Oposición de Nicaragua en su laberinto: desconfianza y vicios políticos torpedean unidad

Oposición de Nicaragua en su laberinto: desconfianza y vicios políticos torpedean unidad

*“La heterogeneidad de la diáspora nicaragüense es un reto ante la exigencia de unidad de las fuerzas opositoras al régimen autoritario de Nicaragua”, resalta investigación de Expediente Abierto.

**No radicalizase y mantener lucha por la vía pacífica, son los dos grandes temas en los que está de acuerdo la posición nicaragüense.

**Reorganizar la vida como refugiado es prioridad para la mayoría de los nicaragüenses que huyen de la represión.


Expediente Público

Tras la persecución electoral de 2021, lejos de la unidad, los opositores nicaragüenses que se exiliaron están más dispersos.

En lugar de crear una sola estructura o gremio continuaron desde el exterior fragmentándose con diversidad de iniciativas que incluso superan en número las que ya tenía la diáspora previa a 2018, revela el estudio de Expediente Abierto La oposición nicaragüense ante el reto de la reorganización y articulación para la creación de estrategias políticas contra la dictadura Ortega-Murillo”

Pese a la migración histórica de nicaragüenses a Costa Rica, Expediente Abierto identificó solo seis organizaciones binacionales (costarricenses-nicaragüenses) o de la diáspora activas.

Mientras los exiliados entre 2019 y 2022 ya habían trasladado o creado decenas de pequeñas organizaciones, e incluso algunas con personería jurídica, que a la vez están agrupadas en ocho diferentes asociaciones o iniciativas de diálogo intersectorial.

Desde la rebelión cívica de abril de 2018, Nicaragua está sumida en una crisis sociopolítica que ha dejado más de 355 muertos, miles de heridos, encarcelados, enjuiciados, exiliados, confiscados y hasta desnacionalizados por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo que usa al Ejército, la Policía, paramilitares y grupos de choque para sostenerse a toda costa en el poder.

Oposición de Nicaragua hetereogenia

Sin embargo, Expediente Abierto concluye que esta fragmentación no es precisamente negativa.

Aunque “la heterogeneidad de la diáspora nicaragüense es un reto ante la exigencia de unidad de las fuerzas opositoras al régimen autoritario de Nicaragua, la discusión sobre la unidad opositora no debe partir sobre la falsa premisa de homogeneidad y pretender eliminar la pluralidad y el ejercicio de derechos y búsqueda de reivindicaciones propias de una sociedad democrática”.

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La investigación define «diáspora” como toda la comunidad de nicaragüenses en el exterior, tanto los recién llegados, independientemente de sus razones, como los asentados, e inclusos sus hijos y descendientes nacidos fuera del país, pero que se identifican culturalmente con Nicaragua, también plantea que existen las diásporas en plural cuando se señalan a las poblaciones específicas en países o territorios.

En cambio, cuando se refiere a los exiliados se plantean aquellos que fueron forzados a desplazarse al extranjero por razones políticas, a diferencia de los migrantes que salen del país por razones económicas o con la expectativa de mejorar sus condiciones de vida, ya sea legal o irregularmente, finalmente, los refugiados o solicitantes de asilo que son quienes tienen un estatus legal particular en el país anfitrión por motivos ideológicos, de género, credo u otro tipo de persecución.

Oposición radicada en Costa Rica

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En diversas entrevistas, los actores consultados para la investigación parecen superar, “ideas románticas de unidad monolítica y armonías imposibles, considerando el disenso como parte de los procesos políticos y la democracia, por lo que hay mucha más apertura a la negociación”, detalla el estudio.

Unos 200 mil nicaragüenses llegaron a Costa Rica entre 2018 y 2022, según datos de la Unidad de Refugio de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME). Estos son un 36% de la población de los 540 mil ciudadanos de esta misma nacionalidad que actualmente vive legalmente en este país, describe la investigación disponible en la página web de Expediente Abierto.

Realidades del exilio

Si bien entre los 200 mil nicaragüenses que han solicitado refugio en Costa Rica desde 2018 hay muchos migrantes económicos, el exilio se define por dos grandes grupos: los que llegaron con la represión de las manifestaciones de 2018, llamados autoconvocados o tranqueros y, en segundo lugar, los que llegaron por la persecución electoral de 2021.

