OEA VENEZUELA

EE. UU. advierte un freno para China y Rusia en Venezuela

* El Consejo Permanente de la OEA realizó una sesión extraordinaria para tratar la crisis venezolana.

** El embajador de Estados Unidos defendió la operación militar que permitió la captura del dictador Nicolás Maduro y exigió la liberación de los presos políticos.

** La delegación de China condenó el ataque y justificó sus programas de cooperación con Venezuela.


Yarely Madrid / Expediente Público

La sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada este 6 de enero en Washington, estuvo dominada por la defensa de Estados Unidos por su operación militar que culminó con la captura del dictador Nicolás Maduro.

La postura estadounidense, respaldada por Argentina, chocó frontalmente con el rechazo de China y de la mayoría de los países del hemisferio, evidenciando una división profunda sobre los límites entre la defensa de la democracia y la violación de la soberanía.

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La reunión, convocada tras la acción militar estadounidense en Venezuela en la madrugada del 3 de enero, se convirtió en una tribuna para que Washington justificara su intervención como una acción legítima contra el crimen organizado.

En ese marco, la delegación estadounidense fijó una posición que atravesó toda la sesión y condicionó el debate posterior.

EE. UU. advierte un freno para China y Rusia en Venezuela
El exdictador venezolano Nicolás Maduro volverá a declarar ante la justicia el 17 de marzo. (REUTERS)

Argentina se alineó con esa lectura, valorando la captura de Maduro como un golpe decisivo contra el narcoterrorismo regional y una oportunidad para abrir una transición democrática. China, en cambio, rechazó de plano tanto la operación como las acusaciones formuladas por Estados Unidos, denunciando una acción hegemónica que viola el derecho internacional.

No hay intervención”

El embajador de Estados Unidos ante la OEA, Leandro Rizzuto, defendió la operación militar y negó que se tratara de una intervención ilegítima.

“Esto no fue una interferencia en la democracia de Venezuela. De hecho, eliminó el principal obstáculo para ella. Nicolás Maduro no representaba el orden democrático. Lo destruyó”, afirmó Rizzuto ante el Consejo Permanente.

Agregó que la acción estadounidense se ajusta a los compromisos del sistema interamericano.

“La Carta Democrática Interamericana es clara. Los pueblos de las Américas tienen derecho a la democracia y sus gobiernos tienen la obligación de promoverla y defenderla”, dijo, a la vez que recordó que la propia OEA no reconoce a Maduro como presidente legítimo.

EE. UU. advierte un freno para China y Rusia en Venezuela

El diplomático estadounidense caracterizó a Maduro como un actor criminal con impacto hemisférico.

“Se trataba del jefe de una empresa criminal que vació al Estado venezolano y permitió el crimen transnacional, el narcotráfico, la corrupción y la represión, cuyos efectos se han sentido en todos los países de nuestra región”, aseguró.

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EE.UU.: «Este es nuestro vecindario»

Washington insistió en que la operación no fue un acto de guerra contra Venezuela. “Actuar contra esa amenaza no fue un conflicto armado contra el pueblo soberano. Fue una acción de aplicación de la ley de Estados Unidos contra el crimen organizado”, afirmó Rizzuto.

El embajador citó además al secretario de Estado, Marco Rubio, para reforzar el enfoque geopolítico de la decisión.

“Este es nuestro vecindario. Aquí es donde vivimos y no vamos a permitir que Venezuela se convierta en un centro de operaciones para Irán, Rusia, Hezbollah, China y los agentes de inteligencia cubanos que controlan ese país”, expresó.

Rizzuto también vinculó la situación venezolana con el control de recursos estratégicos. “No se puede seguir teniendo las mayores reservas de petróleo del mundo bajo el control de adversarios del hemisferio occidental, mientras el pueblo de Venezuela no tiene electricidad, tiene una calidad de vida deficiente y las ganancias no benefician al pueblo venezolano”, señaló.

Desde la izquierda, el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino Lopez; el ministro del Interior, Diosdado Cabello; la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, este lunes en Caracas.
El gobierno de Delcy Rodríguez (al centro) ordenó a encarcelar a quien celebre las acciones de EE.UU.

Finalmente, Estados Unidos exigió medidas en materia de derechos humanos.

“Un paso inmediato para lograr un futuro democrático es la liberación inmediata de todos los presos políticos, aproximadamente mil presos políticos que estamos solicitando que sean liberados”, dijo, y reafirmó su apoyo a una visita in situ de la CIDH a los centros de detención en Venezuela.

