* El Instituto Jack D. Gordon de la Universidad Internacional de Florida (FIU) realizará la Undécima Conferencia de Seguridad Hemisférica del 5 al 8 de mayo en Miami.
* El foro se desarrollará en un contexto en el que América Latina se ha convertido en territorio de disputa entre EE. UU. y China por sus minerales e importancia geopolítica.
* Este año, la agenda estará marcada por los cambios tecnológicos, especialmente por la inteligencia artificial y la ciberseguridad.
Natalia López / Expediente Público
Miami fue escenario de un encuentro entre líderes de defensa y mandos militares de países aliados de Estados Unidos el pasado 5 de marzo, en el marco de la Conferencia Anticartel de las Américas, organizada por el Comando Sur de Estados Unidos y encabezada por el secretario de Defensa estadounidense.
La cita funcionó como una señal clara de que la seguridad en el hemisferio ha vuelto al centro de la agenda estratégica. En un contexto de creciente complejidad —marcado por el avance del crimen transnacional, la presión sobre infraestructuras críticas y la competencia entre potencias— el diálogo directo entre estos actores se vuelve cada vez más relevante.
En ese contexto, llega la Undécima Conferencia de Seguridad Hemisférica, organizada por el Instituto Jack D. Gordon de la Universidad Internacional de Florida (FIU), que volverá a reunir en la misma ciudad, entre el 5 y el 8 de mayo, a ministros de Defensa, funcionarios estadounidenses, académicos y expertos para discutir los principales desafíos de seguridad en América Latina.
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El foro desembarca en un momento distinto. América Latina ha dejado de ser un espacio periférico para convertirse en un territorio estratégico tanto por sus recursos naturales como por sus rutas ilícitas y su creciente peso en la competencia entre potencias como Estados Unidos y China.
Expediente Público conversó con Eduardo Gamarra, politólogo y profesor de la FIU —un académico con una amplia trayectoria en el análisis de seguridad, gobernabilidad y relaciones hemisféricas—, quien será uno de los participantes de la conferencia.
Un foro que conecta academia y poder
A diferencia de otros espacios académicos, la conferencia no se limita a la teoría. Su valor está en el cruce entre quienes estudian la seguridad y quienes la gestionan. La edición anterior del foro, realizada en 2025, estuvo marcada por el foco en el crimen transnacional, la migración y la coordinación regional, en un contexto de creciente presión sobre las instituciones de seguridad en América Latina.
Para este año, en cambio, se espera una agenda más atravesada por los cambios tecnológicos —especialmente la inteligencia artificial y la ciberseguridad— y por el nuevo escenario geopolítico, con mayor presencia de actores externos y una redefinición de alianzas en el hemisferio.
“Tenemos el centro Gordon que se dedica específicamente a temas de seguridad, pero también tenemos un centro de estudios latinoamericanos que es uno de los mejores del país. Estos dos centros han forjado una relación muy estrecha con instituciones como el Comando Sur”, destacó el profesor titular de Ciencia Política en el Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la FIU.

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Esa articulación no es casual, ya que, según explicó, responde a una decisión deliberada de acercar la academia a los espacios de poder.
“A diferencia de muchas universidades, nosotros tratamos de tener una relación directa con los actores. Hemos venido desarrollando esta relación tanto para entender lo que está sucediendo de manera académica, científica, pero sobre todo para ver la realidad de lo que nos dicen los actores”, agregó.
América Latina como prioridad estratégica
América Latina ocupa hoy un lugar distinto en la agenda estadounidense, en medio de una reconfiguración de la política exterior impulsada por la administración Trump.
La reciente creación de la coalición “Escudo de las Américas”, el foco en el combate al crimen organizado y la presión sobre gobiernos como el de Venezuela—incluyendo acciones directas y mayor presencia militar en el Caribe— muestran un giro hacia una estrategia más activa en el hemisferio.
A esto se suman tensiones con Cuba y el impacto de conflictos globales como el escenario con Irán, que también reconfiguran las prioridades de seguridad de Washington.

