China gana, Centroamérica pierde: la trampa del comercio asimétrico

China gana, Centroamérica pierde: la trampa del comercio asimétrico

* Un informe de Expediente Abierto muestra que China es el socio proveedor de Centroamérica, no su mercado de destino, provocando pérdidas en la región.

** Centroamérica necesita diversificación productiva, transparencia en acuerdos, fortalecimiento institucional y coordinación regional, para acortar la brecha.

*** La región participa en el comercio global sin capacidad productiva ni poder de negociación, y paga esa asimetría con déficits, dependencia y vulnerabilidad política.


Yarely Madrid / Expediente Público

El comercio entre China y Centroamérica creció de forma acelerada en las últimas dos décadas, pero no generó desarrollo equivalente para la región. El informe “Comercio asimétrico con China: ¿por qué pierde Centroamérica?”, elaborado por Expediente Abierto, analiza y documenta que el vínculo se consolidó bajo una lógica estructuralmente asimétrica.

Según el estudio, China se convirtió en uno de los principales proveedores de bienes manufacturados, tecnológicos e intermedios, mientras Centroamérica mantuvo una canasta exportadora concentrada en materias primas y bienes de bajo valor agregado.

En 2024, apenas 1.31% de las exportaciones regionales tuvieron como destino China, mientras 17.04% de las importaciones provinieron de ese país. El déficit comercial superó los US$ 17,500 millones, casi 30 % del déficit total regional, confirmando a China como socio proveedor, no como mercado de destino.

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Para Enrique Millán Mejía, investigador principal de desarrollo económico en el Centro para América Latina Adrienne Arsht del Atlantic Council y autor del prólogo del informe, el error fue conceptual.

“Centroamérica asumió que el acceso al mercado chino era automático, cuando en realidad requería una estrategia productiva que nunca se construyó”, apuntó a Expediente Público.

Una asimetría estructural

Millán plantea que la relación no puede explicarse por errores aislados o coyunturas políticas.

“La asimetría es estructural porque responde a cómo están organizadas nuestras economías y a cómo China se inserta en el comercio global”, explicó.

El informe muestra que, desde inicios de los años 2000, las importaciones desde China crecieron de forma sostenida y agresiva, mientras las exportaciones centroamericanas permanecieron estancadas en volumen y diversidad.

Esta dinámica, señala Millán, reproduce una inserción periférica: “Cuando una región pequeña entra al comercio global sin capacidades productivas fortalecidas, el comercio amplifica las desigualdades existentes”.

A ello se suma la fragmentación regional. Cada país negoció de forma aislada, debilitando su poder de negociación frente a una economía continental como la china.

Déficit comercial

Entre 2003 y 2024, el déficit comercial de Centroamérica con China pasó de US$ -390 millones a más de US$ -17,545 millones, una tendencia que no muestra señales de reversión.

Millán subraya que el déficit suele interpretarse de forma superficial: “El déficit no es el problema en sí, es la consecuencia de qué producimos, qué exportamos y qué importamos”.

“Cuando una economía pequeña importa bienes estratégicos y exporta productos primarios, el déficit es prácticamente inevitable”, agregó.

El informe de Expediente Abierto coincide en que la discusión no debe centrarse únicamente en cuánto se pierde, sino en por qué se pierde y qué tipo de comercio se está promoviendo.

Materias primas contra tecnología

Las exportaciones centroamericanas hacia China se concentran en menos de diez productos, principalmente café, azúcar, carne, minerales y residuos agroindustriales

China, en contraste, exporta maquinaria, electrónicos, vehículos, plásticos y equipos industriales. Son bienes complejos y con alto valor agregado.

“Este patrón no es accidental”, señala Carlos Eduardo Piña, especialista en relaciones China–América Latina, colaborador del proyecto «Análisis Sínico» del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).

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“China se vincula con Centroamérica desde una lógica funcional a su estrategia industrial, no a la diversificación productiva regional”, explicó Piña aExpediente Público.

Millán añade que incluso la excepción costarricense es frágil: “Cuando la exportación depende de pocas empresas y capital extranjero, la vulnerabilidad persiste”.

Opacidad en los TLC

Uno de los hallazgos centrales del informe de Expediente Abierto es la falta de transparencia en los tratados de libre comercio y negociaciones con China en Centroamérica.

A diferencia de otros acuerdos comerciales, varios de estos procesos se han desarrollado sin acceso público a textos, estudios de impacto ni mecanismos de rendición de cuentas.

