China, lo cual implicaría fortalecer la industria local, incentivar la innovación y el valor agregado, y actuar de manera conjunta para aprovechar el poder de negociación regional.

En definitiva, concluye Expediente Abierto, China no debe ser vista como una fuente automática de prosperidad, remarcando que Centroamérica requiere políticas claras, visión a largo plazo y decisiones que protejan sus intereses de desarrollo y fomenten un comercio más equilibrado y sostenible.