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Antonio Garrastazu: “Será necesario extender sanciones a lo económico contra el régimen de Ortega»

*El director para América Latina del Instituto Republicano Internacional, Antonio Garrastazu, considera que EE. UU., debe ejercer presión al máximo con sanciones porque al final de cuentas se quiere la libertad y no mantener tres dictaduras en el hemisferio occidental.

**Embajada de Estados Unidos en Managua reitera desde hace algunos meses que la dependencia comercial y energética de Nicaragua, al cortarse desde cualquier punto, podría sepultar fácilmente la economía del país centroamericano.


Expediente Público

La presencia de la sociedad civil y la prensa independiente en la IX Cumbre de las Américas en Los Ángeles, California reforzó la decisión de la administración del presidente de Estados Unidos, Joe Biden de no invitar a los mandatarios de los regímenes autoritarios de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

El secretario de Estado, Antony Blinken, respondió en sus intervenciones que estos países estuvieron representados por sus ciudadanos. “Me reuní con la sociedad civil, y con activistas de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Hay personas de oenegés, de diferentes partes de esas sociedades, quienes son tan representativas o, francamente a mi juicio, más representativas del pueblo cubano, nicaragüense y venezolano que los regímenes que están vigentes en este momento”.

Brian Nichols, subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, aseguró el 6 de junio que no era conveniente invitar a tres gobiernos autoritarios, incluso, afirmó que su Gobierno impondrá próximamente “sanciones más duras”.

Antonio Garrastazu, director regional para América Latina (AL) y el Caribe del Instituto Republicano Internacional (IRI), en entrevista con Expediente Público dijo que esas afirmaciones dan un mensaje muy importante, porque tanto el secretario de Estado como otros funcionarios y líderes estuvieron con la sociedad civil nicaragüense y cubana “para escuchar lo que está pasando, por ejemplo, con los presos políticos y qué es lo que necesita la diáspora y los que están en el exilio”.

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Garrastazu tiene más de 20 años de experiencia en el campo de estudios de América Latina y el Caribe, tiene un doctorado en Estudios Internacionales de la Universidad de Miami.

¿Inician sanciones económicas?

Sobre el interés y política de Washington hacia Nicaragua, Garrastazu indicó que “hay que poner una presión brutal y una presión económica, aunque hay que tener en cuenta que sanciones económicas pueden impactar a la sociedad, pero no se puede seguir dejando que el régimen de Daniel Ortega siga con lo que está haciendo con el pueblo, hay que poner presión al máximo, porque al fin y al cabo lo que se quiere es la libertad y no va a ser fácil”.

El mensaje se da cuando el Banco Central de Nicaragua publicó su reporte de desempeño económico del primer trimestre de 2022, con proyecciones de crecimiento de 10.8%.

El experto recordó que la administración de Biden tiene dos importantes herramientas legislativas para aplicarle al régimen de Ortega: la Ley de Condicionamientos a las Inversiones en Nicaragua (NICA) y la Ley de Reforzar la Adherencia de Nicaragua a las Condiciones para la Reforma Electoral (Renacer).

Sin embargo, la aplicación a medias de la ley, más crisis globales como la invasión rusa a Ucrania y la pandemia de la COVID-19, parecieran alejar a la diplomacia de Washington de los acontecimientos de Nicaragua.

Sin embargo, Garrastazu cree que Estados Unidos continuará poniendo atención a la situación de Nicaragua, “porque tenemos 3 dictaduras en la región y lo que está pasando en Nicaragua ha sido increíble con la rapidez que han tomado todos los presidenciables en la cárcel”.

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Rusia, la amenaza

Rusia, por su parte, tomó a Nicaragua de rehén en su conflicto con Estados Unidos y a través de medios oficiales anunció el envío de militares y asistencia técnica al aliado centroamericano. Si bien, el ingreso de tropas extranjeras es parte del acuerdo de intercambio militar con Centroamérica, República Dominicana, Estados Unidos, la Federación de Rusia, México, Venezuela y Cuba que se renueva cada semestre, en esta oportunidad el equipo militar ruso causa preocupación por las declaraciones amenazantes de funcionarios del Kremlin contra Washington por su rol en la invasión de Rusia en Ucrania.

