5 razones por las que Honduras no firmó el TLC con China

5 razones por las que Honduras no firmó el TLC con China 


Yarely Madrid / Expediente Público 

El fracaso del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Honduras y China se concretó tras un proceso de tres años y seis rondas de negociación. Expertos consultados por Expediente Público afirman que la causa no puede atribuirse a una sola circunstancia, sino a una mezcla de factores técnicos, políticos y geopolíticos. 

Entre ellos resaltan la marcada asimetría comercial entre ambos países, la limitada producción hondureña, el descontento ciudadano por el abarrotamiento de productos asiáticos en el comercio nacional y la llegada del Gobierno de Nasry Asfura, que estableció un cambio en la correlación política y en la estrategia geopolítica del país. 

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1. Balanza comercial que nunca cuadró 

El desequilibrio entre lo que Honduras compra y vende a China es el punto de partida para explicar la suspensión del TLC. En esto concuerdan dos especialistas: Antonio García, quien fue vicecanciller de Asuntos Consulares y Migratorios en el gobierno de Xiomara Castro, y Juan Umanzor, coordinador del Observatorio Universitario de Economía y Emprendimiento de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). 

Umanzor detalló a Expediente Público que, en 2025, las exportaciones hondureñas hacia China rondaron los USD 50 millones, frente a importaciones cercanas a los USD 3,000 millones. Estos son los datos oficiales del Banco Central de Honduras (BCH). 

5 razones por las que Honduras no firmó el TLC con China

“Por cada dólar que nosotros exportamos, importamos 60 dólares. Eso es bastante y por eso hay que tener mucho cuidado con la interpretación de este déficit”, explicó Umanzor. 

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Para García, buena parte de esa brecha responde a limitaciones propias del aparato productivo hondureño. 

“Eso ya no es culpa de China, es culpa de nuestro país”, dijo. Recordó el caso de un funcionario chino que le comentó que Pekín llegó a solicitar a Honduras una cantidad de café que el país no tuvo capacidad de enviar, en parte, porque ya tenía comprometida esa producción con otros mercados tradicionales. 

2. Mesa de negociación desigual  

García señaló que el proceso negociador —liderado técnicamente por el entonces ministro de Desarrollo Económico, Fredis Cerrato, en el gobierno de Xiomara Castro— enfrentó una asimetría de fondo desde el primer día. 

“China es un gigante que produce de todo y Honduras es una economía pequeña”, explicó García. Contó que esa diferencia de escala llevó a Honduras a plantear una condición explícita desde el arranque de las conversaciones. 

“Honduras pedía simetría. Es decir, no nos pongamos de tú a tú, de igual a igual porque China es un gigante y Honduras es un país pequeño”, relató García, quien reconoció que ese punto —lejos de resolverse— se convirtió en uno de los principales obstáculos del proceso. 

Según el exvicecanciller, los primeros meses de negociación sí produjeron avances concretos y rápidos, pero limitados en alcance. 

“En el año que empezó la negociación, pocos meses después de la apertura de relaciones diplomáticas (en marzo de 2023), se logró avanzar y se adelantó eximiendo el café y el tabaco hondureño y los camarones. Pero, claro, eran tres productos nada más y Honduras produce más”, apuntó. 

García también detalló que las conversaciones se mantuvieron en consulta permanente con el sector privado, aunque sin que este ocupara un asiento directo en la mesa negociadora. “El COHEP (Consejo Hondureño de la Empresa Privada) y otros empresarios daban sus opiniones al respecto, sus preocupaciones, sus aspiraciones, y el gobierno de Honduras recogía esos temas”, afirmó. 

Explicó que usaron un esquema donde los gremios influían desde fuera, pero era el equipo negociador estatal el que enfrentaba directamente a los representantes técnicos y empresariales chinos. 

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3. Desconfianza pública 

El proceso estuvo marcado, además, por un manejo hermético que, según los entrevistados, alimentó dudas sobre lo que realmente se discutía en cada ronda. 

Umanzor sostiene que la preocupación de fondo era si la apertura comercial iba a profundizar más la asimetría entre los dos países. 

“Sí existía una preocupación económica legítima, siempre ha existido. Ahora, hay que tener claro que un TLC no solamente abre China para Honduras, también abre Honduras para China, es un ida y venida”, explicó Umanzor. 

García, por su parte, enmarca la desconfianza pública no tanto en el proceso negociador en sí, sino en la abundante llegada de productos chinos al país, que muchos hondureños atribuían erróneamente al tratado en negociación. 

