El Partido Nacional y Libre aumentaron alcaldías en Honduras 

El Partido Nacional y Libre aumentaron alcaldías en Honduras 

* El 67% de municipios no cambiará de alcalde. Las redes partidarias, económicas y familiares siguen ancladas a los municipios. 

** El Partido Nacional se mantiene como la organización con más alcaldías, seguido del Partido Liberal y de Libre. 

*** Ediles que han protagonizado escándalos de corrupción lograron reelegirse. 


Yarely Madrid / Expediente Público 

Las alcaldías siguen siendo el núcleo más estable del poder político en Honduras. Mientras el debate público se concentra en el Ejecutivo y el Legislativo, el control del territorio a través de los municipios continúa anclado a redes partidarias, económicas y familiares que sobreviven a los ciclos electorales, a las denuncias de corrupción y a los cambios de discurso político.  

Expediente Público analizó los 298 municipios con base en los datos preliminares del Consejo Nacional Electoral (CNE). Estos muestran que 201 alcaldes repetirían en el mismo municipio, mientras que 97 localidades cambiarían de liderazgo. Esto representa que el 67% de municipios tentrá continuidad en la administración, es decir, dos de cada tres.  

La reelección de muchos líderes se dio a pesar de que su trabajo ha estado marcado por acusaciones de corrupción, supuestos vínculos con crimen organizado y procesos judiciales. 

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Continuidad 

Desde Atlántida hasta Yoro, los partidos tradicionales, el Nacional y el Liberal, siguen dominando el escenario municipal.  

Antes de las elecciones, el Partido Nacional ya acaparaba las municipalidades con 144 ediles. Le seguían el Partido Liberal con 90, el Partido Libertad y Refundación (Libre) con 56 y organizaciones locales con 8. 

Tras los comicios, la fotografía no varió mucho. El Partido Nacional se consolidó como el favorito con 154 alcaldías, seguido del Partido Liberal con 75, Libre con 67 y las organizaciones locales con dos. 

Si hay que apuntar perdedores, serían el Partido Liberal y las organizaciones locales, que cedieron terreno al Partido Nacional y a Libre. 

El Partido Nacional y Libre aumentaron alcaldías en Honduras 

El Partido Nacional mantienen el control en municipios clave como Ojos de Agua y San Jerónimo (Comayagua), así como en Yuscarán y Danlí (El Paraíso). 

El Partido Liberal consolidó su poder en 75 municipios, donde todos sus candidatos lograron la reelección. Entre los principales están Roatán y Utila (Islas de la Bahía), La Ceiba (Atlántida) y localidades de Francisco Morazán. 

Libre se afianzó en áreas de Cortés y Santa Bárbara, con figuras como Enrique Alejandro Matute Meza (San Francisco, Atlántida) y Edgardo Antonio Barahona Toro (Santa Bárbara), asegurando presencia en la zona norte y occidente. 

El crecimiento de Libre 

Libre aumentó once alcaldías en estas elecciones. Este crecimiento sugiere que no hubo un voto de castigo contra el partido oficialista a nivel local.  

El analista político Olban Valladares explicó a Expediente Público que las elecciones locales responden a dinámicas distintas que las de la política nacional, pues el voto municipal es menos ideológico y más pragmático.  

“En la alcaldía ya no depende tanto del partido, sino de la calidad del candidato y su trabajo directo con la comunidad”, afirmó. 

No obstante, el analista recordó que Libre aún no logra consolidar un “voto duro” territorial. “Ha sido más un voto emotivo, que puede ser fugaz si no hay resultados claros”, señaló. 

Reelección y cambio de mando 

Entre los alcaldes más conocidos que repiten elección se encuentran Ricardo Cálix Ruiz, del Partido Nacional, en Tela (Atlántida); Carlos Miranda Canales, del Partido Liberal, en Comayagua; y Eduardo Sinclair Chow, del Partido Nacional, en Puerto Lempira (Gracias a Dios). Estas regiones han sido aliadas históricas de esas fuerzas políticas. 

Otros municipios muestran cambios significativos. En el Distrito Central (Francisco Morazán), Jorge Aldana (Libre) sería reemplazado por Juan Diego Zelaya (Partido Nacional), evidenciando una mayor alternancia partidaria en cabeceras con alta población y presupuesto. 

