Honduras Elecciones 2021

Johana Bermúdez: «Yo me parezco muchísimo al presidente Hernández»

Expediente Público.

Johana Bermúdez Lacayo es una de las más fieles representantes del conservadurismo político en Honduras. De acuerdo a sus propias palabras, formar parte del Partido Nacional es “una bendición de Dios”. Defensora de la compra de los hospitales móviles, Bermúdez es la mujer diputada más votada en la historia de este país centroamericano, y no precisamente por ser feminista, ya que según su opinión, las mujeres deben ser obedientes de los hombres.

La carrera política de Johana Bermúdez inició en 2012, cuando al formar parte del Comité Central del Partido Nacional, fue nombrada como designada presidencial para la precandidatura de Miguel Pastor.  

«Creo en él porque sirve a la gente, se esfuerza por dar lo mejor por Honduras», manifestó ella del entonces ministro de la Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda de Honduras (Soptravi).

Siete años después de aquella campaña, Pastor fue enviado a prisión en 2019, acusado en el caso «Narcopolítica», por presuntamente otorgar contratos públicos a empresas de los líderes de la banda narcotraficante Los Cachiros, presos actualmente en Estados Unidos.

Después de participar en la campaña de Miguel Pastor, esta candidata a diputada por el departamento de Francisco Morazán, se unió en 2017 al movimiento reeleccionista del actual mandatario Juan Orlando Hernández, a quien ella admira por considerarlo un hombre comprometido y conciliador. “Yo me parezco muchísimo al presidente», comentó Bermúdez.

«Mis millones de pacientes me respaldan», presume Johana, seguramente exagerando adrede su caudal electoral, ya que su cálculo se da en un país donde 9 de cada 10 hondureños no tienen seguro médico y el 18% de la población (más de 1.5 millones de personas) no tiene acceso a los servicios de salud.

«Cuando quedé de diputada, me llamó otro diputado y me dijo “¿con quién se alió usted?, porque cómo es posible que sin dinero haya llegado…”», recuerda Bermúdez. Reconoció que para su primera campaña le pidió apoyo al veterano congresista Oswaldo Ramos Soto. “Él me abrió la puerta, yo le dije “le pido un favor, como usted tiene el pedigrí económico y yo no, si yo voy a un partido de fútbol y regalo una bolsa de agua (sic), sepa que siempre voy a decir que es a nombre de los dos… y todo lo que usted regale mencióneme siempre”». Con esas estrategias Bermúdez llegó al hemiciclo legislativo hondureño.

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Tras cuatro años en el Congreso Nacional, ahora Bermúdez tiene una plataforma electoral, probablemente ya no necesite pedir créditos políticos cuando regalen bolsas con agua.

En los comicios primarios e internos de los partidos políticos del 14 de marzo del 2021, esta candidata sacó 84 mil votos, quedando en la novena posición del movimiento Unidad y Esperanza, una corriente dirigida por los actuales candidatos nacionalistas para la presidencia y la alcaldía del Distrito Central, Nasry Asfura y David Chávez (ambos señalados por presunta corrupción).

Cuatro años en el Congreso Nacional

Como congresista, Bermúdez fue colocada en las comisiones legislativas de Modernización y Comunicación Institucional, de Salud, de Enlace con Grupos Indígenas y Afrohondureños, y de Asuntos Económicos y Sociales, desde donde ha introducido numerosas propuestas.

Las funciones en el hemiciclo las comparte con sus responsabilidades como guardia en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), en una clínica privada y como docente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Anteriormente Bermúdez también fue la directora del Instituto Nacional del Diabético (INADI), una entidad estatal donde su actual director, Óscar Gómez realiza brigadas médicas asistencialistas en conjunto con los candidatos a diputados por el Partido Nacional.

Desde el Congreso Nacional, Bermúdez fue una de las acérrimas adversarias de la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH). Bajo una supuesta defensa a la soberanía institucional del Estado, Bermúdez atacó a la MACCIH, la cual, según especialistas nacionales e internacionales, fue la iniciativa más importante impulsada en las últimas décadas para combatir la corrupción en Honduras.

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Al votar en contra de su renovación, esta parlamentaria argumentó que la misión no se sometía a las leyes de la nación centroamericana.

A pesar de los informes semestrales que presentó públicamente la MACCIH en sus cuatro años en vigencia (2016-2020), Johana Bermúdez cuestionó la rendición de cuentas de la misión, «cómo es posible que no conozcamos como legisladores, como hondureños, como padres de esta patria y como responsables pagadores de impuestos, ¿cuánto es el presupuesto que se le tiene asignado a la MACCIH y cómo lo están ejecutando?».

Dentro de los proyectos presentados por esta diputada hay algunos que por su naturaleza se asumieron inicialmente como fake news, como fue el pedir una pensión vitalicia para los futbolistas de la selección hondureña que participaron en el mundial de España en 1982; o su propuesta para implementar el baile garífuna “Punta” como requisito en las escuelas, además de proponer la enseñanza para hacer aceite de coco y guífiti (bebida alcohólica garífuna) en las escuelas públicas.

La primera diputada vacunada

Johana Bermúdez se promueve como la diputada de la salud, tanto así que esta dermatóloga fue la primera congresista vacunada en Honduras contra el Covid-19. De hecho, ella fue una de las primeras 2500 personas inoculadas en el país centroamericano, luego que el Estado de Israel donara 5000 inmunizantes al gobierno de Juan Orlando Hernández.

