* Nasry Asfura busca rescatar al sector camaronero mediante un acercamiento comercial con Taipéi, desafiando la ortodoxia diplomática de Pekín.
* Expertos advierten un blindaje jurídico de parte de China, que ya usó en Venezuela y Panamá.
* Un estudio de Expediente Abierto mostró, con estadísticas oficiales, el comercio asimétrico entre China y Centroamérica.
Yarely Madrid / Expediente Público
Honduras se encuentra en una encrucijada diplomática y comercial sin precedentes en su historia reciente. Tres años después de haber roto relaciones con Taiwán, el actual Gobierno plantea un giro estratégico.
En esa línea, el diputado del Partido Liberal, Yuri Sabas, presentó una moción en marzo de 2026 para retomar un Tratado de Libre Comercio (TLC) o abrir una oficina comercial de la isla asiática con el fin de aliviar la crisis del sector camaronero.
Sin embargo, esta decisión chocaría con el principio de “una sola China” aceptado por Honduras en 2023, durante el gobierno de Xiomara Castro.
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Bajo este principio, los países están de acuerdo con que solo existe una nación-estado llamada China, que Taiwán es una parte inalienable de ella y que el régimen de Pekín es su único representante legal. Es decir, desconocen al gobierno de Taipéi.
El punto neurálgico es hasta qué punto un TLC podría ser interpretado por Pekín como un desafío directo a su política internacional.
¿Es posible tener un TLC con Taiwán?
Ante la posible incompatibilidad de acuerdos, surge la duda de si un país puede reconocer a Pekín y firmar un TLC con Taipéi.
Carlos Eduardo Piña, especialista en relaciones China-América Latina y colaborador del proyecto «Análisis Sínico» del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), explicó a Expediente Público que un TLC con Taiwán se ve muy lejano para Honduras, pues para ello sería necesario reconocer al gobierno de Taipéi, algo que está prohibido bajo el principio de “una sola China”.
“Para que haya un Tratado de Libre Comercio, claramente tendría que haber un reconocimiento formal y yo veo difícil que se reconozca, o sea, se deje de reconocer a China y se pase a reconocer a Taiwán de manera inmediata porque creo que habría fuertes represalias por parte de China”, señaló.
Una oficina comercial, lo más viable
Para Piña, la decisión que podría tomar Honduras es abrir una oficina comercial debido a que existen precedentes sólidos en otros países.
“México es un ejemplo de esto. México no reconoce a Taiwán, pero tiene una oficina comercial en Taipéi que funciona prácticamente como una embajada”, afirmó el experto.
Esta oficina mexicana fue establecida en 1993, cuando el contexto global era muy distinto.
“En ese momento, China era completamente distinta a lo que es hoy en día y no opuso resistencia”, detalló Piña.
Él enfatiza que, aunque hay un diálogo político sutil, se maneja de forma que no afecte el principio de una sola China.
“En la actualidad, Pekín sigue sin oponer resistencia a esa oficina comercial mexicana”, añadió el analista.

Sin embargo, el experto advierte que la relación de México con Taiwán está muy sustentada en el acuerdo de libre comercio de América del Norte T-MEC. Las empresas taiwanesas usan a México como una plataforma logística estratégica.
“A las empresas taiwanesas de microprocesadores les interesa enviar su producción al norte de México para reexportar a EE. UU.”, explicó.
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El brazo de hierro de Pekín
Sin embargo, el experto advierte que China utiliza mecanismos de presión cuando siente que su influencia puede verse amenazada. Pekín suele recurrir a la coerción económica y la descalificación diplomática para doblegar a países que intentan esta dualidad.
“China va a tratar de impedir que este tipo de acuerdos lleguen a término”, advirtió, señalando que la vigilancia de Pekín es hoy mucho más estricta.
En la región, el caso de Guatemala destaca como uno de los pocos que mantiene el reconocimiento a Taiwán pese a las ofertas chinas. Esto generó en mayo de 2024, bloqueos arbitrarios a sus exportaciones de café y macadamia por parte de Pekín.
