* Estados Unidos firmó este 5 de marzo una declaración conjunta con sus aliados latinoamericanos para reforzar el combate al tráfico de drogas.
* Los países centroamericanos, a excepción de Nicaragua, firmaron la iniciativa en una conferencia realizada en la sede del Comando Sur, en Florida.
* El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, subrayó la necesidad de utilizar “el poder duro y militar” para desmantelar el narcotráfico.
Tomás Guevara, desde Washington / Expediente Público
Estados Unidos impulsa la guerra contra los cárteles de la droga apelando al involucramiento a gran escala de los países de América Latina y del Caribe, a los que ha instado a destinar más recursos para invertir en seguridad.
En la primera conferencia “Américas contra los Cárteles”, este 5 de marzo, en la sede del Comando Sur, en Florida, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, pidió a los países de la región que se sumen de lleno a la guerra que la potencia del norte ha declarado contra los cárteles del narcotráfico.
Al encuentro asistieron los secretarios y ministros de Defensa de Argentina, Ecuador, Perú, Chile y República Dominicana, así como la mayoría de los países centroamericanos. La única representación del istmo que no asistió a la conferencia fue la de Nicaragua.
Suscríbase al boletín de Expediente Público y reciba más información
Ante ellos, Heghseth señaló: “Esta es una conferencia operativa para acercar más a nuestros países. Esto no es una calle de un solo sentido. Cada socio en esta región tiene que hacer más e invertir más en su seguridad”.
Los titulares de Defensa de la región que participaron en la conferencia se plegaron a la iniciativa con la firma de una declaración conjunta.
La reunión de alto nivel se ampliará hasta el fin de semana, cuando la mayoría de los presidentes latinoamericanos participen en la “Cumbre Escudo de las Américas” con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El encuentro se realizará en su club privado Mar-a-Lago, en Palm Beach (Florida).

Lea: La guerra contra las drogas en las Américas: 50 años en una bicicleta estacionaria
Este encuentro surge meses después de que Trump se opusiera, en dos ocasiones, a la celebración de la Cumbre de las Américas que estuvo prevista para finales del año pasado.
En su discurso de la conferencia, Hegseth enfatizó que el nuevo enfoque de la doctrina estadounidense para el continente es un cambio radical comparado a las políticas de mandatarios anteriores.
«No se puede seguir como hasta ahora», afirmó, asegurando que Estados Unidos se compromete como abanderado principal en la guerra contra los cárteles de la droga y otras formas del crimen organizado.
Y agregó: “Estados Unidos está preparado para enfrentar estas amenazas y pasar a la ofensiva”.
Disposición de Centroamérica
La oferta de Estados Unidos llega a Centroamérica en un momento de alineación de la mayoría de los países del istmo a los intereses de Washington, para aplicar las recetas en varios frentes como la seguridad, migración y comercio.
También: ¿Cómo mira la doctrina Donroe a Centroamérica?
El ministro de Seguridad de Costa Rica, Mario Zamora Cordero, dijo que la cooperación con Estados Unidos se ha vuelto crucial para su país, con resultados destacables, al haberse puesto en marcha un tratado que permite a los barcos estadounidenses patrullar dentro de las millas náuticas costarricenses.
A su juicio, esas embarcaciones generan “acciones disuasivas” contra las lanchas de drogas que pretenden adentrarse en sus aguas.

