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El Parlacen, otra vía de China para acorralar a Taiwán

La disputa entre China y Taiwán se extiende al Parlamento Centroamericano. La denuncia sobre supuestas presiones a diputados para evitar encuentros con representantes taiwaneses revela cómo Pekín aprovecharía su presencia como observador en el Parlacen para reducir los espacios internacionales de la isla.

El Parlacen, otra vía de China para acorralar a Taiwán

La disputa entre China y Taiwán también se libra en los espacios políticos de Centroamérica. Aunque organismos como el Parlamento Centroamericano (Parlacen) puedan parecer irrelevantes, ofrecen a Pekín una plataforma para ampliar su influencia política y reducir los espacios de representación internacional de la isla en la región.

En agosto de 2023, China sustituyó a Taiwán como observador permanente al Parlacen. Desde entonces, su presencia en el organismo también le ha servido para intentar influir en asuntos relacionados con Guatemala, según los especialistas consultados. 

Según una investigación publicada por el medio guatemalteco República el 5 de octubre de 2026, la embajadora china en Costa Rica, Wang Xiaoyao, habría enviado comunicaciones a representantes del Parlacen para impedir que diputados de distintos países se reunieran con el canciller taiwanés Lin Chia-lung durante su visita oficial a Guatemala.

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La Embajada de EE. UU. reaccionó públicamente y calificó esa supuesta presión de «coerción».

«China no tiene ningún interés el Parlacen. Es una forma de presionar al único país centroamericano con el que no tiene relaciones diplomáticas (Guatemala), para tratar de sacar definitivamente a Taiwán de Centroamérica», señaló a Expediente Público el especialista costarricense en relaciones internacionales, Carlos Murillo.

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Un patrón de presiones chinas en la región

En septiembre, Expediente Público documentó otro episodio de presión diplomática de Pekín en Centroamérica.

La controversia surgió después de que 45 diputados panameños formalizaran en septiembre de 2026 un grupo de intercambio parlamentario con Taiwán, una iniciativa que provocó el rechazo de la Embajada china en Panamá.

La representación diplomática exigió a los legisladores cambiar de postura y los acusó de «entorpecer y socavar» las relaciones bilaterales. El presidente panameño, José Raúl Mulino, también se distanció de la iniciativa al recordar que la política exterior corresponde al Ejecutivo.

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Los diputados panameños, sin embargo, defendieron su autonomía para establecer vínculos con el Parlamento taiwanés y promover intercambios en educación, comercio, tecnología y becas.

Ahora, la nueva denuncia apunta a posibles presiones sobre diputados del Parlacen para evitar acercamientos con el canciller taiwanés Lin Chia-lung, durante su visita oficial a Guatemala, los días 1 y 2 de octubre, con motivo de la conmemoración del 92º aniversario de las relaciones bilaterales.

El episodio ocurre de nuevo en un organismo en el que China ocupa, desde 2023, el puesto de observador permanente que Taiwán mantuvo durante 24 años.

Evan Ellis, profesor e investigador de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos, afirmó a Expediente Público que Pekín también intenta, aunque con menos éxito, conseguir representación en el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

Las relaciones entre Taiwán y Guatemala

El diputado guatemalteco ante el Parlacen Carlos Barreda confirmó que conocía la existencia de una nota enviada por la diplomática china en Costa Rica, Wang Xiaoyao, a la Junta Directiva del Parlamento. Sin embargo, explicó a Expediente Público que el documento no se había compartido con el pleno, por lo que no podía analizar su alcance. 

Barreda también dijo que no habían recibido una invitación de Taiwán para sostener reuniones. No obstante, aseguró que, si se hubiera previsto una cita, la bancada guatemalteca habría asistido. 

«La hubiéramos atendido porque obviamente tenemos relaciones con Taiwán», expresó. 

Guatemala mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán desde 1934 y continúa siendo uno de los pocos países que reconocen oficialmente a Taipéi. 

En Centroamérica, el panorama diplomático ha cambiado considerablemente. Panamá estableció relaciones con Pekín en 2017; El Salvador, en 2018; Nicaragua, en 2021, y Honduras, en 2023. Todos rompieron sus relaciones diplomáticas con Taiwán al establecer vínculos con China.

El diputado guatemalteco añadió que la situación debe analizarse a partir de la posición particular de Guatemala, que mantiene relaciones diplomáticas con la isla y no con Pekín.

«Aunque China esté en el Parlacen como observador, nosotros no tenemos relaciones político-diplomáticas con China, sino con Taiwán. Y, según nuestra Constitución, el responsable de la política exterior de Guatemala es el presidente de la República», enfatizó.

Por ello, Barreda sostiene que una decisión del foro regional sobre su relación con Pekín no puede obligar al Estado guatemalteco a modificar su política exterior.

Los límites de la diplomacia parlamentaria

La embajada de EE. UU. en Guatemala también se pronunció sobre lo ocurrido. A través de su cuenta oficial en X, calificó de coerción las presiones atribuidas a China.

«La influencia maligna de China ya está aquí. Presionar a diputados centroamericanos para decidir con quién pueden reunirse no es cooperación. Es coerción. No podemos hacernos los ciegos», advirtió.

