* La diputada Iroshka Elvir, que busca la reelección, es esposa del candidato presidencial por el Partido Liberal, Salvador Nasralla.
** En 2024, un audio filtrado sacudió su campaña. La precandidata liberal Alia Kafati la señalaba de traficar las primeras casillas del movimiento Vamos Honduras, liderado por Nasralla.
*** Crítica del nepotismo en el gobierno de Libre, en 2025 se reveló que tres de sus familiares cercanos ocupaban cargos en instituciones públicas.
Expediente Público
En el certamen Miss Universo 2015, Iroshka Elvir Flores declaró que quería ser presidenta de Honduras en un plazo de treinta años. En ese momento su afirmación pareció descabellada, pero hoy una eventual llegada a la Casa Presidencial ya no suena tan remota, aunque sería como primera dama.
Nacida en 1991 en Choluteca, en el sur del país, Elvir creció en una familia católica de clase media con tradición liberal. Poco después, se mudó con sus padres a Tegucigalpa, donde se instalaron en el barrio El Bosque.
A los 14 años comenzó a acercarse al mundo político. En 2005 y 2009, acompañó junto a su familia las campañas presidenciales de los liberales Manuel Zelaya Rosales y Elvin Santos.
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Su vida dio un giro en 2011, cuando en un concurso nacional de belleza conoció a su futuro esposo, Salvador Nasralla, quien la contrató como modelo para su programa de entretenimiento X-O da Dinero. «Yo la hice modelo, así como a otras bellas muchachas», suele recordar el presidenciable liberal en sus entrevistas.
Ese mismo año, Elvir dejó las filas liberales y se unió a la juventud del Partido Anticorrupción (PAC), recién fundado por Nasralla. Antes había recibido formación política en la fundación socialdemócrata alemana Friedrich Ebert.
Su salto al ojo público llegó en 2015, cuando representó a Honduras en Miss Universo. Durante el certamen subió al escenario con un cartel que exigía la instalación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Honduras (CICIH), mostrando su simpatía con el movimiento de Los Indignados, que protestaba contra la corrupción del primer gobierno de Juan Orlando Hernández.
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«Pedí la CICIH porque en Honduras no hay justicia», explicó entonces a los medios. Un año después se casaría con Nasralla y desde los reflectores de la farándula, comenzaría formalmente su vida política. Hoy busca reelegirse en el Congreso Nacional y acompañar a su esposo a la Casa Presidencial.

Primeras aspiraciones como diputada
En 2016, mientras denunciaba la violencia de género y promovía la participación política de las mujeres, lanzó su primera candidatura a diputada por el PAC. «Soy una mujer con voz y voto. No soy una dama de compañía ni una figura decorativa», repetía en campaña.
Su discurso contrastaba con las declaraciones de su esposo, quien presumía en los medios haber tenido relaciones con más de setecientas mujeres y aseguraba que ella había llegado «virgen al matrimonio». También justificaba su interés por la candidatura de su esposa: «(Quiero) conocer de primera mano, de la mujer que duerme conmigo, cuánto dinero les ofrecen a los diputados».
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A dos meses de las elecciones de 2017, tanto Nasralla como Elvir fueron expulsados del PAC. Terminaron integrándose a la Alianza de Oposición junto con Libertad y Refundación (Libre) y el Partido Innovación y Unidad (Pinu). Nasralla fue nombrado candidato presidencial y ella candidata a diputada por el Pinu.
Bajo la bandera de la coalición, ambos asumieron temporalmente un discurso más cercano a la izquierda. Mientras su esposo defendía el modelo venezolano, Elvir describía a Manuel Zelaya Rosales como «una persona luchadora» y a Xiomara Castro como su «musa» política.
Pero otras declaraciones suyas generarían polémica. En una entrevista afirmó admirar la capacidad de liderazgo del dictador alemán Adolfo Hitler. «Era un gran líder, se centraba en los problemas que tenían los alemanes, quienes veían a los judíos como las ratas que les quitaban los espacios de producción y trabajo», declaró a un medio.
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Tras la ola de críticas, pidió disculpas a la comunidad judía y envió una carta al Congreso Judío Latinoamericano asegurando ser «una gran admiradora del Estado de Israel», acompañada de una fotografía en la que sostenía una bandera de ese país.

A pesar de su notoriedad en la prensa rosa, Elvir no obtuvo una curul en las controversiales elecciones de 2017. Ella sostenía que el Pinu había «vendido» su diputación al Partido Libre, aunque nunca mostró pruebas. Nasralla también denunció el fraude electoral cometido por el Partido Nacional.