Según Piña, los funcionarios chinos acostumbran a “cubrirse las espaldas”, y un ejemplo de esto es el caso de Venezuela, donde Pekín impulsó tratados de protección de inversiones para blindar sus intereses y deudas.
“Cuando ya ellos empezaron a notar que Nicolás Maduro no andaba fuerte en el poder, ellos propusieron firmar un tratado de protección de inversiones entre China y Venezuela”, recordó el analista.
En Panamá, cuando se intentó retirar la concesión a una empresa hongkonesa en los puertos, China amenazó con arbitrajes internacionales.
“Amenazan con acudir a las cortes de arbitraje para hacer valer sus intereses”, afirmó Piña.
El sector camaronero, la razón principal
La principal razón de impulsar un acuerdo comercial con Taiwán, según dijo Yuri Sabas a medios nacionales, es la industria camaronera hondureña, la principal víctima del giro diplomático hacia China en 2023. Antes del cambio, Taiwán era un mercado premium que absorbía la producción con beneficios arancelarios totales.
Javier Amador, de la Asociación Nacional de Acuicultores de Honduras (ANDAH), detalló a Expediente Público la caída de las ventas. “En 2022 exportábamos 106 millones de dólares a Taiwán; para 2025 cerramos con apenas 16 millones”, afirmó.
La pérdida económica ha dejado a miles de familias del sur del país en la precariedad.
De acuerdo con cifras de la ANDAH, el mercado de Taiwán superó drásticamente al de China durante 2025. Mientras que las exportaciones a la isla alcanzaron los 17 millones de dólares (6 millones de libras), las ventas al gigante asiático apenas sumaron 2.3 millones de dólares, con un volumen inferior al millón de libras.
“Una reapertura del TLC significaría la entrada del 21% de incremento en el ingreso para el camarón”, aseguró Amador.
Por otro lado, la diversificación hacia la Unión Europea o Estados Unidos no ha logrado compensar el vacío dejado por la isla. Estos mercados, según Amador, exigen certificaciones costosas y ofrecen precios que no cubren los gastos operativos actuales.
Amador lamentó que el factor geopolítico haya impactado negativamente a los negocios de las fincas camaroneras. “Hubo una pérdida de interés de los importadores taiwaneses por la brusca e inhumana ruptura de relaciones”, señaló.
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Una balanza comercial desigual
Un estudio del centro de pensamiento Expediente Abierto, publicado en febrero de este año, muestra que la relación con China se caracteriza por una asimetría masiva y un déficit comercial galopante en Centroamérica.
En el caso de Honduras, las importaciones desde el gigante asiático superaron los US$3186 millones en 2025, mientras que las exportaciones hacia ese destino ascendieron a US$53 millones, según las estadísticas del Banco Central de Honduras.
Este escenario genera una balanza comercial negativa. En los últimos tres años, por cada dólar que Honduras vendió, importó más de 75, consolidando una dependencia de suministros industriales que el mercado local todavía no logra compensar con sus envíos de productos agrícolas.
Además, aunque las ventas a China han crecido en los últimos dos años, estas no alcanzan a lo que Honduras exportaba a Taiwán. Como muestra, en 2023, Honduras vendió US$96 millones, muy por encima del picho de ventas a China alcanzado en 2025.

El informe “Comercio asimétrico con China: ¿por qué pierde Centroamérica?”, de Expediente Abierto, explica que China no importa insumos de países como Honduras porque sencillamente no los necesita, pues ya tiene proveedores masivos en otros continentes con costos de logística menores.
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Café: un sector que prioriza sus rutas tradicionales
A diferencia del sector camaronero hondureño, el cafetalero mantiene una postura más relajada. Para los productores de café, un producto estrella en Honduras, ni China ni Taiwán representan destinos que definan su rentabilidad actual.
Dagoberto Suazo, dirigente del Instituto Hondureño del Café (IHCAFÉ), aclaró a Expediente Público el panorama real de su rubro. “Los principales mercados para Honduras son Europa y Estados Unidos. En Asia, Japón y Corea mantienen proporciones menores”, explicó.
