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La dictadura nicaragüense, un riesgo para Occidente

Las alianzas del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo con Rusia, China e Irán, mediante cooperación en seguridad, inversiones en infraestructura, tecnología y concesiones económicas plantean interrogantes sobre la seguridad regional.

La dictadura nicaragüense, un riesgo para Occidente 

Las relaciones de Nicaragua con Rusia, China e Irán van más allá de lo diplomático y comercial. El régimen de Ortega y Murillo les ha abierto las puertas para ampliar su influencia y convertir al país en una posible plataforma estratégica ante una eventual crisis internacional o una escalada de tensiones con Occidente. 

El informe Por qué Nicaragua es una amenaza hemisférica, publicado por Expediente Abierto en septiembre de 2026, advierte cómo los acuerdos de cooperación en seguridad, inversiones en infraestructura, transferencia tecnológica y vínculos económicos con estos tres países podrían tener consecuencias para la seguridad de Centroamérica y del hemisferio occidental.  

La advertencia central es que Nicaragua podría convertirse en una plataforma desde la cual Rusia, China e Irán amplíen sus actividades de influencia, vigilancia y seguridad.  

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“Una cooperación que hoy parece limitada podría convertirse en una ventaja estratégica para Rusia si se intensifican las tensiones con Washington”, advierte a Expediente Público Robert Ellis, profesor investigador de Estudios Latinoamericanos del Strategic Studies Institute del Colegio de Guerra del Ejército de EE. UU. 

Además, el informe advierte que el régimen instrumentaliza estas relaciones para consolidar su permanencia en el poder y ampliar su influencia dentro y fuera de Nicaragua. 

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Rusia y Nicaragua: cooperación militar y vigilancia 

Rusia es uno de los socios de seguridad más antiguos de la dictadura nicaragüense. Durante años, Moscú ha mantenido vínculos con el Ejército y la Policía Nacional de Nicaragua mediante acuerdos de cooperación, capacitación, transferencia tecnológica y asistencia en materia de seguridad e inteligencia. 

Uno de los puntos que genera preocupación es una estación terrestre del sistema satelital ruso GLONASS, ubicada cerca de Managua y en funcionamiento desde 2017. Aunque su función declarada está relacionada con la navegación satelital, el informe advierte que este tipo de infraestructura podría utilizarse para la recopilación de información.  

Otro componente de esta relación es el Centro de Capacitación Profesional de la Policía Nacional, establecido con apoyo del Ministerio del Interior ruso. La instalación ha servido para fortalecer los intercambios y la formación de agentes nicaragüenses. 

La cooperación tecnológica también ha despertado cuestionamientos. Después de las protestas de 2018, el régimen habría incorporado el sistema ruso SORM-3, desarrollado por empresas rusas como Protei, que permite interceptar y recopilar información de llamadas telefónicas, mensajes, correos electrónicos y actividad en internet. 

Esta tecnología facilita a los organismos de inteligencia monitorear las comunicaciones, identificar contactos y rastrear patrones de actividad, lo que amplía la capacidad de vigilancia estatal sobre opositores, periodistas y críticos del régimen.

Escudo AM Escudo de NIC

Preocupaciones vecinas 

En el ámbito militar, ambos gobiernos mantienen acuerdos que permiten el ingreso periódico de personal, aeronaves y embarcaciones rusas a Nicaragua. En 2026, el Consejo de la Federación de Rusia ratificó un acuerdo de cooperación militar con Managua. 

Según los cálculos de un analista nicaragüense consultado por Expediente Público, quien pidió mantener su identidad en reserva, durante años Rusia mantuvo una presencia de alrededor de 500 efectivos anuales en Nicaragua. Sin embargo, esta cifra disminuyó tras el inicio de la guerra en Ucrania. 

Esta presencia de efectivos rusos también ha generado inquietud en países vecinos. En junio de 2026, Costa Rica llevó el tema ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) y expresó su preocupación por la presencia militar rusa en territorio nicaragüense. 

La preocupación, según el análisis de Expediente Abierto y las valoraciones del investigador estadounidense Evan Ellis, no depende únicamente del número de efectivos o de la existencia de una instalación específica.  

El punto central es que Moscú ha conseguido mantener canales de acceso, cooperación y conocimiento del territorio que podrían adquirir mayor relevancia ante una crisis internacional. 

