* El sumbempleo es el principal reto de la economía real centroamericana, que podría absorber hasta al 70% de la fuerza laboral.
* La informalidad y la migración revelan economías incapaces de generar puestos de trabajo dignos.
* Pese a los aumentos salariales, el encarecimiento de la canasta básica y la desindustrialización mantienen a los trabajadores en la vulnerabilidad.
Expediente Público
Unos lo llaman empleo digno, otros adecuado y otros pleno. Son adjetivos para designar a las personas que trabajan al menos 40 horas semanales y ganan al menos el salario mínimo. ¿Cuántas son en Centroamérica? ¿Qué porcentaje representan? Los informes oficiales de los gobiernos no lo dicen. Lo difuminan en las cifras de personas ocupadas, es decir, las no desempleadas.
De lo que sí hay evidencia es del alto subempleo, una cifra que las políticas económicas de los gobiernos no han podido reducir. En esta categoría entran quienes se ven obligados a trabajar menos de la jornada legal, quienes cumplen un rol inferior a sus capacidades o quienes reciben un pago menor al salario mínimo.
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Analistas consultados por Expediente Público coinciden en que el subempleo y la informalidad es el principal reto de la economía real en los países centroamericanos.
En Nicaragua, por ejemplo, las estadísticas oficiales muestran que alrededor del 40% de las personas que representan la fuerza de trabajo están en el subempleo. En Honduras, la cifra bordea el 33%.
En Guatemala, los informes oficiales dan cifras parciales. Solo reportan el subempleo visible, es decir, las personas que laboran menos que la jornada legal, pero que desearían trabajar más. No registran el subempleo invisible, aquellos que trabajan jornada completa, pero sus ingresos no llegan al salario mínimo.
Las estadísticas oficiales muestran que, en este país, el subempleo visible subió en los últimos dos años, alcanzando el 14% en 2025.
La mayor opacidad estadística está en El Salvador. Los reportes oficiales no muestran una cifra consolidada del subempleo a nivel nacional. El último informe, del 2025, ofrece el panorama solo del área urbana. Coloca al subempleo con un 39%, pero aparte muestra un 3.7% de “servicio doméstico”.
Sin embargo, el Banco Mundial indica que, en este país, solo el subempleo visible creció del 43% al 45% entre 2022 y 2024.
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Nicaragua: exilio y maquilas afectan al mercado laboral
Aunque el régimen nicaragüense presenta a las maquilas, ubicadas en las zonas francas, como motores de empleo formal, el Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM) considera que no hay una creación real de puestos de trabajo dignos.
Por otra parte, para el CETCAM, la baja tasa de desempleo abierto —que se proyecta en apenas un 2.4% para 2025—, es un espejismo sostenido por la migración masiva: el desempleo baja porque la fuerza laboral está abandonando el país.

El defensor de derechos humanos del Colectivo Nicaragua Nunca Más, Gonzalo Carrión, habla de un «éxodo sin precedente» de nicaragüenses, con cerca de 900,000 personas (aproximadamente el 12% de la población) que han abandonado el país en menos de ocho años, atribuyendo esta migración a la falta de oportunidades laborales y a un «clima represivo» que afecta la inversión y la libertad de trabajar.
“El país se ha convertido en un país de pocas oportunidades para poca gente, entonces cerca del 12 por ciento de la población ha salido”, afirmó a Expediente Público.
Esta vulnerabilidad se agrava por la destrucción de la libertad sindical y la cooptación de las organizaciones laborales por parte del gobierno. Al no existir instituciones independientes a las cuales acudir, tres de cada cuatro trabajadores terminan refugiados en la informalidad, sobreviviendo día a día sin protección legal, agregó Carrión.
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Honduras: el alza de salario no cubre la canasta
En vísperas del Día del Trabajador, los hondureños recibieron buenas noticias tras meses de negociación: un aumento al salario mínimo de entre 6% y 7.5%. Sin embargo, este incremento no beneficia a todos en un país donde el principal desafío sigue siendo la informalidad.
El oficial del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Alejandro Kaffati, sostiene que siete de cada diez trabajadores están fuera del sistema formal. Esto genera un “círculo vicioso de desigualdad y pobreza” y limita el acceso a derechos laborales, afirmó a Expediente Público.

Al sector sindical le preocupa, además del persistente problema del subempleo y la informalidad, el alto costo de la canasta básica. El representante de la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), Josué Orellana, señaló a Expediente Público que el incremento podría quedarse corto frente al encarecimiento de los precios.
“Consideramos que, una vez recibido, este salario se verá rápidamente absorbido por los gastos de transporte y el costo de la canasta básica”, lamentó Orellana, adelantando que estas demandas, junto al respeto a los derechos laborales y la estabilidad en el empleo, serán las principales las exigencias de este primero de mayo.
Guatemala: siete de cada diez trabajadores son informales
El mercado laboral guatemalteco se característica por una baja tasa de desempleo abierto, acompañada de altos niveles de subempleo e informalidad.
Para el especialista en derecho laboral Luis Espinoza, de la Organización Guatemala por el Trabajo Digno, esto tiene una explicación.
“Las cifras de desempleo no reflejan la realidad completa. Técnicamente, hay pocas personas desempleadas, pero eso se debe a que la mayoría no puede darse el lujo de no trabajar y termina en empleos informales o precarios”, explicó a Expediente Público.

El experto destacó que la informalidad sigue siendo uno de los mayores desafíos, pues según sus análisis más del 70% de los trabajadores se desempeñan en este sector, lo que limita el acceso a derechos laborales y protección social.
“Esto implica que el crecimiento del empleo no necesariamente se traduce en mejores condiciones de vida”, afirmó Espinoza.
Él advierte que el reto del país no es únicamente generar empleo, sino mejorar su calidad. “Guatemala necesita políticas públicas enfocadas en la formalización, capacitación laboral y atracción de inversión que genere empleos dignos. De lo contrario, seguiremos viendo tasas de desempleo bajas, pero con altos niveles de precariedad”, concluyó.
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El Salvador: caída de empleos incrementó la informalidad
Las organizaciones sociales aglutinadas en el Bloque de Resistencia y Rebeldía Popular, y en el Movimiento de Trabajadores Despedidos (MTD) anunciaron marchas para este primero de mayo. En rueda de prensa que conmemorarán este Día del Trabajo en protesta a la administración del presidente Nayib Bukele, que eliminó 19 instituciones estatales en 2024.

El economista Carlos Acevedo, que presidió el banco estatal durante la primera mitad del gobierno del expresidente Mauricio Funes (2009-2014), dijo a Expediente Público que el mercado laboral salvadoreño se caracteriza por “una alta informalidad y un crecimiento moderado del sector formal, especialmente por el dinamismo que presenta el turismo”.
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Por su parte, el economista Rafael Lemus afirmó que “hay un problema en el mercado laboral formal debido a una desaceleración desde 2023 por la caída de empleos en la industria y la maquila, que sufre una disminución de la demanda a nivel internacional”.