Nicaragua: el plan para el día después de la dictadura se dibuja

Liberales Nicaragua empuja el plan para el día después de la dictadura

Grupos opositores nicaragüenses, del ala liberal, entregaron un plan al Gobierno de Donald Trump para una transición democrática en Nicaragua. Diferentes espectros de la oposición plantean observaciones. Unos defienden la propuesta como hoja de ruta para evitar un vacío de poder; otros piden ampliar acuerdos y evitar protagonismos; y otros se hacen la pregunta más incómoda: ¿Cómo crear las condiciones para que esa transición comience? 


Tomás Guevara / Expediente Público / Washington 

La oposición nicaragüense y la diáspora en el exilio, que durante años han añorado el final de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, empujan una propuesta para encarar una transición democrática cuando caiga el régimen. 

Liberales Nicaragua, que agrupa a políticos de derecha y algunos del centro, trasladó al Departamento de Estado de EE. UU. la propuesta “Nicaragua: Transición ordenada desde la dictadura hacia la democracia”. 

El documento, entregado en agosto pasado, se cocinó a fuego lento durante meses. Este detalla los temas medulares que debería conllevar la transición y busca atribuir quién y cómo se manejaría la cosa pública durante la etapa postdictadura. 

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También plantea qué estructuras del Estado deberían ser cesadas de funciones por los estrechos vínculos que tienen con el poder de turno. También establece cómo crear un cuerpo legislativo que, en cuestión de meses, reconstruya al Estado para llamar a elecciones libres y justas. 

La propuesta considera un período de 24 meses para que una Junta Provisional de Gobierno restituya los derechos, reforme las instituciones, llame a elecciones para conformar una nueva Asamblea Nacional y llame a una Constituyente. 

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La propuesta es que el gobierno transitorio someta a referéndum el texto para la nueva Carta Magna y llame a elecciones generales. Para ello, agrega el documento, se tendrá que rediseñar el tribunal electoral para garantizar los resultados. 

Propuesta mientras la dictadura está firme 

Alfredo Gutiérrez, presidente de Liberales Nicaragua, explicó a Expediente Público que la propuesta ha sido bien vista por las organizaciones políticas de derecha y de centro, así como por liberales. 

Comentó que, de manera simultánea, diferentes grupos han trabajado en propuestas y las han hecho públicas. En el caso de su organización, afirmó que hubo varias reuniones y que, desde marzo, se creó el equipo técnico encargado de escribir el plan. 

“En marzo surgió este esfuerzo. Se invitó a distintas organizaciones y personalidades. Fueron 13 organizaciones y tres personalidades las invitadas a formar parte”, mencionó. 

Certezas para EE. UU. y países vecinos 

Gutiérrez enfatizó que la propuesta tiene como base garantizar que la transición sea ordenada y pacífica, y que, sobre todo, dé “certeza tanto a Estados Unidos como a los países vecinos de Nicaragua”. 

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El documento aún se mantiene como confidencial, bajo el argumento de que revelar su contenido podría jugar en contra. Podría alertar a la dictadura sobre los movimientos desde el exilio. 

Gutiérrez insistió en que el plan, escrito en seis capítulos, incluye todos los componentes necesarios. Afirmó que incluye uno que ha sido el más cuestionado por algunos sectores, el de cómo llegar a la liberación de la dictadura. 

“Mucha información, por no decir casi toda de esa fase (de la liberación), no podemos comentarla porque corresponde precisamente a estrategias que no podemos comunicar públicamente al régimen sandinista”, explicó. 

Sin respuesta del Departamento de Estado 

Una fuente con conocimiento de lo que ocurre al interior del Departamento de Estado dijo a Expediente Público, en off de record,  que la propuesta carece de aspectos centrales que deberían estar bien planteados. “Creo que fue hecha a la carrera, ni la han leído en el Departamento de Estado”, comentó.   

Expediente Público solicitó al Departamento de Estado, a través de la oficina de prensa, un comentario sobre la recepción del documento y qué canales internos de la diplomacia estadounidense le estarían dando trámite. Sin embargo, no hubo respuesta hasta el cierre de este reportaje. 

Liberales Nicaragua espera una cita del Departamento de Estado para ahondar sobre su propuesta, una vez que concluyan las diligencias de la Organización de Estados Americanos (OEA), que llamó a una reunión de consulta a los Ministros de Relaciones Exteriores para abordar de manera urgente la situación del país centroamericano. 

Debate por diferencias 

Expediente Público entrevistó a varios representantes del movimiento opositor nicaragüense, conocedores de la propuesta del sector liberal. Sus posturas revelan que existe un problema político de fondo que no se ha debatido ni depurado. 

Gutiérrez, en nombre de su facción, dijo que existe un claro consenso en toda la oposición sobre lo indispensable: establecer las previsiones antes del fin de la dictadura para que la caída del régimen no desemboque en “improvisación e inestabilidad”. Y ahí cala su propuesta. 

No obstante, Rosalía Miller, activista nicaragüense prodemocracia, afirmó desde Washington que, si bien es momento de prepararse ante la oportunidad que se abre por los movimientos de la OEA y por el interés de Estados Unidos, cada paso debe ser muy cuidado. 

Sostiene que los grupos deben encontrar coincidencias entre “las varias propuestas” que buscan el mismo objetivo. 

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Una oposición diversa 

Para esta activista, el momento demanda mucha madurez de los dirigentes para evitar que alguna organización se atribuya la representación de toda la oposición nicaragüense, que es muy diversa. 

“Se decía que era una propuesta ‘de la oposición’. Ese es un detalle que debería corregirse y estoy casi segura de que ya se corrigió o se corregirá”, señaló. 

