* El general en jefe Gustavo González López es el nuevo ministro de Defensa de Venezuela, designado por la mandataria Delcy Rodríguez.
* Durante el régimen de Nicolás Maduro, fue director del Sebin, la policía política creada por Hugo Chávez.
* Las primeras órdenes de González López fueron eliminar los lemas que glorifican a Chávez y realizar cambios en la Milicia Bolivariana.
Expediente Público
La primera orden impartida por el nuevo ministro de la Defensa venezolano, general en jefe del Ejército Gustavo González López, no tuvo nada que ver con la disposición de las tropas ni de los sistemas de armas. Por el contrario, el oficial apuntó hacia algo mucho más simbólico. A partir de ese día, quedó anulada la obligación de vociferar el siguiente saludo:
“Chávez vive, la patria sigue. Independencia y patria socialista. Viviremos y venceremos. El sol de Venezuela nace en el Esequibo”.
Según el razonamiento del oficial —desarrollado ante los integrantes del alto mando castrense recién designado por la presidenta interina Delcy Rodríguez—, no era necesario perder tiempo diciendo cosas que ya todos saben. Por ejemplo, que el sol sale por el oriente, justamente donde se encuentra el territorio disputado a Guyana.
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Con esta decisión, González López dio los primeros pasos en el cumplimiento de una misión que, según el general de brigada retirado del Ejército Rodolfo Camacho, le fue ordenada por la mandataria interina: sacar a la política de los cuarteles.
“Además de la despolitización de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), él tiene la misión de ordenar la casa; esto es, devolver a sus puestos a los militares que están dispersos en la administración pública. También deberá recoger las armas que están en poder de agrupaciones como los colectivos y romper definitivamente con estos grupos armados”, afirmó a Expediente Público.

A primera vista, González López no pareciera ser el hombre indicado para llevar a cabo esta tarea. Apenas se conoció su nombramiento el 18 de marzo, las organizaciones de la sociedad civil encargadas de velar por los derechos humanos alzaron la voz para recordar que este oficial protagonizó la persecución a los opositores, líderes sindicales, representantes de organizaciones no gubernamentales y periodistas mientras estuvo al frente del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), la policía política venezolana.
“Incorporarlo al gabinete representa la continuidad del mismo aparato con otro título”, advirtió la organización Provea a través de su cuenta en X.
Olvidar a Hugo Chávez
Sin embargo, desde sus primeras horas al frente de la cartera castrense, este general se ha empeñado en transmitir la noción de que las cosas van a cambiar en los cuarteles.
Por ejemplo, por primera vez fue promovido un oficial de la Guardia Nacional a la comandancia general de la Milicia Bolivariana. Este cuerpo fue creado por decreto de Hugo Chávez en 2008, como una expresión de lo que él mismo denominó “el pueblo en armas”.
Desde entonces, fue comandado por generales del Ejército. Esto no impidió que los milicianos participaran en actos proselitistas del oficialismo, uniformados y con fusiles en sus manos. Ahora, al mando del mayor general Nayade Lockiby Belmontes, de la Guardia Nacional, las cosas podrían dar un giro.
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Desde su creación, la Milicia ha sido rechazada a lo interno de la Fuerza Armada. El coronel retirado del Ejército Antonio Guevara recordó que la Constitución venezolana no la señala como componente.
“Es muy fácil. Para eliminar a la Milicia solo hay que derogar catorce artículos de la Ley Constitucional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, algo que perfectamente puede hacer la Asamblea Nacional”, explicó a Expediente Público.
Guevara sostuvo que la Milicia operó como un vaso conductor entre las unidades militares y los grupos armados no estatales fomentados por el oficialismo, conocidos como “colectivos”, y con células de grupos guerrilleros que operan en la frontera con Colombia.

Desde que este cuerpo fue creado, sus integrantes tuvieron la misión de integrar los anillos de seguridad presidencial, al tiempo que eran usados para tareas tan dispares como la vigilancia del Metro de Caracas y la distribución de alimentos a precios subsidiados.
La instauración de la Milicia obedeció a la implantación de una nueva doctrina sobre el uso del poder militar en Venezuela. Una en la que el Ejército pasaba de ser una entidad profesional para convertirse en el sostén de un régimen político autoritario.
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La Milicia, además, estaba llamada a aportar la mayor parte del pie de fuerza en el contexto de un conflicto bélico contra una “potencia agresora”. En 2024, Maduro llegó a afirmar que este componente disponía de cinco millones de uniformados, algo que Camacho pone en duda.