Oposición de Nicaragua en su laberinto: desconfianza y vicios políticos torpedean unidad

Aunque los primeros en llegar tienen mayor estabilidad migratoria y laboral, lo común entre los exiliados es la prioridad en la subsistencia en el país de refugio, trabajo, vivienda, seguido de obtener el estatus migratorio.

“Hoy en día todos estamos débiles, es la verdad, porque mucha gente se ha ido, mucha gente se ha retirado, se ha dedicado a continuar con su vida. Después de cuatro años y medio, a este ritmo, no es fácil mantener el espíritu, es una carrera muy larga, muy desgastante económicamente, físicamente, psicológicamente le hace daño al ser humano”, manifestó Jeffer Bravo, miembro de la Unión de Exiliados Nicaragüenses (UEN), integrada por refugiados de 2018 y 2019.

Reconstruirse en el exilio

Del mismo modo, Juan Diego Barberena miembro del consejo político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) sostuvo que “las circunstancia económicas y sociales de salir de tu país».

«Dejar todo, dejar a tu familia, dejar tu trabajo, venir a un país donde nuevamente hay que comenzar, conlleva a que se sobreponga la situación personal a la política. Digamos el trabajo, porque la gente necesita trabajo, ya ni se diga en un país con un alto costo de la vida”.

A pesar de todo, existen diferentes grupos que continúan activos y reformulándose desde el exilio, como confirmó Luciano García, director de Hagamos Democracia: “Las organizaciones políticas y sus estructuras fueron fuertemente atacadas».

«También nosotros (organizaciones civiles), obviamente al tener sus liderazgos presos, los que pudieron salir lo hicieron y básicamente hay un reencuentro en el exilio. Hemos estado tratando de tener una comunicación para buscar respuestas a una ruta de la salida (del autoritarismo)”,

Debates cíclicos

El tema transversal para todos era la liberación de los presos políticos, pero tras el destierro de los 222 en febrero de 2023, ahora es la necesidad de unidad y la creación de “narrativas comunes”, pero no hay una articulación ni propuestas claras de cuáles serían estas narrativas, aunque sí pistas, como la no radicalización y la lucha por la vía pacífica.

“Ya hubo una narrativa común de todos los grupos, en la XIX Cumbre de las Américas (junio 2022), hablando frente a la famosa convocatoria de diálogo, como también en Lima (Asamblea General de la OEA 2022) hubo acuerdos para coordinarnos. Lo que todavía no ha estado listo es una estrategia, pero ha habido un esfuerzo (de unidad)”, detalló a los investigadores el analista político exiliado Eliseo Núñez.

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Para que los opositores puedan crear estas estrategias “tienen que acordar navegar juntos y hasta que naveguen podrían acordar cosas que tienen un valor estratégico, como una ruta de salida (al régimen), a través de gestiones y presión», aseguró el analista Núñez, meses antes del destierro de 222 presos políticos.

Núñez señaló que «estos procesos son lentos, creo que están dentro de los tiempos, porque no hay nada que esté sucediendo ahorita que requiera que corran, con excepción del tema de los presos políticos”.

Los conflictos de la oposición de Nicaragua

Por otra parte, la fragmentación y los conflictos internos, muchos de ellos públicos, debilitan a las organizaciones, pero también hacen más lentos los procesos de diálogo.

Marcela Guevara, de la Unión Nicaragüense Autoconvocada (UNA), señala que los obstáculos se dan desde que inicia cualquier debate y esto impide ahondar en temas más complejos. Discusiones en torno a la selección de la terminología a usar, que debe tener aceptación generalizada, desde términos como “sandinismo” u “orteguismo”, hasta el uso de lenguaje inclusivo.

“Hay un fenómeno ahí que yo he cuestionado y es que hay muchísimas personas y muchísimos grupos que están presentes en varios espacios y yo les he llamado bloques asociados por coincidencias específicas”, la principal que son opositores, pero gremios como la Plataforma de Unidad por la Democracia (PUDE), Espacio de Diálogo, bloques que están en el exterior como Monteverde, han comenzado a descalificarse mutuamente, afirmó Guevara.

