COVID-19 mentiras de Daniel Ortega Nicaragua pandemia

Régimen de Ortega sostiene narrativa engañosa sobre COVID-19 

*Vocero del régimen, William Grigsby Vado, acusó a Estados Unidos de fabricar el virus del COVID-19 en sus laboratorios y esparcirlo en China para controlar la economía mundial.

**Discurso de ministro de Hacienda devela información falsa o rebatible: Pandemia no afectó económicamente a Nicaragua como sí lo hizo la protesta social de 2018. 

***Otra falsedad: régimen sandinista priorizó salud en 2020 y eso permitió “superávit de vacunas”. 


Expediente Público 

Desde el inicio de la pandemia en Nicaragua en marzo del 2020, diferentes actores de la administración sandinista han sostenido una narrativa inverosímil sobre el COVID-19 y su impacto en la salud de la población y la economía del país centroamericano. En pleno 2022 y pese a la abrumadora evidencia científica en contra, voces oficiales mantienen un discurso plagado de falsedades, según la verificación de datos que ha preparado Expediente Público

Desde 2020 Nicaragua reporta solo 474 muertes por COVID-19, una cifra que pareciera digna de un país de primer mundo, pero ningún medio de comunicación ni organismo internacional de salud, ha tenido acceso a verificar estas cifras y más bien, médicos independientes calculan que al menos 14, 800 nicaragüenses fallecieron por esta enfermedad. 

Además, el 11 de marzo del 2022 el propagandista del sistema sandinista William Grigsby Vado, acusó a Estados Unidos de crear el virus del COVID-19 en sus laboratorios y esparcirlo en Wuhan, China, en 2019, para “controlar” el comercio mundial y favorecer a la industria farmacéutica. 

“A mí ya no me queda ninguna duda que los yanquis son los que inventaron el COVID y lo inventaron en esos laboratorios y se los fueron a sembrar a China, Wuhan, no me cabe ninguna duda, y lo hicieron con un plan deliberado de control mundial para enriquecer las farmacéuticas”, dijo el propagandista a favor de Daniel Ortega y Rosario Murillo.  

Desinformación 

La información de Grisby sobre el virus, una vez más, puede ser considerada falsa a la luz de las evidencias científicas de la Organización Mundial de Salud (OMS) y otras instituciones internacionales de credibilidad en el tema, como la Universidad Johns Hopskin de Estados Unidos. 

Según la OMS, no hay estudios concluyentes que determinen el origen de la enfermedad en Wuhan, pese a los esfuerzos y cooperación de científicos de Alemania, Australia, China, Dinamarca, Estados Unidos de América, Federación de Rusia, Japón, Kenya, los Países Bajos, Qatar, Reino Unido y Vietnam.

El equipo internacional conjunto está formado por 17 expertos chinos y 17 expertos internacionales de otros 10 países y de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la OMS, y desde mediados de 2020 no han obtenido resultados en sus investigaciones.  

La reciente falacia de Grisby sobre el coronavirus no es nueva en su discurso: ya en 2020 había calificado el COVID-19 como “el ébola de los blancos y ricos”, es decir, una enfermedad para países y poblaciones desarrolladas. 

La información falsa de propagandistas sandinistas sería irrelevante sino fuera repetida por las autoridades mismas encargadas de proteger a la población, como lo hizo Ortega en abril de 2020 cuando comparó el coronavorus con la “tos chifladora” o tosferina como científicamente se le conoce.  

Lea más: Las falsedades demostrables de Ortega sobre Ucrania y lo que practican en Nicaragua 

Manipulación sobre impacto de la pandemia 

Otro discurso que ha terminado en falacia es el del ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta, sancionado en mayo del año 2020 por la Oficina de Control de Activos (OFAC) del Tesoro estadounidense junto al jefe del Ejército, general Julio César Avilés, por haber “seguido organizando un importante apoyo financiero al régimen de Ortega”. 

El 17 de marzo pasado, en el oficialista canal 4, propiedad de la familia Ortega-Murillo, Acosta dijo que la pandemia no afectó a Nicaragua económicamente como al resto del mundo, sino que la principal afectación financiera provenía de las protestas sociales que Ortega reprimió sangrientamente desde abril de 2018. 

“En todos los organismos internacionales plantean que la pandemia es el mayor impacto global de la economía desde 1929… para nosotros no fue así: el mayor impacto es el intento fallido de golpe de Estado”, dijo. 

Según Acosta, “la pandemia no afectó tanto la economía” como sí lo hizo el impacto de la crisis de represión y violación de derechos humanos afectó a Nicaragua, que ellos llaman “el fallido intento de golpe de Estado”. 

De acuerdo a los datos del funcionario de Ortega, entre 2020 y 2021, la etapa de mayor impacto de la pandemia, Nicaragua “tuvo el mejor crecimiento ante otros países con 8.3%, superior a cualquiera de los otros países”. 