Ellis ha advertido sobre la importancia de observar cómo se acumulan estas capacidades. Una cooperación que hoy puede parecer limitada podría convertirse en una ventaja estratégica para Rusia si aumentan las tensiones con Washington. 

La influencia rusa también se extiende al ámbito de la comunicación. El informe identifica la participación de medios estatales como RT en Español y Sputnik en actividades de capacitación dirigidas a periodistas, locutores y productores de contenido nicaragüenses.  

También señala que estas plataformas de comunicación contribuyen a difundir narrativas favorables a Moscú en América Latina. 

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La capacitación rusa  

El analista nicaragüense coincide que la cooperación en seguridad entre Rusia y Nicaragua va más allá del ingreso de efectivos militares rusos e incluye el centro de capacitación policial vinculado al Ministerio del Interior de Rusia, que opera en Managua. 

Según el investigador, desde que comenzó a operar en 2012, por ese centro han pasado policías de 19 países, entre ellos Costa Rica, México, Colombia, Guatemala, El Salvador y Brasil. 

La formación incluye materias como investigación criminal, lavado de dinero y combate al crimen organizado. Sin embargo, el entrevistado considera que existe un riesgo cuando esas capacidades se desarrollan en instituciones que, en Nicaragua, han sido utilizadas para la represión política. 

“Todo ese entrenamiento que recibió la Policía de Nicaragua de parte del Ministerio del Interior ruso se usó para la represión política”, explicó el analista. 

A su juicio, el peligro es que las capacidades adquiridas bajo ese modelo puedan reproducirse en otros países de la región. Es decir, conocimientos y técnicas que formalmente se presentan como herramientas para combatir delitos podrían terminar fortaleciendo estructuras policiales con prácticas de control y persecución política. 

El analista también establece una diferencia entre la cooperación de Rusia y China con las fuerzas de seguridad nicaragüenses.  

Mientras Moscú mantiene una relación directa con el Ejército, considera que Beijing ha concentrado su apoyo en la Policía Nacional, mediante capacitación, equipamiento y tecnología para fortalecer las capacidades de seguridad interna del régimen. 

El investigador nicaragüense hizo referencia al Decreto Presidencial 13-2026, publicado el 29 de octubre, que autoriza el ingreso de efectivos militares rusos a Nicaragua durante el primer semestre de 2027 para participar en ejercicios de adiestramiento, cooperación y asistencia humanitaria. 

También cuestionó que, aunque las autorizaciones oficiales presentan estas actividades como capacitación en labores humanitarias o lucha contra el narcotráfico, algunas incluirían formación en fuerzas especiales, desplazamientos tácticos y comunicaciones. 

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China amplía su presencia económica y tecnológica 

Mientras Rusia ha concentrado buena parte de su relación con Managua en la seguridad y la cooperación militar, China ha ampliado su presencia económica, comercial y tecnológica. 

El acercamiento se aceleró en diciembre de 2021, cuando el régimen rompió relaciones diplomáticas con Taiwán y reconoció a la República Popular China. Desde entonces, ambos países han profundizado sus vínculos mediante acuerdos comerciales, financiamiento, proyectos de infraestructura y cooperación institucional. 

El Tratado de Libre Comercio entre China y Nicaragua entró en vigor en enero de 2024. El acuerdo estableció la eliminación inmediata de aranceles para aproximadamente el 60% de los bienes comercializados entre ambos países, con la posibilidad de ampliarlo hasta un 95% en el largo plazo. 

Sin embargo, la relación comercial es desigual. Nicaragua ha abierto su mercado a una amplia oferta de productos chinos, mientras que sus exportaciones hacia ese país tienen un peso considerablemente menor. Según los datos citados en el informe, por cada dólar que Nicaragua exportó a China importó más de 23 dólares en productos de ese origen. 

La dependencia también se observa en el financiamiento. Entre 2023 y 2025, Managua suscribió 11 compromisos de préstamo con instituciones chinas por aproximadamente US$1.437 millones.  

El informe advierte que las condiciones financieras, con tasas de interés de entre 4% y 6% y plazos de amortización de 15 años, podrían representar una carga importante para las finanzas nicaragüenses. 

