Balotaje y límites a los partidos políticos urgen en Honduras 

Balotaje y límites a los partidos políticos urgen en Honduras 

* La intromisión de los partidos políticos en el órgano electoral fractura la institucionalidad, señalan expertos. 

** La última crisis postelectoral revela la necesidad de implementar la segunda vuelta en los comicios presidenciales, advierten analistas. 

*** Los partidos políticos son los que, por años, han impedido la implementación del balotaje en Honduras.


Sharon Ardon / Expediente Público 

En los once procesos electorales celebrados desde el retorno a la democracia, hace 40 años, Honduras nunca había vivido un escenario como el reciente. Hasta en vísperas de la Navidad, el 24 de diciembre del 2025, el Consejo Nacional Electoral (CNE) dio a conocer los resultados presidenciales.  

Además de los retrasos provocados por los conflictos internos en el órgano electoral, este proceso estuvo marcado por bloqueos en el comienzo del escrutinio especial y un clima tenso que se iba agudizando cada día más.  

La debilidad institucional del CNE y las fragilidades de la democracia hondureña se pusieron en evidencia. 

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Es un escenario que, tras cada elección, reaviva el debate sobre la necesidad de reformas al sistema electoral. Una medida que urge es la implementación de una segunda vuelta presidencial, coinciden expertos consultados por Expediente Público. 

Para Augusto Aguilar, exmagistrado del extinto Tribunal Supremo Electoral (TSE), si Honduras hubiera adoptado la segunda vuelta presidencial cuando se discutió la reforma hace ocho años, el país no estaría atravesando la incertidumbre que enfrenta en estos comicios. 

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¿Qué es el balotaje? 

La segunda vuelta electoral o balotaje es un método utilizado cuando ninguno de los candidatos obtiene la mayoría que determina la ley, por lo que deben someterse a un nuevo proceso de votación donde solo participan los dos primeros lugares. 

Un ejemplo reciente es Chile, donde el 15 de diciembre del 2025 se celebró la segunda vuelta presidencial entre Jeannette Jara, de la coalición oficialista Unidad por Chile, y José Antonio Kast, del Partido Republicano.  

En ese balotaje, el candidato de derecha obtuvo el 58,2 % de los votos, frente al 41,8 % alcanzado por Jara, de acuerdo con los resultados oficiales, que se conocieron apenas tres horas después del cierre de las urnas. 

Balotaje y límites a los partidos políticos urgen en Honduras 

Honduras es uno de los pocos países de América Latina que no contempla la segunda vuelta electoral junto con México, Paraguay, Nicaragua, Panamá y Venezuela.  

El país elige a su presidente en una única votación, incluso cuando ningún candidato alcanza la mayoría absoluta de los sufragios. 

Años de socializarse sin llegar a nada concreto  

El debate sobre la implementación de la segunda vuelta electoral en Honduras cobró vigencia tras las elecciones de 2013, volvió a tomar fuerza luego de la crisis postelectoral de 2017 y resurgió con mayor intensidad previo a los comicios de 2021, cuando se discutía una nueva Ley Electoral. 

Pese a que el balotaje fue impulsado por sectores de la oposición y organizaciones de la sociedad civil, como un mecanismo para reducir la conflictividad electoral y fortalecer la legitimidad democrática, su adopción ha chocado con la falta de voluntad política.  

Durante el proceso de 2021, el Partido Nacional, que entonces controlaba el Congreso Nacional, bloqueó cualquier intento de reforma constitucional que pudiera poner en riesgo la continuidad del poder que había ejercido durante tres períodos consecutivos. 

El abogado Germán Leitzelar señaló a Expediente Público que el principal obstáculo para implementar este mecanismo ha sido “los intereses de grupos de poder y la actitud de violencia y sectarismo de los partidos políticos”. 

Balotaje y límites a los partidos políticos urgen en Honduras 

¿Por qué han impedido su implementación? 

En la misma línea, la diputada del Partido Salvador de Honduras (PSH) Fátima Mena afirmó que la agenda de reformas electorales lleva más de dos décadas postergada porque los partidos que alcanzan el poder terminan percibiendo que la segunda vuelta es una amenaza a sus intereses.  

