La angustia de los migrantes salvadoreños por el ultimátum del TPS 

La angustia de los migrantes salvadoreños por el ultimátum del TPS 

El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha enviado cartas a los salvadoreños en las últimas semanas recordándoles que la vigencia del Estatus de Protección Temporal (TPS) terminará el próximo 9 de septiembre. Son 170,125 salvadoreños que viven y trabajan amparados en este programa. 


Jéssica Guzmán / Expediente Público 

Soledad Miranda pasa sus días con preocupación. Ella es una de las decenas de miles de salvadoreños que están en Estados Unidos amparados bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) cuya vigencia finaliza el 9 de septiembre próximo. 

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) le envió una carta el pasado 12 de agosto que la asustó.  

“Está escrito en la carta que mandaron de migración que el TPS llega hasta el 9 de septiembre… Mi preocupación es mi hija. Ella tiene 16 años y que se termine el TPS para mí es que se acabe el sueño de ella de ser abogada porque yo no voy a dejarla aquí; es menor de edad y no voy a dejarla”, contó a Expediente Público

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El gobierno estadounidense creó este beneficio en 2001 y lo ha extendido varias veces hasta ahora. Sin embargo, en enero de 2025, la administración del presidente Joe Biden extendió el TPS de El Salvador por estos últimos 18 meses, período que finaliza el 9 de septiembre próximo. Luego de esta fecha, los tepesianos pasarán a ser considerados como migrantes ilegales. 

Al 31 de marzo del año pasado, 170,125 salvadoreños estaban cubiertos por el TPS, según datos entregados por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS, en inglés) al Congreso de ese país.  

La angustia de los migrantes salvadoreños por el ultimátum del TPS 

‘El sueño americano se acabó’ 

Soledad es originaria de Yucuayquin, distrito de La Unión Sur, en el oriental departamento de La Unión, en El Salvador. De sus 50 años de edad, 32 los ha vivido en Estados Unidos. 

Pasó seis años como indocumentada, hasta que, en 2001, se amparó al Estatus de Protección Temporal (TPS). Esto le ha permitido trabajar con mediana seguridad y sacar adelante a su madre, a su primera hija en El Salvador y a su segunda hija en EE. UU. 

Mientras los días pasan, Soledad asegura que se prepara para aceptar que “el sueño americano se acabó”. Cada vez pierde más la esperanza que el Gobierno pueda brindar otro período para seguir bajo el programa.  

“Es que ya lo hubieran hecho porque otra reinscripción se debe hacer 90 o 60 días antes y ahora ya los trabajos se pierden; ya hay gente en espera de ocupar mi trabajo. Lo que me queda de satisfacción es que pude ayudar a mi familia, ahora toca aceptar”, se resigna. 

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Pedro Zelaya es otro tepesiano. Él es originario de Sensuntepeque, en Cabañas. Llegó a Estados Unidos en 1999, cuando tenía 17 años. Al igual que Soledad, se acogió al TPS en el 2001. Desde entonces, se ha desempeñado en varios trabajos, especialmente en el área de la construcción. Así ha sacado adelante a su esposa y sus cinco hijos. 

“Imagínese, ahora sin papeles nos sentimos en el limbo, que en cualquier momento podemos ser arrestados. Estamos preocupados porque, hasta para salir, manejar para el trabajo, da temor. Mire, todo mundo nos sentimos devastados, es angustia, se enferma uno de solo pensar en esto todos los días”, relató a Expediente Público

Tres escenarios para los salvadoreños tepesianos 

Arnoldo Díaz, coordinador de la Alianza Nacional TPS, indicó a Expediente Público que, en las últimas semanas, los tepesianos salvadoreños han recibido cartas del DHS. En ellas les informan que los permisos de protección temporal continúan vigentes hasta el 9 de septiembre.

Esta organización civil espera que el titular del DHS, Markwayne Mullin, se pronuncie públicamente con una decisión final sobre la vigencia del TPS para los salvadoreños. 

La angustia de los migrantes salvadoreños por el ultimátum del TPS 

Díaz sostiene que hay tres escenarios para sus compatriotas tepesianos. El primero es que el secretario Mullin informe que han decidido extender el TPS. Con ello, el gobierno estadounidense podría habilitar un período para que los beneficiarios se vuelvan a registrar. 

El segundo escenario es la negación a una nueva extensión. Con ello, explica Díaz, se abriría un plazo de 60 días “para que la gente vea sus opciones”. 

Y el tercer escenario es una extensión automática. “Si no decidieron nada, y dicen que no han decidido nada todavía, entonces se da una extensión automática de seis meses, que asumo tendría que vencer en marzo”, afirma Díaz. 

La afirmación de Díaz se sustenta, según afirma en la ley del TPS. «Esas son las reglas. Así sucedió con la gente del Líbano. Los seis meses son automáticos si no hay una decisión y los permisos también se extienden», asegura. 

La visita de Nayib Bukele a Donald Trump 

Yesenia Ceballos es otra salvadoreña amparada en el TPS. Aunque se siente angustiada por esta situación, asegura que tiene su esperanza puesta en Dios. “Aunque sea en último momento todo va a cambiar y van a dar una extensión del programa. Tengo fe en que no solo se nos va a renovar a nosotros, sino que incluso hasta algo mejor pueda venir”, aseguró a Expediente Público

Así como los otros salvadoreños, Yesenia ignora si el presidente Bukele habló con Trump sobre el TPS en la última visita que hizo el mandatario salvadoreño a la Casa Blanca el 16 de julio recién pasado, pero espera que sí lo haya hecho y que el resultado sea positivo.

“Yo sé que Bukele ha venido para acá a platicar con Trump. Yo no sé qué hablaron porque no han dicho nada, pero espero en Dios que el presidente de los Estados Unidos se toque el corazón y nos ayude, no solo a los salvadoreños, sino también a los haitianos, venezolanos, nicaragüenses, que tanto lo necesitamos”, afirmó la salvadoreña originaria de Texistepeque, Santa Ana. 

La angustia de los migrantes salvadoreños por el ultimátum del TPS 

El pasado 16 de julio, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, visitó la Casa Blanca para reunirse con el mandatario estadounidense, Donald Trump, a puerta cerrada. Varios medios internacionales reportaros que abordaron sobre sus esfuerzos conjuntos para combatir la inmigración ilegal, fomentar el crecimiento económico y garantizar la seguridad regional. Sin embargo, se desconoce si tocaron el tema del TPS. 

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La última salida: esperar la deportación 

Armando (nombre protegido) es un salvadoreño que lleva 26 años en Estados Unidos, 25 bajo el cobijo del TPS. Para él, regresar no es una opción. Es agricultor, con esposa y cuatro hijos. Asegura que no ve una oportunidad si le toca regresar a El Salvador. “La agricultura está mal, más con el cambio climático”, argumentó. 

El habló con Expediente Público a condición de mantener la reserva de su nombre por seguridad. Si Estados Unidos retira definitivamente el TPS, su plan es quedarse hasta que lo agarren y lo deporten. 

“Para nosotros esta situación es muy dura y hemos trabajado por décadas en Estados Unidos. Aunque amamos nuestro país, va a ser muy difícil porque, aunque está bien la seguridad, la economía es lo que está fregado; no hay trabajo”, afirmó. 

Y añadió: “Yo me la voy a jugar; me voy a quedar trabajando hasta cuando pueda, hasta que me agarren porque necesito seguir sosteniendo a mi familia”.