Honduras tendrá un Congreso sin mayorías, abierto a las alianzas  

Honduras tendrá un Congreso sin mayorías, abierto a las alianzas  

* ¿Qué escenarios enfrentará el Congreso Nacional si gana Nasry Asfura o Salvador Nasralla la Presidencia de la República? 

** La sostenibilidad de acuerdos entre partidos marcará el rumbo político hondureño en el período 2026–2030.  

*** Persisten desafíos como la baja representación femenina y la fragilidad de las alianzas. 


Yarely Madrid / Expediente Público 

La composición del Congreso Nacional de Honduras para el período 2026–2030 marca una ruptura con el esquema legislativo anterior. Ningún partido obtuvo mayoría simple y esto obliga a una reconfiguración de alianzas que definirá las decisiones legislativas del país.  

Un análisis de Expediente Público, a partir de los resultados electorales preliminares del Consejo Nacional Electoral (CNE), muestra un Congreso fragmentado donde el Partido Nacional y el Partido Liberal concentran la mayoría de curules, mientras que Libre pierde terreno y los partidos minoritarios adquieren peso estratégico.  

Analistas consultados avizoran un escenario de negociaciones permanentes y tensiones internas. En definitiva, un funcionamiento legislativo condicionado por la ausencia de una fuerza dominante.  

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¿Qué cambia? 

Expediente Público analizó las diferencias entre los períodos legislativos 2022-2026 y 2026-2030. Los resultados preliminares del Consejo Nacional Electoral (CNE) evidencian cambios profundos, pues en este nuevo Congreso el Partido Nacional obtuvo 49 diputados; el Partido Liberal, 41; Libre, 34; el Partido Innovación y Unidad (PINU), 2; y la Democracia Cristiana (DC), 2. Esto suma 128 legisladores.  

En Honduras, la mayoría simple es la que se usa con más frecuencia y consiste en aprobar una decisión con más de la mitad de los diputados presentes en la sesión, siempre que exista quórum; por ejemplo, si asisten 65 diputados, bastan 33 votos.  

En cambio, la mayoría calificada exige una cantidad mayor de votos porque se aplica a decisiones de especial importancia como reformas constitucionales, ratificación de vetos presidenciales y elección de altos funcionarios del Estado. Estas requieren el apoyo de dos tercios del total del Congreso Nacional, es decir, 86 votos de los 128 diputados, sin importar cuántos estén presentes.  

La correlación de fuerzas indica que ningún partido puede aprobar decisiones relevantes sin acuerdos multipartidarios. Esta realidad contrasta con el Congreso anterior, en el que Libre contaba con 50 diputados; el Partido Nacional, con 44; el Partido Liberal, con 22; y el Partido Salvador de Honduras, con 10. 

Honduras tendrá un Congreso sin mayorías, abierto a las alianzas  

Las alianzas obligadas  

Para el analista político Josué Murillo, la nueva correlación de fuerzas en el Congreso Nacional obligará a un modelo legislativo basado en acuerdos y alianzas interpartidarias. 

Afirmó a Expediente Público que el escenario más inmediato apunta a una convergencia entre el Partido Nacional y el Partido Liberal, una alianza que considera la más natural al inicio del período legislativo, ya que, al ser los bloques más numerosos, alcanzarían una mayoría significativa que les permitiría impulsar y aprobar reformas clave. 

Murillo plantea, sin embargo, que el mapa de alianzas variará según el resultado presidencial. Si gana Nasry Asfura, lo más probable es que el Partido Nacional busque consolidar acuerdos con el Partido Liberal para ejercer control legislativo, relegando a Libre a un papel de oposición.  

Si el triunfo es de Salvador Nasralla, escenario que Libre ya da por hecho al presentarlo públicamente como supuesto ganador, el panorama se vuelve más complejo, pues el Partido Liberal podría convertirse en un actor bisagra, negociando tanto con Libre como con el Partido Nacional. 