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Carlos Cascante, académico costarricense especializado en relaciones internacionales, considera que el caso debe analizarse distinguiendo entre la política exterior de los gobiernos y las relaciones que mantienen los legisladores.

«Los diputados de un parlamento regional no desempeñan el mismo papel que los ministros de Relaciones Exteriores o los representantes diplomáticos, por lo que no están sujetos a las mismas limitaciones”, explicó Cascante a Expediente Público.

Desde esa perspectiva, el académico no identifica una razón jurídica evidente para impedir que los parlamentarios se reúnan con representantes taiwaneses, siempre que esos encuentros no se confundan con un cambio en la política exterior de sus países.

Reducir la presencia internacional de Taiwán

Cascante considera que la presencia de China en el Parlacen también le permite disputar el reconocimiento y la representación internacional de Taiwán.

«Está claro que China sabe que ese es un mecanismo que puede servir de influencia y restarle peso a Taiwán. Taiwán lucha por tener influencia en donde pueda tener influencia y China está cerrándole los portillos para que no la tenga», concluyó.

Carlos Murillo coincidió en que el objetivo de Pekín va más allá de la actividad parlamentaria. Según explicó a Expediente Público, China no tiene un interés particular en fortalecer el organismo, al que describió como un «órgano muerto sin ninguna relevancia».

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A su juicio, el interés chino consiste en aprovechar ese espacio para presionar a Guatemala por sus relaciones diplomáticas con Taiwán y reducir la presencia de la isla en los organismos regionales.

«China tiene un objetivo muy claro en su política exterior, que es tratar de que no haya un solo país en el mundo que tenga relaciones con Taiwán», reiteró Murillo.

Una vía de acceso a los políticos guatemaltecos

El analista estadounidense Evan Ellis afirmó a Expediente Público que «la intromisión de China en el Parlacen no es nada nuevo».

Según el académico, las acciones de Pekín no dependen de la eficacia del foro ni del carácter vinculante de sus decisiones, sino de las oportunidades que su presencia le ofrece para avanzar en otros objetivos.

Ellis ha seguido este tema durante años y ha documentado cómo la embajadora china acreditada en Costa Rica ha aprovechado la condición de observador de su país para viajar a Guatemala, establecer contactos con legisladores e invitarlos a visitar China. 

De acuerdo con información publicada por el investigador, en 2025 viajaron a China seis funcionarios vinculados con distintos partidos políticos guatemaltecos, entre ellos CABAL, CREO, VAMOS y TODOS. 

Una investigación reciente del diario guatemalteco La Hora también documentó algunos de esos viajes. En su publicación, el diputado Héctor Aldana confirmó que viajó a Shanghái en 2025 para participar en un encuentro tecnológico y que tramitó su visa en la Embajada de China en Costa Rica.

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«El Parlacen siempre ha sido una puerta abierta para una intromisión china», advirtió Ellis, al referirse a las posibilidades que ofrece el organismo para ampliar los vínculos políticos. 

Aunque los observadores permanentes no tienen derecho a voto, su presencia les permite participar en determinados espacios del Parlamento y relacionarse con representantes de los países miembros. 

Barreda también relató que funcionarios chinos se han acercado a legisladores guatemaltecos para preguntarles cuándo establecerá su país relaciones diplomáticas con Pekín. 

«Uno de los temas que te manifiestan es el tema de Taiwán, por supuesto. Y te lo comentan y te preguntan que cuándo Guatemala va a establecer relaciones con China, quien saber nuestra opinión», relató el diputado. 

China tiene voz, pero no voto

El artículo 184 del Reglamento Interno del Parlacen establece que los observadores permanentes acreditados pueden participar con voz en las sesiones ordinarias y extraordinarias del pleno, las comisiones permanentes y otros eventos parlamentarios.

Sin embargo, no tienen derecho a voto. El organismo cuenta con seis observadores permanentes: China, México, Puerto Rico, Marruecos, Venezuela y Rusia. También reconoce como observadores originarios al Parlamento Europeo, el Parlamento Latinoamericano y el Parlamento Andino.

Jorge Jiménez Reyes, exdiputado hondureño del Parlacen entre 2021 y enero de 2026, afirmó a Expediente Público que China ejerce su papel de observador bajo las mismas condiciones que los demás países.

«China es respetuosa de la política del Parlamento Centroamericano», opinó Jiménez, quien dijo que, en su caso, nunca recibió presiones para abstenerse de visitar otros lugares o reunirse con ciertas delegaciones. 

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El exdiputado hondureño, electo por el partido de izquierda Frente Amplio, afín a China, también destacó el aporte financiero de China al organismo, que cifró en 350.000 dólares anuales. Asimismo, señaló que el país asiático contribuyó a renovar la flota de vehículos del Parlamento y proporcionó más de 600 computadoras.

El patrimonio del Parlacen se financia, en parte, con las contribuciones de los observadores permanentes.

La presencia de China en el Parlacen le permite ampliar sus contactos políticos y promover sus intereses diplomáticos. En una región donde Guatemala mantiene relaciones con Taiwán, el organismo se convierte en otra vía para Pekín en su disputa por reducir la presencia internacional de la isla.

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