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Petróleo y democracia: las contradicciones de EE. UU. en Venezuela 

* Especialistas reunidos en la Universidad Johns Hopkins coincidieron en que las estructuras de poder, represión y criminalidad del chavismo siguen en pie.

* También convinieron en que EE. UU. prioriza la economía antes que la transición democrática que anhela la oposición. 

* Hubo polémica sobre el papel de María Corina Machado y su capacidad de liderar la transformación en Venezuela. 


Tomás Guevara / Expediente Público / Washington 

Más de cien días después de la caída del dictador venezolano Nicolás Maduro, un grupo de expertos discutió la situación del país sudamericano el pasado jueves en el octavo Annual Security Challenges in Latin America Forum, organizado por la Universidad Johns Hopkins, de Washington.  

Los especialistas coincidieron en que la Venezuela que emerge tras la extradición de Maduro a Estados Unidos, luego de ser capturado el pasado 3 de enero, dista del anhelo de los venezolanos que esperaban echar abajo el andamiaje del chavismo con el apoyo del presidente estadounidense, Donald Trump.  

Participaron David Smolansky, asesor principal de la activista venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado; Miriam Kornblith, directora para América Latina de la National Endowment for Democracy (NED); Brian Naranjo, exjefe adjunto de la misión de EE. UU. en Caracas; y Carrie Filipetti, exsubsecretaria adjunta del Departamento de Estado para Cuba y Venezuela.  

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La experta en asuntos latinoamericanos Cynthia Arnson estuvo a cargo de la moderación del foro. 

Miriam Kornblith dijo que “hay complejidades reales en la situación venezolana”, sobre todo porque hasta el momento sigue intocable toda la red de “jugadores ilegales” que en más de dos décadas han estado tras bambalinas, cobijados por el régimen venezolano.

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Subrayó que, si bien las acciones de EE. UU. son prominentes, es necesario valorar que la oposición y las organizaciones comprometidas con la democracia han hecho un trabajo arduo y de largo aliento para llegar a este momento, sobre todo, al documentar y mostrar al mundo el sistema “cleptocrático y represivo” instaurado en el país. 

“Si solo nos enfocamos en lo que los Estados Unidos está haciendo o lo que el régimen está haciendo, tendremos que observar que un aspecto crítico de esta dinámica actual es la gente, la gente venezolana y todo lo que ellos han hecho y logrado durante años y que ha llevado a esta situación”, opinó. 

Volvieron las protestas 

Un día antes de la presentación de estos expertos, en las calles de Caracas y otras ciudades venezolanas, los sindicatos de profesores, obreros y trabajadores públicos realizaron marchas masivas para exigir un aumento salarial. 

A su vez, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunciaba la creación de un consejo económico, solicitaba una reforma fiscal y ofrecía un aumento salarial a hacerse efectivo a partir del primero de mayo. 

Escenarios como ese eran impensables en Venezuela, explicó David Smolansky. Para él, este proceso es una nueva etapa en la que se irán ajustando las piezas para que los venezolanos recuperen la democracia. 

La captura y expulsión de Maduro y su esposa, Cilia Flores —según Smolansky — marcó un punto de inflexión que produjo tanto la liberación de más de 600 presos políticos como la posibilidad de que jóvenes y trabajadores puedan protestar sin el temor. “La gente está empezando a perder su miedo”, enfatizó. 

No obstante, este especialista reconoció que la transformación no será fácil.  “Estamos tratando de desmantelar un régimen que ha estado en el poder durante casi 30 años, con un apoyo importante, no solo de Cuba, sino también de Rusia, China e Irán, en sinergia con grupos no armados que han ejecutado actividades económicas ilícitas durante años”, señaló. 

Posmadurismo, sin alterar el chavismo  

Al sumar las posturas de los especialistas queda claro que la caída de Nicolás Maduro y su proceso penal en Nueva York, no representa una caída del régimen construido bajo la bandera del chavismo. 

Carrie Filipetti, exfuncionaria del Departamento de Estado durante la primera administración Trump, insistió en que Venezuela está en una etapa pos-Maduro, pero no posrégimen.  

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A la vez, Filipetti señaló un punto clave que muestra una contradicción de fondo en la política exterior de EE. UU. para el caso venezolano: el reconocimiento de la autoridad de Delcy Rodríguez. 

Para él, esta decisión no solo debilita el argumento democrático, sino que tampoco garantiza los intereses estratégicos estadounidenses: desde la contención migratoria hasta el desplazamiento de Rusia, China e Irán del hemisferio. 

“En Rusia, China e Irán, como todos sabemos, Delcy Rodríguez tiene personalmente conexiones claras con esos países. La primera cosa que hizo después de su inauguración fue abrazarse a los embajadores de los tres países”, recordó Filipetti.  