Agregó que, por esa razón, los partidos oficialistas apuestan a mantener una oposición fragmentada para facilitar su permanencia en el poder. 

Mena recordó que esa estrategia fue utilizada por el Partido Nacional, que durante años se negó a la segunda vuelta, y advirtió que el mismo patrón se ha repetido con Libre.  

“Hay como un doble discurso, especialmente por parte de quienes están en el poder que miran como una amenaza la segunda vuelta por el riesgo de que la oposición se pueda unir en contra del candidato al oficialismo”, explicó.  

La legisladora sostuvo que el balotaje no solo es conveniente, sino necesario para fortalecer la democracia, la legitimidad de los gobiernos y contribuir a la construcción de paz. 

No hay voluntad política 

El exmagistrado del extinto Tribunal Supremo Electoral (TSE), ahora CNE, Augusto Aguilar fue uno de los redactores de la Ley Electoral tanto del 2004 como de la reciente del 2021.  

Él recordó a Expediente Público que intentó introducir la figura del balotaje, pero que hubo resistencia de los partidos políticos. 

Para Aguilar, los partidos consideran que tiene más posibilidades de ganar en la primera vuelta y que una segunda vuelta implicaría una desventaja porque “los otros dos partidos se unirían para vencerlos”.  

Además, la implementación del balotaje no ha sido posible debido a los obstáculos legales y políticos, ya que se requiere reformar el artículo 236 de la Constitución de la República, que establece que el presidente y los designados presidenciales son elegidos por simple mayoría de votos. 

Injerencia de los partidos políticos 

Aguilar sostiene que Honduras además enfrenta una “injerencia exagerada” de los partidos políticos en los asuntos electorales. “Parece que las decisiones no se toman en el organismo electoral, sino en las cúpulas de los partidos”, señaló.  

El analista político Filadelfo Martínez, en cambio, duda de que la segunda vuelta sea, por sí sola, una respuesta efectiva.  

Balotaje y límites a los partidos políticos urgen en Honduras 

Para él, la captura partidaria de las instituciones electorales sigue siendo el principal obstáculo. “¿De qué nos sirve un balotaje si seguimos teniendo un órgano electoral en manos de los partidos?”, cuestionó Martínez en entrevista con Expediente Público. 

“El primer paso es diagnosticar bien la enfermedad para que no nos den una medicina cara e ineficaz”, señaló.  

Agregó que un ejemplo de medidas infructuosas fue el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), que surgió por la desconfianza en el conteo voto por voto. Según él, ha implicado altos costos económicos sin garantizar resultados confiables, como se vio en los últimos comicios.  

Reformas profundas en el CNE 

Para el analista internacional Felipe Galli, la crisis electoral en Honduras es resultado de una institucionalidad electoral capturada por los partidos políticos.  

A su juicio, el fraude es posible no solo por redes clientelares, sino, sobre todo, “por la sobrepartidización del ente electoral”. 

Galli advierte que un organismo electoral divido en cuotas partidarias “termina siendo tan problemático como uno controlado por un solo partido”, ya que propicia conflictos internos, pactos opacos y alianzas corruptas orientadas a manipular los procesos.  

Frente a ello, “la solución es un ente neutral que esté sometido a controles y equilibrios donde intervengan los partidos políticos y tengan voz y voto, pero donde prime el empleo de autoridades tecnocráticas”, planeó Galli.  

En ese contexto, el analista considera que el balotaje es una necesidad, dado que en Honduras los presidentes suelen llegar al poder con niveles bajos de legitimidad.  

No obstante, advierte que una segunda vuelta, por sí sola, no resolvería la crisis si no se acompaña de reformas estructurales en el CNE, en el sistema político y en las prácticas internas de los partidos. 

“Si no se hacen reformas en el manejo del ente electoral y en la estructura política del país, así como en los negociados corruptos entre y dentro de los partidos, poco o nada cambiaría la introducción de segunda vuelta”, concluyó el analista.