* Un comité del Congreso escruta a organizaciones que operan con fondos públicos fuera del Departamento de Estado para promover la democracia y el desarrollo en Latinoamérica y otras latitudes del mundo.
* Directivos de la National Endowment for Democracy (NED) y de la Inter-American Foundation (IAF) defendieron su trabajo argumentando que ayudan a contener la penetración china en las Américas.
* Nicaragua, Cuba y Venezuela siguen siendo focos de interés para Washington; en estos países, las organizaciones apoyan medios independientes, defensores de derechos humanos, organizaciones religiosas y comunidades sometidas.
Tomás Guevara / Expediente Público / Washington
El Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes citó este miércoles a directivos de dos de las principales organizaciones que operan programas de apoyo a la democracia, el desarrollo y la seguridad en las Américas, fuera del Departamento de Estado.
La audiencia tenía como objetivo revisar el alcance del dinero gastado por la National Endowment for Democracy (NED) y la Inter-American Foundation (IAF), así como conocer los resultados conseguidos con los millonarios desembolsos adjudicados por el Congreso para reforzar el trabajo paralelo a la diplomacia estadounidense y evitar la influencia de actores adversos a Washington.
Los congresistas preguntaron si Estados Unidos debe seguir financiando programas de democracia, desarrollo comunitario y apoyo a organizaciones locales en otros países, y cómo ese gasto puede justificarse ante los contribuyentes en un contexto de presión presupuestaria y desafíos directos de China, Rusia e Irán en Latinoamérica y otras regiones.
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Desde el lado republicano, el presidente del Comité, Brian J. Mast, pidió explicaciones a los representantes de la NED y la IAF sobre cuánto y en qué gastan el dinero adjudicado. Este tono marcó el desarrollo de la audiencia.
“¿Qué hacen con los fondos que reciben año tras año?… ¿Cómo beneficia eso de manera tangible y directa al pueblo estadounidense y a los contribuyentes? ¿Y qué ocurriría si los contribuyentes dejaran de financiarlo?”, cuestionó Mast al abrir la audiencia dejando claro que se trataba de una cita con objetivos estratégicos.

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La audiencia suscitó interés en un contexto de recortes al financiamiento para la cooperación internacional, luego del primer año de la administración del presidente Donald Trump.
El mandatario impuso un severo recorte de fondos federales para organizaciones e incluso ordenó el cierre forzado de dependencias que apoyan a otros países como brazos de la diplomacia estadounidense.
La NED y la IAF trabajan en problemas clave
El presidente de la NED, Damon Wilson, ofreció una primera evaluación del alcance de la cobertura de la organización que, desde Washington, opera un presupuesto anual cercano a los US$ 315 millones para apoyar a movimientos de la sociedad civil en entornos hostiles y antidemocráticos.
Wilson explicó que la NED “financia a actores valientes en todo el mundo que persiguen aspiraciones democráticas en sus propias sociedades. Esto sirve directamente al pueblo estadounidense porque se relaciona con desafíos que afectan a Estados Unidos”, dijo.
Además, enumeró los alcances del trabajo con un entramado de cientos de organizaciones en decenas de países que operan en zona de conflicto y contribuyen a reducir fenómenos como la trata de personas, el tráfico de drogas y la migración irregular, que son de alto interés para Washington.
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“Nuestras inversiones apoyan a organizaciones que ayudan a resolver problemas localmente, lo que crea socios más estables, prósperos y confiables para Estados Unidos”, ahondó Wilson.

“Donde fallan las instituciones democráticas y los mercados libres surgen conflictos, tráfico, terrorismo, flujos de refugiados y prácticas económicas coercitivas. Donde los ciudadanos participan en su futuro, las sociedades son más estables y mejores socias para Estados Unidos”, defendió.
La presidenta y CEO de la IAF, Sara Aviel, ofreció una mirada de cómo los fondos recibidos se distribuyen en varios frentes en el hemisferio occidental para atender “la primera línea de los problemas”.
La IAF estima que las subvenciones hacia organizaciones de la región han promediado los US$ 350,000 durante varios años. “Nos asociamos con ellas para avanzar sus prioridades y las nuestras”, aseguró Aviel.
Añadió que, si se corta el financiamiento EE. UU. “pierde una herramienta efectiva dentro de su caja de herramientas estratégicas”.
La presidenta de IAF estimó que la oficina central en Washington trabaja con unas 5,800 organizaciones en la región y que uno de sus objetivos es fortalecer una percepción positiva hacia EE. UU.
Aviel puso rostro a los proyectos que impulsan y explicó cómo estos están alineados con una visión estratégica para Washington. Citó el apoyo a organizaciones campesinas en Colombia para sustituir los cultivos de coca por café y frutas, así como a grupos de fe en Honduras y a comunidades indígenas en la Amazonía para monitorear incursiones ilícitas vinculadas a proyectos extractivistas respaldados por China.