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Y señaló que solo podría verse un avance si se define a la brevedad una fecha de elecciones libres y justas. “Entonces podríamos empezar a ver algo positivo”, afirmó. 

Petróleo y dólares: prioridad compartida  

Brian Naranjo señaló que, tras la salida de Maduro, la prioridad de Washington se enfocó en abrir el grifo del petróleo. 

“La economía está siendo preferida sobre cualquier otra prioridad que los Estados Unidos tengan con respecto a Venezuela, y es el área en la que vemos la mayor actividad”, apuntó. 

No obstante, Naranjo indicó que las expectativas de la Casa Blanca no se están cumpliendo con respecto a la real obtención de petróleo venezolano 

“Trump estaba muy orgulloso de haber asegurado la entrega de entre 80 a 100 millones de barriles de petróleo a los Estados Unidos desde Venezuela”, pero al final del año 2026 “lo que estamos buscando ahora son 300,000 barriles de petróleo más (del que ya se obtenía)”, manifestó. 

Y agregó que, con la crisis de Irán, esa cantidad se podría esfumar fácilmente porque Estados Unidos requiere de unos 20 millones de barriles diarios para mantener la combustión a tope. 

La opacidad de Delcy Rodríguez 

En cambio, para la administración de Rodríguez, los 300,000 barriles vendidos a Estados Unidos y el interés de las corporaciones norteamericanas por invertir en Venezuela son un respiro financiero. 

“Hay un informe recientemente hecho por algunos periodistas investigativos en Venezuela que muestra los 300 millones de dólares recientes que han ido a la banca central venezolana”, apuntó Naranjo. 

El experto recordó que Rodríguez había anunciado a finales de enero, cuando recibió el primer desembolso de EE. UU. por la venta de petróleo, que el dinero financiaría el ingreso de los trabajadores y protegería el poder adquisitivo de los venezolanos frente a la inflación. 

Sin embargo, agregó que no hay claridad en absoluto de cómo se está siendo usado ese dinero. “Hay algunas indicaciones de que puede ser usado para pagar salarios básicos y apoyo a la gente en el gobierno, pero 300 millones es mucho dinero en Venezuela”, manifestó. 

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Naranjo destacó, además, que no hay una emoción desbordada por inversionistas petroleros con respecto a Venezuela, pues todavía no hay claridad en cómo evolucionará el proceso. 

A su parecer, si no se resuelve la transición rápida a la democracia, será difícil creer que existan reglas del juego claras y seguridad jurídica para los inversionistas. 

“La posibilidad de ver una gran oportunidad de negocio creo que es una realidad en el largo plazo”, sentenció. 

El rol de María Corina Machado

El debate entre los expertos también dejó ver las diferencias de enfoque sobre el rol de la oposición venezolana y el aprovechamiento que está haciendo el oficialismo del viento que sopla a su favor, paradójicamente, desde Washington. 

La moderadora, Cynthia Arnson, destacó la popularidad de la María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, quien despertó polémica al ir luego a la Casa Blanca a compartir el reconocimiento con el presidente Trump, fuera de los cánones de la Academia Sueca. 

Para Smolansky, la política está realizando un trabajo clave en la escena internacional con interacciones periódicas con la Casa Blanca, el Congreso de EE. UU. y la Unión Europea, mientras se gesta el plan de su regreso seguro a Venezuela. 

Afirmó que la lideresa retomará el contacto con la población dentro del país para impulsar su plataforma. “Queremos tenerla allí tan pronto como sea posible porque va a ser un cambio de juego”, dijo.

A pocos días de haber capturado a Maduro, el presidente Trump dijo que Machado no contaba con suficiente apoyo interno para encargarle la dirección del país, aunque luego matizó sus palabras.

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De su parte, Naranjo enfatizó que Machado ha perdido fuelle dentro de la oposición. “Ya tuvo que haber vuelto a Venezuela; ha perdido demasiado tiempo afuera del país y está perdiendo su relevancia, la relevancia va antes de la popularidad”, manifestó. 

Desde su perspectiva, Rodríguez se perfila como una fuerte contendiente electoral. Un estudio de opinión realizado por Atlas Bloomberg Poll le dio un 37 % de aprobación tras su primer mes al frente del gobierno, superando en dos puntos a Maduro e igualando a la popularidad actual de Trump en EE. UU. 

Naranjo consideró que Machado tiene un reto enorme en este momento, al que calificó como “crítico para ella”, pues tiene que crear su luz propia fuera de los reflectores de la Casa Blanca y de Mar-a-Lago. 

Por su parte, Kornblith sostuvo que, ante todo lo que se juega, hay una claridad fundamental: “Asegurarse de que los venezolanos recuperen la democracia”.