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Congreso de Honduras en encrucijada: depurarse o seguir degradándose

*Principales organizaciones políticas miden fuerzas en búsqueda de la presidencia del Poder Legislativo, en medio de acuerdos, negociaciones y sórdidas presiones.

**Partido Nacional, ahora en oposición, busca disputar el poder al nuevo partido oficialista Libre y tratará de contrarrestar autoridad al Gobierno de Xiomara Castro desde el nuevo Congreso.

Expediente Público

El próximo 25 de enero, el Congreso Nacional de Honduras instalará la primera de cuatro legislaturas para el período 2022-2026, en una sesión solemne que encabezará el nuevo presidente de ese poder del Estado, que aun no está definido quién lo asumirá.

A tenor del acuerdo suscrito entre los partidos Libertad y Refundación (Libre) y Salvador de Honduras (PSH), en el marco de la alianza tripartita con el Partido Innovación y Unidad Social Demócrata (Pinu-SD), que llevó al poder en 2021 a la presidenta electa Xiomara Castro, el próximo titular del Legislativo sería el diputado del departamento de Cortés (Norte), Luis Redondo.

El nuevo presidente del Legislativo, que tomará el juramento y colocará la banda presidencial a Castro el 27 de enero, tendrá el reto de limpiar la imagen de ese poder del Estado, señalado de ineficiencia, acusado de ser una oficina de trámites para el Ejecutivo y de legislar en contra de los intereses de la mayoría de los hondureños.

Redondo ha sido presentado como el candidato propicio para tal fin; sin embargo, la última palabra no está dicha ya que requiere de 65 votos y su partido PSH y Libre suman apenas 60 de los 128 diputados electos.

Incluso en las filas de Libre al menos uno se opone a su nombramiento, en medio de supuestas negociaciones para frenar los cambios y de acusaciones de revanchismo hacia el Partido Nacional, que tras doce años en el poder ha pasado a la oposición.

Agenda legislativa

La designación de Redondo fue anunciada el 23 de diciembre de 2021 en redes sociales por el vicepresidente electo Salvador Nasralla, a quien el acuerdo firmado con Libre en octubre le dio la potestad para nombrar al próximo presidente del Congreso Nacional.

Ese mismo día, Redondo dio a conocer su agenda legislativa, que incluye la discusión y aprobación de varias leyes especiales, entre ellas una de condena al golpe de Estado de 2009, otras contra la sentencia de la reelección presidencial y para la revocatoria del mandato, y una cuarta contra la impunidad y la corrupción de los titulares de los tres poderes del Estado.

“En los próximos días vamos a hacer las visitas para poder lograr los consensos de los diferentes diputados para que puedan acompañar esta agenda”, declaró.

Usualmente activo en redes sociales, Redondo hizo su última publicación el 31 de diciembre, mientras crecía en las redes sociales el debate sobre su nombramiento y surgían todo tipo de especulaciones en torno a que un lado “oscuro” de Libre estaría negociado con el Partido Nacional quién sería el próximo presidente del Congreso.

Otro parlamentario reelecto que cesó publicaciones el último día de 2021 y las retomó hasta el 7 de enero es Jorge Cálix, de Libre, quien sería la opción para la presidencia del Congreso Nacional entre los diputados que no apoyan al designado por Nasralla.

Así como varios diputados electos de su partido, Cálix no ha dicho si apoyará a Redondo y su reaparición en redes fue para recordar que es “el diputado más votado de la historia”.

Redondo llegó al Congreso por primera vez en 2014 con el Partido Anticorrupción (Pac); luego, en 2017, con el Partido Innovación y Unidad Social Demócrata (Pinu-SD) y en las pasadas elecciones con el PSH.

Sus compañeros se refieren a él como un diputado que se suele “disparar” en sus dichos y acciones, mientras que los comunicadores que lo conocen lo consideran “prepotente” y “showman”.

Sin embargo, a diferencia de muchos diputados y exdiputados hondureños, este ingeniero en sistemas nunca ha sido señalado por actos de corrupción en el sector público.

“Ninguno de los candidatos electos es monedita de oro para contar con el apoyo incondicional de los 128 diputados electos”, dijo a Expediente Público el director ejecutivo de la organización de sociedad civil Congreso Primero, Aníbal Cálix.

Aunque el acuerdo de la alianza “cambia la dinámica” del cabildeo que se ha manejado para elegir al titular del Legislativo, Cálix consideró que Redondo “debe también acercarse a las diferentes bancadas, a los diferentes diputados electos, a los diferentes líderes, para crear ese consenso”.

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Sin votos suficientes

En diciembre pasado, el coordinador del PSH, Pedro Barquero, aseguró que Redondo cuenta con 70 votos para ser presidente del Congreso. Barquero también denunció que personajes corruptos y ligados al crimen organizado están ofreciendo dinero para impedir que Redondo llegue a la presidencia del Congreso.

Entre Libre y PSH sumarían 60, aunque ese mes el diputado Edgardo Castro declaró que no apoyaría a Redondo y que los de Libre respaldarán a Jorge Cálix.

El analista político Rafael Jerez dijo a Expediente Público que “es muy probable” que el respaldo que falta para llevar a Redondo a presidir el Congreso provenga del Partido Liberal.

Si bien el presidente del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal (CCEPL), Yani Rosenthal, anunció en diciembre que apoyaría a Libre para la presidencia del hemiciclo legislativo, algunos de los 22 diputados electos de ese instituto político han mostrado su respaldo a Redondo.

