El Índice Global de Persecución 2026 señala que Cuba y Nicaragua ejecutan la mayor represión contra grupos religiosos en América Latina.
El régimen nicaragüense ha cerrado más de 5,000 organizaciones civiles, ha ordenado confiscaciones, y ha encarcelado y expulsado a líderes eclesiásticos.
La dictadura cubana ha consolidado un modelo de control estatal para supervisar y vigilar las actividades religiosas.
Tomás Guevara / Expediente Público / Washington
Cuba y Nicaragua concentran la mayor persecución religiosa en América Latina. A diferencia de otras partes del mundo, en estos países predomina la represión burocrática y policial contra grupos de fe. Así lo afirma el Índice Global de Persecución 2026, realizado por la International Christian Concern (ICC).
“Desde la isla caribeña de Cuba hasta el istmo centroamericano de Nicaragua, gobiernos autoritarios han identificado a la Iglesia no como una aliada de la vida cívica, sino como un poder rival que debe ser quebrantado. Las crisis más graves de libertad religiosa en América Latina se desarrollan bajo gobiernos socialistas y comunistas”, apunta el informe.
Según el estudio, Cuba y Nicaragua son una excepción en Latinoamérica, región en la que no existen niveles masivos de violencia contra líderes religiosos.
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“La fe en América Latina ha sido durante mucho tiempo inseparable del tejido social en la vida cotidiana”, asegura el informe. También detalla que el proceso de cristianización de los últimos 500 años ha echado raíces profundas y moldeado la cultura institucional en la región.
En Nicaragua, la persecución religiosa ha llevado al encarcelamiento de líderes religiosos, sacerdotes, seminaristas y laicos, pero también de pastores evangélicos. Muchos han sido liberados y expulsados del país en condición de apátridas.
El estudio de la ICC destaca a Daniel Ortega como una de las figuras que restringen la libertad religiosa.
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Sin libertad religiosa, no hay paz
Nadine Maenza, copresidente del foro sobre Libertad Religiosa Internacional (IRF) y exdirigente de la Comisión de Estados Unidos para la libertad religiosa, afirmó que los hallazgos del estudio ayudan a comprender dónde están los focos de alta preocupación a escala global.
“Es urgente trabajar unidos para fortalecer las condiciones de libertad religiosa, ya que no puede haber paz ni estabilidad duraderas sin ella”, aseguró Maenza en la presentación del informe.

La ICC es una organización basada en Washington. Desde 1995, ha dado seguimiento a las comunidades cristianas perseguidas en todo el mundo con miras a la defensa de la fe, la concienciación y la asistencia.
Shawn Wright, presidente de la ICC, explicó a Expediente Público que dieron seguimiento a 26 países donde existe mayor represión religiosa. Esto permitió poner en primer plano a las personas que encabezan la persecución religiosa.
“Esta (metodología) combina investigaciones por país, testimonios de primera mano, informes de organizaciones asociadas, documentación sobre derechos humanos, análisis de la libertad religiosa y un seguimiento continuo por parte de los investigadores de la ICC. El objetivo no es solo identificar los incidentes, sino también observar los patrones y comprenderlos”, afirmó Wright.
Nicaragua: religiosos bajo asedio
El informe describe a Nicaragua como el caso más agresivo de represión religiosa en Latinoamérica. La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha encarcelado y expulsado del país a sacerdotes y pastores evangélicos. También ha prohibido procesiones, cerrado universidades religiosas y cancelado la personería jurídica de organizaciones vinculadas con iglesias.
Según el Índice Global de Persecución 2026, el Ministerio del Interior de Nicaragua ha revocado la autorización de más de 5,000 organizaciones no gubernamentales.
“En una purga masiva realizada durante un solo día de agosto de 2024, el Ministerio declaró ilegales a 1,500 organizaciones no gubernamentales, muchas de ellas de carácter religioso. El gobierno también confisca con frecuencia los bienes de estas organizaciones y encarcela o exilia a sus dirigentes”, señala el documento.
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Estados Unidos se suma a la denuncia
Además, el informe del Departamento de Estado de EE. UU. sobre Libertad Religiosa publicado en 2025 advirtió del deterioro del país centroamericano. Apuntó que el régimen busca sofocar cada vez más a la disidencia con ataques frontales a la iglesia.
Según el Departamento de Estado, el régimen nicaragüense “ha hostigado, detenido, procesado y deportado a numerosos miembros del clero católico, líderes de la comunidad religiosa más grande del país”.
El informe del gobierno estadounidense señala que la dictadura ha recurrido a la intimidación y la manipulación para forzar el exilio de varios líderes de la Iglesia. Agrega que el régimen ha dirigido ataques contra templos católicos en Managua y otras ciudades.
“La tragedia de la libertad religiosa en Nicaragua no reside en la intimidación, las detenciones o las deportaciones; radica, más bien, en la trágica miopía de un gobierno que carece del valor moral para permitir la rendición de cuentas ante su propio pueblo o para respetar un derecho tan fundamental como la libertad de religión o de creencias”, acotó el documento.
Represalias por protestas de 2018
El monitoreo de la ICC estima que el deterioro y la persecución en Nicaragua se agudizaron tras las protestas de 2018, cuando varios templos católicos dieron cobijo y asistencia a manifestantes heridos.
Desde entonces, señala el estudio, el régimen ha tratado a buena parte del clero como oposición política y ha ampliado la persecución a sectores de la Iglesia evangélica.
Desde 2020, EE. UU. ha catalogado a Nicaragua como “país de especial preocupación”, categoría destinada a naciones con violaciones graves de libertad religiosa.

