* La inauguración del nuevo hospital público de San Salvador contrasta con las quejas por retrasos en la atención, falta de medicamentos y escasez de médicos especialistas.
* La administración del presidente Nayib Bukele anunció la contratación de 200 doctores extranjeros, mientras sindicatos denuncian el cese de médicos especialistas.
* El Salvador incorporó DoctorSV, una aplicación dirigida por inteligencia artificial, para agilizar la atención, pero los retrasos persisten.
Expediente Público
Silvia María, una octogenaria de San Salvador, bajó de su cama para ir al lavabo y un mal paso desembocó en una fractura de cadera. Esperó 36 horas en el pasillo de emergencias de un hospital público hasta que le dieron una cama y la prepararon para ingresar a la sala de operaciones. Meses después, el ortopeda la evaluó y le informó que debían corregir la cirugía.
Aún espera la intervención, aunque han pasado casi 20 meses del accidente. Ella trabajó casi toda su vida como enfermera en un hospital público salvadoreño. Su historia ilustra las debilidades del sistema de salud en El Salvador, que persisten pese a que el Gobierno ha implementado atención médica con inteligencia artificial, ha inaugurado un nuevo hospital y ha contratado médicos extranjeros.
Estas acciones no han podido aplacar la falta de medicinas, la escasez de médicos especialistas y el mal servicio hospitalario.
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El presidente Nayib Bukele inauguró el nuevo Hospital Nacional Rosales en San Salvador el pasado 2 de junio y anunció la contratación de 200 médicos especialistas procedentes de Argentina, Colombia y Venezuela.
“(El hospital) cuenta con todas las especialidades médicas, el equipamiento más avanzado del mundo, 200 especialistas extranjeros y 3000 salvadoreños listos para atender cualquier enfermedad de forma gratuita”, posteó el gobernante en aquella ocasión.

La opacidad del financiamiento
La edificación del Hospital Rosales se gestionó en la administración del expresidente Salvador Sánchez Cerén (2014-2019), con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por un total de USD 170 millones. De este proyecto, todavía queda por construir otro hospital y 50 centros de salud.
El centro asistencial fue concluido siete años después de que la exministra del ramo, Ana Orellana Bendek, hiciera un primer anuncio del inicio de la obra en septiembre de 2019.
Sin embargo, los fondos para la construcción del Hospital Rosales fueron reorientados para cubrir la emergencia del COVID-19 en el 2020, según informaron autoridades oficiales.
Posteriormente, Francisco Alabi, quien ahora es el ministro del ramo, colocó la primera piedra el 17 de septiembre de 2021 y, finalmente, Bukele inauguró el inicio de la construcción el 15 de junio de 2023.
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El manejo del valor del nuevo edificio del Hospital Rosales se realiza con opacidad. Expediente Público solicitó información de los costos a la Unidad de Comunicaciones del Ministerio de Salud el pasado 3 de junio, pero no respondió al cierre de este reportaje.
Hace tres años, en junio de 2023, la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia publicó un boletín de prensa indicando “una inversión de USD 61.2 millones entre la construcción y el equipamiento”.
Oferta a médicos de Argentina, Colombia y Venezuela
El lanzamiento del centro asistencial vino acompañado del anuncio de Bukele de la contratación de 200 médicos especialistas procedentes de Argentina, Colombia y Venezuela con el objetivo —en palabras del mandatario— de “traer gente de afuera (…) para que (los salvadoreños) aprendan y que en unos años puedan hacerlo también”.
En un mensaje emitido en el séptimo aniversario del gobierno, el pasado 1 de junio, Bukele repitió que el Hospital Rosales “era el peor del país”, pero que será “el mejor de Centroamérica”.
La contratación de profesionales extranjeros contrasta con las denuncias hechas por las organizaciones sociales que critican la supresión de 672 plazas de médicos especialistas a nivel nacional.
En diciembre de 2025, además, el Movimiento de Trabajadores Despedidos (MTP) condenó el despido de 7772 empleados públicos; entre ellos, casi 2000 funcionarios del Rosales y 3500 del Ministerio de Salud.

Falta de medicamentos e insumos
El Sindicato de Médicos y Trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (Simetrisss) critica que persisten problemas en el modelo de salud que abandera el gobierno en turno.