En ese contexto, Libre, con apenas 34 diputados, enfrentará un rol distinto al del período 2022–2026. Aunque su representación es limitada, Murillo advierte que el partido conserva cartas de negociación relevantes, al mantener influencia sobre el Ministerio Público y la Corte Suprema de Justicia, lo que le permitiría incidir en acuerdos legislativos estratégicos.  

El analista sostiene que Libre deberá definir si asume una oposición frontal e incómoda o si opta por alianzas puntuales, especialmente con el Partido Liberal, para incidir en reformas específicas. 

Esta lectura es compartida por Aníbal Cálix, analista y exdiputado del Partido Anticorrupción (PAC). El comportamiento del Partido Liberal dependerá en gran medida del tipo de conducción que adopte su junta directiva y de si opta por una línea institucional o pragmática en el Congreso, señaló a Expediente Público

Finalmente, aunque los partidos minoritarios como el PINU y la DC no tienen un peso numérico determinante, Murillo subraya que sí cuentan con una voz audible dentro del Congreso Nacional, capaz de influir en el debate público y en negociaciones ajustadas. 

El Partido Nacional también experimenta un cambio significativo en comparación con el período anterior. Después de haber sido castigado electoralmente en 2021, cuando enfrentó una fuerte pérdida de apoyo tras múltiples cuestionamientos públicos, la organización política podría volver a posicionarse como la bancada más grande en el Congreso 2026–2030.  

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Reelectos y nuevas caras 

Entre los legisladores reelectos, destacan personalidades con trayectoria consolidada. El Partido Liberal mantiene a Carlos Umaña, médico del departamento de Cortés; y Marlon Lara, exalcalde de Puerto Cortés. 

Por Libre, continúa Kritza Pérez y Hugo Noé Pino, quien formó parte de la junta directiva del Congreso Nacional y es reconocido por su participación en temas económicos. 

El Congreso también incorpora nuevos rostros. En el Partido Nacional ingresan perfiles como Gustavo Enrique González Maldonado, con trayectoria en organización comunitaria, y Kilvett Zabdiel Bertrand, dirigente del Partido Nacional. 

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En el Partido Liberal destacan Alberto Emilio Cruz Zelaya, vinculado a espacios de participación juvenil, Alejandra Vallecillo Pavón y Edgardo Rashid Mejía Giannini. 

En Libre aparecen nuevas voces como Clara Marisabel López Pérez, exesposa del exministro José Cardona, señalado por el desvío de dinero para favorecer campañas políticas, y Eduardo José Elvir Ferrufino.  

A estos se suman diputados de partidos minoritarios como Godofredo Fajardo (DC), quien ganó popularidad en Tik Tok por el despliegue de afiches por toda la capital, y José Carlenton Dávila Mondragón (PINU). 

El analista Murillo señaló estas incorporaciones le dan un nuevo respiro al Legislativo. “(Ojalá) las nuevas caras que entran no se dejen cooptar por esas viejas prácticas legislativas”, opinó. 

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Los que salen 

La transición entre ambos períodos deja como resultado la salida de figuras de peso político. Entre quienes no regresan al Congreso se encuentra Luis Redondo, actual presidente del Congreso Nacional. 

También militantes de Libre como Xiomara Hortensia Zelaya, hija de la actual presidenta Xiomara Castro; Enrique Arias, esposo de la candidata presidencial oficialista Rixi Moncada; y Carmén Haydeé López, sobrina del asesor presidencial Enrique Flores Lanza y de la jueza nacional Sonia Marlina Dubón. 

Además, desaparece la representación del Partido Salvador de Honduras.  

El análisis de las dos listas legislativas también indica que 34 de los 128 diputados del período 2022–2026 fueron reelectos, lo que representa un 26.5%. 

Brechas de género 

El análisis de la nueva composición legislativa también muestra la persistencia de brechas de género. Solo 38 mujeres obtuvieron curules frente a 90 hombres, lo que confirma una representación femenina limitada.  

Aunque se observa un pequeño avance respecto al período anterior, pues antes había 35 mujeres, la participación de mujeres continúa siendo desigual entre departamentos y partidos.