Sobre el impacto de un posible TLC con Taiwán, Suazo se muestra escéptico sobre cambios significativos.
“En el caso del café no hay un impacto fuerte; la demanda en Taiwán no es tan significativa”, afirmó el dirigente.
No obstante, Suazo respalda cualquier iniciativa que abra nuevas puertas comerciales para el grano hondureño. “Donde huele a café, ahí debe haber café hondureño. Es importante que el país esté en todos los mercados”, apuntó.
El dirigente explicó que el café nacional ya llega a Taiwán, pero suele hacerlo de forma indirecta por otros países. Para él, un acuerdo formal podría agilizar la logística, aunque el volumen de exportación seguiría siendo secundario.
El sector cafetalero evita entrar en la confrontación ideológica entre las dos potencias de Asia. Su enfoque está en la productividad interna: «Necesitamos lograr una mayor producción para expandirnos a Asia en el futuro”, concluyó Suazo.
¿Honduras tiene deuda con China?
Con el cambio de la política exterior en 2023, Honduras pasó de recibir cooperación técnica taiwanesa a obtener inversión estatal china. Taiwán se enfocaba en proyectos de pequeña escala, como asistencia directa a los productores locales y negociaciones de aranceles.
China, por el contrario, apuesta por un esquema de inversión directa o préstamos estatales vinculados a infraestructura. Esto plantea serias dudas sobre la sostenibilidad de la deuda pública hondureña a largo plazo.
El más reciente informe de deuda externa del sector público, publicado por la Secretaría de Finanzas (Sefin) al cierre de 2025, no brinda información sobre los compromisos adquiridos con la República Popular China, a pesar de la apertura de relaciones diplomáticas y las promesas de grandes proyectos de infraestructura.
Para entender esta omisión, el economista hondureño Ismael Zepeda señala que podría tratarse de un tema de diseño en los informes de crédito público.
Según Zepeda, cuando los montos no son considerados significativos o son todavía muy bajos, las instituciones no sienten la “necesidad” de darlos a conocer de forma individualizada.
El economista menciona que el avance con China ha sido “muy pausado e irrelevante” por ambas partes. Proyectos como el Parque Urbano y el Centro de Convenciones, ubicados en Tegucigalpa, no avanzaron debido a problemas administrativos locales, como la falta de titulación de tierras por parte del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS).
Zepeda también apuntó que existe una percepción de que el nuevo gobierno mantiene cierta reserva con China, especialmente ante la posibilidad de retomar una relación directa con Taiwán, y para conocer las deudas tendría que recopilar información de cada institución del Estado que tiene acuerdos con China.
Según investigaciones de Expediente Público, en la mayoría de los acuerdos con China existen cláusulas de confidencialidad impuestas por Pekín, esto también podría estar frenando que se conozca la cantidad exacta que tiene Honduras con el país asiático.
En contraste, la mayor parte de la deuda externa sigue correspondiendo a Taiwán, con una cifra que ronda los US$440 millones, de acuerdo con la Sefin.
¿Cuál es el interés de Estados Unidos?
Según Piña, el interés primordial de Estados Unidos con respecto a Honduras no es que el país rompa con China de inmediato, sino evitar que Pekín tome el control de infraestructuras críticas como puertos, aeropuertos, redes de fibra óptica o sistemas de comunicación en territorio hondureño.
En el actual escenario, Estados Unidos podría tener un rol de mediador silencioso. Piña sugiere que, en lugar de propiciar una expulsión total de la influencia china, Washington podría abogar para que Honduras restablezca ciertos vínculos comerciales con Taiwán.
Para el especialista, el gobierno estadounidense estaría más interesado en promover que empresas asiáticas muevan sus fábricas o servicios a Honduras, un mecanismo conocido como nearshoring.
“Lo más probable es que Washington promueva incentivos de nearshoring y apoye la apertura comercial con Taiwán como una válvula de escape para que Honduras no dependa exclusivamente del capital chino, manteniendo así el equilibrio de poder en la región”, concluyó Piña.