Católicos nicaragüenses en el exilio demandan libertad incondicional del obispo emérito de Estelí, Juan Abelardo Mata. Los feligreses conmemoraron los 50 años de servicio del prelado, quien está vigilado por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Eric Lemus / Expediente Público
El obispo emérito de Estelí, Juan Abelardo Mata, cumplió 50 años de servicio hace una semana, el 15 de agosto. Recibió el aniversario en arresto domiciliario, bajo vigilancia del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Miembros de la Iglesia católica de Nicaragua conmemoraron este jubileo de oro sacerdotal en su ausencia y emitieron un comunicado.
El manifiesto señala: “Ante la gravedad de la situación denunciada, es urgente exigir cada día la libertad absoluta, incondicional e inmediata de monseñor Juan Abelardo Mata, así como el cese inmediato de toda forma de vigilancia, hostigamiento y persecución en su contra”.
La dictadura detuvo al obispo, de 80 años, después de una eucaristía celebrada el 28 de junio en la Parroquia Cruz del Calvario, en Estelí. En ella, el clérigo pidió orar por la Iglesia y los sacerdotes desterrados por el régimen sandinista.
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La Policía Nacional acudió a su domicilio el lunes 29 de junio para trasladarlo a una delegación. El 4 de julio, el Ministerio del Interior informó que el religioso había sido detenido y movilizado a su vivienda donde permanecía bajo investigación policial.
Según el comunicado del Ministerio del Interior, el interrogatorio fue “sobre (el) origen de propiedades y vínculos familiares que (a criterio del régimen) no coinciden con la condición sacerdotal”.

El obispo está recluido en su domicilio desde el 29 de junio, después de que fuera sometido a dos indagatorias policiales. Una fuente aseguró a Expediente Público que el religioso está incomunicado, bajo vigilancia policial, sin acceso a teléfono celular, ni internet.
Según la fuente, que pidió reservar su nombre por temor a represalias del régimen, el obispo Mata recibe provisiones alimenticias previamente inspeccionadas y está acompañado por su asistente y su conductor.
“Los motivos de esta arbitraria detención no han sido esclarecidos y constituyen una grave vulneración de sus derechos fundamentales”, denunció el grupo de católicos en el exilio en su comunicado.
Feligreses sospechan que el régimen manipuló una entrevista
El régimen difundió una entrevista en la que se muestra al religioso hablando de su rutina, recluido bajo la modalidad de “casa por cárcel”.
En el video, el religioso afirma que recibe la visita de un hermano y una sobrina, que accede a atención médica y que está contento con una vida monacal. Además, envía un saludo al cardenal Miguel Obando y Bravo.
“Cuando el entrevistador se despide, el obispo Mata cierra con una frase muy llamativa: ‘Esto tiene que concretarse’ y eso nos llama la atención porque envía un mensaje”, opinó el periodista católico nicaragüense Manuel Obando, quien está desterrado desde febrero de 2023. Para él, lo que dijo Mata serían exigencias que el régimen no ha cumplido.
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El Estado como motor represivo
El pasado 16 de julio, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidió al régimen de Ortega y Murillo que informe sobre el paradero de Mata.
En el contexto de persecución religiosa que predomina en este país centroamericano desde 2018, la CIDH calificó la detención del sacerdote como “desaparición forzada”.
La persecución religiosa en Nicaragua golpea a obispos, sacerdotes y monjas. Han sufrido encarcelamiento, destierro y expulsión forzada. Así lo señala el informe del Grupo de Expertos de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos en Nicaragua, emitido en 2024.
Entre los perseguidos están el obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez, y el obispo de Siuna, Isidoro Mora. El reporte también apunta la expulsión del obispo Silvio Báez y del nuncio apostólico en Managua, monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag, así como la salida del presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Carlos Enrique Herrera.

En contexto: La represión religiosa marca a Cuba y Nicaragua en el mundo
Además, el Índice Global de Persecución 2026 identificó que, en Nicaragua y Cuba, el control estatal contra las organizaciones religiosas actúa como motor represivo.
Piden libertad absoluta
Los feligreses consideran a Mata como “el pastor que durante cincuenta años acompañó a tantos en el dolor y la esperanza”.
El obispo fundó la Asociación de Colegios Parroquiales de la Diócesis de Estelí (ACOPADE) para apoyar la instrucción católica en los centros educativos del norte del país. La personería jurídica fue cancelada el 2 de febrero de 2022 por la Asamblea Nacional, que está bajo el control de la dictadura.
Además, bajo el episcopado de Mata, la antigua Escuela de Agricultura y Ganadería de Estelí (EAGE) evolucionó hasta convertirse en la Universidad Católica Agropecuaria del Trópico Seco (UCATSE) en 2004.
“En los últimos años, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) en Estelí fue la única oficina que brindó acompañamiento y asesoría a las personas que fueron objeto de persecución política y religiosa por parte del Estado de Nicaragua”, recuerda el periodista Obando.
Los feligreses en el exilio resaltan que Mata continuó ejerciendo “el sacerdocio en el silencio y la simplicidad de su casa de habitación” después de la dimisión del episcopado.
Para ellos, este jubileo no celebra solamente los años en que ejerció como obispo, sino también cincuenta años de la vida sacerdotal de un pastor que está en medio de la incertidumbre y la desaparición forzada.
“Basta de comunicados ambiguos, entrevistas o imágenes antiguas o falsas versiones que pretenden presentar su situación como normal. Se debe informar con transparencia sobre su verdadero estado, garantizar su contacto con familiares y respetar plenamente su dignidad”, enfatiza el pronunciamiento.