* Las condenas al empresario y editor Jimmy Lai y a la periodista Zhang Zhan muestran la ofensiva sistemática contra la prensa independiente en China.
* Pekín extiende su control mediante “programas de formación” a periodistas extranjeros, especialmente latinoamericanos.
* La 14° Conferencia Global de Periodismo de Investigación fue un espacio para discutir la represión de China hacia la prensa independiente.
Yarely Madrid / Expediente Público
En China, la libertad de prensa es tan solo una utopía para los periodistas. El régimen de Xi Jinping se ha encargado de controlar los medios tradicionales y regular estrictamente los contenidos del ecosistema digital, penalizando a quienes cuestionan la narrativa del Partido Comunista Chino (PCCh).
Las cifras de Reporteros Sin Fronteras (RSF) ubican a China en el puesto 178 de 180 en el Índice Mundial de Libertad de Prensa 2025, es decir, que es el tercer peor país del mundo para ejercer el periodismo después de Eritrea y Corea del Norte.
La Red Global de Periodismo de Investigación y Malaysiakini organizaron la 14° Conferencia Global de Periodismo de Investigación en noviembre pasado, en Kuala Lumpur, en la cual participó Expediente Público. En este encuentro, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, en inglés) realizó una declaratoria sobre la criminalización de miles de periodistas a nivel mundial.
Suscríbase al boletín de Expediente Público y reciba más información
La CPJ también brindó cifras alarmantes. Señaló que de diciembre del 2024 a enero de 2025 al menos 50 periodistas fueron encarcelados.
Una investigación de RSF reveló la existencia de 113 profesionales de los medios detenidos bajo el régimen de Xi Jinping y 8 más encarcelados en Hong Kong, hasta el primero de diciembre de 2025.

“La República Popular China sigue siendo la cárcel más grande del mundo para periodistas, con más presos que Rusia y Myanmar juntos”, concluyó el informe de RSF.
Aunado a esto, en diciembre del 2025, el empresario y editor Jimmy Lai fue condenado a 20 años de prisión bajo cargos de seguridad nacional, en un caso que Amnistía Internacional calificó como el “golpe de muerte” para la libertad de prensa en Hong Kong.
Intimidación y desinformación contra Taiwán
La conferencia Global de Periodismo de Investigación reunió a alrededor 2,000 periodistas de todo el mundo.
La celebración en Malasia fue una oportunidad para que periodistas del sudeste asiático pudieran compartir sus conocimientos y hablar sobre la libertad de prensa en sus países, sobre todo en China donde este tipo de espacios son cada vez menos permisibles.
En la conferencia “Estrategias para cubrir Asia en un espacio cívico cada vez más reducido para la independencia y la rendición de cuentas”, los periodistas de sudeste asiático revelaron las dificultades del periodismo en esa región.
Sherry Lee, directora de operaciones y directora general adjunta de The Reporter, destacó como la represión de China va más allá de las fronteras extendiéndose también a Taiwán.
Para Lee, la intimidación y desinformación diarias que utiliza Pekín para desestabilizar Taipéi ya no son solo una “guerra abierta” sino una “zona gris de conflicto”, refiriéndose a la creciente presión militar de China.
“A veces se dice que Taiwán es el lugar más peligroso del mundo porque China ha realizado ejercicios militares en sus alrededores durante años”, destacó.
Hong Kong, en la zona roja
El Índice 2025 de RSF mostró un descenso histórico para Hong Kong, una zona administrativa especial de China. Cayó al puesto 140 y entró por primera vez en la categoría de riesgo grave.
El medio independiente Hong Kong Free Press reportó que fue la puntuación más baja de la ciudad en la historia. El cambio refleja el impacto acumulado de la Ley de Seguridad Nacional impuesta por China en 2020.
Además de procesos judiciales, se han documentado presiones administrativas. Reportajes de Radio Free Asia revelaron auditorías fiscales dirigidas a periodistas y medios críticos.
Estas medidas generan un efecto disuasorio profundo. Aunque no siempre impliquen prisión inmediata, fomentan la autocensura y debilitan la sostenibilidad económica de medios independientes.

