La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa tecnológica para convertirse en una herramienta cotidiana dentro de los medios de comunicación. Mientras algunos ven en la IA una oportunidad para fortalecer el periodismo, otros advierten sobre los riesgos para la calidad de la información, la privacidad y la seguridad.
Expediente Público
Le puede interesar: Centroamérica gasta más en seguridad sin mejores resultados, documenta Expediente Abierto
Más tiempo para investigar
Uno de los principales beneficios identificados por los profesionales consultados es la posibilidad de reducir el tiempo destinado a tareas repetitivas.
La transcripción de entrevistas, la traducción de documentos, la búsqueda de sinónimos, el procesamiento de bases de datos y la optimización para motores de búsqueda son algunas de las funciones que actualmente pueden realizarse con apoyo de la IA.
Para Romero, estas son precisamente las áreas donde la IA ofrece mayores ventajas.
“Todo aquel trabajo mecánico que pueda simplificarse o automatizarse es útil: traducciones, transcripciones, procesamiento de datos, optimizaciones SEO, personalización en la recomendación de contenidos, entre muchas otras”, señala.
Meza coincide en que el análisis de grandes volúmenes de información representa uno de los aportes más valiosos de estas herramientas.
“Si tengo una base de datos enorme y necesito encontrar información específica o hacer un análisis rápido, la IA puede ayudar muchísimo. También cuando se trata de traducir documentos o trabajar con información en otros idiomas”, explica.
La automatización de estas tareas permite que los periodistas dediquen más tiempo a labores consideradas esenciales para la profesión, como la investigación, la verificación de fuentes y la construcción de historias de profundidad.
Le puede interesar: Plataforma laboral de la OEA no logra integrar a refugiados nicaragüenses
La línea entre la herramienta y el reemplazo
A pesar de sus ventajas, la expansión de la IA ha generado inquietud en algunos sectores de la industria de medios.
La preocupación gira en torno a la posibilidad de que las empresas busquen sustituir personal mediante herramientas automatizadas para reducir costos operativos.
Sin embargo, tanto Romero como Meza consideran que la IA debe entenderse como una herramienta complementaria y no como un sustituto del trabajo periodístico.
“Yo no la consideraría una amenaza al trabajo de los periodistas, sino más bien como una herramienta de apoyo. La IA no tiene criterio periodístico y eso es irremplazable”, afirma Romero.
Meza tiene una visión similar, aunque advierte que el impacto dependerá de cómo los propietarios de los medios decidan utilizar la tecnología.
“Las herramientas pueden fortalecer la profesión. El problema aparece cuando se utilizan únicamente para ahorrar personal o reducir costos. La IA puede ayudar muchísimo, pero no puede reemplazar la capacidad humana para interpretar la realidad”, sostiene.
El ilustrador también observa con preocupación el uso creciente de imágenes generadas artificialmente en algunos medios, especialmente aquellos con recursos limitados.
Según explica, el resultado suele ser una estandarización visual que reduce la identidad gráfica de las publicaciones.
“Muchas veces ya no se distingue si una publicación pertenece a un medio o a otro porque todas terminan utilizando imágenes similares generadas por IA”, comenta.
Más personas se informan con IA
El informe del Instituto Reuters 2026 revela que el uso de chatbots para consumir noticias sigue siendo minoritario, pero está creciendo rápidamente, en especial entre los jóvenes. La IA ya no solo funciona como una herramienta de búsqueda, sino también como un sistema que ayuda a interpretar, resumir, contextualizar y evaluar información periodística.
De acuerdo con el estudio, el 34 % de los usuarios utiliza la IA al menos una vez por semana. El año anterior esa cifra llegaba al 18 %. Al mismo tiempo, creció la cantidad de personas que recurren a los chatbots para informarse. El año pasado, el 7 % de los usuarios los utilizaba para ese fin y este año lo hace el 10 %.
El impacto es mayor en los jóvenes, de 18 a 24 años. El 17 % de esta población usa chatbots con fines informativos, según el informe de Reuters.
Uno de los hallazgos de la investigación es que los usuarios recurren a los chatbots principalmente para profundizar temas, obtener explicaciones y simplificar contenidos complejos. Esto plantea desafíos para los medios de comunicación, ya que las audiencias pueden obtener respuestas completas sin visitar directamente los sitios informativos.
El riesgo de la desinformación
El incremento del uso de la IA también abre la puerta a la desinformación. Los entrevistados coinciden en los riesgos asociados a la generación automática de contenidos.
Los modelos de IA funcionan a partir de enormes cantidades de datos, pero no comprenden la información de la misma manera que un ser humano. Esto puede provocar errores, interpretaciones equivocadas o incluso la invención de información.
