Pekín despliega herramientas tecnológicas y convenios informativos para consolidar su narrativa ideológica en América Latina. Expertos señalan que la tecnología barata y las redes 5G generan dependencia en los medios locales.
Yarely Madrid / Expediente Público
El crecimiento de China y su dominio de la inteligencia artificial (IA) influyen en el ecosistema de los medios en América Latina. Pekín combina infraestructura tecnológica y contenidos coordinados para penetrar en las salas de redacción regionales y posicionar su visión geopolítica.
Expediente Público conversó con tres especialistas internacionales para entender este fenómeno. El experto en telecomunicaciones y ciberseguridad Michael Chong Pineda, de la Artificial Intelligence Academy, explicó que Pekín no solo busca vender tecnología, sino estructurar un canal para moldear la percepción pública a nivel internacional.
Chong sostiene que la convergencia entre redes de conectividad y herramientas de generación automática de contenidos confiere al Estado chino una capacidad inédita de influencia.
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La analista chilena y periodista Sascha Hanning afirma que China ha montado toda una infraestructura para influir mediáticamente en América Latina. “La penetración mediática china en la región responde a una estrategia calculada de poder blando que aprovecha la debilidad económica de los medios locales”, afirmó.
Además, Hanning resalta que las alianzas de contenidos gratuitos que ofrecen medios estatales chinos terminan subordinando la agenda editorial latinoamericana a los intereses del Partido Comunista Chino (PCCh).
Por su parte, el experto en ciberseguridad Juan Manuel Aguilar subraya la penetración de China para controlar la infraestructura de telecomunicaciones. “Existe una dependencia estructural del ecosistema tecnológico de China que compromete el principio de soberanía digital”, aseguró.
Explicó cómo la expansión de la Ruta de la Seda Digital establece cimientos físicos y lógicos donde circulan las narrativas estatales chinas.
Uso y control de la IA
Chong Pineda sostiene que la IA representa la herramienta central en la diplomacia de medios de Pekín. El experto remarca que el verdadero poder de estas tecnologías no radica en la automatización, sino en su capacidad para adaptar los contenidos ideológicos a la realidad latinoamericana.
“La infraestructura es el vehículo, pero la IA es el motor que personaliza el mensaje propagandístico para cada audiencia específica en la región”, argumenta Chong.
En este contexto, advierte sobre el alcance de estas tecnologías en los procesos democráticos de la región. Señala que la manipulación fina de recomendaciones, el perfilado de votantes y las campañas de desinformación altamente segmentadas mediante IA generativa pueden inclinar la balanza en elecciones locales.
De acuerdo con el experto, Pekín logra perfilar los hábitos de consumo, identificar las fracturas sociales de cada país y nutrir sus modelos de lenguaje con narrativas que resguardan la reputación del régimen. Esto ayuda a que los contenidos automatizados resuenen directamente con los vacíos informativos de la región, sostiene.
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Infraestructura digital y despliegue tecnológico
El dominio de la IA por parte de Pekín se complementa con la presencia de su hardware en el continente. Chong Pineda explica que la captura de datos locales es indispensable para este proceso. Señala que, cuando un país entrega su infraestructura de conectividad y sus redes 5G a proveedores estatales chinos, a la vez concede el control de los datos que alimentan a su IA.
Respecto a este control sobre los datos, Sascha Hanning apunta que quien controle la infraestructura controlará la información que pase por ella.
Por su parte, Juan Manuel Aguilar destaca que la presencia de conglomerados tecnológicos chinos en la región ha echado raíces profundas. Detalló que empresas como Huawei, ZTE e Hikvision instalan infraestructuras de telecomunicaciones 5G, centros de datos y sistemas de videovigilancia que generan una dependencia estructural.
La seguridad en riesgo
Aguilar además advierte sobre la vulnerabilidad institucional. Afirma que la mayoría de los países de América Latina no ha establecido reglas claras sobre cómo pueden entrar este tipo de tecnologías en infraestructuras clave como las de seguridad y funcionamiento del Estado.
Esto abarca las redes de telefonía móvil 5G y de fibra óptica, las plataformas de nube gubernamentales con datos sensibles de la ciudadanía, los sistemas de salud y de otros servicios sociales, y la conectividad de nodos logísticos y puertos.
El informe “Huawei como vector geopolítico”, del centro de pensamiento Expediente Abierto, advierte que la penetración de la tecnológica china en Centroamérica represnta un grave riesgo para la soberanía digital de los países.
El avance de Huawei ha transformado al istmo en un tablero de disputa geopolítica. La presión de Estados Unidos fuerza a los gobiernos locales a elegir entre la tecnología accesible china y las exigencias de seguridad estadounidenses.
Ante la falta de un marco regulatorio regional unificado, los países adoptan el equipamiento tecnológico chino con la expectativa de una modernización inmediata sin considerar que comprometen la ciberseguridad nacional, señala el estudio de Expediente Abierto.
A este panorama se suma el marco legal de la potencia asiática. Aguilar recuerda que, a través de la Ley de Seguridad Nacional china de 2017, las empresas privadas de ese país están obligadas a colaborar con el Estado. Agrega que esto facilita la penetración de la narrativa de Pekín en el ecosistema informativo de la región.
El impacto en el periodismo de América Latina
Hanning advierte cómo estas estrategias de China afectan al tratamiento periodístico y la generación de contenidos. Para ella, es un riesgo depender de estas plataformas en las redacciones.
“Los periodistas utilizan cada vez más herramientas como Deepseek para escribir los artículos y muchas veces no cuestionan la información que aparece en esa plataforma”, afirma.
