* El Centro de Estudios Internacionales de la Pontificia Universidad Católica de Chile (CEIUC) publicó el informe Riesgo Político América Latina 2026.
** El ascenso de la derecha latinoamericana está acompañado de desafíos en materia económica y de seguridad, destaca el documento.
*** Analistas coinciden en que la caída de Nicolás Maduro fue un punto de inflexión para la región y que su futuro dependerá mucho de las políticas de Washington.
Eric Lemus / Expediente Público
El panorama para América Latina en este 2026 es complejo. Con una derecha en ascenso que debe enfrentar problemas económicos estructurales y el ascenso del crimen organizado. En medio de dos potencias en conflicto, Estados Unidos y China, que se disputan grandes intereses en la región. Y digiriendo aún la incertidumbre, tras el ataque militar estadounidense que depuso al dictador venezolano Nicolás Maduro.
Estos temas se abordaron este 14 de enero en la presentación del informe Riesgo Político América Latina 2026, elaborado por el Centro de Estudios Internacionales UC (CEIUC), de la Universidad Católica de Chile. Es un estudio que se ha elaborado anualmente en el último sexenio, con la participación de académicos especializados en geopolítica y economía, y líderes de opinión.
Los editores del informe —Jorge Sahd, director del CEIUC, y Daniel Zovatto, investigador sénior— conversaron con cinco especialistas que concluyeron que 2026 será un año de incertidumbre política y decisivo para el hemisferio.
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EE.UU. y América Latina
El vicepresidente del Consejo de las Américas, Bryan Winter, reconoció que Latinoamérica atravesó un punto de inflexión con la acción militar del gobierno de los Estados Unidos que depuso a Maduro, la madrugada del 3 de enero de 2025.
Sin embargo, Winter opinó que “Donald Trump es la gran esperanza y el gran riesgo para la derecha latinoamericana”, que vive un ascenso en Honduras, Chile, Argentina, Bolivia, Ecuador y Perú.
“Tenemos a un gobierno americano que parece haber regresado a conceptos e ideas de los siglos XIX y XX”, agregó Winter, en torno a la visión geopolítica de la administración Trump, plasmada en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. que colocó al hemisferio occidental como su prioridad central.
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Para el experto del Consejo de las Américas, “está claro que en América Latina los vientos soplan a favor de la derecha”, especialmente después del éxito de la operación militar en Venezuela.
Winter citó encuestas de Bloomberg y de la revista The Economist que sugieren que la acción militar estadounidense tuvo más apoyo dentro de América Latina que dentro del público estadounidense.

Economía: déficits y recaudación tributaria
Hermann González, coordinador macroeconómico del Consejo Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales (CLAPES), dijo que desde el ámbito económico la situación fiscal preocupa a nivel regional. “Hay países que están endeudados y tienen déficits fiscales muy grandes, que no se pueden hacer cargo de demandas sociales porque eso implica destinar importantes cantidades al pago de intereses”, alertó.
El académico, que tiene un máster en Economía por la Pontificia Universidad Católica de Chile, señaló que en la región latinoamericana se destina un pago de intereses de 3 a 4 puntos del Producto Interno Bruto (PIB).
“Esto reduce la capacidad de respuesta a choques internos y externos. Y, ¿por qué no se actúa para solucionar estos problemas? Sobre todo, porque hay una muy baja presión fiscal”, añadió.
Además, González dijo que en muchos países latinoamericanos tienen “subsidios que es muy difícil eliminar por problemas políticos y también porque existen una serie de excepciones tributarias, alta informalidad y evasión que impiden recaudar lo necesario para financiar el gasto público”.
Sin embargo, el experto dijo que, si bien los ajustes fiscales suelen ser impopulares, hay que tomar nota de la experiencia en Argentina y los resultados electorales en Chile. “Los ajustes fiscales pueden ser positivos para el desempeño macroeconómico de algunos países”, matizó.
China y EE. UU.
La experta Margaret Myers, directora del programa Asia y América Latina de Diálogo Interamericano, analizó los retos de la región frente al conflicto entre EE. UU. y China. La investigadora explicó que la relación entre las dos potencias es incierta.
Por un lado, señaló Myers, “hay quienes creen que las relaciones entre EE. UU. y China han alcanzado un nivel de apertura para generar confianza y mejorar los vínculos”. Esta perspectiva se sustenta en una percepción que existe en China, según la cual hay una cierta resignación de EE. UU. en algunos asuntos relacionados con el comercio y la competencia económica.

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Por otro lado, “también hay gente en ambos lados que cree que continuarán en un conflicto económico estructural prolongado o que se encaminen hacia un conflicto militar, quizás tan pronto como en el año 2028, durante las elecciones en Taiwán”, afirmó la experta.
El narcoterrorismo y el ejemplo de Venezuela
Lucía Dammert, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Santiago de Chile, destacó que “esta es la primera vez que Estados Unidos juega un rol tan fuerte en la lucha contra las drogas en un formato distinto”.
“Si bien antes decíamos que el riesgo del crimen organizado es muy profundo, las respuestas eran policía, cárcel, justicia, prevención. Hoy en día, la respuesta se ha amplificado y eso permite militarizar la respuesta”, opinó.
“La acción policial y militar, y las represalias político-diplomáticas de Estados Unidos frente a lo que van a titular ‘la guerra contra las drogas’ son cosas muy novedosas y que pueden abrir flancos muy diversos en los próximos años”, afirmó la catedrática.
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La respuesta guerrerista, añadió Dammert, ha tenido efectos también en el campo humanitario. “Nadie está hablando de la protección social de los exiliados, de refugio, estamos hablando básicamente del tema criminal, lo cual es parte de esta narrativa securizante. El narcoterrorismo permite militarizar la respuesta (…). No por nada, la migración venezolana pasó de ser un tema humanitario a un tema básicamente criminal”, enfatizó.

Los especialistas coinciden en que el futuro de América Latina en 2026 tuvo un punto de inflexión tras el operativo militar que depuso a Nicolás Maduro. También concuerdan en que la región estará condicionada en gran medida por las políticas de Washington, sobre todo en su relación con Rusia y China.