Banco Mundial admite más pobreza  

La aseveración de Acosta puede ser considerada falsa, porque la pandemia sí afectó el crecimiento económico del país en 2020 y 2021, y además tuvo menor impacto que el de las protestas sociales del 18 de abril de 2018, según el análisis realizado con información de la extinta Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) y el Banco Mundial. 

Una de las causas de este menor impacto, se debió principalmente a que Ortega se negó a declarar una cuarentena total o cese de la actividad económica para resguardar la vida de los nicaragüenses. 

Según un informe de Funides de 2021, la crisis sociopolítica produjo una contracción del crecimiento económico de -3.4% en 2018 y -3.7% en 2019, para un consolidado de pérdidas del -7.1% en dos años por razón de la represión estatal y sus repercuciones. 

Según Acosta, en plena pandemia “Nicaragua ha teniendo un crecimiento de 2021 de 10.3 en estadísticas preliminares, una pérdida en 2020 del (menos) 2 por ciento, es el país que ha tenido mejor desempeño entre los años de la pandemia, 8.3 positivo superior a cualquiera de los otros países”. 

Sin embargo, un contraste con información oficial del Banco Mundial sobre los dos años que Acosta menciona como “positivo” para Nicaragua en medio de la pandemia, indica que el discurso del funcionario orteguista puede ser considerado falso. 

El Banco Mundial, en su documento “Nicaragua: Panorama General”, reconoce que la actividad económica se recobró con fuerza en la primera mitad de 2021 “encabezada por el consumo privado impulsado por las remesas y un fuerte repunte de las exportaciones de mercancías, respaldado por la recuperación mundial”. 

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Más pobreza en 2021 

Sin embargo, en el mismo informe, el Banco Mundial admite el crecimiento de la pobreza y la afectación con la calidad de vida de los nicaragüenses como efecto de la crisis sanitaria del COVID-19. 

“Según resultados preliminares de una encuesta telefónica de alta frecuencia del Banco Mundial, a mediados de 2021, el 44% de los hogares reportaron ingresos más bajos. La inseguridad alimentaria también empeoró ya que el 26% de los hogares (18% en febrero de 2020) informaron haberse quedado sin alimentos durante el último mes previo a la entrevista”. 

“Se estima que la pobreza, definida como vivir con un ingreso inferior a 3,2 dólares por persona por día -en 2011, Paridad del Poder Adquisitivo (PPA)- aumentó del 13,5% en 2019 al 14,6% en 2021”, observa el Banco Mundial. 

“A pesar de una creciente recuperación en el primer semestre de 2021, se espera que la actividad económica se vea afectada negativamente en el segundo semestre por la incertidumbre política en el período previo a las elecciones de noviembre y el aumento de los casos de la COVID-19”, reportó el organismo financiero. 

Otra falacia de Acosta 

Otro de los mensajes de Acosta sometido a verificación es el siguiente: Ortega y Murillo priorizaron la salud de los nicaragüenses en 2020 y eso permitió un superávit de vacunas. 

Acosta atribuyó a Ortega y Murillo “sabiduría” en la toma de decisiones y afirmó que en 2020 la prioridad uno del Gobierno fue la salud de la población nicaragüense, para lo cual movilizaron 130 millones de dólares que “permitió tener un superávit de vacunas”. 

“Es una gestión que hay que reconocer la conducción la sabiduría de la toma de decisiones del comandante Daniel Ortega y la buena conducción de la compañera Rosario (Murillo) de los temas que está dirigiendo directamente… sin descuidar en ningún momento la prioridad uno que se definió en 2020: la salud de la población nicaragüense, eso movilizó grandes recursos, más de 130 millones de dólares para compra de vacunas que permitió tener un superávit de vacuna para iniciar la segunda ronda de vacunación completa”. 

Este mensaje de Acosta puede ser considerado falso. En su estrategia oficial contra el COVID-19, el régimen de Nicaragua priorizó la economía y las actividades sociales, a contracorriente de las recomendaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). 

Lea además: Millonario gasto para combatir el Covid-19 en Nicaragua revela impacto de la pandemia 

Libro Blanco desmiente a Acosta 

Así quedó establecido en el llamado Libro Blanco de Nicaragua sobre la situación del COVID-19, donde se apeló al concepto de “modelo de Suecia”, que implicaba una estrategia de “contagio de rebaño” para inmunizar a la mayoría de la población a partir de la contaminación con el virus. 

A diferencia de las medidas de protección asumidas por otros países, Nicaragua celebró con una marcha de empleados públicos la llegada del virus al país en marzo de 2020. 

En medio de la pandemia, además, el régimen se ha caracterizado por el hermetismo de las cifras oficiales, la promoción estatal de eventos multitudinarios y la persecución policial, críticas y amenazas contra medios de comunicación y médicos que denunciaban la tragedia.  

Esto comportamiento despertó la preocupación de organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Human Rights Watch, entre otros, que llamaron constantemente al régimen a preservar la salud de los nicaragüenses y transparentar los datos de sus acciones contra la pandemia. 

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