Mujeres que emigran de Honduras, un fenómeno en ascenso

Mujeres que emigran de Honduras, un fenómeno en ascenso

*Falta de empleos y oportunidades, salarios bajos, incluso más bajos que los hombres, más la inseguridad y violencia, impulsan a muchas hondureñas a salir del país, revela investigación de CDM. 

**Dos de cada cinco mujeres retornadas son niñas y adolescentes menores de 19 años y otro 35% son jóvenes menores de 29 años. 


Sharon Ardon / Expediente Público

La travesía que los migrantes enfrentan en busca del sueño americano está marcada por la adversidad, y para las mujeres, el riesgo se incrementa de manera significativa, particularmente porque hay desafíos marcados estrechamente por su género. 

A pesar de esto, cada vez son más las hondureñas que por diferentes razones, como la pobreza, falta de oportunidades y violencia, toman la difícil decisión de migrar, y en muchos casos, en compañía de sus hijos.

Así lo ha desvelado en su investigación más reciente bajo el título «Mujeres migrantes hondureñas retornadas: 2017-2022″, del Centro de Derechos de Mujeres (CDM), una organización no gubernamental con sede en Honduras. 

El estudio pone de manifiesto la “feminización de la migración”. El 21% de los migrantes retornados en Honduras son mujeres, incluyendo a niñas que migran con o sin compañía.  

En el lapso de 2017 a 2022, los Centros de Atención al Migrante Retornado (CAMR) registraron la deportación de 410,587 personas, lo que se traduce en un promedio de aproximadamente 187 migrantes que regresaron al país cada día. 

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Si bien históricamente la mayoría de los migrantes retornados han sido hombres, se ha observado recientemente un aumento significativo en la cantidad de mujeres que emigran y, posteriormente, son deportadas o retornan voluntariamente.

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Específicamente, el 18% de las retornadas son niñas en el rango de edad de 0 a 10 años, el 17% se encuentra entre los 10 y 19 años, y un preocupante 35% corresponde a mujeres de 20 a 29 años.  

Causas por las que migran las hondureñas 

De acuerdo con el Sistema de Información del Registro de Atención al Migrante Retornado (SIAMIR), la migración de mujeres hondureñas está vinculada a razones económicas, agravadas por condiciones de desigualdad de las mujeres frente a los hombres.

La tasa de desempleo entre las mujeres hondureñas alcanza un 8.1%, contrastando con el 4.2% registrado entre los hombres. Según el estudio, la falta de oportunidades es lo que obliga a las mujeres a asumir jornadas laborales sobrecargadas. 

Además, el porcentaje de mujeres atrapadas en el subempleo, tanto visible como invisible, es notablemente más alto que entre los hombres, lo que significa que muchas mujeres trabajan más de 36 horas a la semana por salarios que caen por debajo del mínimo establecido que es de 12, 377.73 lempiras, alrededor de 500 dólares.  

El estudio del CDM expone que, incluso con niveles académicos y cargos similares, las mujeres enfrentan una remuneración inferior en diversos sectores, agravando aún más la desigualdad económica.  

Sumado a esto, las mujeres se ven abrumadas por la carga del trabajo doméstico no remunerado en sus hogares, considerando así la migración como una respuesta a las dificultades económicas. 

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Violencia, otra de las principales causas de migración 

En la última década, Honduras ha sido testigo de una sangrienta y desfavorable realidad para las mujeres; con el asesinato de 4,926 hondureñas, una cifra que coloca al país en una de las posiciones más sombrías en cuanto a tasas de femicidio en América Latina.  

Esta estadística es un llamado de atención alarmante sobre la persistente violencia de género que prevalece en la sociedad hondureña. 

Los datos reportados son igualmente desgarradores, ya que cada año el Ministerio Público registra entre 2,500 a 3,000 delitos sexuales cometidos contra mujeres, con un preocupante 65% que corresponde a menores de edad víctimas de agresiones perpetradas por personas cercanas a ellas y familiares.  

Por su parte, el Sistema Nacional de Emergencia (SNE-911) documenta la cifra de 100,000 casos de violencia doméstica a nivel nacional, una gran parte de los cuales no llega a los tribunales de justicia. 

Este escenario de violencia, desigualdad e impunidad en el país se entrelaza con las razones de migración de las mujeres, que a menudo buscan escapar de un escenario desalentador que se ha arraigado en la sociedad hondureña.  

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Necesidad de acciones 

La investigación del CDM hace hincapié en que las mujeres, además de salir de Honduras por las desventajas que enfrentan por su sexo en su país de origen, tienen que enfrentar situaciones de riesgo también condicionadas por razones de género que las hace más vulnerables “a robos, violencia y explotación sexual, discriminación por su condición de género, clasismo, racismo, xenofobia, secuestros, trata de personas, desaparición y el femicidio”. 

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En entrevista con Expediente Público, Honorina Rodríguez, defensora de derechos humanos y feminista, expresó cómo las rutas migratorias se vuelven aún más peligrosas y traumáticas para las mujeres y sus hijos.  

“Se dice que la causa principal puede ser la cuestión de la pobreza, de empleo y de inseguridad; con frecuencia escucho a las mujeres hablar de esto, pero también es importante retomar que la violencia contra las mujeres es realmente una causa, lo que sucede es que a veces las mujeres no lo identifican tanto como eso”, analizó.  

Además, explicó el peso emocional que estas experiencias generan en las mujeres, ya que muchas veces son intimidadas y chantajeadas a través de sus hijos.

La feminista también manifestó la necesidad de políticas efectivas y programas de apoyo para las personas retornadas. Agregando que, aunque existen políticas en teoría, la implementación y ejecución de estas políticas son deficientes, lo que resulta en una falta de apoyo real para quienes regresan al país.  

Hay diversos programas de apoyo a migrantes retornados, sin embargo, expone, que “a su conocimiento no se aplican de manera efectiva”. 

Promesas sobre papel mojado 

Dentro del Plan de Gobierno de Xiomara Castro, se encuentra la propuesta de crear un centro especializado de atención integral. Este centro tendría como objetivo principal promover la reinserción social de las mujeres que han sido retornadas a su país después de haber migrado. 

Concretamente, busca brindar apoyo y servicios específicos a estas mujeres para ayudarlas a adaptarse nuevamente a la vida en su lugar de origen después de haber vivido en otro país. 

Sin embargo, actualmente existen solamente los Centros de Atención al Migrante Retornado (CAMR) que son el primer contacto con los migrantes deportados y retornados voluntariamente a Honduras ubicados en la zona norte del país.

Según Lara Bohórquez, coordinadora de la Unidad de Investigación Feminista del CDM, estos centros de atención “están tercerizados” debido a que el presupuesto que les otorga la Dirección de Protección al Migrante Retornado “no es suficiente por eso ellos recurren a fondos de cooperación internacional”.  

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Dignificar a las hondureñas 

Itsmania Platero, defensora de derechos humanos y experta en migración, dijo a Expediente Público que todos los días en las diferentes zonas fronterizas del país ve la falta de oportunidades y justicia en Honduras, especialmente para las mujeres.  

Las hondureñas se enfrentan a una realidad desafiante debido a la falta de oportunidades y el deterioro de la justicia en Honduras, lo que ha dejado a las mujeres en una posición de vulnerabilidad extrema, donde incluso su derecho a la dignidad es socavado, afirmó Platero.

“Aquí se habla mucho de mujeres y se vive colocando la muerte de mujeres asesinadas, pero no se cuenta las mujeres víctimas de amenaza constante, de mujeres que han desaparecido, que están siendo reclutadas, que están siendo obligadas a cometer actos delictivos”, acotó.