Condena de 20 años a Jimmy Lai
Jimmy Lai es un empresario, activista y magnate de medios de comunicación de Hong Kong, conocido por ser uno de los críticos más visibles del gobierno chino.
Fundó el periódico Apple Daily, de línea editorial abiertamente prodemocrática que se convirtió en uno de los medios más influyentes y polémicos de la ciudad. El medio fue clausurado en 2021 tras la congelación de sus activos bajo la Ley de Seguridad Nacional.
Seis antiguos empleados de alto rango de Apple Daily también fueron arrestados, entre ellos, el editor Cheung Kim-hung, el editor asociado Chan Pui-man, el editor jefe Ryan Law, el editor jefe ejecutivo Lam Man-chung y los editorialistas Fung Wai-kong y Yeung Ching-kee.
La mayoría se declaró culpable y fueron condenados a penas de prisión de entre seis y diez años.
Mientras que, para Lai, los 20 años de condena son una pena de muerte, pues tiene 78 años. La lucha por la libertad del empresario y de sus colegas lo llevaron a ser propuesto para premio Nobel de la Paz en 2023.
A nivel internacional, gobiernos como el de Estados Unidos han abogado por la libertad de Lai. En contraparte, el régimen chino ha declarado que su condena es un asunto interno.
“Instamos a las autoridades a poner fin a esta terrible experiencia lo antes posible y a liberar al Sr. Lai por razones humanitarias”, señala en una declaratoria del Departamento de Estado de Estados Unidos.
Lea: Foro América Libre: el autoritarismo mina la libertad de expresión
El doble encarcelamiento a Zhang Zhan
Zhang Zhan, es una exabogada y periodista ciudadana china, condenada en septiembre de 2025 por segunda vez, bajo el cargo de “provocar peleas y crear problemas”.
La última detención ocurrió apenas tres meses después de que Zhang fuera liberada en mayo de 2024, tras cumplir una condena previa de cuatro años.
Su primer encarcelamiento se debió a su labor informativa en Wuhan durante el inicio de la pandemia de COVID-19, donde documentó de forma independiente la crisis sanitaria y las detenciones de otros periodistas, desafiando la narrativa oficial del régimen chino.

Tras su liberación inicial, Zhang no dejó de ser objeto de vigilancia y hostigamiento. Fue detenida de nuevo en agosto de 2024, después de viajar a la provincia de Gansu para mostrar solidaridad con otros activistas.
La salud de Zhang es un motivo de alarma constante para organizaciones como Amnistía Internacional. Esta organización denunció que, durante su primer período en prisión, realizó huelgas de hambre prolongadas, lo que la llevó a un estado de desnutrición crítica, llegando a pesar apenas 37 kilos.
Se teme que este nuevo encarcelamiento, sumado a las condiciones de detención y la falta de acceso a atención médica adecuada, ponga su vida en riesgo inminente una vez más.
También: China presionó a diputados panameños para que no visitaran Taiwán
China y sus redes de control
En China continental, el control informativo es estructural. El Estado supervisa contenidos, regula algoritmos y mantiene bajo vigilancia a periodistas y influencers.
El perfil de China publicado por RSF subraya que la censura se apoya en herramientas tecnológicas avanzadas. Plataformas digitales, inteligencia artificial y amplias normativas permiten bloquear contenidos en cuestión de segundos.
El país también mantiene a más de un centenar de periodistas detenidos. Las acusaciones suelen vincularse a seguridad nacional, subversión o filtración de secretos de Estado.
Este modelo no solo limita la prensa tradicional. También afecta a académicos, activistas y ciudadanos que comparten información considerada sensible por las autoridades.
La contradicción de China
En los últimos años, el régimen chino ha impulsado una estrategia deliberada para atraer a periodistas extranjeros a su territorio mediante viajes financiados y experiencias cuidadosamente orquestadas.
Sin embargo, ese esfuerzo por proyectar una imagen positiva contrasta con la realidad del tratamiento a la prensa dentro de sus fronteras, donde la libertad de expresión está severamente restringida.
Además, un reciente informe académico, titulado “Navigating contrasting journalisms: Latin American responses to China’s training programmes for journalists”, examina casos centrados en periodistas latinoamericanos que participaron en estas iniciativas, destacando que estas oportunidades —pagadas o subsidiadas por entidades chinas— llevan a cercanía con fuentes oficiales y “experiencias guiadas” que pueden afectar la imparcialidad de las coberturas informativas.
Según el mismo artículo, estos programas de entrenamiento y viajes no son neutrales, sino que generan formas de periodismo “contrastantes”, donde corresponsales que visitan China tienden a reproducir narrativas favorables o menos críticas hacia el régimen debido al acceso privilegiado que reciben dentro del país.
Le interesa: Así fue el viaje en “jaula de oro” de periodistas salvadoreños a China
En el caso de Centroamérica, han sido cientos los periodistas que en los últimos diez años han obtenido becas de estudio o participado en viajes académicos y programas de intercambio en la República Popular China.
El caso de Nicaragua resulta particularmente notable, ya que los periodistas reciben de manera constante en Managua capacitaciones impartidas por representantes y equipos vinculados a medios estatales chinos, de acuerdo con una investigación de Expediente Abierto. Entre 2023 y 2025, al menos 40 periodistas nicaragüenses han participado en estos programas.
En el caso de Honduras, 26 periodistas participaron en una primera gira realizada en marzo de 2023. Fue número más grande de reporteros en una gira a nivel de Latinoamérica. Asimismo, desde que El Salvador estableció relaciones diplomáticas con China en 2018, más de un centenar de periodistas salvadoreños han realizado tours mediáticos y visitas al gigante asiático.