La organización lamenta el cese de médicos especialistas en áreas como cardiología, pediatría, nefrología, hematología y medicina interna por su pertenencia a la organización laboral que defiende los derechos laborales.
El secretario de Simetrisss, Rafael Aguirre, dijo a Expediente Público que en los centros asistenciales también faltan medicamentos básicos como ibuprofeno, antibióticos, antivirales y acetaminofén. “Además faltan jeringas, mascarillas y papel interfoliado”, aseguró.
Las autoridades iniciaron un proceso de destitución en contra de Aguirre por haber divulgado datos sobre la escasez de medicinas, información que el Gobierno considera confidencial. El sindicalista ha señalado que también faltan medicamentos para tratar enfermedades crónicas como insuficiencia renal, hipertensión, diabetes y cáncer.
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“Esto provoca que la red hospitalaria siga ofreciendo un mal servicio. Los pacientes esperan horas en emergencias”, reiteró Aguirre.
Nancy Melara, una usuaria hospitalaria, relató a Expediente Público que su esposo sufre insuficiencia renal crónica. “No le han entregado ya durante varios meses medicina que usa a diario, pero la gente todo aplaude. Creo que hay que abrir los ojos y no decir a todo amén”, aseguró.
Otra paciente, Ana Rodríguez, relató que en el área de Odontología del ISSS “no hay ni vasos descartables para dar el agua de enjuague en los procedimientos y son los odontólogos quienes los han estado comprando”.
Otra deficiencia está relacionada con la aplicación digital DoctorSV, que el Gobierno lanzó a finales del año pasado. Esta es una herramienta de atención médica dirigida por inteligencia artificial.
Al respecto, Aguirre señaló que el uso de esta aplicación es complicado por la brecha digital de la población adulta mayor y la falta de conectividad de la Internet en las zonas rurales.
Médicos extranjeros contratados
Un médico general salvadoreño, que pidió reservar su nombre y es parte de los 3000 contratados para la atención en el nuevo Hospital Nacional Rosales, dijo a Expediente Público que enfrentan condiciones desiguales con respecto a los galenos extranjeros.
“Desde el inicio se nos asignaron más horas de trabajo que a otros y ahora debemos asumir todavía más responsabilidades para cubrir vacíos de personal. Todo esto bajo una constante incertidumbre laboral y con el temor de perder nuestro empleo”, señaló.
Agregó que los profesionales foráneos tienen alimentación y vivienda dentro de sus beneficios laborales.
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El salario promedio de un médico internista, por ejemplo, puede alcanzar hasta un máximo de USD 900 mensuales en el ISSS y USD 600 en el esquema público. En cambio, el monto pagado a los médicos argentinos, colombianos y venezolanos es desconocido.
Expediente Público solicitó a principios de junio información al Ministerio de Salud y la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia sobre los contratos de los 200 profesionales extranjeros, pero no obtuvo respuesta.
Retraso en atención médica
La Coordinadora Nacional para la Defensa de la Salud (Conadesa), una organización que reúne a personal médico-hospitalario, ofreció una conferencia de prensa el pasado 28 de junio en la cual denunció el extravío de los expedientes clínicos que estaban en un edificio que fue demolido para la construcción del Nuevo Hospital Rosales.
Al respecto, el secretario del Simetrisss dijo: “Tenemos esta situación irregular de pacientes con enfermedades crónicas en el Rosales sin datos sobre resultados de biopsias, por ejemplo”. Aguirre explicó que la situación es grave porque los pacientes sin historial clínico deben ser reevaluados o sometidos a nuevos exámenes de evaluación.
Mientras tanto, Silvia María sigue esperando que le den fecha para su cirugía. Tras un largo proceso de exámenes clínicos, le programaron la intervención para un mes atrás. Sin embargo, cuando ya estuvo en sala de operaciones, le cancelaron la operación porque no pudieron sedarla.
Frustrada, relató: “No sé si faltó algo o hubo otro problema. No me dijeron nada. De repente, me sacaron del quirófano y volví a la cama a donde llegó alguien a avisarme que me van a reprogramar y que no pierda la paciencia”.