* El último informe mundial de la corrupción, elaborado por Transparencia Internacional, sitúa Centroamérica en un ciclo de corrupción estructural.
** Nicaragua y Honduras permanecen entre los países más corruptos del mundo, mientras Guatemala y El Salvador muestran cambios frágiles.
*** Costa Rica se mantiene como referente en la región, seguida de Panamá.
Yarely Madrid / Expediente Público
La corrupción continúa siendo uno de los principales obstáculos para el desarrollo democrático y social en Centroamérica. Los resultados del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025, publicados por Transparencia International, confirman un panorama regional marcado por el estancamiento, la impunidad y el debilitamiento institucional, con países como Nicaragua y Honduras ubicados entre los más corruptos del continente americano.
El informe revela que, lejos de avanzar, la mayoría de los países centroamericanos se mantiene en puntuaciones bajas o con retrocesos leves, reflejando una corrupción persistente que impacta en la calidad de vida de la población, alimenta la violencia y erosiona la confianza ciudadana en las instituciones públicas.
El Índice de Percepción de la Corrupción es uno de los principales indicadores mundiales para evaluar la corrupción en el sector público. Se elabora a partir de la combinación de 13 fuentes de datos independientes, incluidas encuestas y evaluaciones de organismos como el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial.
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El IPC califica a los países en una escala de 0 a 100, donde 0 representa un país altamente corrupto y 100 uno muy transparente. Además, los países son ordenados en un ranking global que permite comparar su desempeño relativo.
Centroamérica estancada
Los resultados del IPC 2025 muestran que Centroamérica sigue atrapada en una dinámica de bajo desempeño, con mejoras marginales que no logran consolidarse y retrocesos que encienden alertas sobre la sostenibilidad democrática en la región.
El promedio regional se mantiene en 31, por debajo de los 50 que sugieren los estándares internacionales, evidenciando que las reformas anticorrupción impulsadas en los últimos años han sido insuficientes o meramente discursivas, sin traducirse en cambios reales en la gestión pública.
La corrupción no solo drena recursos del Estado, sino que debilita los sistemas de salud, educación y seguridad, afectando de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables, advierte el informe de Transparencia Internacional.

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Costa Rica, el referente
Costa Rica continúa siendo el país mejor evaluado de Centroamérica, pero los resultados del IPC 2025 muestran una caída de dos puntos, al pasar de 58 en 2024 a 56 en 2025.
Aunque mantiene una posición sólida en el contexto regional, el retroceso refleja señales de desgaste institucional y preocupaciones sobre la efectividad de los controles internos y la transparencia en la gestión pública.
Panamá estancada
En el caso de Panamá, el índice muestra una puntuación estancada en 33 puntos, sin variaciones respecto al año anterior.
Este resultado evidencia la falta de avances estructurales en la lucha contra la corrupción, pese a los reiterados compromisos oficiales de fortalecer la institucionalidad y la transparencia.
La percepción de corrupción sigue vinculada a problemas en el sistema judicial, el uso discrecional de los recursos públicos y la debilidad de los entes fiscalizadores, según el informe.
El Salvador y Guatemala, con mejoras frágiles
El Salvador registra una leve mejora, pasando de 30 a 32 puntos. El debilitamiento se da contexto de alta concentración de poder y debilitamiento de los contrapesos institucionales.
La percepción positiva no logra disipar las preocupaciones sobre la independencia judicial y la transparencia en el uso de fondos públicos, factores clave para una lucha anticorrupción sostenible, apunta el estudio.
Por su parte, Guatemala aumentó un punto, de 25 a 26. El país continúa enfrentando serios desafíos relacionados con la cooptación del sistema de justicia y la falta de sanción efectiva a los casos de corrupción de alto nivel.
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Honduras, en su peor momento
Honduras se mantiene con 22 puntos, repitiendo la peor calificación de su historia desde que se mide el índice.
El resultado confirma un profundo deterioro institucional, caracterizado por la debilidad de los órganos de control, la captura política de instituciones clave y una corrupción que afecta directamente sectores como la salud, la educación y la energía, señala el informe.
La Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), capítulo de Transparencia Internacional en Honduras, afirmó en conferencia de prensa que este resultado no es un hecho aislado, sino la consecuencia de un deterioro institucional sostenido, marcado por la falta de independencia judicial, la debilidad de los órganos contralores y la ausencia de una política anticorrupción integral.
La ASJ advirtió que la corrupción en Honduras debe entenderse como un problema estructural del Estado, que afecta directamente la democracia, la seguridad, la inversión y el acceso a servicios básicos, y no únicamente como un asunto de transparencia administrativa.
Durante la presentación del índice, la organización recalcó que Honduras enfrenta su peor momento histórico, con instituciones capturadas y sin un sistema nacional de integridad que permita prevenir, investigar y sancionar la corrupción de manera efectiva.
Uno de los ejemplos más graves señalados por ASJ es el sector energético, particularmente la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, considerada el mayor agujero fiscal del país, al absorber más de 46 mil millones de lempiras (US$ 1,736 millones) en transferencias públicas en los últimos cuatro años, recursos que han dejado de invertirse en salud y educación.
Nicaragua, el más crítico
El caso más crítico de la región es Nicaragua, que obtuvo 14 puntos, ubicándose no solo como el país más corrupto de Centroamérica, sino entre los peores evaluados a nivel mundial.
La puntuación refleja un contexto de autoritarismo, ausencia de controles democráticos y represión sistemática, donde la corrupción se consolida como una herramienta de control político, subraya el informe.
Agrega que la falta de independencia judicial y la opacidad absoluta en la gestión pública hacen prácticamente imposible cualquier mejora en el corto plazo.
Venezuela y el colapso institucional
Con 10 puntos, Venezuela se mantiene entre los países con mayor percepción de corrupción del mundo.
El colapso institucional, la impunidad generalizada y la corrupción estructural han contribuido a una crisis humanitaria y migratoria sin precedentes, convirtiendo a Venezuela en un ejemplo extremo de las consecuencias de la corrupción no combatida, sostiene el informe.
Transparencia Internacional advierte que en las Américas la corrupción está directamente vinculada al aumento de la violencia, el debilitamiento del Estado de derecho y la pérdida de confianza en la democracia.
Sin sistemas judiciales independientes, órganos de control eficaces y una ciudadanía activa, la región continuará atrapada en un círculo de corrupción, impunidad y exclusión, explica en el informe.