Más del 66 % del petróleo, combustibles y lubricantes que importa Nicaragua proviene de Estados Unidos.
Irán y Nicaragua comercializan menos de USD 250 mil al año pese a su alianza política.
Expertos señalan que el ofrecimiento iraní es más un gesto político que un proyecto ejecutable.
Expediente Público
El régimen nicaragüense promueve el ofrecimiento de Irán de suministrarle petróleo y gas como una gran oportunidad para reducir la dependencia energética que tiene con respecto a Estados Unidos. Sin embargo, a juicio de especialistas consultados por Expediente Público, la promesa iraní es un mensaje político y diplomático más que un proyecto que pueda concretarse en un futuro cercano.
El ofrecimiento de Irán surgió cuando una delegación de Nicaragua, enviada por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, asistía a los funerales del líder iraní, el ayatolá Alí Jamenei. Él falleció el pasado 28 de febrero en un ataque aéreo conjunto de Estados Unidos e Israel, el cual desencadenó el conflicto bélico.
Murillo, a inicios de este mes, detalló ante medios oficialistas que la misión estuvo integrada por el canciller Valdrack Jaentschke; la alcaldesa de Managua, Reyna Rueda; y el presidente de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), Douglas Lara.
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“Van a estar allá dos días; tuvieron reuniones con el compañero canciller de la República Islámica de Irán, hermano Abbas Araghchi, y luego han sostenido otros encuentros”, afirmó Murillo.
La delegación se reunió con actores clave del sector petrolero del país anfitrión, de acuerdo con reportes de medios controlados por el régimen iraní.
El ministro Mohsen Paknejad encendió la ilusión
El ministro de Petróleo de Irán, Mohsen Paknejad, se reunió con el canciller Jaentschke el 4 de julio. Según el medio oficialista iraní Nexo Latino, el ministro expresó el interés de su país por ampliar la cooperación en el sector energético y aseguró que tienen capacidad para suministrar petróleo y gas a Nicaragua.
Nexo Latino reportó esta cita de Paknejad: “Nos alegrará poder tomar medidas para satisfacer las necesidades energéticas de nuestro país amigo y hermano… Es posible satisfacer las necesidades de este país en ambos sectores”.
La nota también señala que el funcionario iraní reconoció que la distancia entre ambos países incrementa los costos de transporte de estos productos, por lo que aseguró que seguirán esforzándose para satisfacer esa demanda.
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Un ofrecimiento político
Para Iván Briscoe, analista político e investigador especializado en América Latina de International Crisis Group, el acercamiento entre Nicaragua e Irán responde principalmente a una relación política construida sobre coincidencias estratégicas.
“Daniel Ortega siempre ha visto a Irán como un gemelo, de alguna forma, porque tuvieron sus revoluciones en el mismo año, en el 79. Los dos han tenido conflictos con Estados Unidos y los dos defienden lo que presentan como una alternativa de soberanía nacional”, afirmó Briscoe.
Agregó que, en ese contexto, la visita de la delegación nicaragüense a Teherán puede interpretarse como una forma de renovar la relación bilateral y reafirmar el respaldo al Estado iraní.

Además, Briscoe resaltó que la visita se dio dos semanas después de que Estados Unidos e Irán firmaran un memorándum de entendimiento para cesar las hostilidades. “Creo que Daniel Ortega se habrá dado cuenta de que existía la posibilidad de fortalecer los lazos con Irán justamente en el momento que no había guerra”, concluyó.
El economista Enrique Sáenz, analista político y exdiputado nicaragüense, también considera que este tipo de ofrecimientos tienen un componente principalmente político. En entrevista con Expediente Público, recordó que el comercio entre ambos países ha sido prácticamente nulo en los últimos años y calificó a las ofertas de Irán “cuentos persas”.
“En los buenos tiempos de Irán —antes del inicio de la guerra este año— se suscribieron varios convenios, desde idioma, visa y culturales, y no se ejecutó ninguno”, afirmó Sáenz.
Antiguas ofertas de Irán a Nicaragua
Esta no es la primera vez que el régimen iraní promete petróleo a Nicaragua. En mayo de 2022, el entonces secretario de Energía del Parlamento de Irán, Hossein Hosseinzadeh, prometió suministro de crudo y sus derivados para el país centroamericano en una entrevista con la cadena de noticias iraní Hispan TV.
Tras las declaraciones, el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio de Nicaragua (Mific) informó que se habían suscrito “contratos energéticos” entre ambos países en el marco de una visita que realizó, ese mismo mes, el entonces ministro de Petróleo de Irán, Javad Owji.
En esa ocasión, Owji prometió a Ortega que Irán proveería petróleo y que se firmarían una serie de “contratos definitivos”. Agregó que se comprometía al desarrollo de una “petrorefinería” y a la exploración de petróleo y gas en suelo nicaragüense.
Marginal comercio entre Irán y Nicaragua
La UN Comtrade Database, plataforma oficial de estadísticas de comercio internacional de las Naciones Unidas, evidencia el limitado intercambio comercial entre Nicaragua e Irán.
En 2024, último año reportado en la base de datos, el comercio entre ambos países no alcanzó los USD 250 mil. Nicaragua exportó a Irán USD 81,450 e importó USD 142,657.
En 2023, el intercambio fue todavía más marginal. La base de datos no registra exportaciones nicaragüenses hacia Irán, mientras que se importaron USD 29,998.
El reducido comercio entre Irán y Nicaragua también queda evidenciado en los informes anuales del Banco Central de Nicaragua (BCN). El monto es tan pequeño que ni siquiera aparece en los reportes. En estos documentos, se desglosan únicamente las cifras de los principales socios comerciales y se agrupa al resto de los países en la categoría “otros”.
Irán no es parte de la lista de los socios grandes. Los intercambios con este país quedan diluidos en las cifras de “otros”.

