Nicaragua y Cuba, líderes de la represión religiosa 

La represión religiosa marca a Cuba y Nicaragua en el mundo 

El Índice Global de Persecución 2026 identifica el autoritarismo, el terrorismo, el nacionalismo religioso y el control estatal contra las organizaciones religiosas como motores represivos que afectan a unos 380 millones de cristianos en el mundo. 

A diferencia de África y partes de Asia, donde predominan las masacres, los secuestros y el desplazamiento forzoso impulsado por ideas nacionalistas; Cuba y Nicaragua aplican una represión principalmente estatal, burocrática y policial. 

Los informes anteriores muestran que la presión no constituye un fenómeno aislado: Nicaragua ha intensificado su ofensiva desde las protestas de 2018, mientras Cuba mantiene y adapta un sistema de control religioso construido durante décadas. 


Tomás Guevara / Expediente Público / Washington 

Cuba y Nicaragua concentran la mayor persecución religiosa en América Latina; a diferencia de otras partes del mundo, esta predomina bajo un modelo de represión burocrática y policial que opera contra grupos de fe, según el más reciente informe de la International Christian Concern (ICC) en su Índice Global de Persecución 2026. 

A diferencia de los ataques masivos contra cristianos en África y Asia, la violencia anticristiana en América Latina, aunque menor en escala, requiere atención urgente porque constituye un patrón sistemático promovido por el Estado.  

“La fe en América Latina ha sido durante mucho tiempo inseparable del tejido social en la vida cotidiana”, señala el estudio en el capítulo sobre América Latina y El Caribe. Agrega que, aunque el proceso de cristianización de los últimos 500 años ha echado raíces profundas y moldeado la cultura institucional en la región, hoy en día se encuentra bajo asedio.

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“Desde la isla caribeña de Cuba hasta  Nicaragua, gobiernos autoritarios han identificado a la Iglesia no como una aliada de la vida cívica, sino como un poder rival que debe ser quebrantado. Las crisis más graves de libertad religiosa en América Latina se desarrollan bajo gobiernos socialistas y comunistas”, explica el informe. 

El reporte también ha destacado entre las figuras que restringen la libertad religiosa a Daniel Ortega como un eslabón clave en la persecución contra cristianos dentro del país centroamericano. 

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Cuba y Nicaragua, modelos represivos contra la fe en América 

Nadine Maenza, copresidente del foro sobre Libertad Religiosa Internacional (IRF)  y exdirigente de la Comisión de Estados Unidos para libertad religiosa explicó —al presentar los resultados de este año— que los hallazgos del estudio ayudan a comprender dónde están los focos de alta preocupación a escala global. 

Además, aporta a la comprensión sobre las complejas realidades de cada región, con los países y sus comunidades cristianas que enfrentan las condiciones más adversas.  

“Es urgente trabajar unidos para fortalecer las condiciones de libertad religiosa, tanto en estos países como a nivel mundial, ya ​​que no puede haber paz ni estabilidad duraderas sin ella”, apuntó.  

Nicaragua y Cuba, líderes de la represión religiosa 

La ICC es una organización basada en Washington que, desde 1995, realiza un seguimiento a las comunidades cristianas perseguidas en todo el mundo con miras a la defensa de la fe, la concienciación y la asistencia en lugares hostiles, según sus estamentos. 

Shawn P. Wright, presidente de la ICC, explicó a Expediente Público que la metodología de trabajo los ha llevado a completar este informe con el seguimiento a 26 países donde existe mayor represión contra comunidades cristianas, así como a poner en primer plano a personas que encabezan la persecución religiosa.  

“Esta (metodología) combina investigaciones por país, testimonios de primera mano, informes de organizaciones asociadas, documentación sobre derechos humanos, análisis de la libertad religiosa y un seguimiento continuo por parte de los investigadores de la ICC. El objetivo no es solo identificar los incidentes, sino también observar los patrones y comprenderlos”, explicó Wright. 

Nicaragua, religiosos bajo asedio 

El informe describe a Nicaragua como el caso más agresivo de represión religiosa en Latinoamérica. La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha encarcelado y expulsado del país a sacerdotes y pastores evangélicos, ha prohibido procesiones, ha cerrado universidades religiosas y ha cancelado la personería jurídica de organizaciones vinculadas con iglesias. 

Los registros consignados en el Índice 2026 indican que el Ministerio del Interior de Nicaragua ha revocado la autorización de más de 5,000 organizaciones no gubernamentales.  

“En una purga masiva realizada durante un solo día de agosto de 2024, el Ministerio declaró ilegales a 1,500 organizaciones no gubernamentales, muchas de ellas de carácter religioso. El gobierno también confisca con frecuencia los bienes de estas organizaciones y encarcela o exilia a sus dirigentes”, describe el reporte. 

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El informe del Departamento de Estado sobre Libertad Religiosa publicado en 2025 también advirtió del deterioro del país centroamericano con un régimen que busca sofocar cada vez más la disidencia con ataques frontales a la iglesia. 