Gamarra advierte que este cambio marca un punto de inflexión: “El hecho de que la administración Trump haya puesto a América Latina como punto focal de su política exterior cobra particular relevancia porque es la primera vez que hacemos esta sesión después de la intervención, sobre todo en Venezuela y, por supuesto, el tema iraní y la cuestión de Cuba”.
Minerales críticos y la disputa por la región
Uno de los ejes más relevantes será la seguridad de los recursos estratégicos, en un contexto global marcado por la transición energética y la creciente competencia entre potencias. América Latina —y en particular el llamado “triángulo del litio” entre Argentina, Bolivia y Chile— se ha vuelto clave en esta disputa, no solo por sus reservas sino por el avance de inversiones extranjeras en sectores críticos.
En los últimos años, China ha consolidado su presencia como principal socio comercial de varios países de la región y como actor central en infraestructura y minería, lo que ha encendido alertas en Washington sobre el control de cadenas de suministro estratégicas.
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El politólogo enmarca esta disputa dentro de una lógica histórica que hoy se actualiza: “Esa negación estratégica hoy se define frente a la presencia china, rusa y también, en su momento, de Irán. En particular, hay un gran énfasis sobre China, que en los últimos 20 años ha logrado una presencia muy significativa en la región. De tal manera que es el principal socio comercial de la mayoría de los países y ha invertido en infraestructura; además, ha desarrollado relaciones políticas de manera muy pragmática con la región”.
En ese contexto, el control de recursos críticos se vuelve central. “El caso del triángulo del litio, por ejemplo, Chile, Bolivia y la Argentina, donde básicamente los contratos firmados ahí son con compañías chinas y una rusa en el caso boliviano, entonces es muy importante para Estados Unidos ver cómo responde a esto”, afirmó Gamarra.
Nuevas alianzas y presencia en la región
El foro también se inscribe en un proceso de mayor coordinación entre Estados Unidos y países latinoamericanos en materia de seguridad. En ese marco, la cumbre “Escudo de las Américas”, realizada en marzo de este año, reunió a Estados Unidos con once países de la región alineados con Washington, entre ellos Argentina, El Salvador, Ecuador, Costa Rica, Paraguay, Panamá, República Dominicana, Honduras y Guyana, además de representantes del Caribe.
El encuentro —al que no fueron invitados países como Brasil, México o Colombia— marcó un reordenamiento de alianzas en el hemisferio y, por primera vez, formalizó una coalición regional enfocada en seguridad.

Durante esa cumbre se acordaron líneas de acción conjuntas frente a desafíos como el crimen organizado transnacional, el narcotráfico y la migración irregular. Entre los principales ejes, destacaron el fortalecimiento del intercambio de inteligencia, la posibilidad de avanzar en operaciones coordinadas y la necesidad de contrarrestar la influencia de actores externos, como China, en la región.
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“Hay una nueva alianza estratégica con países considerados amigos de América Latina. Esos son los once países que estuvieron presentes acá y que vinieron y firmaron, ministros de defensa primero y luego en la reunión con el presidente Trump. Entonces, hay una presencia muy grande de Estados Unidos en la región con la venia de gobiernos latinoamericanos”, manifestó Gamarra.
Inteligencia artificial y ciberseguridad: el nuevo campo de conflicto
Uno de los ejes centrales del foro será el impacto de la inteligencia artificial y la ciberseguridad en la seguridad global, dos dimensiones cada vez más entrelazadas en la forma en que se desarrollan los conflictos contemporáneos. Para Gamarra, se trata de un cambio estructural que ya está en marcha y que redefine tanto las estrategias militares como las amenazas emergentes.
“La inteligencia artificial es el tema del momento y tiene mucho que ver con la conducta de la guerra en todas sus dimensiones. Lo que hemos visto en Irán, por ejemplo, lo que estamos viendo (es que) la inteligencia artificial está completamente integrada a cómo se está desarrollando el conflicto en el mundo”, advirtió.
El punto más crítico, subrayó, es el acceso extendido a estas tecnologías “La inteligencia artificial la utilizan todos. Entonces uno ve, por ejemplo, cómo los cárteles de las drogas, las organizaciones criminales, en todo el mundo, tienen tanto o más acceso a la inteligencia artificial y eso hace que sea difícil la lucha tradicional”, afirmó.
En ese sentido, agregó: “El uso de la inteligencia artificial facilita el combate para la guerra asimétrica, de alguna manera nivela el campo de juego porque con pocos recursos se pueden desarrollar grandes cosas para dificultar las maniobras de ejércitos tradicionales”.

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La ciberseguridad será uno de los puntos clave a indagar en la conferencia. Gamarra advirtió que el fenómeno está en plena expansión y atraviesa tanto al sector público como al privado.
“La universidad ha desarrollado una especialidad en el entrenamiento del sector público y del sector privado en ciberseguridad. En los últimos días, una de las grandes amenazas en este conflicto desigual entre Irán y Estados Unidos es cómo Irán, aun con su fuerza militar devastada, logra tener una capacidad en ciberseguridad, inclusive amenazando infraestructura en los Estados Unidos desde quién sabe dónde”, reflexionó.
Un escenario en transformación
La Conferencia de Seguridad Hemisférica se desarrollará en un momento en que las amenazas ya no pueden analizarse de forma aislada. Crimen organizado, competencia geopolítica, tecnología y recursos estratégicos se entrelazan en una dinámica cada vez más compleja.
Más que sumar desafíos, lo que está cambiando es la forma en que estos se entienden y se enfrentan. La seguridad en el hemisferio ya no se organiza por temas separados, sino como parte de una misma lógica estratégica donde lo criminal, lo económico y lo tecnológico convergen.
En ese marco, el renovado enfoque de Estados Unidos hacia la región no solo redefine prioridades, sino también el tipo de relación que se construye con América Latina: una basada menos en cooperación fragmentada y más en alineamientos estratégicos frente a amenazas compartidas y disputas globales.
El foro, en este sentido, no solo refleja ese cambio, sino que forma parte de él. Más que un espacio de discusión, es un punto de articulación entre quienes analizan los riesgos y quienes toman decisiones en un escenario donde la región ya no es un actor secundario, sino un componente clave de las nuevas dinámicas de seguridad global.