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Azul y blanco todos, pero…

Más allá de las condiciones de refugio, el origen nicaragüense y el hecho de haber criticado o actuado contra la autoridad de Daniel Ortega y Rosario Murillo, la diáspora en Costa Rica responde a la paleta multicolor de Nicaragua.

El estudio de Expediente Abierto revela que las diferencias no solo son ideológicas, también culturales, por ejemplo, entre campesinos y caribeños hay grupos definidos por la región o municipio de origen, conflictos generacionales, integrantes de partidos políticos opositores entre sí.

Pero particularmente, existen gremios que no son de tintes políticos como organizaciones de derechos humanos, medios de comunicación y asociaciones de carácter humanitario, social o gremial, cuya participación o incidencia debe definirse en un contexto de negociación política.

Oposición en su laberinto: desconfianza y vicios políticos torpedean unidad

“Los actores del exilio consideran necesario una estructuración diversificada que responda, en primer lugar, a las identidades, demandas y prioridades de todos los grupos, y que estas se articulen a través de alianzas con una vocería o mesa central de participación. Los mismos actores reclaman las expectativas de la comunidad internacional hacia una articulación más plástica, con una autoridad conjunta que simplifique la coordinación de recursos y estrategias”, recalca la publicación.

¿Oposición de Nicaragua igual a la de Venezuela?

La investigación comparó la situación de la oposición venezolana y consultó al periodista Javier Mayorcas, quien precisó, que en el caso sudamericano la dirección opositora está liderada por los partidos políticos a lo interno, a pesar de la inmensa cantidad de personas en el exterior.

El problema nicaragüense es que las estructuras partidarias independientes fueron anuladas por el régimen, pero también, que entre los opositores no existe una estrategia de formación de partidos políticos y esto dejó entrever en 2021 una brecha estratégica al momento de definir una estructura común entre los opositores.

“No creemos en partidos políticos, porque ya se han desenmascarado como personas más bien aliadas de Ortega, entonces no es fácil, porque es un pueblo diverso que sí demostró en el 2018, que tiene sed de justicia… No estamos detrás de ningún partido político aliado, queremos el cambio, queremos algo nuevo, queremos volver a hablar de democracia y que no solo sea un discurso”, sentó su posición la líder campesina Francisca Ramírez, que se plantea como parte de un movimiento social con reivindicaciones propias, incluso, previas a 2018.

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Por otro lado, la comunidad internacional se inhibe de apoyar a una u otra corriente. “Ellos quisieran una representación homogénea, pero la oposición no es un cuartel, no es un componente militar, es como el país, variopinto y tiene distintas formas de visualizar lo que debe hacerse”, aclaró Mayorcas.

Vicios de la cultura política

El estudio de Expediente Abierto también considera que la diáspora, como la sociedad nicaragüense en general, adolece de la herencia de cultura política y tradición democrática. El déficit de articulación política para el debate intersectorial está definido por mecanismos muy arraigados como el machismo, adultismo, sectarismo, autoritarismo y capacidades limitadas para establecer consenso y sostener acuerdos.

El joven de seudónimo Alexander, miembro de UEN, explica que “falta experiencia total, la verdad es que ningún Lesther Alemán, ninguno de los muchachos que llegaron a sentarse a una mesa de negociación en 2018 ni nadie más tenían liderazgo, simplemente les tocó, nos tocó».

Alemán recuerda que «era estudiante, quería salir adelante y de la noche a la mañana me vi involucrado y tuve que tomar el rol como un joven más hasta llegar a ser líder y tomar decisiones por muchos. Ninguno de los jóvenes en Nicaragua estaba preparado para esto, pero nos cansamos de tanta injusticia”.

Por otro lado, estos actores “inexpertos” comparten espacios con políticos de carrera, pero no siempre existe una vinculación y educativa positiva.

“Algunas organizaciones usan la exclusión para manejar el disenso o conflicto, por temor a generar división, creando una relación de violencia simbólica contra la crítica, aunque esta sea contra el centralismo y autoritarismo de determinados líderes. Al final, el resultado es precisamente lo que se temía, y la organización se termina fragmentando”, precisó.