5 razones por las que Honduras no firmó el TLC con China

“Había mucha crítica a nivel nacional de la invasión de productos chinos que han llegado al país. Entonces, no era un tema muy popular”, afirmó. Puntualizó que ese abarrotamiento de mercancías de bajo costo ocurría en paralelo al proceso negociador y no como consecuencia directa de este. 

García añadió que los precios bajos chinos no dependen de la existencia un tratado firmado. 

“China tiene una economía agresiva en el mundo. Ellos exportan con o sin tratado porque, con los precios que dan, nadie puede competir, ningún país del mundo, mucho menos Honduras”, sostuvo. Un ejemplo de esto es la plataforma de comercio electrónico Temu, argumentó. 

4. Diálogo que se apagó gradualmente 

Más que una ruptura formal y anunciada, lo que documentan los entrevistados es un proceso que perdió impulso hasta detenerse casi por inercia. 

García explicó que fue el propio gobierno de Xiomara Castro el que decidió bajarle el ritmo a las conversaciones, sin cancelarlas oficialmente. 

“Eso llevó al gobierno de Xiomara Castro a prácticamente manejar todo más despacio y en algún momento medio parar las pláticas”, relató y atribuyó esa decisión a dos factores. 

“Número uno, la asimetría comercial era un punto era muy importante para Honduras y no se lograba avanzar mucho y, número dos, porque había mucha crítica a nivel nacional de la invasión de productos chinos que habían llegado al país”, detalló. 

Agregó que el año electoral también restó incentivos políticos para impulsar un acuerdo poco popular. 

El inicio del Gobierno de Asfura, en enero de este año, lejos de reactivar el proceso, terminó por consolidar la suspensión. 

“Hubo una suspensión prácticamente de las pláticas, lo que le cayó muy bien al nuevo gobierno, porque no tuvo que hacer nada en cuanto a parar las negociaciones, sino que simplemente lo dejó igual”, explicó el exvicecanciller. 

Para García, el actual Gobierno tenía tres caminos para abordar las negociaciones. “Tenía la opción de reabrirlas y continuar, o dejarlas así o cancelarlas. Entonces, ese gobierno lo dejó tal como lo dejó el gobierno anterior”, señaló. 

Desde 2025, no hubo comunicación activa entre los equipos negociadores, hasta que el nuevo gobierno confirmó que el proceso no seguiría adelante a finales de julio pasado. 

5. Peso geopolítico y la sombra de Taiwán 

El quinto factor trasciende lo estrictamente comercial y se conecta con el reacomodo geopolítico que vive Honduras desde la llegada de Asfura a la Presidencia. Su política exterior está alineada con Estados Unidos y con la promesa de campaña de retomar relaciones con Taiwán. 

Para García, retomar el vínculo con Taipéi debería estar sobre la mesa. “Habría que pensar en el mercado de Taiwán, en reabrirlo, porque fue una oportunidad que teníamos, una buena relación que se perdió y que debería devolverse; Taiwán es un gran comprador de productos”, planteó. 

El propio García insistió en que, contrario a lo que muchos asumen, no existe una incompatibilidad automática entre mantener vínculos comerciales con ambas partes. 

“Lo comercial no impide que usted le compre y les venda a las dos chinas. Eso es muy importante enfatizarlo. No hay ninguna prohibición de que, si usted le vende a Taiwán, China se vaya a enojar o le vaya a prohibir algo a Honduras. Eso se limita al campo diplomático nada más”, explicó. 

¿Qué se viene con China y Taiwán?

García es escéptico sobre si es posible retomar los diálogos del TLC con China, precisamente por el obstáculo que marcó todo el proceso, la asimetría negociadora. 

“Está difícil, porque si no se resuelve la asimetría está bien difícil. China decía que no podía darle a Honduras un trato especial porque se le revolvía en los otros países del mundo. Que por qué a Honduras sí y a otros países no”, relató. 

Para él, el futuro del tratado es “una pregunta abierta, sin respuesta específica”. 

García también matizó que el mayor logro de la relación con Pekín ha sido diplomático más que comercial, lo cual explica por qué el fin del TLC no representa necesariamente el fin de la relación bilateral. 

“Honduras se unió al concierto de las naciones que tienen relaciones diplomáticas con China. Eso, al ser la norma mundial, fue un paso que el gobierno anterior dio y que le toca a este gobierno ratificar o cambiar y volver hacia Taiwán”, concluyó. 

Con el TLC descartado, Juan Umanzor insiste en que la lección de fondo no es cerrarle la puerta a China, sino diversificar sin sustituir. 

“El principio aquí debería ser diversificación, no sustitución (…) El objetivo aquí debería ser vender más a China sin vender menos a los demás”, planteó el economista de la UNAH.