El régimen de Ortega-Murillo en Nicaragua, según el Departamento de Estado, “ha hostigado, detenido, procesado y deportado a numerosos miembros del clero católico, líderes de la comunidad religiosa más grande del país”. Agrega que la dictadura recurre a la intimidación y manipulación para forzarles al exilio a varios líderes de la Iglesia. 

A esto se suman los ataques dirigidos contra templos católicos en Managua y otras ciudades del país. 

Nicaragua y Cuba, líderes de la represión religiosa 

“La tragedia de la libertad religiosa en Nicaragua no reside en la intimidación, las detenciones o las deportaciones; radica, más bien, en la trágica miopía de un gobierno que carece del valor moral para permitir la rendición de cuentas ante su propio pueblo o para respetar un derecho tan fundamental como la libertad de religión o de creencias” acota el informe del Departamento de Estado. 

El monitoreo de la ICC estima que el deterioro y la persecución en Nicaragua comenzaron con las protestas en 2018, cuando varios templos católicos dieron cobijo y asistencia a manifestantes heridos.  

Desde entonces, el gobierno ha tratado a buena parte del clero como oposición política y la persecución se ha ampliado a sectores de la Iglesia Evangélica. 

Nicaragua ingresó a la Lista Especial de Vigilancia estadounidense debido al recrudecimiento progresivo de la represión religiosa a partir de 2020. Desde entonces, EE. UU. lo ha catalogado como País de Especial Preocupación, reservado a naciones con violaciones graves de libertad religiosa.

Diferencias preocupantes 

La ICC estima que la mayor preocupación, a partir de los datos del Índice Global de Persecución 2026, es que el fenómeno de persecución religiosa se está globalizando y que lo que antes se delimitaba a un territorio determinado, en la actualidad va más allá de las fronteras. 

“Destacan el aumento de la represión transnacional, a medida que los regímenes vigilan, intimidan, secuestran o presionan cada vez más” a los líderes religiosos o las comunidades de fe, incluso cuando han huido al extranjero. 

Los cambios observados en el último año indican además que han aumentado las amenazas emergentes “derivadas de la convergencia de diversas fuerzas” como el uso de tecnologías digitales para identificar y reprimir; además de la proliferación de gobiernos que restringen de forma creciente las expresiones religiosas. 

La ICC enfatiza que sus bases comparativas de datos se alimentan además de otras fuentes oficiales de gobiernos democráticos y organismos internacionales, más la observación de sus propios monitores dentro de los países, lo que permite tener una fotografía completa del panorama. 

“(Existen) reportes de incidentes actualizados, análisis jurídicos, perspectivas de campo de la ICC y nueva documentación sobre ataques, desplazamientos, detenciones y restricciones que afectan a los cristianos perseguidos en todo el mundo”, indica el centro al plantear las novedades. 

Un mundo en problemas 

El Índice Global de Persecución 2026 estima que alrededor de 380 millones de cristianos sufren represión en todo el mundo y pone mayor atención a las regiones de África, América Latina, Oriente Medio, Asia Meridional y el Sudeste Zsiático como puntos focales.

A nivel mundial, las tendencias en persecución religiosa aumentan con grupos terroristas como el Estado Islámico y otros yihadistas. Además, el autoritarismo se repite como patrón común en varias regiones del mundo. 

En África, por ejemplo, la amenaza más letal procede principalmente de actores no estatales como Boko Haram, movimiento fundamentalista de corte yihadista fundado en 2002 en Nigeria. 

Amnistía Internacional consigna que el Boko Haram estaría compuesto por varias facciones que en ocasiones colaboran entre sí y en otras entran en conflicto. Estas operan con acciones de exterminio en comunidades que no profesan sus objetivos políticos, militares y religiosos. 

En otras latitudes como Afganistán, Irán, China y Vietnam, la persecución religiosa parte de leyes restrictivas, encarcelamiento, vigilancia y subordinación de la religión al poder oficial. En Irán, por ejemplo, se interpreta la autonomía religiosa y la crítica moral como amenazas políticas.  

Nicaragua y Cuba se dirigen a este modelo, sugiere la investigación. El país es muy parecido a China y a Vietnam, donde ambos gobiernos obligan a las organizaciones religiosas a operar dentro de estructuras autorizadas por el Estado.  

El informe detalla, además, que en esas autocracias la persecución religiosa no se identifica como una amenaza directa para erradicar el cristianismo, sino como formas de control hacia los liderazgos religiosos para limitar su presencia pública y castigar a aquellos dirigentes que cuestionen o critiquen a los funcionarios del Estado y sus políticas. 

Avance de un modelo autoritario regional 

En Cuba, las organizaciones religiosas deben registrarse en la Oficina de Asuntos Religiosos para la supervisión por parte del aparato estatal que incluye todo tipo de permisos requeridos para oficiar, reparar templos y hacer actividades sociales. 