En El Salvador, el gobierno estableció una reserva de información por siete años sobre las negociaciones del TLC con China. Esto impide conocer compromisos en compras públicas, inversiones, solución de controversias o sectores sensibles, incluso después de firmado el acuerdo.

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En Honduras, también, todo lo que tiene que ver con las negociaciones del TLC con China es información reservada.

Para Mario Palma, jefe de investigaciones económicas del Foro Social de Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH), esta opacidad tiene consecuencias directas. “Se están tomando decisiones comerciales sin estudios técnicos ni consulta a los sectores afectados, y el costo lo asume la economía real”, explicó a Expediente Público.

China gana, Centroamérica pierde: la trampa del comercio asimétrico

La situación de Honduras

Honduras apostó a China como mercado sustituto tras romper relaciones con Taiwán en 2023, especialmente para su industria camaronera.

El resultado fue una crisis sectorial. Más de 65 empresas cerraron entre 2023 y 2024, incluidas plantas procesadoras, con miles de empleos perdidos.

Para Palma, el problema fue una mala lectura del mercado pues “se prometió que China sustituiría a Taiwán sin evaluar condiciones reales de acceso, precios y competencia”.

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Palma subraya que el mercado chino es altamente competitivo y está dominado por proveedores consolidados. “China no cambia de proveedores por razones políticas. Compra volumen, precio y eficiencia, y Honduras no tenía cómo competir en esas condiciones”, afirmó.

Desde su análisis, el caso del camarón refleja una diplomacia basada en expectativas y no en evidencia económica, donde el costo de una decisión geopolítica fue asumido por un sector productivo completo.

La minería, entre la dependencia y la opacidad

La asimetría no solo se expresa en el déficit comercial o en la composición de la canasta exportadora.

También se manifiesta en un modelo de inserción donde Centroamérica compensa su pérdida estructural vendiendo más materias primas —como minerales— bajo esquemas extractivos de bajo valor agregado, alta opacidad y escasos beneficios sostenibles, profundizando la dependencia y debilitando las capacidades estatales.

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En Panamá y Nicaragua, la relación comercial con China encontró en la minería un mecanismo de compensación frente al déficit estructural y la limitada diversificación exportadora.

Sin embargo, lejos de generar encadenamientos productivos o fortalecer capacidades locales, este modelo extractivo ha reproducido los rasgos centrales de la asimetría: dependencia de materias primas, opacidad institucional y alta vulnerabilidad social y política. 

En Panamá, la minería llegó a representar uno de los principales motores del aumento de las exportaciones hacia China, particularmente a través del cobre. Antes del cierre de la mina Minera Panamá, en 2023, cerca del 60 % del cobre panameño tenía como destino el mercado chino, inflando artificialmente las cifras comerciales y ocultando la fragilidad del modelo.  

El colapso posterior al cierre evidenció que el crecimiento no respondía a una estrategia productiva sostenible, sino a una dependencia extrema de un solo proyecto extractivo, altamente conflictivo y con escasa legitimidad social 

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El caso panameño muestra cómo la minería puede distorsionar temporalmente los indicadores comerciales sin corregir la asimetría de fondo, mientras expone al país a crisis políticas, protestas masivas y presiones geopolíticas externas.

El entreguismo minero de Nicaragua

En Nicaragua, el patrón es aún más preocupante. Desde 2022, el régimen Ortega-Murillo ha otorgado más de 300,000 hectáreas en concesiones mineras a empresas chinas sin historial conocido, bajo reformas legales diseñadas para reducir la supervisión pública, eliminar licitaciones y blindar el sector frente al escrutinio internacional.

En 2024, el oro se consolidó como el principal producto de exportación del país, generando más de US$ 1,350 millones, lo que refuerza la dependencia de un recurso estratégico altamente volátil y socialmente conflictivo.

Millán agrega que este modelo “profundiza dependencia y degrada capacidades estatales”.

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Nicaragua: TLC, propaganda y límites estructurales

Para el economista Enrique Sáenz, Nicaragua enfrenta desventajas estructurales claras: distancia, altos costos de transporte y bajos volúmenes exportables.
 
“China exporta manufacturas y Nicaragua exporta básicamente materias primas. La desigualdad es de origen”, explicó a Expediente Público.

A finales de 2024, Nicaragua exportaba US$ 70 millones a China e importaba más de US$ 1,500 millones. “El TLC acentuó el desbalance, no lo corrigió”, afirmó Sáenz.

