El modelo de control y desinformación de Rusia en América Latina 

El modelo de control y desinformación de Rusia en América Latina 

* Expediente Público entrevistó a la excorresponsal en Moscú, Erika Reija, para analizar cómo el aparato de propaganda del Kremlin ha trasladado su maquinaria a América Latina. 

* Reija reportó la degradación de las libertades en Rusia y se vio forzada al exilio en 2022. 

* El trabajo de Reija expone cómo la desinformación rusa explota los sentimientos locales para debilitar la influencia de Occidente en la región.  


Yarely Madrid / Expediente Público 

La periodista española Erika Reija lanza una alerta: el modelo de control y desinformación implementado por el Kremlin se expande en las democracias de América Latina. Lo dice con sus más de dos décadas de trayectoria en información internacional en Televisión Española (TVE). 

Ella advierte que esta estrategia rusa busca erosionar la confianza en los sistemas democráticos desde sus cimientos, lo que representa una de las mayores amenazas contemporáneas para la estabilidad institucional de las naciones occidentales. 

Reija participó la semana pasada en la conferencia “Desinformación e injerencias extranjeras en Centroamérica”, organizada por el centro de pensamiento Expediente Abierto y la Unión Europea. 

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Reija desempeñó un papel fundamental como corresponsal en Moscú para la cadena pública española entre 2017 y 2022. Durante ese quinquenio cubrió de forma exhaustiva el espacio postsoviético, incluyendo Ucrania, Bielorrusia, Kazajistán y los países bálticos. 

Su familiaridad con el aparato propagandístico ruso comenzó en 2014, al reportar de primera mano la anexión de Crimea y el inicio de la guerra en el Donbás. 

En este escenario, fue testigo de cómo el Kremlin inicialmente negaba su implicación mediante el uso de los denominados «hombrecillos verdes» para consumar la anexión. 

Asimismo, presenció la degradación de las libertades democráticas bajo el régimen de Vladimir Putin, una labor que en Rusia terminó de forma abrupta tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022.  

Expediente Público habló con ella para entender las dinámicas de Rusia y su influencia en América Latina.

El control de la narrativa estatal 

Reija explicó que, para permanecer más de 25 años en el poder, Putin ha eliminado paulatinamente el sistema democrático interno que tuvo un breve margen de libertad tras la caída de la Unión Soviética. 

Una de las primeras medidas de Putin consistió en liquidar a los medios de comunicación independientes y tomar el control del sistema judicial. 

“Él se hizo con los grandes medios oficiales de Rusia, puso a la cabeza a oligarcas cercanos y los ha convertido en una máquina más de entretenimiento, de fomentar sentimientos patrióticos, narrativas favorables al Kremlin”, detalló la periodista. 

El modelo de control y desinformación de Rusia en América Latina 

En esta estructura mediática, las voces de la oposición fueron excluidas de la pantalla televisiva casi en su totalidad. Cuando aparecían disidentes, era únicamente para ridiculizarlos ante la audiencia masiva, presentarlos como personajes débiles y promocionar a figuras políticas sin oportunidades reales para proyectar que “no hay alternativa” a Putin. 

A través de este monopolio, el discurso oficial sostiene que Putin rescató al país del caos y el trauma económico posterior a la disolución de la Unión Soviética. 

El régimen ofrece estabilidad económica a la población a cambio de una entrega absoluta de libertades. Con esta fórmula, detalla Reija, se busca restablecer el orgullo herido de los rusos tras la derrota en la Guerra Fría, vendiendo a Rusia en la esfera internacional como una gran superpotencia. 

Lea: Nicaragua: el enclave estratégico de Rusia en el corazón de América  

Exportación del autoritarismo hacia Occidente 

El análisis de la excorresponsal señala que el régimen de Moscú ha perfeccionado un modelo autoritario que ahora intenta transferir hacia el exterior. 

Para asegurar su propia supervivencia, el Kremlin tiene un interés estratégico en desestabilizar las democracias occidentales, afirma Reija. Esta operación exterior no responde a afinidades ideológicas, sino a una conveniencia puramente pragmática en la que Rusia financia y respalda activamente tanto a movimientos de extrema derecha como de extrema izquierda, puntualiza. 

En Europa, Reija destaca que el impacto de esta estrategia se evidenció directamente en España durante la crisis independentista en Cataluña, donde los canales propagandísticos rusos instigaron el conflicto para debilitar al Estado español y a la Unión Europea. 