Desconfianza

El estudio presta atención al tema de la confianza política. “Creemos que la oposición debe acelerar el diálogo interno con cierto orden para consensuar acciones, pero es complicado. Nuestra organización está participando en esos espacios con mucha, pero mucha desconfianza e incredulidad”, manifestó Jeffer Bravo, de UEN.

Entre las bases opositoras en el exilio ni siquiera el Grupo Monteverde, que se articula como multisectorial, genera confianza porque “venimos de mucha traición de muchos sectores de la oposición».

«Son más de lo mismo, detrás de ellos están sectores económicos de Nicaragua, el poder económico. Está bien, porque tienes derecho de hacer todo esto, pero seguro que no van a hacer nada diferente, van a querer hacer más de lo mismo, aunque como resultado habrá nada más que frustración”, precisó Bravo.

Por su parte, Mairena también consideró que Monteverde “es un espacio cerrado, un espacio meramente político de difusión ideológica y donde no se permite una transparencia con otros grupos”.

Movimientos sociales ¿son más confiables?

Francisca Ramírez señala que la suspicacia es general hacia otros grupos, “desconfiamos mucho porque hemos sido traicionados, hay mucha gente que se ha acomodado y ha traicionado al pueblo, por eso estamos muy despiertos”.

El estudio de Expediente Abierto hace referencia a la confianza política en Nicaragua que se mantiene a un nivel muy bajo para las instituciones u organizaciones, salvo la Iglesia católica (65%, según Latinobarómetro 2021).

Los gremios y movimientos sociales no son percibidos positivamente, ya que los ciudadanos no se identifican con ellos o no los conocen, tal como revela la encuesta de CID Gallup publicada en julio de ese año y publicada por el diario La Prensa.

Dicha encuesta revela que, a pesar de que un 85% de los nicaragüenses aspira a un cambio democrático en Nicaragua, un porcentaje idéntico no simpatiza con ningún partido político y que de las organizaciones que emergieron en abril de 2018 no alcanzan el 0.5% de respaldo.

Iniciativas poco efectivas

A pesar de la organización y estructuración de iniciativas, estas no gozan con una amplia participación, las acciones son esporádicas, la presencia mediática es pobre y no hay resultados concretos de los diálogos intersectoriales.

En el análisis de Expediente Abierto sobre este fenómeno se plantea en primer lugar, la condición de los líderes que se debaten entre la subsistencia y la seguridad, muchos vínculos familiares impiden la articulación pública, así también, el incremento de las actividades de inteligencia de la embajada de Nicaragua en Costa Rica.

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Recomendaciones

Los analistas de Expediente Abierto recomiendan pensar en estructuras con bases sólidas que puedan trabajar a nivel de redes territoriales dentro de Nicaragua, de este modo “funcionarían como células autónomas, lo cual es recomendado por razones de seguridad”.  

Así los diferentes grupos o gremios en la diáspora trabajarían sin perder sus identidades a nivel de microespacios, tal como lo estaban haciendo en Nicaragua. Estas estructuras se irían asociando o coordinando en base a compatibilidades y afinidades, y a medida, que se vayan involucrando crearían alianzas estratégicas con otros gremios donde se limitarían a macro objetivos comunes. 

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¿Lograrán la unidad?

Otro camino sugerido es pensar en coaliciones estratégicas y en estructuras partidarias, aclarando la participación de las OSC y ONG como de otros gremios con intereses más allá de lo electoral y la participación en la función pública.

Del mismo modo se debe hacer una planificación estratégica y campañas articuladas, por ejemplo, llamando a la deserción y no colaboración con el régimen o la continuidad de la denuncia por canales seguros, el ciberactivismo, boicots dirigidos y continuos a actividades o instituciones del régimen.

Finalmente, los investigadores recomiendan considerar que la razón de ser de la organización y articulación política de la oposición nicaragüense es convertirse en la contraparte de la sociedad nicaragüense para negociar con el régimen Ortega-Murillo en un futuro, y eso requiere que desde ahora las estructuras de debate interno sean legítimas, transparentes y mediadas por terceros imparciales o con autoridad reconocida por todos.