China muestra capacidad de coerción en Argentina 

China muestra capacidad de coerción en Argentina 

La diplomacia china en Argentina logró que la Cancillería y la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires suspendieran un evento sobre Totalitarismos en el siglo XXI donde participaría un dirigente de la minoría étnica uigur que denuncia los abusos del régimen de Pekín. 


Tomás Guevara / Expediente Público / Washington

China logró que la Cancillería argentina y la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires suspendieran en el recinto legislativo un evento conmemorativo del Día del Recuerdo de las Víctimas del Totalitarismo.

El episodio, según analistas consultados por Expediente Público, deja ver la capacidad de la República Popular China de doblegar a un aliado de Washington en el cono sur.  

El evento habría pasado por desapercibido si no hubiese tomado relevancia este 24 de agosto que trascendió que la actividad organizada por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) fue censurada y terminó en un formato menor en el Club Alemán de la ciudad porteña.

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Diferentes fuentes locales indican que fue el embajador de China en Buenos Aires, Wang Wei, quien presionó a los organizadores de la actividad al enterarse que incluían una disertación especial del exiliado chino Dolkun Isa, perteneciente a la reprimida minoría uigur.

Isa es presidente del Congreso Mundial Uigur, desde su exilio en Alemania lucha por los derechos humanos de la comunidad uigur de fe musulmana, y reacia a perder su identidad ante el plan homogenizador del Partido Comunista Chino.

Esa minoría musulmana asentada en la provincia de Xinjiang, según organizaciones internacionales pro derechos humanos, padece una fuerte represión, control y asimilación forzada por parte del gobierno comunista chino.

Represión a uigures es tema de Justicia argentina

En 2022 el Proyecto de Derechos Humanos de los Uigures (UHRP) interpuso ante la justicia argentina una denuncia internacional por el genocidio y crímenes de lesa humanidad contra el pueblo uigur”.

La Cámara Nacional de Casación Penal de Argentina resolvió a mediados de 2025 con un fallo considerado histórico sobre el principio de jurisdicción universal.

Esto abrió la puerta para profundizar en casos sobre crímenes de lesa humanidad contra la minoría uigur por parte del gobierno chino, lo que mantiene alerta a la diplomacia de Pekín en el país sudamericano.

Gobierno argentino cede ante poder chino

China pone así a prueba su capacidad de influencia en el país sudamericano, que bajo la presidencia de Javier Milei se declara incondicional aliado de Estados Unidos en varios frentes.

Washington y Pekín mantienen un pulso continuo en la competencia geopolítica y ponen a prueba sus capacidades de influencia en los países latinoamericanos.

La Casa Blanca y la Casa Rosada han celebrado por lo alto los acuerdos mutuos de cooperación como el más reciente firmado en diciembre de 2025 para fortalecer sus marcos de negocios, democracia y defensa.

Ese acuerdo firmado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y su homólogo argentino Javier Milei está “fundamentado en valores democráticos compartidos y en una visión común de libre empresa, iniciativa privada y mercados abiertos”, según el resumen anunciado por la Casa Blanca.

Sin embargo, para analistas como Constanza Mazzina, politóloga y directora de la carrera de Ciencias Políticas en la Universidad del CEMA, en Buenos Aires, esto deja ver mucho más que el pragmatismo en las relaciones con China al que se orientó el gobierno de Milei desde su arribo al poder en 2023.

Lea: Javier Milei, entre el rescate de Trump y el poder de China

Argentina limitada por diplomacia china

La experta, autora de la investigación de Expediente Abierto “La estrategia china de captura de élites y su impacto para la Argentina”, considera que bajo la actual gestión del canciller Pablo Quirno la presión de China en varios frentes de la diplomacia se hace más evidente.

“Se nota claramente la presión de China en la toma de decisiones de muchas cosas de parte del gobierno argentino”, dice, y pone como ejemplo el reciente episodio sobre el evento organizado por CADAL.

Pero más inquietante aún para esta experta es que la capacidad de influencia china trasciende incluso a otros poderes de Estado, en este último caso fue la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

Bajo esa lectura, Mazzina considera que China pone en evidencia que su poder coercitivo realmente funciona ante el gobierno argentino, que tiende a regirse por órdenes verticalistas propias de su idiosincrasia política.

“Tenemos un problema respecto de ese sharp power (poder agudo), que ya prácticamente deja de ser sharp para ser una diplomacia pública muy, no solo acertada (para China), sino que limita los márgenes de maniobra de la política exterior argentina”, opina.

Medios de comunicación argentinos han destacado que las gestiones para censurar el evento en Buenos Aires corrieron a cargo de la Dirección de Asia y Oceanía, en el ministerio de Exteriores argentino, oficina a cargo del diplomático Luis Fernando del Solar.

También habría jugado un papel destacado la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales en la legislatura, la que dirige el exembajador argentino ante Alemania, Fernando Brun.

El diario Clarín, al analizar lo ocurrido este lunes, en un pronunciamiento publicado en la red social X, mencionó que el episodio se suma a la creciente disputa de influencia entre China y Estados Unidos en Argentina.

“Los chinos mantienen una activa participación en el país a pesar de la fuerte presión estadounidense que encarna el embajador (Peter) Lamelas”, acotó el medio de referencia porteño.

Asuntos de negocios y poder

El analista Ricardo Ferrer, experto en seguridad estratégica e interferencias autoritarias, comenta a Expediente Público que China está utilizando con mucha eficacia su diplomacia y coerción en el país sudamericano.

Este experto, autor de la investigación de Expediente Abierto “China en Argentina: un caso de neocolonialismo en desarrollo”, considera que Pekín dispone de un arsenal de medidas para hacer presión sobre todo porque Argentina depende en gran medida en su economía de la participación china.

“La dependencia económica respecto de China en el mercado de commodities, y penetración tecnológica genera capacidad de coerción que limita la resistencia en temas de valores y soberanía informativa”, dice Ferrer.

Desde su perspectiva este es un punto de vulnerabilidad que Estados Unidos debe tomar en cuenta ante un estrechamiento de relaciones entre Washington y Buenos Aires.

El hecho destacado le demuestra al gobierno estadounidense que, a pesar del alineamiento estratégico con cooperación en seguridad y presión sobre la tecnológica china Huawei, la reacción argentina ante la presión china “muestra vulnerabilidades”.

Este analista describe que “EE.UU. lee esto como evidencia de que la competencia geopolítica en América Latina no se resuelve solo con discursos o crédito. Requiere alternativas económicas concretas y que Argentina demuestre voluntad de trazar límites claros”. 

También Ferrer expone que la competencia entre las dos potencias se hace evidente porque de algún modo ambas legaciones diplomáticas ejercen presión y usan herramientas de coerción con el país sudamericano.

No obstante, “China lo hace con mayor efectividad”, apunta este experto, pues juega con una diplomacia que se inserta en todos los niveles de decisión.

“China puede ejercer influencia bajo el radar en la Cancillería (argentina), legislaturas y universidades sin confrontación pública del gobierno nacional, afectando incluso a exfuncionarios de inteligencia que denuncian persecución”, apunta.

La politóloga Mazzina apunta que en Argentina desde los medios de comunicación y el imaginario colectivo, persiste un punto de rechazo a la interferencia de Estados Unidos en asuntos internos.

Destaca calificativos como: «presiona, exige» en titulares para señalar las acciones orientadas desde Washington, no así con la diplomacia china que se desliza con menos miramientos y rechazo mientras ejerce presión interna en Argentina.