Este país centroamericano ha visto en los últimos años recrudecerse la violencia e inseguridad en sus calles y vecindarios con un aumento exponencial de crímenes considerados como parte de la penetración del narcotráfico y otras formas del crimen organizado.
Costa Rica, agregó el ministro Zamora, ha invertido para poner en marcha el escaneo de contenedores con mercancías para evitar que la actividad criminal entre por las rutas legales del comercio hacia su principal socio estratégico.
Estados Unidos es considerado –según reportes de organismos internacionales- como el mayor mercado de consumo de drogas ilegales, en especial de cocaína y derivados de opioides recetados como el fentanilo.
Además: Costa Rica refuerza alianza con EE. UU. frente al crimen organizado
El ministro de Defensa de Honduras, Enrique Rodríguez Burchard, afirmó que el nuevo gobierno de su país ha asumido un compromiso firme de cooperar y fortalecer sus operaciones para contribuir a una política regional conjunta.
El país del norte centroamericano ha sido considerado como un corredor natural establecido para el tráfico de drogas desde el sur hacia el norte del continente.
Lea, también: El gabinete de Nasry Asfura: caras nuevas, mañas viejas
De su parte, el ministro de Defensa de Guatemala, Henry Sáenz Ramos, señaló que existe una mayor presión en la “frontera porosa” con su vecino del norte, México, donde la penetración del crimen representa grandes retos.
“Necesitamos determinación, necesitamos capacidades, pero también necesitamos cooperación real”, apuntó Sáenz.
En representación de El Salvador, plegado a los intereses de Washington y citado por altos funcionarios de Estados Unidos como un país que ha dado prioridad a la seguridad durante la conferencia, asistió el ministro de Defensa, René Merino Monroy.
Este dijo que “el Estado no puede ser más débil que el crimen”, a la vez que celebró que Estados Unidos reactive una versión de la Doctrina Monroe para la región.

Bemoles sobre un club selecto
El hecho de que Estados Unidos redefina su agenda regional de seguridad circunscrita a socios selectos y afines a la gestión del presidente Trump deja muchas preguntas, sobre todo por el distanciamiento con organismos multilaterales de la región, clave para articular esfuerzos.
El Center for the National Interest, con sede en Washington, que publica laprestigiosa revista centrada en política exterior y seguridad que lleva el mismo nombre, considera que la declaración conjunta firmada este jueves no llega al fondo de los desafíos de la región.
En una publicación realizada este jueves, la organización apuntó que no es la primera vez que una administración estadounidense se decanta por encaminar una iniciativa solamente con allegados, pero los resultados han fallado.
“Los desafíos de la región —y los intereses de Estados Unidos en ella— requieren un compromiso colectivo a largo plazo. Este enfoque no genera el apoyo necesario y corre el riesgo de no alcanzar sus objetivos a largo plazo”, señala la publicación.
La Estrategia Nacional de Apoyo (NSS, en inglés), emitida por el gobierno de Estados Unidos el año pasado, se centra en los objetivos que Washington tiene en el Hemisferio Occidental e identifica a líderes afines en la región para promover sus intereses estadounidenses.
Al respecto, el Center for the National Interset apunta: “El componente de expansión se basa en aprovechar estas alianzas y presionar a otros para que se unan al bloque respaldado por Estados Unidos. Ya hemos visto a la administración Trump presionar a países por diversos medios”.
El fondo de esa estrategia —trazada por el secretario de Estado, Marco Rubio, y asesores de seguridad nacional de la Casa Blanca— es montar una barrera que impida la penetración de China en las Américas.
Durante su primer año de mandato, en este segundo término, Trump designó a los cárteles de la droga de México y Venezuela como organizaciones terroristas extranjeras y, en repetidas ocasiones, ha barajado la posibilidad de atacar objetivos de esas estructuras en territorio mexicano, lo que ha generado el rechazo del gobierno de ese país.
Una antesala para la hegemonía de EE. UU.
El analista Ryan C. Berg, director del Programa de las Américas del Center for Strategic and International Studies, remarcó en un artículo publicado este jueves que la “Cumbre Escudo de las Américas” —que Trump liderará este fin de semana— apunta a reemplazar las inversiones de China en el Hemisferio Occidental por alternativas respaldadas por Estados Unidos.
Además, enfatizó que la aplicación del «corolario Trump a la doctrina Monroe» busca proteger activos estratégicos y la transparencia financiera en América Latina.
Berg sostiene que la reunión con los líderes de los países aliados de Estados Unidos representa una oportunidad crucial para consolidar la hegemonía de Washington y contrarrestar la injerencia de China en la región.