* El experto en relaciones internacionales Vladimir Rouvinski habla con Expediente Público sobre cómo acciona la maquinaria rusa para conseguir espacios de influencia en Latinoamérica.
* El Kremlin tiene a disposición un arsenal de estrategias que van desde propaganda, fomentar crisis, cohesionar a socios con la venta de fertilizantes y hasta hacerse espacio en las dinámicas propias de los procesos electorales para revolver las aguas y pescar adeptos a su retórica.
* Para Rusia Latinoamérica representa un punto estratégico de cara a la disputa por un nuevo orden geopolítico en un espacio de influencia histórica para Estados Unidos. Por ahora tiene en Nicaragua su principal base de operaciones.
Natalia López y Tomas Guevara / Expediente Público / Washington
La maquinaria gubernamental de Rusia no pierde de vista los procesos electorales de América Latina donde ve el potencial de encontrar candidatos o fuerzas políticas que puedan favorecer su posición en la esfera internacional.
De ahí que la potencia euroasiática unifica su propaganda y otras acciones dirigidas por el Estado -bajo el régimen de Vladimir Putin- para mover piezas en el tablero geopolítico donde tiene una abierta disputa con sus antagónicos Estados Unidos y China, Latinoamérica es un gran escenario.
El experto en relaciones internacionales y cooperación Vladimir Rouvinski conversó con Expediente Público en el marco de la undécima Conferencia de Seguridad Hemisférica en la Universidad Internacional de Florida (FIU), en Miami.
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Rouvinski es una voz autorizada para hablar de las relaciones del Kremlin con el hemisferio occidental al haberse formado en su natal Rusia, y contar con cerca de 20 años de carrera profesional en Latinoamérica como profesor e investigador de la Universidad Icesi en Cali, Colombia.

“Rusia aprovecha que muchos países de América Latina siguen siendo democracias donde las elecciones importan, donde hay procesos electorales reales, y donde esto puede ser un factor importante para asegurar que lleguen al poder fuerzas políticas que pueden favorecer la posición rusa”, advierte este académico.
Para Rouvinski, Moscú tiende una serie de vínculos en todos los niveles para interactuar con los diferentes sectores de los países latinoamericanos.
Y la potencia euroasiática mantiene las puertas abiertas en gobiernos, foros y organismos, pese a existir serias observaciones sobre la deriva autoritaria rusa y un cúmulo de sanciones por parte de Estados Unidos y la Unión Europea como medida ante la cruzada de Putin en su guerra contra Ucrania.
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Los emisarios del Kremlin, según el investigador Rouvinski, mantienen sus espacios en Latinoamérica -con diferencias de uno a otro país-, pero al final del día consiguen legitimidad.
“Los representantes de Rusia pueden visitar foros en América Latina, hay visitas bilaterales, y Moscú quiere demostrar con los países latinoamericanos que sigue siendo un actor legítimo, a pesar de esas violaciones gravísimas del derecho internacional en Ucrania”, explica el académico.
La caja rusa de trucos
Según Vladimir Rouvinski el gobierno ruso cuando necesita afianzar su postura en ciertos países echa mano de las herramientas disponibles en su caja y pone como ejemplo el mercado de fertilizantes.
El que considera “muy delicado en las relaciones de Rusia con América Latina, porque Rusia tiene una ventaja”, tanto que esa potencia militar puede vender esos agroquímicos a precios más bajos y sabe también que algunos de esos son irremplazables por otros proveedores.
“Por eso los usan como una herramienta de chantaje; si no hacen caso a lo que quiere Rusia, pueden generar problemas con estos suministros”, explica Rouvinski.
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Según datos compilados por la Agencia Reuters, y publicados por la red AgroLatam en 2025, Brasil, México y Colombia son los tres principales compradores latinoamericanos de suministros agrícolas a Rusia, y que dependen de sus productos para mantener sus cuotas de producción de alimentos para exportación.
En Brasil más del 33% de los fertilizantes provienen de Rusia, y si Estados Unidos impusiera sanciones como barajó el año pasado de imponer penalidades a los países compradores, la producción agrícola brasileña sería inviable.
El caso mexicano no dista mucho, el país azteca compró a Rusia en 2024 más de US$ 580 millones de dólares en fertilizantes para cubrir la producción de alimentos de los que buena parte vende en el mercado estadounidense.
Bajo un panorama de sanciones, Vladimir Rouvinski dice que la maquinaria rusa pone en marcha otras dinámicas para que puedan sortearlas “moviéndose en ese espacio gris entre actores no estatales, grupos criminales y estructuras formales”, como ha ocurrido con Venezuela y otros países.
Y “ahí también podemos encontrar herramientas de la influencia rusa”, apunta.
Un peligro real
Si bien para muchos al revisar los números económicos de Rusia que no es una superpotencia, sobre todo si se le compara con China y Estados Unidos que se disputan más claramente las cuotas del mercado global.
El modelo ruso tiene otras variables a tomar en cuenta, el profesor Vladimir Rouvinski asegura que a este momento no puede verse el poder de Moscú y compararlo con el contexto de la Guerra Fría, cuando Rusia era la cabeza de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS)
No obstante, eso no significa que “Rusia no sea un actor peligroso. Sí lo es. ¿Por qué? Porque encuentra herramientas que son muy eficaces, pero que no le cuestan tanto”.
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El académico explica que “No vivimos en un mundo bipolar, el peso económico de Rusia es mucho menor que el de la Unión Soviética y, además, la Rusia de hoy no está dispuesta a invertir tantos recursos como invertía la Unión Soviética, por ejemplo, apoyando a Cuba y a algunos otros regímenes durante la Guerra Fría”.