La ICC cita datos de Christian Solidarity Worldwide según los cuales, durante 2024, se registraron 1,898 acciones gubernamentales contra grupos religiosos, agrupadas en 624 casos en la isla caribeña, la cual ha ejercido un férreo control sobre la sociedad cubana durante décadas.  

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Del informe 2025 al 2026: grandes cambios 

A diferencia de la versión del Índice Global de Persecución 2025, este año la metodología incluyó un cambio sustancial al establecer un formato que, además, visualiza las regiones, países y actores destacados en perpetrar ataques a grupos religiosos. 

Asimismo, este año la ICC observa con más atención a América Latina y pone la lente sobre Cuba y Nicaragua que, en ediciones anteriores, figuraban como “zonas de preocupación” y que no entraban en la fotografía global de represión contra la iglesia. 

Nicaragua y Cuba, líderes de la represión religiosa 

Shawn Wright, presidente de la ICC comentó que los cambios de metodología buscan identificar todas las líneas en las estructuras represivas contra las iglesias y la dimensión de esas presiones. 

“Queremos ver si la persecución se lleva a cabo por los gobiernos, grupos extremistas, organizaciones criminales, movimientos nacionalistas, actores no estatales; eso es un gran problema que ha sido un foco aquí en los últimos años, o presiones sociales”, apuntó. 

Este año, el diseño del reporte incluyó seis regiones y 26 países. También destacó las figuras atrás de las olas represivas. Aparecen Daniel Ortega, cabeza de la dictadura sandinista; el presidente nigeriano, Bola Ahmed Tinubu; el presidente interino de Siria, Ahmed Al-Sharaa, y el presidente de India, Narendra Modi, entre otros, identificados por dirigir acciones sistemáticas contra creyentes cristianos. 

Las designaciones especiales de Cuba y Nicaragua en el reporte 2026 —con pormenorizados capítulos que recogen cifras, procesos y testimonios— muestra el panorama en ambas naciones latinoamericanas. 

El informe además evidencia el interés de destacar un problema en la región que organismos defensores de Derechos Humanos han ido compilando y denunciando, en el caso cubano por décadas y en el nicaragüense desde hace ocho años. 

Lo que cambió del informe 2025 a 2026 

Uno de los cambios más notables entre el informe 2025 y el 2026 es el tratamiento de Cuba y Nicaragua. En la edición anterior, Cuba apenas se mencionaba una vez, agrupada junto a China, Vietnam y Corea del Norte como uno de los “países marxistas” que persiguen a los cristianos por su fe y no por motivos políticos.

El informe 2026, en cambio, le dedica un capítulo propio dentro de un nuevo apartado regional de América Latina, junto a un capítulo sobre Nicaragua que incluye un perfil de Daniel Ortega. 

Otra novedad de la edición 2026 es un apartado inédito titulado “Obstáculos a la libertad religiosa en Occidente”, un observatorio que documenta restricciones a la práctica religiosa en países occidentales: desde legislaciones locales que limitan la expresión pública de la fe hasta procesos judiciales o sanciones laborales por motivos religiosos. 

“Si bien los cristianos de las naciones occidentales no sufren la misma persecución atroz que enfrentan los creyentes en otras zonas críticas, la libertad religiosa se está erosionando en algunos rincones de Occidente”, advierte la ICC. 

El informe documenta, por ejemplo, el caso de un maestro en Inglaterra al que se le prohibió trabajar con menores después de decirle a un alumno musulmán que Inglaterra seguía siendo una nación cristiana —sanción que luego ganó en apelación—, así como el proceso contra la parlamentaria finlandesa Päivi Räsänen, acusada de discurso de odio por cuestionar en redes sociales el respaldo de la Iglesia Luterana a una marcha del orgullo LGBTQ.

El reporte también señala la creciente islamización en Europa como un factor que, según la ICC, presiona sobre el espacio público que históricamente ha ocupado el cristianismo. 

Modelo represivo cubano se replica 

La experiencia latinoamericana dista de la forma sangrienta de persecución en otras latitudes del mundo, pero sí muestra una forma estructurada de operar. 

Mientras los grupos extremistas de África y Asia buscan expulsar o exterminar comunidades, Cuba y Nicaragua recurren a registros, confiscaciones, vigilancia, exilio, encarcelamiento y control de la educación. 

Los hallazgos del Índice 2026 confirman además una tendencia ya vista en el modelo cubano de subordinación religiosa, el que parece reproducirse con ligeras variaciones en Nicaragua y Venezuela.  

Tres gobiernos considerados por gran parte de la comunidad internacional como una “tríada autoritaria” que utiliza instituciones estatales, legislaciones ambiguas y servicios de seguridad para restringir la libertad de religión o de creencias.  

Como resultado los países latinoamericanos señalados en el informe indican dos velocidades, por un ladoCuba ya tiene un sistema de control que se ha consolidado durante décadas. 

Mientras tanto Nicaragua está sumergida en una ofensiva acelerada con la que el régimen sandinista intenta eliminar en el más corto tiempo todos los espacios independientes que aún conservan influencia social dentro del país centroamericano.