Y subraya los peligros de esta práctica. “En la realidad, lo que están haciendo países como China es alimentar estas fuentes de información, básicamente las plataformas de IA, para que la narrativa que le entregue a los periodistas sea una narrativa amigable al régimen”, alerta.
Hanning enfatiza que “si nos vamos a DeepSeek (la aplicación IA de China), directamente se censura la información que es sensible al gobierno”.

En esa misma línea, Aguilar señala que los modelos de código abierto como Llama 2 —un lenguaje de inteligencia rtificial desarrollado por Meta (la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp)— fueron alterados por desarrolladores chinos para contener información y resguardar la reputación de China.
Esto afecta a los usuarios que usan Llama 2 para buscar información sobre derechos humanos, autoritarismo y demás temas que comprometan a Pekín.
El informe “Narrativas digitales de China en Centroamérica”, de Expediente Abierto, expone cómo el régimen chino difunde contenidos orientados a proyectar una imagen de socio benevolente.
De acuerdo con el estudio, esa maquinaria propagandística busca posicionar el modelo de gobernanza chino. A la vez, neutraliza la fiscalización y aprovecha la débil soberanía digital centroamericana para blanquear los riesgos asociados a sus inversiones e infraestructura.
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Traducciones y nuevos formatos narrativos
Hanning resalta que las nuevas tecnologías lingüísticas eliminan las barreras culturales y generan una apariencia de veracidad.
“En estas nuevas herramientas de traducción han hecho posible que los medios de comunicación chinos en español tengan un uso del lenguaje mucho más familiar para la población latinoamericana, lo que significa que la gente piensa que esta información es fidedigna”, apuntó.
Otros nuevos formatos son el uso de avatares sintéticos y presentadores creados con IA. Hanning precisa que con esto se busca “crear una sensación de familiaridad porque no es el presentador chino, sino un presentador que ellos encubren como si fuera local».
Sin embargo, la investigadora aclara que la adopción de estos recursos en las cadenas internacionales responde también a factores operativos. “Más que una estrategia de influencia, es una estrategia de reducción de costo”, manifestó.
Una investigación realizada por Chong Pineda reveló que hubo un incremento significativo del uso de la IA alineada con Pekín entre 2023 y 2026. El estudio señala que el uso de estas herramientas se habría triplicado, según reportes del Microsoft Threat Center.
El caso Sponsored Discontent
En mayo de 2024, OpenAI suspendió cinco operaciones encubiertas chinas, incluyendo la campaña Sponsored Discontent. Estas utilizaban ChatGPT para generar comentarios contra disidentes chinos y promover artículos periodísticos que criticaban la política y los problemas sociales de EE. UU.
OpenAI descubrió que los operadores pagaban para publicar los textos de su interés como “contenido patrocinado”.
Este es uno de los primeros casos documentados en el que una red de influencia china logró posicionar exitosamente artículos creados con IA dentro de medios de comunicación tradicionales de América Latina.
Redes sociales y dinámicas algorítmicas
Las redes sociales también son una herramienta efectiva para la formación de la opinión pública en la región.
Chong Pineda advierte en sus análisis que el ecosistema de redes sociales y plataformas de formato corto es aprovechado para desplegar ciberoperaciones impulsadas con IA.
El experto enfatiza que el objetivo principal de estas acciones es “polarizar a la opinión pública y desgastar la confianza en las instituciones locales”. Para ello, usan algoritmos que amplifican discursos favorables o divisivos, agrega.
Hanning ha analizado la dinámica interna de aplicaciones de origen chino como TikTok. “Lo que hace TikTok es poner en los algoritmos a ciertos creadores de contenido más visibilizados que otros y obviamente eso es una decisión que puede tomar China”, señaló
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El papel de las agencias de noticias chinas
Las agencias estatales desempeñan un rol estructural en la difusión de la narrativa de Pekín en América Latina. Estas promueven alianzas estratégicas, distribución masiva de contenidos y cadenas de retransmisión regional.
Hanning advierte que China alimenta a las plataformas de IA para que estas distribuyan información alineada a una narrativa favorable al régimen para que luego sea replicada por periodistas sin mayor cuestionamiento.
El informe “Operaciones de influencia digital de China en América Latina (2026)”, realizado por Chong Pineda, detalla la relevancia de esos actores estatales chinos.
Por un lado, la Agencia Xinhua expandió su alcance global al pasar de 100 a 186 oficinas internacionales. Mantiene un portal en español especializado en Iberoamérica. Además, ha firmado convenios de cooperación e intercambio de contenidos con agencias y medios estatales latinoamericanos como Télam de Argentina, TV Cultura de Brasil y El 19 Digital de Nicaragua.
Por otra parte, China News Service (CNS) se orienta principalmente a la diáspora china y cuenta con una sede regional para América Latina en Brasil. A través de su subsidiaria Sinoing, gestiona una red de 36 sitios web y aplicaciones para 12 medios comunitarios.
De acuerdo con el informe de Chong, Sinoing también censura temas sensibles para el régimen a través de sus 26 cuentas de WeChat. Esta es la aplicación más popular de China que combina mensajería instantánea, redes sociales y servicios de pago móvil. Esta plataforma tiene más de 1.300 millones de usuarios activos mensuales.
Por otra parte, China Media Group (CMG) y CGTN Español, con más de 150 millones de seguidores globales, gestionan transmisiones de televisión en línea, canales de streaming y acuerdos con conglomerados de televisión pública y privada en la región como Grupo América, de Argentina, y TV Nacional, de Panamá.
Estas agencias chinas nutren de despachos informativos a aliados como Prensa Latina, de Cuba, que distribuye este material en Bolivia, Nicaragua y Honduras. Otro beneficiario es la cadena TeleSUR, de Venezuela. Esto permite que la línea editorial del PCCh sea replicada de manera coordinada por medios locales.