Proyectos de infraestructura 

Uno de los aspectos más sensibles de esta relación es el desarrollo de infraestructura. Entre los proyectos destaca la reconstrucción del aeródromo de Punta Huete, adjudicada a la empresa china CAMC Engineering Co., Ltd. (CAMCE), filial del conglomerado estatal Sinomach.  

La obra representa una inversión estimada de US$517.6 millones, financiada parcialmente mediante un préstamo de US$440.56 millones otorgado por China. 

La instalación fue concebida originalmente durante la Guerra Fría y el informe destaca su capacidad para recibir aeronaves de gran tamaño, superior a las necesidades actuales del sistema aeroportuario nicaragüense. Estas características han generado interrogantes sobre su posible utilidad estratégica adicional a la comercial. 

Otro proyecto es la modernización del puerto de Corinto, en el Pacífico, mediante un contrato con la empresa estatal china CHINAICTC. La ampliación busca aumentar la capacidad de manejo de carga y fortalecer las conexiones comerciales con China. 

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En ambos casos, el análisis plantea que estas instalaciones podrían adquirir otra utilidad estratégica a la económica. Por su ubicación, capacidad y características podrían ofrecer ventajas logísticas en un escenario de mayor tensión internacional. 

El investigador Evan Ellis insiste en que estos proyectos deben evaluarse no solo por su propósito económico declarado, sino también por el acceso que permiten construir a largo plazo. La preocupación está en que las inversiones en infraestructura puedan adquirir una dimensión de seguridad bajo determinadas circunstancias. 

Los lazos tecnológicos 

La cooperación con China también alcanza el ámbito tecnológico. Nicaragua firmó con Huawei un plan de transformación digital y tecnologías 5G que contempla áreas como inteligencia artificial, computación en la nube, ciberseguridad y ciudades inteligentes. 

El informe advierte que estas tecnologías pueden tener aplicaciones de doble uso, además de facilitar servicios y modernizar instituciones, permiten concentrar grandes cantidades de información y fortalecer las capacidades de monitoreo del Estado. 

A esto se suma la cooperación entre las autoridades policiales de ambos países. Agentes nicaragüenses han recibido capacitación del Ministerio de Seguridad Pública de China en áreas como criminalística, manejo de drones y técnicas de intervención. 

Escudo AM China mineria

La preocupación no radica únicamente en la transferencia de equipos o conocimientos, sino en la posibilidad de que estas herramientas fortalezcan las capacidades de vigilancia de un Gobierno señalado por perseguir a sus críticos. 

La dimensión de esta relación también ha sido examinada por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), que advierte sobre la profundización de los vínculos de China y Rusia con Nicaragua en 2026, especialmente en infraestructura y seguridad. 

Las concesiones territoriales 

En el caso de China, el analista nicaragüense plantea la preocupación de la extensión del territorio nicaragüense entregado en concesión a empresas vinculadas con capital chino. 

Su principal preocupación está relacionada con la extensión de las concesiones. El analista calcula que las empresas chinas tienen bajo concesión alrededor de 1.5 millones de hectáreas, una superficie equivalente a aproximadamente el 15% del territorio nacional. 

“La tenencia de semejante área de territorio nacional, para mí, es la principal amenaza que representa China”, afirmó el investigador. 

El entrevistado considera que es necesario distinguir entre las compañías que extraen directamente oro y aquellas que operan como intermediarias o acopiadoras. Según explicó, algunas empresas cuentan con concesiones mineras, pero no necesariamente disponen de la infraestructura necesaria para desarrollar actividades de extracción a gran escala. 

También cuestionó que se atribuya automáticamente a China el destino de todo el oro nicaragüense. Según su estimación, alrededor del 70% de la producción minera termina en los mercados de EE. UU. y Canadá, mientras que el destino del porcentaje restante no está suficientemente documentado. 

El entrevistado argumenta que, en un país donde el poder político está concentrado en el Ejecutivo y no existen suficientes garantías de independencia judicial, las condiciones de uso de esas concesiones podrían modificarse mediante decisiones políticas. 

Incluso planteó un escenario hipotético, en el cual los terrenos concesionados para actividades mineras adquirieran otra utilidad estratégica si el régimen decidiera cambiar su destino. Mencionó la posibilidad futura de una instalación militar china. 