Ella prefiere hablar en plural de “las propuestas” y no enfocarse en la de Liberales Nicaragua, pues considera que su plan es uno más de los esfuerzos de los diferentes grupos opositores en el exilio. 

“La tarea es identificar qué tienen en común las propuestas y reunir esas ideas para construir una acción y un orden porque el pueblo necesita claridad y necesita acción”, opinó. 

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Gutiérrez sostiene que todos los grupos opositores que tengan propuestas tienen la libertad de presentarlas al Departamento de Estado y que sea este el que haga sus análisis para ver cuáles son viables. 

Sobre todo, definir “cuáles están más estructuradas y cuáles resultan más acordes con las políticas de Estados Unidos hacia el hemisferio occidental”, cosa que no se sabrá —añadió— hasta no ser llamados a Washington para hablar sobre el documento. 

¿Cómo llegar a la caída del régimen? 

El académico Ernesto Medina, exrector de la Universidad Americana (UAM), de Nicaragua, conversó con Expediente Público desde España, donde se encuentra exiliado. 

Afirmó que conoce borradores de muchos planes que circulan entre los diferentes grupos opositores. Agregó que encuentra una debilidad en todos los planes, incluido el de Liberales Nicaragua. 

Para Medina, el problema de fondo es que no se plantea cómo llegar a la caída del régimen sandinista. La compleja encrucijada de Nicaragua —sostiene— radica en el vacío en el país. 

La oposición en el exilio no es el único actor interesado en llenar ese espacio —plantea—, pues dentro del país existen grupos de poder que podrían correr a llenarlo para asegurar sus intereses. 

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Este académico no duda del desgaste de la dictadura y del cansancio generalizado de la población. Tampoco de la inconformidad de sectores del mismo sandinismo, que se han visto forzados a responder a las órdenes de las cabezas del régimen. 

La utilidad de ejercitarse para la transición 

Medina no cuestiona la utilidad de crear planes de contingencia. “Está bien pensar en una transición o lo que algunos grupos dicen el día después, porque eso va a llegar y habrá que tener claras las cosas”, reconoció. 

El problema, para él, es que ese día todavía puede estar lejos y que, dentro de la oposición, aún no ve asomos reales de crear las condiciones creíbles para llegar a ese momento.  

“Antes de eso está el cambio de régimen o la salida de Ortega y Murillo del poder para poder pensar en una transición”, apuntó. 

El documento presentado por Liberales Nicaragua es uno más de los esfuerzos de organizaciones que han entregado propuestas durante los más de siete años de crisis política y social de su país. 

Algunas están enfocadas en liberar presos políticos; y otras, en restituir derechos civiles, reformar instituciones del Estado y organizar elecciones. 

El desacuerdo siempre aparece cuando se pregunta qué actores políticos, sociales e incluso diplomáticos deberían tener preponderancia para abrir ese canal de transición, opina Medina. 

Debate por el papel de Estados Unidos 

Para Medina, hay preocupación por el planteamiento de que Estados Unidos debe jugar un papel importante como actor de la transición. 

Argumenta que diferentes sectores de la oposición consideran que deben ser los nicaragüenses los que encuentren la salida a su propia crisis y no dejar esto en manos de Estados Unidos. 

Agregó que algunos grupos en el exilio ven el espejo de Venezuela, donde el gobierno de Estados Unidos ha creado una especie de protectorado, sin alterar la estructura de poder, y donde la oposición no tiene espacio de maniobra, mientras Washington acuerda con la administración en turno. 

Por su lado, Gutiérrez defiende que sólo Estados Unidos tiene la capacidad de hacer un esfuerzo consistente para apoyar a la oposición en el proceso de democratización de Nicaragua. 

Medina valora como algo novedoso que Liberales Nicaragua hable de instaurar una Junta Provisional de Gobierno con tiempos definidos de mandato. 

Sin embargo, apunta que aún se desconoce quién la elegiría y bajo qué acuerdos. Liberales Nicaragua ha dejado claro que no unirá esfuerzos con los grupos considerados de centro izquierda y exsandinistas, que también tienen representación dentro y fuera de Nicaragua. 

“Cuando se pregunta cómo se elegiría la Junta o qué nivel de representatividad tendría, considerando que, desde el inicio se estaba excluyendo a un sector de la oposición, la respuesta era, en última instancia, que Estados Unidos podría definirlo”, afirmó Medina. 

Una visión razonada 

Félix Maradiaga, dirigente opositor y exprisionero político desterrado en Estados Unidos, sostiene que la propuesta de Liberales Nicaragua debe verse como un proceso que está abierto al debate de todo el campo democrático. 

A su criterio, la libertad de Nicaragua debe entenderse como el legítimo anhelo de toda la oposición dentro y fuera del país. “Los liberales y organizaciones aliadas proponemos una salida racional, pacífica y ordenada”, dijo a Expediente Público.

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Maradiaga también enfrenta las críticas de que la propuesta se adelanta a los hechos y no define cómo derrocar al régimen. Sostiene que este plan “no sustituye la presión para terminar con la dictadura; se ocupa del día siguiente, porque el vacío de poder siempre lo llena quien está mejor preparado”. 

Agregó que la naturaleza del documento no delega a actores externos el decidir sobre Nicaragua. 

Lo ve como la hoja de ruta que marca las pausas y muestra a la comunidad internacional que hay grupos de nicaragüenses en el exilio con suficientes capacidades para trabajar en esa etapa crucial que deberá afrontar el país una vez salga de la dictadura. “Ninguna transición ocurre en el vacío”, sostiene.