Esa misma interferencia se ha detectado en el apoyo al movimiento de Marine Le Pen, en Francia, y a la extrema derecha, en Alemania, de acuerdo con Reija. Ella agrega que Putin busca aliados dentro del bloque europeo, como el mandatario húngaro Viktor Orbán, para vetar políticas comunitarias perjudiciales para Moscú.  

Ofensiva mediática en suelo latinoamericano 

Al iniciar la invasión a Ucrania en 2022, la Unión Europea vetó las emisiones de las cadenas estatales rusas. 

Reija señala que, ante este bloqueo, los conglomerados estatales de propaganda intensificaron agresivamente su presencia en América Latina, una región donde todavía encuentran espacios abiertos y regulaciones laxas para operar sin mayores contratiempos. 

Cadenas como RT y Sputnik aumentaron considerablemente sus redacciones y presupuestos en países como México.  

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La periodista aclara que el objetivo central en la región no siempre es defender directamente las acciones bélicas de Rusia, sino alentar un sentimiento antiamericano local para desgastar la influencia de Washington. 

Para ello, las campañas digitales rusas utilizan sofisticadas redes de bots para posicionar artificialmente etiquetas y noticias falsas. Asimismo, el aparato del Kremlin recluta y financia económicamente a creadores de contenido e influencers latinoamericanos populares.  

A través de estos actores locales y el apoyo en redes, logran una viralidad artificial que valida sus mensajes ante la sociedad. 

“Los medios rusos propagandísticos que han perdido capacidad de operar en Europa se están trasladando masivamente a América Latina; creo que tenéis que ser muy cuidadosos”, advirtió Reija. 

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El rol del periodismo 

Ante la masiva desinformación extraregional, Reija enfatiza que los medios locales latinoamericanos adquieren la responsabilidad de contrastar rigurosamente la veracidad de los datos e investigar qué objetivos e intereses ocultos operan detrás. 

Reija alerta que, detrás de muchas filtraciones de videos o audios impactantes, operan servicios secretos rusos muy poderosos en connivencia con sus aparatos propagandísticos e influencers

El análisis de casos regionales demuestra que la influencia rusa es sumamente determinante en países como Nicaragua. No obstante, Reija subraya que esta relación resulta profundamente asimétrica, puesto que Moscú obtiene enormes beneficios geopolíticos de su presencia centroamericana sin cumplir con los proyectos de desarrollo prometidos al pueblo nicaragüense. 

Expediente Abierto público el mes pasado la investigación “La huella estratégica de Rusia en Nicaragua: influencia blanda, aguda y dura bajo Daniel Ortega”, en la cual reveló las estrategias que el Kremlin ha aplicado en Nicaragua para ganar influencia a bajo costo, sin que esto signifique un beneficio para los nicaragüenses.  

Por otra parte —señala Reija—, la experiencia de la prensa independiente rusa ofrece lecciones cruciales para las redacciones que sufren acoso político en el continente. La periodista recuerda que el inicio de la guerra, en 2022, sepultó los últimos vestigios de prensa libre dentro de las fronteras rusas. 

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El Parlamento promulgó normativas que castigan con hasta 20 años de cárcel el uso de la palabra “guerra” o la difusión de información que consideren perjudicial para su ejército. Esta persecución forzó un exilio masivo de periodistas locales e internacionales. 

La propia Reija debió abandonar Moscú apresuradamente para evitar ser detenida por las fuerzas de seguridad.   

Antes del cierre total, el régimen utilizó herramientas legales de asfixia económica, como la ley de agentes extranjeros. Esta normativa estigmatiza a los medios independientes al etiquetarlos públicamente como «traidores a la patria» financiados por el exterior, lo que mina sistemáticamente su credibilidad. 

Asimismo, el régimen atacó directamente a la sociedad civil y a organizaciones de derechos humanos. Organizaciones históricas y muy reputadas, como Memorial, fueron ilegalizadas estratégicamente durante las festividades navideñas previas a la invasión para evitar la condena internacional. 

Hoy en día, concluye Reija, la mayoría de la prensa independiente rusa investiga desde el exilio. 

Al respecto, apuntó: “Siguen tirando de sus fuentes para poder sacar informaciones que sería imposible que pudieran publicar dentro de la Rusia de Putin”.