Latinoamericanos prefieren a China antes que a EE. UU.
La cita a los titulares de NED y la IAF llegó en un momento de alta tensión en Washington por discusiones presupuestarias.
El Jefe de la Minoría Demócrata en el Comité de Exteriores, Gregory W. Meeks, pidió a sus colegas evitar los “ataques partidistas disfrazados de supervisión” que tengan como trasfondo cerrar el financiamiento a las organizaciones como la NED y la IAF.
“Eso amenaza con desmantelar herramientas críticas que Estados Unidos utiliza para promover prosperidad y estabilidad. Desmantelar agencias y organizaciones independientes como la NED y la IAF no fortalece a Estados Unidos; hace exactamente lo contrario”, advirtió.
Pidió a sus colegas de ambos partidos revisar si se están realizando despilfarros en los frentes de guerra abiertos por el presidente Trump, como en Irán, que han costado a los contribuyentes más de US$ 29,000 millones en unas pocas semanas.
Una encuesta de opinión realizada recientemente por la firma AMLAT Radar, con una muestra de 12,000 participantes en 10 países latinoamericanos, cuyo muestreo se realizó a finales de 2025, registró signos alarmantes de cara al posicionamiento de EE. UU. como actor confiable para los latinoamericanos.
Según esos datos, China aparece mejor valorada con el 36% de confianza entre los latinoamericanos que ven el modelo chino viable, mientras que EE. UU. enfrenta una caída de 13 puntos porcentuales desde la anterior medición en 2022.
Evan Ellis, profesor de estudios latinoamericanos del Instituto de Estudios Estratégicos (SSI) del Army War College de Estados Unidos, advirtió en días recientes que se ha llegado a un momento crítico donde la marca estadounidense pierde fuelle demasiado rápido.
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“Aún más preocupantes son las respuestas sobre qué país sería el mejor socio para sí mismo en áreas específicas como comercio. El 49 % considera a China el mejor socio, frente al 26 % que elige a Estados Unidos. En cuanto a tecnologías digitales, el 67% considera a China el mejor socio, frente a apenas el 19% a favor de EE. UU.”, advirtió el analista.

Puntos de conexión
La audiencia evidenció el interés por Latinoamérica y Caribe. Los testigos en sus sucesivas presentaciones y rondas de preguntas expusieron que el hemisferio occidental no puede considerarse una zona periférica, sino el espacio donde confluyen amenazas que afectan a EE.UU.
Las principales preocupaciones son la inestabilidad política y la penetración económica de China cada vez más visible, un claro desafío a Estados Unidos en su histórica zona de influencia.
Damon Wilson, de la NED, dijo que el trabajo es crucial para organizaciones como la que dirige al estar en la “intersección de la seguridad y los intereses económicos estadounidenses” y que “los regímenes autoritarios usan corrupción, censura y trabajo forzado para controlar industrias estratégicas, socavar el estado de derecho y expandir su influencia”.
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El excongresista demócrata Tom Malinowski, llamado para testificar ante el Comité, conoce los pasadizos de la diplomacia al haber fungido como subsecretario de la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo del Departamento de Estado durante la administración del presidente Barack Obama (2009-2017).
Malinowski puso en perspectiva ante sus excolegas la necesidad de financiamiento para organizaciones fuera del aparato estatal ante los desafíos urgentes en la política exterior.
Recordó a los miembros del Comité que fue el expresidente republicano Ronald Reagan (1981–1989) quien ideó y apoyó la creación de organizaciones como la NED y la IAF hace más de 40 años para impulsar cambios democráticos en el mundo, y lo hizo con aval bipartidista.
“Ese trabajo sigue siendo valioso hoy mientras esperamos cambios democráticos en países como Irán, Cuba y Venezuela, y trabajamos para contrarrestar los miles de millones que China invierte para promover su modelo autoritario en el mundo”, explicó.
Malinowski recordó que la idea de desmantelar a través de la asfixia presupuestaria a entidades como la NED y la IAF es de grata satisfacción para potencias antagónicas a EE. UU.
“No me sorprendió ver que muchos de ellos celebraran el año pasado cuando parecía que la NED podría ser eliminada: el gobierno cubano, el talibán, el Partido Comunista Chino e Irán. Cuando la Guardia Revolucionaria iraní aplaude el posible desmantelamiento de una institución estadounidense, probablemente sea un buen argumento para no desmantelarla”, dijo.
El exfuncionario de exteriores apeló a sus excolegas a reforzar el papel clave del Congreso para reorientar los ejes estratégicos de EE. UU. como superpotencia.
Explicó que, si bien la administración Trump tiene prerrogativas para establecer la política exterior de EE.UU., así como la tuvieron los anteriores presidentes, el Congreso ha jugado un rol clave.
«El Congreso creó la NED, la Inter-American Foundation y otros grupos similares para reflejar un compromiso estadounidense constante con la libertad y la democracia en el mundo”, manifestó.
Asimismo, cuestionó si los representantes de la Cámara Baja están dispuestos a ceder “otro elemento de su poder y autoridad al Poder Ejecutivo”. Advirtió que esto dejaría un mal presedente para que otros mandatarios en el futuro puedan “explotar al máximo en detrimento del Congreso”
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A lo largo de la audiencia, los legisladores de ambos partidos sentaron posturas, algunos apelaron a la rendición de cuentas, otros cuestionaron las cantidades recibidas por las organizaciones y su impacto real.
Los testigos coincidieron en que la efectividad no sólo puede medirse en números y reportes financieros, sino en las crisis evitadas, en las comunidades estables creadas y en las redes pro-democracia fortalecidas.