Exembajador Kevin O’Reilly: “Nicaragua va a terminar en una represión sangrienta o un colapso desordenado de la dictadura”

Exdiplomático Kevin O’Reilly: “Nicaragua va a terminar en una represión sangrienta o un colapso desordenado de la dictadura”  

* El exjefe de Misión de Estados Unidos en Nicaragua, Kevin O’Reilly, conversó con Expediente Público sobre la situación del país centroamericano.

* O’Reilly participó esta semana un foro de Diálogo Interamericano, en Washington, donde analizó la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.


Tomás Guevara / Expediente Público / Washington

El exjefe de Misión de Estados Unidos en Nicaragua, Kevin O’Reilly, no duda de que la petrificación de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo puede desembocar en una represión aún más sangrienta o conllevar a un colapso desordenado de la misma, lo cual complicaría el panorama para restablecer la democracia en el país. 

O’Reilly habla desde su experiencia de dos años y medio como designado por el Departamento de Estado bajo la administración del presidente Joe Biden. Asumió las riendas de la misión diplomática entre junio de 2023 y diciembre de 2025. 

Llegó a Managua bajo el cargo de encargado de negocios, título que se designa a un diplomático para cumplir la labor de alto nivel cuando no se cuenta con un embajador admitido por el país receptor. 

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El diplomático, de amplia carrera en el aparato de exteriores estadounidense, considera que Nicaragua se mantiene atrapada en una dictadura centralizada, donde quedan pocos espacios de acción fuera del entorno del matrimonio Ortega-Murillo. 

“Desde 2018, cada vez más están eliminando los espacios para la participación plena de los nicaragüenses en la vida social y política de su país… están más aislados, hay menos organización fuera del Estado y fuera del partido y va a terminar en una represión sangrienta o un colapso desordenado de la dictadura”, advirtió en entrevista con Expediente Público. 

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El diplomático conoce Latinoamérica muy de cerca por su carrera, que lo llevó a trabajar en las embajadas de EE. UU. en Panamá, México, República Dominicana y Argentina, según registros del gobierno estadounidense. 

Su estancia en Nicaragua no fue fácil. Trabajó en un entorno hostil contra Washington, donde hasta ahora impera un modelo de terror “paranoico” instalado dentro del círculo presidencial, el cual se extiende a todo el aparato de Estado e impacta a la población en general. 

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O’Reilly dirigió en Nicaragua la misión diplomática en un período de creciente tensión entre Managua y Washington. El país centroamericano se había negado a dar el beneplácito al embajador designado por la Casa Blanca y confirmado por el Senado de EE. UU., Hugo Rodríguez, en julio de 2022. 

Nicaragua tampoco tiene embajador titular en la capital estadounidense desde 2024, luego del retiro de Francisco Obadiah Campbell, jubilado ese año. Este entorno de relaciones tensas ha llevado a las misiones oficiales a funcionar con los mínimos, entre confrontaciones de uno y otro lado. 

Ayudar a Nicaragua sin romper la relación 

Para O´Reilly, el panorama de la sociedad nicaragüense es inquietante ante el control que ha logrado el régimen. “(Han cerrado) cada uno de los espacios de participación; a veces lo hacen mediante la intimidación y otras mediante la captación”, afirmó. 

El diplomático hizo un llamado a prestarle más atención a Nicaragua para activar mecanismos de apoyo a su pueblo. «Es un país chiquitito, pero es un país con gente que vale”, manifestó. 

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O’Reilly se retiró del servicio exterior en un momento de fuga masiva de personal de la diplomacia estadounidense, muchos acogiéndose a los programas de jubilación anticipada, ejecutados por la administración del presidente Donald Trump, bajo el liderazgo del secretario de Estado, Marco Rubio. 

O’Reilly afirmó que, ante una mayor presión del Gobierno de Estados Unidos para tumbar al régimen sandinista, como se ha visto en las intervenciones en Venezuela y Cuba, existe preocupación por una escalada de puede llegar desestabilización de la dictadura. 

“Los que tienen control de la dictadura han visto las intenciones de la administración de turno en nuestro país de tomar medidas firmes en contra de los gobiernos con los que no coincide (…) Esto podría eventualmente enfocar sus atenciones en Nicaragua y la cosa es que nadie, y yo por supuesto, quiere desestabilizar o romper la relación con el pueblo nicaragüense”, opinó O’Reilly. 

Sobre el factor ruso en Nicaragua 

Sobre la penetración de actores geopolíticos antagónicos a Estados Unidos, como Rusia, el exdiplomático dice que la experiencia en otros escenarios del planeta muestra que las promesas de Rusia de ayudarles para el desarrollo “no prosperan”. 

“Presumen que van a ofrecerles más seguridad, pero la verdad les trae más atención y más riesgos, y Rusia ya demostró en varias ocasiones que no es un socio confiable”, señaló. 

Una reciente investigación de Expediente Abierto muestra el nivel de penetración rusa en el país centroamericano y segmenta, mediante un estudio cuantitativo y cualitativo, el nivel de influencia de la potencia militar euroasiática en suave, duro y agudo. 

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O’Reilly participó este martes en el foro “La crisis democrática de Nicaragua: consolidación del régimen autoritario y el futuro de la política de Estados Unidos”, organizado por Diálogo Interamericano, en Washington DC.  

En su exposición, exjefe de Misión dijo que el tema de seguridad y el nivel de propaganda para el control interno de los nicaragüenses son elementos con los que crispa Washington. 

Por esta razón, subrayó O’Reilly, Estados Unidos decidió retirar de Nicaragua, en junio de 2025, la oficina a cargo del combate al narcotráfico, la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés). 

El derecho a la soberanía 

Para O’Reilly, el pueblo nicaragüense merece recuperar la libertad y aspirar al pleno derecho ciudadano, no del que hablan Ortega y Murillo, la que considera “más falso”, sino al que verdaderamente anhela una sociedad que viene de una historia de represión por dictaduras desde el siglo XX. 

“Es un país maravilloso, con ciudadanos increíbles y con un gobierno de miseria; es difícil ayudar a los nicaragüenses a mejorar la condición de su país y su política”, aseguró. 

Y reconoció que hay gente dispuesta a ayudar a la sociedad nicaragüense a recuperar ese derecho a decidir su propio futuro: “La soberanía es del pueblo nicaragüense y, como pueblo, merecen ejercer la plena soberanía en su sociedad y en su país”.