Si el Partido Liberal “quiere reconstruirse” y salvar el capital político que todavía tiene, “lo mejor que puede hacer es respaldar ese acuerdo”, que le permitiría conservar una cuota de poder sin que eso implique “que se les vincule nuevamente con el Partido Nacional”, señaló Jerez.

Que Libre lo escoja

De su lado, el actual partido de gobierno, que logró 44 diputados electos en medio de denuncias de fraude de parte de sus mismos candidatos, no se ha pronunciado sobre la elección del próximo presidente del Congreso.

“Los 128 diputados actualmente electos somos candidatos a ser presidente del Congreso”, dijo a Expediente Público la diputada Johana Bermúdez.

Sin embargo, consideró que “lo ideal es que Libre escoja su presidente del Congreso”; de lo contrario, “no podría avanzar en sus planes de gobierno”.

Cuando se le consultó si su partido o si ella apoyaría a Redondo, respondió que “la persona que llegue a ser presidente del Congreso debe dejar su cartera de odio en su casa”, ser “altamente tolerante” y con “habilidades de persuasión y de negociación porque el Congreso va a ser multipartidario y ningún partido tiene la mayoría calificada”.

Se le insistió para que definiera su postura y dijo que “definitivamente no queremos tener un personaje, hombre o mujer, que llegue con ese afán de venganza”.

Bermúdez recordó que en los próximos cuatro años el Congreso elegirá a las autoridades de “instituciones fuertes del Estado”, entre ellas el fiscal general, los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y el procurador general, y “todo eso va a pasar porque también tengamos una muy buena comunicación todos los partidos políticos”.

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El Congreso como plataforma política

Antes de 1998, la Constitución de Honduras impedía al presidente del Congreso Nacional participar como candidato a la Presidencia de la República para el período constitucional siguiente al de su elección en el cargo.

Desde entonces, cuatro presidentes del Congreso han ocupado la titularidad del Ejecutivo, incluyendo a Roberto Micheletti, quien reemplazó al depuesto presidente Manuel Zelaya tras el golpe de Estado de 2009.

Pero de los diez titulares que ha tenido el Legislativo desde 1982, al menos ocho en funciones han sido precandidatos o candidatos presidenciales, es decir, han buscado saltar de un poder al otro con todas las ventajas que el cargo supone.

“Trabajé varios meses haciendo el guion de un programa político en una emisora de la costa norte y al menos dos veces me tocó ir a Tegucigalpa para gestionar en nombre de la radio los pagos a través de la propia secretaría del Congreso Nacional”, contó a Expediente Público una periodista que prefirió que no se publicara su nombre.

El programa era parte de la campaña política del entonces titular del Legislativo Rafael Pineda Ponce (fallecido en 2014), quien también era el candidato presidencial del Partido Liberal, pero fue derrotado en las elecciones de 2001 por el opositor del Partido Nacional Ricardo Maduro.

“Eran muchas emisoras que transmitían programas para la campaña electoral y los fondos salían del Congreso Nacional, eso era algo normal y creo que todavía sigue siéndolo”, añadió la comunicadora.

Para Aníbal Cálix, la coyuntura actual presenta una “oportunidad histórica” para cambiar el tipo de institución que es el Congreso Nacional.

Según datos de Congreso Primero, en los últimos períodos ese poder del Estado solamente ha llevado a término el 10 por ciento de los proyectos de ley que se presentan, “una cifra demasiado baja” en términos de eficiencia.

Pero, además, en los últimos diez años su labor ha sido “totalmente decepcionante con respecto a la representación ciudadana”, dijo Cálix.

Ejemplos de ello es que votó en contra de que continuara la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH) y de que se derogaran el Código Penal y las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), en contra del clamor ciudadano.

Injerencia de poderes

Varias de los políticos que han ocupado la presidencia del Legislativo han sido señalados de corrupción y vínculos con el narcotráfico, entre ellos Rodolfo Irías Navas, Porfirio Lobo, Juan Orlando Hernández y Mauricio Oliva.

Lobo fue presidente de la República (2010-2014) seguido de Juan Orlando Hernández, quien se reeligió en 2017.

También se reeligió el actual presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva.

“Oliva tiene el visto bueno del presidente Juan Orlando Hernández, quien ha decidido premiar su lealtad”, señala una publicación de 2018 del diario El Heraldo que refleja la realidad de un país con una independencia de poderes prácticamente inexistente, sobre todo durante los últimos gobiernos.

En los últimos dos períodos, el Congreso ha sido una “oficina de trámites” en la que “básicamente se aprobaba lo que mandaba nada más el poder Ejecutivo”, opinó Aníbal Cálix, pero a su criterio ese no sería el caso con el nombramiento de Redondo.

“No entra lo del concepto de injerencia de un poder del Estado sobre el otro”, ya que la nominación de Redondo por parte de Nasralla viene de un acuerdo político partidario con el que se buscaba “tener más fuerza electoralmente hablando” antes de los comicios de 2021, precisó.

Con un discurso anticorrupción que se ha convertido en uno de sus sellos de distinción, el nombramiento de Redondo como presidente del Congreso hondureño sigue siendo incierto, aunque ya ha sido invitado a reuniones con sectores empresariales, mientras se abstiene de publicar en las redes sociales donde constantemente denunciaba los abusos y atropellos de los diputados nacionalistas.

El nuevo presidente del Congreso y su directiva deberán tomar posesión el 23 de enero, según el reglamento interior de ese poder.

Y aunque el tiempo parece apremiar, para la diputada Johana Bermúdez ese no es un problema: “En la política 24 horas son un año, así que tenemos que esperar”.

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