* Como presidente de Honduras, Nasry Asfura firmó el decreto para vender el avión presidencial, buscando legitimar su mandato ante retos de corrupción y crisis económica.
** Xiomara Castro y Manuel Zelaya fueron los grandes ausentes en la ceremonia, un vacío que evidenció las tensiones tras el retorno al poder del Partido Nacional.
Sharon Ardon y Daniela Romero / Expediente Público
El nacionalista Nasry Asfura asumió como presidente de Honduras este 27 de enero sin la presencia de la mandataria saliente, Xiomara Castro, quien con su partido Libertad y Refundación (Libre) sigue desconociendo el triunfo del Partido Nacional. Tampoco estuvo su esposo, el exmandatario y coordinador de Libre, Manuel Zelaya.
La llegada de Asfura marca el retorno del Partido Nacional al Poder Ejecutivo tras cuatro años de oposición, enfrentando el desafío de distanciarse de la sombra de corrupción y vínculos con el narcotráfico que marcaron la última década en la que gobernó el expresidente Juan Orlando Hernández.
«No es con venganza ni con odios que vamos a salir adelante», dijo Asfura en su primer discurso como presidente. Insistió en llamar a la oposición, en la que ahora está Libre, y al resto de sectores de la sociedad a dialogar sobre los temas, que, afirmó, son prioridad para el país.
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Llamado a «no más división»
«Tenemos que ponernos a trabajar con humildad y con el compromiso total que exige llevar soluciones reales a cada rincón de nuestra querida Honduras», remarcó Asfura, quien llegó a la presidencia la segunda vez que compitió en unas elecciones. En los comicios de 2021, Asfura perdió frente a Xiomara Castro, pero venció por un margen estrecho al liberal Salvador Nasralla en las elecciones de noviembre de 2025.

«Para mí, entre ustedes que representan al pueblo, no existen diferencias ni colores político, ni ideologías que nos vayan a dividir, estoy aquí para servirles a usted también”, enfatizó.
El nuevo mandatario hondureño dio un discurso de menos de 20 minutos y el acto protocolario fue en el interior del Congreso Nacional, ya que Asfura rechazó que fuese en el Estadio Nacional. Sin embargo, enfrenta la sombra de doce años de gobiernos del Partido Nacional señalado por corrupción y vínculos con el narcotráfico.
“El reto del nuevo gobierno básicamente es no repetir los errores pasados de los gobiernos anteriores y no justificar sus deficiencias acusando los gobiernos pasados, advirtió a Expediente Público el analista Tulio González.
Para González, la administración de Asfura debe mostrar un plan con metas ejecutables para ser evaluado en especial en sus primeros 100 días de gestión.
Vender el avión presidencial
Durante el acto de toma de posesión, Asfura firmó y sancionó tres decretos legislativos. El primero amplía a 125 el número de empresas acogidas al Régimen de Importación Temporal (RIT). El segundo autoriza la venta del avión presidencial y el tercero la ampliación de la presencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) en varios departamentos del país centroamericano.
Según el Ejecutivo, la aeronave presidencial representa un gasto operativo y de mantenimiento injustificable frente a las carencias del sistema público. Los fondos obtenidos de la transacción, de acuerdo con el espíritu del decreto, se destinarán a fortalecer áreas críticas como la salud y la infraestructura.
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El avión presidencial Embraer Legacy 600 fue adquirido en 2014 por unos 298 millones de lempiras (11.3 millones de dólares). De acuerdo con el decreto que ordena su venta, el aparato representa más de 448 millones de lempiras en mantenimiento y repuestos (15.2 millones de dólares) —un 150% más que su costo original—, pagados en gran medida con fondos de la Tasa de Seguridad.
La ahora expresidenta Castro también ordenó vender la aeronave, pero no lo concretó alegando complicaciones legales.

Sanciones a los diputados ausentes
Para el analista González es «buena señal» la elección de la junta directiva del Congreso Nacional que superó el caos vivido cuatro años atrás, así como las recientes medidas como las sanciones a diputados ausentes. Con esto, valora, se abre la puerta a la auditoría social.
Durante el evento, el presidente del legislativo, Tomás Zambrano se refirió a las sanciones por curules vacíos, indicando que eso «nos compromete más, de estar presentes permanentes y dándoles respuesta al pueblo hondureño a través del Congreso Nacional”.
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¿Partido renovado sin cambiar?
Para el analista Héctor Soto tanto la ampliación del régimen del Régimen de Importación Temporal como la iniciativa de la Ley de empleo por hora denotan una continuidad de la agenda política del Partido Nacional, no hay cambios.
«Claramente es un partido que ve al sector privado como aliado, un partido que obviamente pretende profundizar esa dinámica neoliberal y privatizadora que pretende una reducción del aparato estatal», expresó a Expediente Público.
Soto recordó que los últimos doce años del Partido Nacional estuvo marcada por un proceso de «desgaste, degradación, pérdida de confianza, operación del crimen organizado», lo que dejó la legitimidad del partido seriamente dañada, el nuevo gobierno está dando señales de quererse renovar.
«Estamos viendo un Partido Nacional que está intentando mostrar una cara renovada, y creo que respecto a los valores y a la forma de conducirse estamos viendo una ruptura respecto al Partido Nacional de antes», sostuvo Soto.
Para el analista, el verdadero desafío radica en la capacidad de sostener esa posición con el tiempo.
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«El gran desafío que tiene (Partido Nacional) es que no sea solamente un arranque para mostrar una cara diferente, sino la capacidad de tener eso en el tiempo que sea gobierno», afirmó.

Austeridad y reducción del Estado
Uno de los puntos más reiterados del discurso del mandatario hondureño fue la austeridad en la administración pública. «La reducción del Estado para tener una mayor eficiencia y poder dedicar nuestros recursos realmente a resolver problemas, atender a la gente», afirmó.
Nery Gaitán, analista, dijo a Expediente Público que el país espera evidencias claras de que este será un buen gobierno, que se levante con hechos la bandera de la austeridad y la lucha frontal contra la corrupción.
«El pueblo hondureño desea ver una verdadera voluntad política de remediar los graves problemas sociales que tenemos: el desempleo, la seguridad, que este gobierno empiece a atacar estos problemas que se han incrementado», puntualizó Gaitán.