Luis Castillo, periodista guatemalteco con más de 25 años de experiencia, advierte que este fenómeno representa una amenaza directa para la credibilidad de los medios.
“Los modelos de lenguaje alucinan, inventan datos y reproducen los sesgos con los que fueron creados. Esto es sumamente peligroso por la desinformación que puede provocar y por el impacto en la credibilidad del medio”, señala.
Romero coincide en que existe ese riesgo y resalta que, por esa razón, en La Prensa la IA no se utiliza como generadora de contenidos periodísticos, sino como una herramienta de apoyo en procesos específicos.
Meza también alerta sobre el problema de las llamadas “alucinaciones” de la inteligencia artificial. “Las máquinas se equivocan. A veces la IA mezcla información, interpreta mal los datos o genera respuestas incorrectas. Si un periodista publica eso sin verificarlo, el daño puede ser muy grande”, explica.
La proliferación de contenidos falsos en internet agrava aún más este problema, ya que los sistemas de IA pueden incorporar información errónea presente en las fuentes utilizadas para su entrenamiento.
Le puede interesar: El hackeo ‘made in China’ del que Guatemala no quiere hablar
La influencia de la IA china
Una reciente publicación de Expediente Público evidenció cómo la IA desarrollada en China moldea noticias para promover las narrativas ideológicas de ese país en diferentes públicos latinoamericanos.
A través del análisis de datos y la personalización de contenidos, estas tecnologías pueden influir en la opinión pública, amplificar discursos favorables a China e incluso intervenir en procesos democráticos mediante campañas de desinformación segmentadas.
La nota menciona que los expertos alertan sobre el creciente uso de plataformas de IA como DeepSeek por parte de periodistas y medios. Señalan que algunas de estas herramientas presentan sesgos favorables al gobierno chino, censuran temas sensibles e influyen en la construcción de narrativas informativas.

La verificación sigue siendo humana
Ante estos riesgos, la verificación continúa siendo una responsabilidad exclusivamente humana.
Los entrevistados coinciden en que ninguna herramienta tecnológica puede sustituir los procesos tradicionales de contrastación de fuentes y comprobación de datos.
“Cada medio debe definir claramente en qué procesos utiliza IA y en cuáles no. Debe existir un manual de uso y una política institucional que establezca límites y responsabilidades”, afirma Romero.
La transparencia también forma parte de esa estrategia. Para la editora, los medios deben informar a sus audiencias cuándo una pieza periodística fue elaborada o asistida con IA.
“Siempre hay que ser honestos con nuestras audiencias”, enfatiza.
Castillo sostiene que la responsabilidad final recae en el periodista y en el medio de comunicación.
“No puedo publicar algo solo porque una herramienta me lo dijo. Debo verificarlo igual que verificaría cualquier otra fuente. Esa es la única forma de mantener la credibilidad”, asegura.
Un desafío para las redacciones centroamericanas
La incorporación de la IA avanza a velocidades distintas en Centroamérica. Factores como los recursos económicos, la capacitación del personal y las condiciones particulares de cada medio influyen en el grado de adopción de estas tecnologías.
Romero señala que incluso dentro de una misma redacción existen diferencias significativas en el conocimiento y uso de la IA.
“Muchos periodistas ya la utilizan, pero de manera individual. Lo importante es que los medios desarrollen políticas claras para evitar riesgos relacionados con la privacidad, la protección de fuentes o la seguridad digital”, explica.
Romero señala que se puede poner en riesgo la privacidad de una fuente al introducir la conversación o la entrevista en la IA. A su criterio, al agregarla, otra persona puede preguntar por esa fuente y quedará el registro del nombre de la persona o el país en el que se encuentra.
En el caso de medios que trabajan desde el exilio o bajo contextos de presión política, estos riesgos adquieren una dimensión aún más sensible.
Meza considera que los periodistas, en general, han aprendido rápidamente a utilizar las nuevas herramientas. Sin embargo, advierte que la verdadera discusión debe centrarse en la forma en que los medios deciden implementarlas.
“La tecnología por sí sola no es el problema. El problema es creer que puede sustituir completamente el trabajo humano”, afirma.
El futuro del periodismo
Aunque resulta difícil prever cómo evolucionará la IA en los próximos años, los especialistas coinciden en que el periodismo seguirá necesitando capacidades exclusivamente humanas.
La curiosidad, el pensamiento crítico, la sensibilidad para interpretar contextos y la capacidad de formular preguntas relevantes continúan siendo elementos imposibles de automatizar, aseguró Castillo.
Para Meza, el principal reto será evitar que la tecnología deshumanice la profesión.
“La IA es una herramienta más, como una cámara, una grabadora o una computadora. Lo importante es que no perdamos la dimensión humana del periodismo porque al final no solo informamos, también ayudamos a formar ciudadanos”, concluye.