El analista también aclaró que, hasta donde conoce, China no mantiene una cooperación militar directa con el Ejército nicaragüense comparable con la que sostiene Rusia. Su apoyo se ha concentrado principalmente en la seguridad interna y el fortalecimiento de las capacidades de la Policía. 

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Una alerta para Centroamérica 

El entrevistado nicaragüense también vinculó la presencia de Irán y Hezbolá en América Latina con los riesgos del lavado de dinero y el financiamiento de actividades ilícitas. 

Recordó que Costa Rica expresó ante la OEA su preocupación por la posible presencia de organizaciones terroristas internacionales en Nicaragua. También mencionó la captura de presuntos integrantes de células vinculadas con Hamás y Hezbolá en territorio costarricense. 

Sin embargo, aclaró que las investigaciones sobre estos casos todavía estaban en desarrollo y que no contaba con información suficiente para establecer una conexión directa con Nicaragua. 

Su advertencia es que las redes internacionales pueden aprovechar las vulnerabilidades de los sistemas financieros y las estructuras de intermediación para movilizar recursos. En ese sentido, considera necesario observar las posibles conexiones entre Nicaragua, Venezuela y otros países donde se han documentado relaciones entre actores políticos y redes vinculadas con Irán. 

El riesgo, según su análisis, no se limita a la presencia física de grupos armados, sino que también incluye la posibilidad de que existan mecanismos financieros, logísticos y políticos que faciliten sus actividades en el continente.

Escudo AM Nic y migracion

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El riesgo también alcanza al narcotráfico y al crimen organizado 

Para el analista nicaragüense, el informe ofrece un panorama acertado sobre la influencia de Rusia, China e Irán, pero considera que también se debe profundizar en la relación del régimen con el crimen organizado y el posible papel de Nicaragua en las rutas del narcotráfico. 

El especialista advierte que las consecuencias pueden extenderse más allá de Centroamérica, debido a la capacidad de las redes criminales para operar a través de distintas fronteras. 

Como parte de sus argumentos, recordó declaraciones atribuidas a Leamsy Salazar, exintegrante del equipo de seguridad de Hugo Chávez, sobre una supuesta propuesta planteada a Daniel Ortega en 2007 para utilizar territorio nicaragüense en el tráfico de drogas. 

Según el relato que el analista atribuye a Salazar, Ortega inicialmente habría rechazado esa posibilidad, pero posteriormente se habría producido una mayor permisividad frente a estas actividades. 

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El entrevistado también hizo referencia a varios decomisos de droga registrados en El Salvador durante los últimos tres años, cuyos cargamentos, según las autoridades salvadoreñas, habrían salido de Nicaragua. 

Entre ellos figuran una incautación de 360 kilos de cocaína en septiembre de 2025, otra de 450 kilos en diciembre de ese año y un decomiso de 375 kilos en enero de 2026.

En 2024, además, la Fiscalía salvadoreña desarticuló una red transnacional que transportaba cocaína desde Nicaragua por vía terrestre y marítima, con más de 605 kilos incautados durante la investigación. 

El futuro depende también de la respuesta de Washington 

Al proyectar lo que podría ocurrir durante los próximos cinco o seis años, el analista nicaragüense considera que el rumbo de Nicaragua y de sus alianzas internacionales estará condicionado, en buena medida, por las decisiones de política exterior de EE. UU. 

A su juicio, una política estadounidense más firme frente a la presencia de potencias extrarregionales podría elevar los costos para el régimen de Ortega y limitar su margen de cooperación con Rusia, China e Irán.  

Por el contrario, una reducción de la presión podría facilitar que Managua profundice esos vínculos y que otros gobiernos de la región se acerquen a esos países. 

El entrevistado considera que Nicaragua todavía no ocupa un lugar prioritario en el debate estratégico de Washington, pese a los riesgos que identifica el informe. 

“El tema de Nicaragua no es un tema de discusión estratégica a lo interno de la política de Estados Unidos. No hay una prioridad como tal”, señaló. 

Por eso, considera que uno de los principales aportes del documento de Expediente Abierto es llamar la atención sobre una situación que, a su juicio, ha recibido menos atención de la que merece. 

“Nicaragua no se convierte en una amenaza o un riesgo directos al istmo centroamericano, sino que también puede trascender más allá, es decir, puede trascender a México y Suramérica”, concluyó. 

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