Millán coincide: “Ningún TLC puede compensar una estructura productiva concentrada”.

La deuda de Nicaragua

Desde el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Managua y Pekín en diciembre de 2021, la presencia económica de China en Nicaragua ha crecido de forma acelerada, pero bajo un patrón marcado por opacidad contractual, endeudamiento oneroso y escasos beneficios productivos visibles para el país.

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Entre 2023 y 2025, el régimen de Daniel Ortega firmó 11 préstamos principales con instituciones chinas por un monto total de US$ 1,437 millones.

Sin embargo, debido a tasas de interés elevadas (entre 4% y 6%), comisiones y plazos de amortización inusualmente cortos, el Estado nicaragüense se comprometió a devolver más de US$ 2,000 millones, según reportes de Expediente Abierto.

Obras chinas opacas

Los contratos incluyen cláusulas que obligan al pago anticipado de hasta 20 % de los fondos a empresas chinas, incluso si los proyectos no se ejecutan o son cancelados, una práctica poco común en el financiamiento soberano.

El proyecto emblemático de esta nueva etapa es la modernización del aeropuerto de Punta Huete, adjudicada a la empresa china CAMCE. Aunque el monto total no ha sido divulgado, el aeropuerto cuenta con una pista ampliada capaz de recibir aeronaves de gran tamaño.

En el sector portuario, el gobierno nicaragüense contrató a la empresa china CHINAICTC para construir un centro logístico y realizar mejoras en el puerto de Corinto, con un costo de US$ 335 millones.

Los proyectos energéticos

La expansión china también alcanza al sector energético. Empresas vinculadas a China Communications Construction Company (CCCC) —sancionada por el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos— han sido contratadas para desarrollar parques solares y eólicos.

Entre los proyectos destacan los parques solares El Hato (US$ 67 millones) y Nindirí (US$ 71 millones), y los parques eólicos El Barro (US$ 69 millones) y La Mesita (US$ 57 millones), sumando al menos US$ 264 millones en inversiones energéticas.

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A esto se suman proyectos aún no iniciados, como tres esferas de almacenamiento de gas natural licuado, también a cargo de CAMCE, y la segunda fase de la Carretera Costera del Pacífico, adjudicada a CSCEC, cuyo financiamiento todavía no ha sido desembolsado.

En el ámbito digital, China ha avanzado en áreas sensibles. Un proyecto de US$ 86 millones para infraestructura tecnológica fue adjudicado a Zhengzhou Coal Mining Machinery Group. A este se suma el Sistema Nacional de Respuesta a Emergencias (SINAREM), cuyo costo no ha sido divulgado.

Millán subraya que, sin transparencia, estos proyectos “terminan siendo instrumentos de propaganda”.

El poder desigual con Guatemala

Aunque Guatemala no tiene relaciones diplomáticas con China, Pekín es uno de sus principales proveedores. Esa dependencia quedó expuesta en 2024, cuando China bloqueó contenedores de café y macadamia tras gestos diplomáticos hacia Taiwán.

Para Luis Linares, director de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES), el episodio ilustra una relación de poder desigual.

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“Cuando existe una dependencia comercial significativa, el comercio deja de ser neutral y se vuelve un mecanismo de coerción”, afirmó a Expediente Público.

Linares subraya que la vulnerabilidad no depende del reconocimiento diplomático, sino del peso económico del socio.

Costa Rica: la excepción que confirma la regla

Costa Rica es la excepción parcial en la región, al exportar dispositivos médicos y bienes de mayor contenido tecnológico hacia China.

Sin embargo, la relación sigue siendo desigual. En 2024, por cada dólar exportado a China, Costa Rica importó US$ 9.52 en bienes chinos.

Millán advierte que incluso esta excepción es vulnerable. “Cuando las exportaciones dependen de pocas empresas y capital transnacional, el riesgo de concentración persiste”.

El caso costarricense demuestra que ni siquiera exportar tecnología garantiza simetría sin diversificación y encadenamientos locales.

Estrategia

El informe de Expediente Abierto concluye que Centroamérica necesita una estrategia comercial integral frente a China, con políticas industriales, diversificación productiva y transparencia en acuerdos e inversiones.

Para Enrique Millán Mejía, el dilema es claro: “Centroamérica no pierde por comerciar con China, pierde por hacerlo sin estrategia”.

Sin cambios estructurales, la región seguirá comprando mucho, vendiendo poco y asumiendo los costos económicos, sociales y políticos de una nueva dependencia.