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Frente a las críticas que recibió por ser una de las primeras personas vacunadas en Honduras, Bermúdez argumentó que ella se encontraba en la primera línea de combate al virus. “No soy ninguna oportunista, soy una mujer que echo riata (que trabaja mucho)», adujo, visiblemente molesta por los señalamientos en su contra. 

«El pueblo hondureño debe de tener la tranquilidad que va a tener la dosis de vacuna. El gobierno ha hecho todos los esfuerzos para garantizarla, para que toda la población esté vacunada», comentó Johana Bermúdez, ya inoculada.  A pesar de su promesa, actualmente Honduras presenta la tasa más baja de vacunación a nivel latinoamericano (con 0,56% de la población inmunizada con al menos una dosis).

Defensora de la gestión de la pandemia

Bermúdez se ha posicionado como una de las principales defensoras de la criticada gestión gubernamental de la pandemia del Covid-19. «Mucha gente que veía el país con miles de muertos por Covid-19 están sorprendidos por cómo se ha manejado la pandemia», dijo esta candidata, a pesar que Honduras es el segundo país centroamericano con la mayor cantidad de muertes por coronavirus, solamente por debajo de Guatemala.

Esta candidata es de las pocas funcionarias que se han pronunciado a favor de la adquisición de los hospitales móviles, considerándola como una «buena compra» y calificando el equipo como de primera calidad.

Sin embargo, instancias como el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) denunciaron el acto de corrupción y demostraron la inconsistencia y debilidad técnica de estos hospitales, los cuales después de un año siguen sin funcionar.

Bajo el lema «¿Dónde está el dinero?», miles de personas protestaron a finales del 2020 en Honduras, en contra de la corrupción en el manejo de los fondos destinados para enfrentar la pandemia.

Cabe recordar que, con los 47 millones de dólares malversados por la compra de los siete hospitales móviles, Expediente Público comprobó que el gobierno hondureño pudo haber construido 20 hospitales permanentes.

Frente a los cuestionamientos ciudadanos, Bermúdez señaló que el dinero estaba en el fortalecimiento de la salud pública, donde según ella, los médicos habían sido debidamente abastecidos con insumos. Tras su declaración, diversos sectores del sistema de salud se pronunciaron en su contra.

 «Nos sorprende el cinismo y el descaro (de Bermúdez), si estuviéramos abastecidos no se hubieran muerto los colegas…», respondió la doctora. Suyapa Figueroa, presidenta del Colegio Médico de Honduras.

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La situación del personal al frente del sistema sanitario es dramática. Al 18 de mayo, 70 doctores y 50 enfermeras han muerto a causa del virus en Honduras. Es decir, de cada 100 muertes por la pandemia en este país centroamericano, dos trabajaban en la primera línea del sistema sanitario.

A pesar de estos datos, y de formar parte del gremio médico, Bermúdez es una de las defensoras más entusiastas de la gestión gubernamental de la pandemia.    

¿Representante de las comunidades garífunas?

En 2017 Johana Bermúdez se convirtió en la primera mujer garífuna en llegar al Congreso Nacional. «Yo soy el vivo ejemplo de la inclusión y participación real que Juan Orlando Hernández ha dado a los grupos étnicos», dijo en aquel momento.

Bermúdez no era la primera política en su familia en formar parte de un gobierno nacionalista, su esposo Luis Green, actual presidente de la Comisión de Afrodescendientes del Partido Nacional, había sido ministro de la Secretaría de Desarrollo de los Pueblos Indígenas y Afro Hondureños (SEDINAFROH), durante el mandato de Porfirio Lobo Sosa (2010-2014).

Sin embargo, tanto Bermúdez como Green han sido increpados por diversos sectores indígenas y afrodescendientes. Organizaciones como el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), fundado por Berta Cáceres -asesinada en 2016-, señalaron al exministro de la SEDINAFROH por no defender los derechos de los grupos étnicos frente a los proyectos extractivistas.

Por su parte, la feminista y activista garífuna Naama Ávila se refirió al papel que ha tenido la diputada y candidata Bermúdez con las comunidades negras de Honduras. «Ella no representa a los más de cuarenta pueblos garífunas en Honduras, ella representa únicamente al Partido Nacional (…) No se ha pronunciado por la defensa de las tierras garífunas, en contra de la criminalización. Ella le ha prestado su rostro negro al gobierno, para hacer creer que el pueblo garífuna es parte de este mandato, pero, por el contrario, este gobierno impulsa una agenda extractivista que persigue, desplaza y criminaliza a los líderes de nuestros pueblos», opinó la abogada Ávila. 

«Yo soy cien por ciento garífuna, no soy mezclada (refiriéndose al color de piel de Naama Ávila). No me voy a distraer tirándole piedras a los perros que le ladran a uno». Con esas palabras respondió la diputada y candidata Bermúdez a la opinión de la joven activista garífuna.

A pesar de las críticas, Bermúdez se pronuncia en nombre de la comunidad negra y de las mujeres para pedir el voto nacionalista. Su representación frente a estos sectores puede estar en tela de juicio. Lo que no genera duda, es que Johana Bermúdez mantiene firme su cruzada mediática por la defensa de su partido, demostrando, como dice ella, que es una «orgullosa cachureca».

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