Tras la derrota, la pareja se distanció de los Zelaya y retomó el proyecto de crear una nueva organización política, fundando en 2020 el Partido Salvador de Honduras (PSH). En esos años, Elvir concluyó sus estudios en Finanzas en la Universidad Tecnológica Centroamericana (UNITEC).
Gobierno por un año
Convertida en vicepresidenta del PSH, Elvir volvió a lanzar su candidatura a diputada en 2021, mientras Nasralla se postulaba de nuevo para la presidencia. Pese al distanciamiento previo, conformaron una nueva alianza con Libre para competir las elecciones contra los nacionalistas.
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«Ellos son personas honestas que quieren un cambio para el país, como Xiomara, que siempre estuvo con el pueblo, hombro a hombro, luchando en las calles», declaró entonces Elvir a los medios, mostrando nuevamente una cercanía estratégica con Libre.
En el acuerdo, Nasralla renunció a su aspiración presidencial para integrarse como primer designado en la fórmula de Xiomara Castro. Se pactó además que, de ganar, el PSH designaría al presidente del Congreso Nacional.
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En esas elecciones, Elvir obtuvo la diputación como la segunda candidata más votada del PSH en Francisco Morazán. Con el triunfo de Castro, la pareja pasó de la oposición al gobierno. Elvir se definió como la «segunda dama de la Nación», un cargo inexistente en la Constitución.
El PSH nombró a Luis Redondo como presidente del Congreso, mientras ella fue designada quinta vicepresidenta del Legislativo e integró las comisiones de Asuntos Electorales, Modernización y Comunicación Institucional, Telecomunicaciones y Anticorrupción.
Sin embargo, en menos de un año, Nasralla fue desplazado por la dirigencia de Libre y la alianza volvió a fracturarse. Aquel quiebre abriría un nuevo capítulo en la carrera de Elvir.
Aspiraciones más altas
En julio de 2024, Nasralla abandonó el PSH y se incorporó al Partido Liberal para intentar por cuarta vez la presidencia. Elvir también regresó a su origen de liberar para buscar la reelección como diputada.
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En diciembre de 2024, un audio filtrado sacudió su campaña. La precandidata liberal Alia Kafati la acusaba de haberle solicitado 2.5 millones de lempiras (US$ 100 mil) para asegurarle una de las primeras casillas en el movimiento Vamos Honduras, liderado por Nasralla.
Elvir negó las acusaciones y afirmó ser víctima de persecución política por parte de Libre. Pidió públicamente a las instituciones fiscalizadoras revisar sus movimientos bancarios. «Mi honorabilidad la defenderé hasta el último día de mi vida», escribió en sus redes.
A pesar de la polémica, Elvir obtuvo más de 56 mil sufragios y se convirtió en la candidata a diputada más votada de Francisco Morazán. Nasralla también ganó ampliamente la candidatura presidencial.
Otro escándalo estalló en septiembre de 2025, cuando medios revelaron que tres de sus familiares cercanos ocupaban cargos en instituciones de gobierno: su padre en el Registro Nacional de las Personas (RNP), su madre en la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones (HONDUTEL) y su hermano en la Secretaría de Salud.
Ella no respondió a los señalamientos, pese a ser una crítica del nepotismo en el gobierno de Castro.
Nasralla intentó aclarar la situación y aseguró que no permitiría el nepotismo en su eventual administración. «Si alguien propone a Elvir como presidenta del Congreso, me voy a oponer. Si soy presidente, mi esposa no puede controlar otro poder del Estado», declaró a los medios.
En plena campaña, Elvir acompaña a Nasralla en cada aparición pública. Su esposo la presenta como su principal asesora. «Es una persona que entiende de política, primero militó con los liberales y, desde que me conoció, le gustaron mis ideales», comentó el candidato presidencial a los medios.
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A sus 34 años, ella también ha experimentado un giro en su discurso. En 2017 defendía el Estado laico y la inclusión de educación sexual en las políticas públicas. Hoy, en cambio, impulsa una campaña marcada por un fuerte contenido religioso.
Elvir no se distancia de los principios de su esposo, un candidato cada vez más religioso y cercano a discursos ultraconservadores, capaz de prometer la creación de un Ministerio de la Fe si llega a la Presidencia.
De llegar a la Casa Presidencial, tendría un papel destacado en las decisiones de su esposo. «Somos el complemento perfecto, él tiene la experiencia y yo la juventud», asegura a los medios la candidata, 38 años menor que Nasralla.