Sin embargo, el Kremlin ha delineado sus marcos de acción para penetrar en los países y posicionar sus narrativas sobre todo contra los valores occidentales.
El aparato estatal ruso mantiene a todo vapor su cruzada para distorsionar la información de otros y confundir a las audiencias a nivel global para cambiar las percepciones a su favor. “Todo lo que tiene que ver con desinformación”, explica Rouvinski.
“Rusia, a diferencia de muchos otros Estados, usa la desinformación o las operaciones de información como una herramienta de su política exterior”, enfatiza.
Sólo hace falta ver los medios de referencia internacionales apoyados por el Kremlin como Russia Today (RT), en versiones en inglés y español, así como Sputnik.
Esos medios funcionan, según el investigador Rouvinski, en “un ecosistema donde están involucradas las embajadas y, por ejemplo, las elites intelectuales que hacen eco de las narrativas de Moscú”, en diferentes regiones como la latinoamericana.
Aunque en principio ese nivel de penetración pueda parecer inocuo poco a poco con la proliferación de redes sociales y la desinformación que corre a raudales por esas vías de consumo masivo, más y más latinoamericanos van cayendo en la red.
“Muchos latinoamericanos, de pronto, no entienden bien qué es lo que pasa en Rusia o qué está haciendo Rusia, y Rusia trata de aprovechar esa situación”, ahonda Rouvinski, y agrega que, “aunque el porcentaje de personas que apoyan esa narrativa rusa es menor, en muchos países sigue siendo significativo, estamos hablando de millones de personas”, apunta.
El Departamento de Estado ha alertado que la penetración rusa por medio de la desinformación es una de las “armas de mayor alcance” utilizadas por Moscú.
“Rusia ha puesto en práctica el concepto de competencia perpetuamente adversaria en el entorno de la información, fomentando el desarrollo de un ecosistema de desinformación y propaganda. Este ecosistema crea y difunde narrativas falsas para promover estratégicamente los objetivos políticos del Kremlin”, considera la diplomacia estadounidense.
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El señalamiento de Washington indica que cualquier tema sobre occidente canalizado por el ecosistema de medios rusos no escapa a la distorsión o manipulación deliberada, como una forma “bastante rápida y barata de desestabilizar sociedades”.
El Departamento de Estado sostiene que “a pesar de haber sido descubiertos por participar en estas actividades malignas en innumerables ocasiones, Rusia sigue trabajando en contra de las normas internacionales y la estabilidad mundial”.

El espejo de Nicaragua
Al abordar la relación bilateral entre Rusia y Nicaragua el profesor Rouvinski dice que a diferencia de otras naciones latinoamericanas con las que el Kremlin tiene relaciones, el caso de nicaragüense muestra una clara identificación entre las elites de los dos países “que no tiene comparación”.
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha puesto en Rusia su baza para mantener reconocimiento internacional a medida se aísla de los organismos multilaterales, a la vez que permite a Moscú -a cambio- acceso sus plataformas como aliado en su retórica anti Estados Unidos.
“Las evidencias nos dicen que hay una colaboración, obviamente, en el espacio informático. Pero también hay una colaboración desde hace muchos años en temas sensibles relacionados con el crimen organizado, los rusos tienen una presencia tangible en Nicaragua”, explica Rouvinski.
Además, dice que es muy importante ver a Nicaragua en el plano de las áreas grises que fomenta Moscú, las que permiten la interacción incluso del crimen organizado y estructuras legales.
Desde esa perspectiva “si quieren aumentar su presencia, pueden hacerlo muy fácilmente en Nicaragua, precisamente porque tienen todas las herramientas necesarias para eso” al tener a ese país como espejo.
Una investigación reciente realizada por el centro de análisis Expediente Abierto titulada “Huella estratégica de Rusia en Nicaragua: Influencias blandas, agudas y duras en el régimen de Daniel Ortega” profundiza en el modo de operar del Kremlin en el país centroamericano y advierte del claro desafío para Estados Unidos y los vecinos centroamericanos ante la avanzada rusa.