Este oficial —exdirector de Doctrina del Comando Estratégico Operacional de la FANB (Ceofanb)— indicó que los milicianos nunca fueron tantos ni tuvieron la preparación suficiente para participar en una confrontación armada. Los hechos del pasado 3 de enero, cuando militares estadounidenses capturaron a Maduro en suelo venezolano, parecieran confirmar esta apreciación, puesto que los milicianos no emprendieron ninguna acción efectiva.
“Ese es un cuerpo muy costoso, que en este momento no tiene ninguna utilidad”, afirmó.
El único general en jefe
Con la destitución y el pase a retiro del ministro de la Defensa —Vladimir Padrino— y del jefe del Ceofanb —Domingo Hernández Lárez—, Gustavo González López quedó como el único general en jefe activo de la Fuerza Armada.
Hasta 1999, este grado estaba reservado a los profesionales de armas que hubiesen destacado en combate. Con la llegada de Chávez y la aprobación de una nueva Carta Magna, el general en jefe pasó a ser el principal exponente de la Fuerza Armada.
El primero en esta nueva era fue Lucas Rincón Romero. Luego, Chávez rompió este patrón, y asignó el grado incluso a militares en retiro que lo asesoraban. Al momento de la extracción de Maduro, Padrino, Hernández Lárez y González López ostentaban este grado, aunque ninguno llegó a combatir.
De los tres, el actual ministro de la Defensa es el más antiguo. González López egresó de la Academia Militar en 1982 (2 años antes que Padrino), ocupando la posición número 45.
El general que se adapta
González López supo sobrevivir al deterioro institucional de la FANB. Las fuentes militares consultadas para este trabajo le otorgan a este oficial la virtud de saber adaptarse a las circunstancias, aún si esto implica asumir posiciones radicalmente distintas que las mostradas poco tiempo atrás.
Durante la era Chávez, González López creció a la sombra del actual ministro de Relaciones Interiores, Diosdado Cabello. Entre 2004 y 2006, trabajó en el despacho de la Gobernación del estado Miranda. De allí salió a la presidencia del Metro de Caracas, hasta que Chávez ordenó su remoción en 2008, tras la firma de un convenio colectivo con los trabajadores del subterráneo, considerado entonces como “leonino”.
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Luego, el oficial fue asignado para comandar la V División de Selva del Ejército, lo que fue tomado como un castigo, luego de una prolongada permanencia cerca de los centros de poder.
En 2011, Chávez lo llamó de nuevo a Caracas, para que encabezara su proyecto de politizar a la Fuerza Armada, a través de la Milicia. Al año siguiente pasó a retiro.
El comodín de Nicolás Maduro
Cuando Nicolás Maduro asumió el poder, lo reincorporó nuevamente para involucrarlo de lleno en la constitución de su aparato de inteligencia.
Le asignó dos cargos: director del Sebin y jefe del Centro Estratégico para la Seguridad y Protección de la Patria (Cesppa), un órgano asesor del Primer Mandatario que servía como punto de encuentro con las inteligencias de países aliados del régimen, como Cuba, Rusia e Irán. En este proceso, Maduro lo elevó al grado que ostenta actualmente.
En estas funciones, además, González López habría estrechado lazos con los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, en especial con este último, pues el actual presidente del Parlamento estuvo al frente de las distintas comisiones negociadoras con la oposición, en las que uno de los puntos a tratar fue siempre la liberación de los presos políticos que estaban en custodia del cuerpo comandado por González López.
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Él fue una suerte de comodín para Maduro. En 2014, cuando se planteó una crisis con los colectivos armados, el gobernante lo llamó para que reemplazara al general Miguel Rodríguez Torres en el Ministerio de Relaciones Interiores. Entonces, combinaba su presencia en el Gabinete ministerial con la dirección del Sebin.
González López fue destituido de este organismo en octubre de 2018 como consecuencia de un incidente nunca del todo aclarado, en el que agentes del Sebin interceptaron la caravana presidencial en una autopista caraqueña. Sin embargo, el propio Maduro se vio obligado a reincorporarlo en el mismo cargo en abril del año siguiente, luego de un fallido alzamiento encabezado por el oficial que lo reemplazó durante apenas cuatro meses, el general de brigada del Ejército Manuel Christopher Figuera.