Persecución religiosa: un fenómeno que se globaliza
El informe de la ICC estima que la persecución religiosa se está globalizando, pues lo que antes se delimitaba a un territorio determinado ahora trasciende fronteras.
“Destacan el aumento de la represión transnacional, a medida que los regímenes vigilan, intimidan, secuestran o presionan cada vez más” a los líderes religiosos o las comunidades de fe incluso cuando han huido al extranjero, señala el documento.
Otro fenómeno detectado por la ICC es el uso de tecnologías digitales para reprimir. Según el informe, los religiosos perseguidos tienen que afrontar seguimientos en redes sociales, linchamientos digitales y exposición de sus datos personales.
El documento señala que estas prácticas se han dado en contra de nicaragüenses, cubanos y disidentes de otros regímenes autoritarios.
Los grupos fundamentalistas
El Índice Global de Persecución 2026 estima que alrededor de 380 millones de cristianos sufren persecución en todo el mundo. Señala que los puntos focales están en África, América Latina, Oriente Medio, Asia Meridional y el Sudeste Asiático.
En América Latina, el informe señala los casos de Cuba y Nicaragua. “Ambas crisis comparten una lógica subyacente: los gobiernos que han monopolizado el poder político no pueden tolerar instituciones que ofrezcan a los ciudadanos una fuente alternativa de sentido, comunidad y autoridad moral”, afirma el documento.
Agrega que hay niveles masivos de violencia contra líderes religiosos y comunidades cristianas en varios países de África —entre ellos Nigeria, Somalia y República Democrática del Congo— y en distintas zonas de Asia.
A nivel mundial, las tendencias en persecución religiosa aumentan con grupos terroristas como el Estado Islámico y otras agrupaciones yihadistas.
En África, por ejemplo, la amenaza más letal procede de actores no estatales como Boko Haram, movimiento fundamentalista de corte yihadista fundado en Nigeria en 2002.
Amnistía Internacional señala que Boko Haram estaría compuesto por varias facciones que en ocasiones colaboran entre sí para exterminar comunidades que no profesan sus objetivos políticos, militares y religiosos.

Cuba: el modelo de control estatal
En otras latitudes como Afganistán, Irán, China y Vietnam, la persecución religiosa parte de leyes restrictivas, encarcelamiento, vigilancia y subordinación de la religión al poder oficial. En Irán, por ejemplo, el Estado considera la autonomía religiosa y la crítica moral como amenazas políticas.
Nicaragua y Cuba se dirigen a este modelo, sugiere la investigación de la ICC, muy parecido al de China y Vietnam. Estos países obligan a las organizaciones religiosas a operar dentro de estructuras autorizadas por el Estado.
El informe detalla además que estas autocracias no pretenden erradicar la religión, sino controlar a los líderes religiosos para limitar su presencia pública y castigar a aquellos que cuestionen a los funcionarios del Estado y sus políticas.
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En Cuba, las organizaciones religiosas deben registrarse en la Oficina de Asuntos Religiosos. La supervisión estatal incluye la extensión de permisos para oficiar, reparar templos y hacer actividades sociales.
La ICC recoge datos de la Christian Solidarity Worldwide, según los cuales durante 2024 se registraron 1,898 acciones gubernamentales contra grupos religiosos en Cuba.
De acuerdo con la ICC, los dos países latinoamericanos señalados en su informe avanzan a dos velocidades. Por un lado, Cuba cuenta con un sistema de control que se ha consolidado durante décadas. Por otro, Nicaragua está sumergida en una ofensiva del régimen sandinista que intenta eliminar los pocos espacios independientes que aún conserva la sociedad civil.