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Argentina respalda

Argentina fue el país que expresó el respaldo más directo a la posición estadounidense. Su representante ante la OEA, Carlos Bernardo Cherniak, sostuvo que la postura de su país no es coyuntural.

“La Argentina expresó en reiteradas oportunidades su preocupación por la situación político-institucional imperante en Venezuela”, afirmó.

Cherniak argumentó que el régimen de Maduro violó de manera sistemática los compromisos asumidos en el marco interamericano.

“Mientras en Venezuela se quebraba el Estado de derecho, se debilitaban las instituciones democráticas y se negaban sistemáticamente las libertades fundamentales a millones de venezolanos”, sostuvo.

El diplomático argentino avaló sin ambigüedades la operación liderada por Washington. “La Argentina valora la decisión y determinación demostrada por el presidente de Estados Unidos y por su gobierno en las recientes acciones adoptadas en Venezuela que derivaron en la captura del dictador Nicolás Maduro”, expresó ante el Consejo.

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Además, vinculó directamente al chavismo con el crimen organizado. “La persistencia de la impunidad y la proyección del crimen organizado transnacional a través de redes narcoterroristas apoyadas por los usurpadores del poder han constituido una amenaza concreta para la seguridad del hemisferio”, afirmó.

Para Argentina, la captura de Maduro puede abrir una nueva etapa. “Confiamos en que estos acontecimientos representen un avance decisivo contra el narcoterrorismo que afecta a la región y permitan al pueblo venezolano recuperar plenamente la democracia, el imperio de la ley y el respeto de los derechos humanos”, concluyó.

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China, rechazo total

China respondió de manera directa a las declaraciones de Estados Unidos y rechazó tanto la operación militar como las acusaciones formuladas durante la sesión. Su representante ante la OEA, Yan Zhou, afirmó: “Las declaraciones realizadas por el representante de los Estados Unidos en relación con China son innecesarias, injustificadas y falsas”, y expresó la “fuerte insatisfacción y oposición” de su país.

La diplomática china acusó a Washington de actuar de manera arbitraria. “En lugar de fabricar acusaciones y críticas, Estados Unidos debería reflexionar sobre sus propias acciones arbitrarias y hegemónicas”, sostuvo ante el organismo.

China calificó la captura de Maduro como una violación grave del derecho internacional y exigió respeto a la soberanía venezolana. “Instamos a Estados Unidos a respetar el derecho internacional, los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y a dejar de interferir en los asuntos internos de otros países”, declaró.

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Finalmente, defendió su relación con Caracas. “La cooperación entre China y Venezuela se lleva a cabo entre Estados soberanos y sobre la base de las leyes y regulaciones de ambos países”, afirmó, y agregó que China “nunca busca esferas de influencia ni apunta contra ninguna otra parte.”

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¿Salida pacífica?

La mayoría de los países de la OEA expresó su rechazo a la operación militar. Colombia sostuvo: “Expresamos nuestro rechazo a cualquier acción que atente a la soberanía de Venezuela. Las acciones constituyen una violación del derecho internacional.”

Chile advirtió que “las acciones militares unilaterales en Venezuela marcan un precedente peligroso y ponen en riesgo a la población civil”, mientras que Uruguay consideró que este tipo de hechos son “altamente preocupantes para la paz y la seguridad internacional.”

Brasil fue uno de los más críticos. “Los bombardeos y el secuestro de su presidente en Venezuela pasaron una línea y traen consecuencias peligrosas. Esto no tiene legitimidad”, afirmó su embajador, Benoni Belli, insistiendo en que “solo un proceso político, sin interferencias, puede llevar a una solución.”

México pidió evitar intromisiones. “La situación de Venezuela debe resolverse por vías pacíficas, sin injerencias”, sostuvo el embajador Alejandro Encinas.

Demandan que los venezolanos asuman su país

Guatemala, Costa Rica, Perú, Panamá y Paraguay coincidieron en que cualquier transición debe ser democrática, pacífica y liderada por los propios venezolanos.

El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, intentó cerrar la sesión con un llamado a la acción colectiva.

“Si la democracia y el derecho internacional están en juego, el hemisferio debe actuar colectivamente”, dijo, subrayando que Venezuela es “una responsabilidad hemisférica.”

La sesión dejó en claro que la captura de Maduro no solo abrió una nueva etapa en la crisis venezolana, sino que profundizó una fractura en el continente, entre quienes priorizan la defensa de la democracia incluso mediante la fuerza y quienes consideran que ese camino pone en riesgo los principios fundamentales del orden internacional.