Daniel Ortega quiere liberarse de EE. UU.
Los intereses geopolíticos explican el interés de Ortega en fortalecer sus vínculos con el régimen iraní, sostiene Briscoe.
“La dependencia económica de Nicaragua a Estados Unidos es total. Estados Unidos representa la mitad del comercio exterior. La dependencia es casi total sobre el abastecimiento energético”, afirmó el analista.
Briscoe considera que Nicaragua sí tiene interés en ampliar sus alianzas y reducir su vulnerabilidad frente a Washington, aunque eso no necesariamente significa que Irán pueda convertirse en un sustituto energético inmediato para la dictadura Ortega-Murillo.
“Obviamente, sí hay un interés de Nicaragua de tener un margen de independencia en el sistema internacional, de ampliar la cantidad de proveedores que tiene de energía y la cantidad de apoyo diplomático que pueden tener de diferentes países porque hoy en día está bastante aislado en América Latina, en el mundo”, señaló.
EE. UU., principal proveedor de petróleo y combustible
La dependencia de Nicaragua respecto a Estados Unidos se evidencia incluso en las cifras oficiales de la dictadura nicaragüense. En el informe de 2025, el BCN nuevamente ubicó a Estados Unidos como el principal socio comercial, tanto en el destino de exportaciones como en el origen de importaciones, especialmente de combustibles.
Las importaciones de mercancías desde Estados Unidos sumaron USD 2016.2 millones en ese año.
Uno de los principales rubros provenientes de Estados Unidos es petróleo, combustibles y lubricantes. En total, Nicaragua importó USD 1,430 millones de esos productos en 2025. Las dos terceras partes (66 %) vinieron de Estados Unidos, por un valor de USD 937.6 millones.
En los primeros cuatro meses de 2026, según el informe más actualizado de esa institución nicaragüense, el país ya ha importado USD 559 millones en petróleo, combustibles y lubricantes. Y el principal proveedor sigue siendo Estados Unidos, con USD 373 millones (67 %).
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Irán podría generar conflictos a Ortega
Para Briscoe, el intento de la dictadura Ortega-Murillo de establecer una relación energética más profunda con Irán también implicaría riesgos frente a la relación comercial que sostiene con Estados Unidos, debido a las sanciones que pesan sobre el petróleo iraní.
“Si Ortega realmente intenta concretar una línea de abastecimiento sólido de recursos energéticos, de petróleo, por ejemplo, desde Irán, obviamente conlleva la posibilidad de una reacción de la administración Trump”, afirmó el experto.

Sin embargo, el analista valora que el régimen de Ortega suele actuar con cautela frente a las posibles acciones del Gobierno de Estados Unidos, justamente con el fin de evitar convertirse en un objetivo prioritario de Washington.
Para Briscoe, “es más probable” que el viaje de la delegación nicaragüense a Teherán buscara un entendimiento diplomático con Irán y expresar el apoyo del régimen de Nicaragua. Además, señaló que esto también pudo servir para abordar temas relacionados con embarcaciones nicaragüenses que podrían transportar combustible iraní y ruso como parte de la denominada “flota en la sombra”.
Las tensiones entre Estados Unidos e Irán nuevamente escalaron en los últimos días. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, notificó esta semana al Congreso que el 7 de julio se reanudaron las hostilidades contra Irán.
Briscoe concluye que, más que un nuevo esquema energético para Nicaragua, la visita estuvo vinculada a intereses diplomáticos y estratégicos.
“Esa es la realidad. Eso me hace pensar que la visita nicaragüense no tenía nada que ver con un gran acto energético nuevo para Nicaragua, pero sí algunos intereses diplomáticos y económicos alrededor de cómo va Irán, cómo va a sobrevivir y cómo va a exportar su petróleo sancionado”, concluyó.