Cercanía a Delcy Rodríguez
El nexo entre González López y Delcy Rodríguez se estrechó en 2024, cuando la entonces ministra de Petróleo lo llamó para que encabezara una oficina ad hoc en Petróleos de Venezuela, llamada Asuntos Estratégicos y Control de la Producción. Esto implicaba en buena medida verificar que no hubiese irregularidades en la ejecución de los convenios petroleros con Cuba, China y, en especial, Irán.
Ahora, Delcy Rodríguez lo designó como ministro de Defensa. Para el general de brigada retirado Juan Herrera Betancourt, esta designación contó con el aval de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) y del Comando Sur norteamericano.
Sus máximas figuras, John Ratcliffe y el general Francis Donovan, respectivamente, se reunieron con la presidenta interina y el propio González López antes de que fuese nombrado para este cargo.
“Él ha trabajado con la CIA, lo conocen […] Cuando alguien como él tiene fallas, lo captan. Esta es una orientación para entender lo que sucedió con este caballero”, afirmó a Expediente Público, Herrera, que es el actual presidente del Frente Institucional Militar, una organización gestada en el 2000 para promover la vuelta de la Fuerza Armada a su cauce constitucional.
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Herrera recordó que las denuncias sobre extorsiones a los presos políticos, así como otros delitos, se hicieron frecuentes durante los períodos de González López en el Sebin.
En septiembre de 2024, el Tesoro estadounidense sancionó al segundo de González López en el Sebin, Miguel Muños Palacios, señalado de pertenecer a un grupo de funcionarios que “secuestró a personas para presionarlas” hasta que dieran dinero. Ahora, según Herrera, este antecedente sería un instrumento para controlar desde Washington al actual ministro de la Defensa.
Sanciones internacionales a los altos mandos militares
El alto mando militar que acompañará a González López mantiene algunas de las características del anterior. En primer lugar, hay una abierta diferencia de antigüedad entre el titular de Defensa y el resto de la cúpula castrense. El nuevo jefe del Ceofanb, mayor general del Ejército Rafael Prieto Martínez, tiene once años menos de carrera. Y es el segundo en la pirámide jerárquica.
Los nuevos comandantes de componentes se graduaron entre los años 1993 y 1994. Egresaron de sus respectivas academias impactados por el golpe de Hugo Chávez, perpetrado un año antes. Esta asonada ocasionó que en 1992 no hubiese graduaciones de cadetes, por lo que las promociones de los años siguientes fueron muy numerosas e influenciadas por la crisis política.

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Ahora, González López tiene ante sí el reto de desandar todo este proceso, acompañado por oficiales que, según el coronel Antonio Guevara, se caracterizan por haber tenido un perfil bajo. No obstante, además del actual ministro, hay otros dos generales con sanciones internacionales. Ellos son Jesús Villamizar (jefe de Estado Mayor del Ceofanb) y Dilio Rodríguez (Inspector General de la FANB).
Guevara cree que estos oficiales serán los llamados a garantizar la ejecución de una nueva elección presidencial, y llevar al país a una transición política.
Retomar el control territorial y la democracia
Los últimos cambios en el alto mando militar rompieron con la tradición. Usualmente, los reemplazos ocurren en julio, de forma simultánea con las graduaciones de los cadetes y los pases a retiro de los oficiales que ya cumplieron con el tiempo de servicio.
Según el profesor de ciencias políticas del Brooklin College, Mark Ungar, esta decisión fue impulsada por la necesidad del gobierno interino de asegurar un control territorial.
“Los militares tienen que retomar el control del territorio, que en este momento es ejercido en muchos lugares por milicias como los colectivos y grupos armados irregulares como las guerrillas colombianas”, afirmó a Expediente Público.
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Agregó que unas fuerzas armadas conducidas por personal de confianza de la presidenta interina también asegurarán que los recursos petroleros y mineros no caigan en manos de agentes no estatales.
“El propósito es reforzar el control, quizá bajo la presión estadounidense. Los militares que estaban antes eran parte del grupo de Maduro”, dijo.
Advirtió que existen contradicciones entre los discursos de Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, en torno al caso venezolano. Para el mandatario, lo hecho en Venezuela ya puede ser presentado como un éxito, aun si no se logra retomar la democracia; mientras que, para el canciller, la ejecución de elecciones y la renovación de los poderes públicos venezolanos son requisitos indispensables.