La ley Renacer por su parte ha exigido informes de inteligencia sobre la presencia rusa en Nicaragua, los cuales llegaron a las esferas más altas de Washington, aseguró Emily Mendrala, subsecretaria de Asuntos del Hemisferio Occidental para asuntos de Cuba y Migración Regional.

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“Definitivamente tenemos que recordar que hubo también un país pequeño como Cuba y mira lo que le ha pasado: 62 años con dictadura. Creo que ahora es el momento y Estados Unidos, que está aquí en este foro, le ha dado importancia”, sostuvo el director regional para América Latina y el Caribe del IRI.

Distintos funcionarios del Gobierno de Estados Unidos “tuvieron aquí muchísimas reuniones económicas y muchos eventos, este es un mensaje importante y da esperanza”.

Sociedad civil representó intereses legítimos

Actores sociales de toda Centroamérica, incluyendo los países que no participaron con delegaciones oficiales o cuyos presidentes se ausentaron, lograron mostrar sus propuestas. “Creo que la sociedad civil ha estado aquí para hablar y comunicar lo que están viendo en sus países y a los otros gobernantes de la región y Estados Unidos, cuyos representantes se reunieron con muchos para escuchar sus mensajes”, indicó.

Agregó que el secretario Blinken y los representantes del gobierno estadounidense no solo escucharon, también están dispuestos a aportar y ayudar a que la democracia avance, pero es “muy poderoso” que la información que recibieron no viniera de medios o reportes de funcionarios, sino, de los actores sociales que están siendo directamente impactados por sus contextos específicos.

Fuera de los grandes temas de debate a alto nivel, la sociedad civil logró poner en agenda la liberación de los presos políticos, libertad de prensa y continuar ejerciendo presión sobre el régimen Ortega.

Sobre los siguientes pasos a seguir, Garrastazu recordó que han pasado dos años de pandemia y la Cumbre sirvió para reunirse físicamente después de cuarentenas y prohibiciones de viaje, y fue una oportunidad para todos de unirse en una voz.

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“Uno de los logros ha sido la unidad, por ejemplo, de los nicaragüenses aquí, tanto los políticos en el exilio como en la diáspora con la sociedad civil, y esto es muy importante para que puedan seguir presionado”, precisó.

Garrastazu y el Triángulo Norte

Sobre la ausencia de los presidentes del llamado Triángulo Norte, El Salvador, Honduras y Guatemala, Garrastazu consideró que fue un error. “La señora Xiomara Castro (de Honduras), justo ahora que es el Gobierno, entre comillas, en Centroamérica, que está trabajando más con Estados Unidos, yo creo que fue un fallo y creo que es una oportunidad para esos países enseñar que son líderes”, sostuvo.

“La narrativa de esta Cumbre no es que no vino México o que no vino Honduras, es que Venezuela, Cuba y Nicaragua no pueden estar aquí en contra de la Carta Interamericana, es imposible, se tiene que estar con la democracia y esperemos que esos países puedan enseñar un poco más de liderazgo”, argumentó.

Para el experto internacional, la presión debe continuar no solo de países como Brasil y Ecuador, también de gobiernos de centroizquierda.

¿Dinero para élite empresarial privilegiada?

Entre los presentes en la Cumbre estuvieron actores sociales de tres países centroamericanos a los que se les ha prometido 3,200 millones de dólares en ayudas e inversiones, pero cuyos presidentes no asistieron al evento.

“El Salvador se está yendo a esa vía antidemocrática, en Guatemala tienes un presidente muy autoritario. también es la corrupción que se ve. Estados Unidos está aportando proyectos para ayudar a la sociedad civil, a los periodistas, para poder fortalecerles, y lo que están enfrentando en esos países”, argumentó.

Consideró que el sector privado tiene “un rol muy importante” en la solución de los problemas.  “Esperemos que las multinacionales puedan ayudar a la población”, acotó.

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