Mientras que, en Yoro, Martha Micaela Puentes (Partido Liberal) sería sustituida por Diana Patricia Urbina (Partido Nacional). 

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Casos de corrupción 

La estabilidad en los municipios hondureños no está exenta de escándalos de corrupción. Alcaldes consolidados en sus cargos han sido vinculados a presuntas irregularidades financieras y redes criminales que afectan la gestión pública.  

Uno de los casos más notorios es el de Roberto Contreras, del Partido Liberal, en San Pedro Sula (Cortés). El Ministerio Público lo investiga por presuntos delitos como fraude, malversación de caudales públicos y violación de los deberes de los funcionarios a través de contratos y cheques. 

Las denuncias apuntan a supuestos contratos fraudulentos y pagos por más de 45 millones de lempiras (US$ 1.7 millones), en los que habrían participado funcionarios de la alcaldía y un hijo de Contreras. 

El alcalde ha negado que existan pruebas de corrupción y ha calificado las acusaciones de persecución política.  

En septiembre de 2024, el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) presentó denuncias contra cuatro alcaldías por presunta corrupción en la ejecución de proyectos y en el uso de fondos públicos, afectando unos 43 millones de lempiras (US$ 1.6 millones).  

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Uno de los ediles denunciados fue el de La Ceiba, Bader Abraham Dip Alvarado, del Partido Liberal, quien alcanzó la reelección. El CNA señaló irregularidades en el diseño de la pavimentación, que provocaron daños por 14 millones de lempiras (538 mil dólares). 

El CNA también apuntó a Carlos Miranda Canales, del Partido Liberal, alcalde de Comayagua, quien se reelegiría. Lo denunció por presuntas anomalías en obra pública mal ejecutada (un bulevar y trabajos de pavimentación). 

Otro señalado fue el alcalde de Gracias (Lempira), Pedro Edgardo Escalante, de Libre, quien está próximo a culminar su mandato. El CNA lo involucró en supuestos contratos irregulares para obras viales. El nuevo edil será José Mario Cálix, del Partido Nacional. 

El último político acusado fue Wilson Apolonio Membreño Muñoz, exalcalde de Lempira. El CNA lo señaló por presuntas irregularidades en un proyecto de alumbrado público que habrían dejado un perjuicio de 4 millones de lempiras (153 mil dólares). 

Por otra parte, la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) investigó en octubre de 2022 las municipalidades de Cortés, Santa Bárbara y Yoro para asegurar pruebas sobre presuntos delitos de abuso de autoridad y malversación de caudales.  

Valladares señaló que la reelección de figuras cuestionadas no siempre implica respaldo consciente. “Muchas veces no es un voto informado. Puede ser desinformación o incluso simpatía personal. Un alcalde puede no ser eficiente, pero, si es carismático o cercano, eso pesa mucho en la decisión del votante”, afirmó. 

Agregó que otro elemento clave es la impunidad. “Cuando los gobernantes toleran la corrupción por conveniencia política, el mensaje que se envía es devastador. Ahí termina cualquier lucha real contra la corrupción”, advirtió Valladares. 

¿Cómo quedan los colectivos de Libre? 

A pesar de que Libre logró un número bajo de municipalidades, sus colectivos han logrado consolidar su influencia dentro de las alcaldías que controlan.  

Su rol principal consiste en hacer vigilancia y crear fuerzas de choque, bajo las órdenes de su coordinador, el expresidente José Manuel Zelaya Rosales. Estos grupos han impuesto incluso violencia extrema con disturbios y tomas de carreteras para que los gobiernos municipales cumplan las condiciones impuestas por Libre. 

Un poder resistente al cambio 

El mapa municipal confirma que las alcaldías siguen siendo el bastión más resistente al cambio político en Honduras. Con altos niveles de reelección, baja rendición de cuentas y una ciudadanía poco informada sobre la gestión local, el poder municipal continúa funcionando como un blindaje político frente a las denuncias y los procesos judiciales. 

“El riesgo es democrático. Cuando la gente pierde la fe en que el voto castiga la corrupción, se normaliza la impunidad o, peor aún, se abandona la participación electoral”, afirmó Valladares. 

Él advierte que, mientras no existan consecuencias políticas claras contra la corrupción y mecanismos efectivos de fiscalización ciudadana, las alcaldías seguirán siendo el espacio donde el poder se perpetúa con mayor facilidad en Honduras.