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Nicaragua casi a ciegas sobre realidad de la pandemia y vulnerable ante nueva ola de contagios por Ómicrom

*Ante la reducción de reportes de contagios y muertes del Observatorio Ciudadano de Covid-19, debido al temor de sus integrantes a la represión, el país centroamericano se encuentra sin el seguimiento creíble de las estadísticas sobre la pandemia.

**La jornada de vacunación por el Ministerio de Salud avanza a paso lento debido, entre otras cosas, a la escasez de campañas de vacunación y a la desconfianza ciudadana en aplicarse las vacunas rusas, chinas y cubanas.


Expediente Público

Nicaragua enfrenta la falta de monitoreo creíble sobre el impacto de la pandemia del Covid-19 debido a que las autoridades sanitarias han prácticamente desaparecidos los contagios de sus reportes semanales y la situación se complica debido a la disminución de información de parte del Observatorio Ciudadano, como resultado de las amenazas y hostigamiento del régimen sandinista al personal médico y de organizaciones que integran el organismo independiente.

El país centroamericano se encuentra vulnerable para conocer el verdadero impacto de la inminente llegada de la tercera ola de infección de la Covid-19, que se está advirtiendo por parte de médicos y organismos sanitarios como resultado de la Ómicron, la nueva variante de preocupación, la cual, según especialistas, podría desatarse en los primeros meses del 2022 debido al alto nivel de contagio del virus y de la falta de medidas de prevención de la población nicaragüense.

De acuerdo a las fuentes médicas consultadas por Expediente Público, la desprotección del país se observa en las escasas campañas educativas, la permanente promoción gubernamental del contagio mediante organización de eventos masivos, la disminución de parte de organismos independientes que monitoreaban la pandemia y por el lento proceso de vacunación contra COVID-19.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) expuso la presencia de cuatro variantes de preocupación en el país: Alpha, Beta, Gamma y Delta y aseguró que las instituciones de salud de Nicaragua tienen las herramientas necesarias para la detección de la variante Ómicron.

A pesar de ello, el régimen de Daniel Ortega y su vicepresidenta y esposa, Rosario Murillo en su campaña de “normalidad” y su estrategia de crear una falsa seguridad dentro del país centroamericano, no ha informado de la presencia de ninguna de estas variantes, lo cual, para el doctor José Antonio Delgado, especialista en salud pública, es un problema “pues la población se está acoplando a la pandemia”.

En la actualidad el avance de la pandemia en Nicaragua consta de dos principales fuentes de información: las cifras oficiales que brinda de forma escueta el Ministerio de Salud (Minsa), y las del independiente Observatorio Ciudadano, una plataforma de seguimiento conformada por médicos, especialistas y miembros de sociedad civil que pretenden «llenar el vacío de información» de los datos oficiales. 

El Ministerio de Salud brinda cada martes las cifras de nuevos contagios, muertes y personas recuperadas, sin mayores datos demográficos y sin acceso a medios independientes a las ruedas de prensa. Según el reciente reporte oficial, Nicaragua acumula 13,616 casos de Covid-19 y 256 muertes. Pero el Observatorio Ciudadano reportó en el mismo periodo 31,392 contagios y 5,970 muertes sospechosas al 15 de enero del 2022, una diferencia abismal.

Sin embargo, especialistas advierten que el esfuerzo del Observatorio Ciudadano no lleva cuentas de casos con síntomas leves o asintomáticos y estos no pueden ser detectados en su sistema, de forma que el número real del impacto de la pandemia podría ser mayor. 

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El Minsa en el informe del 11 de enero de 2022 reportó una muerte y 37 contagios en una semana; mientras que el Observatorio Ciudadano en el último informe que abarca entre el 30 de diciembre de 2021 al 12 de enero de 2022 expone que se han detectado 66 casos nuevos y al mismo tiempo advirtió sobre de la adaptación que ha tenido la población vivir con la pandemia por Covid-19.  

Este último informe  da luz a los nicaragüenses tras dos semanas sin otra fuente más que la del Minsa, ya que como medida extraordinaria el Observatorio Ciudadano anunció en noviembre del año pasado que se disminuiría la frecuencia en la que se presentan sus reportes, los cuales pasan de ser actualizaciones semanales a quincenales, esto debido al temor que sienten sus informantes a sufrir represalias. 

Esto deja a la ciudadanía sin acceso a información sanitaria creíble valiosa para la toma de decisiones y de medidas de protección.

Daño a la población

Durante el desarrollo de la pandemia desde marzo de 2020 en Nicaragua, las cifras en los reportes de fallecidos y contagiados de Covid-19 por parte del Observatorio Ciudadano han representado la mayor fuente de información veraz sobre la situación sanitaria entre la población y ante las agencias como la OPS y gobiernos internacionales, discrepando siempre de los datos oficiales.

El epidemiólogo Leonel Argüello explicó a Expediente Público que “lo más seguro es que en Nicaragua ya esté circulando la variante Ómicron, que presenta sintomatología más leve por lo tanto la población no va a acudir a las unidades de salud ni a los médicos privados a menos que se compliquen, entonces eso hace de forma natural disminuir la información”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo pública el día 26 de noviembre de 2021 la existencia de una nueva variante del SARS-CoV-2, la B.1.1.529 (también conocida como ómicron), cuya capacidad de propagación e infección es aún más elevada que la de otras mutaciones previas de la Covid-19.

Se han registrado alrededor de 326 millones de casos confirmados de coronavirus en el mundo, de los cuales 5.5 millones de personas han fallecido, según los registros de la OMS.

El médico Argüello aseguró que quienes tienen capacidad económica en Nicaragua están comprando las pruebas caseras de Covid-19, auto diagnosticándose y tratando la enfermedad en casa, lo que ha derivado en una reducción de los reportes médicos. A esto se le agrega el temor del personal médico a las represalias del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que busca callar toda voz que contradiga sus datos oficiales para sostener una normalidad inexistente.

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Para el doctor José Antonio Delgado, especialista en salud pública, existe una notoria falta de campañas informativas y de promoción de las medidas de contención, lo cual alimenta la desinformación entre la población nicaragüense.

“Es increíble que a dos años de la pandemia todavía existen lugares donde al entrar, te obliguen a pararte en una panita con cloro para supuestamente matar al virus. Eso es una práctica que no debemos hacer, ya se ha demostrado que ahí no está el virus y que tampoco se va a transmitir por la suela del zapato”, observó.

Mientras en las instituciones estatales no exigen el uso de mascarillas al personal ni a los usuarios de los servicios y tampoco aplican alcohol gel en las áreas de atención, relajación de las medidas que también empiezan a presentarse en centros comerciales y negocios privados.

Argüello expresó que negar información científica a la población incrementa intencionalmente el riesgo de contagio, ya que las personas no implementan las medidas de prevención al pensar que existe una seguridad sanitaria ante la pandemia.

Panorama de Covid-19 en Nicaragua

Dada la laxa manera en la que los nicaragüenses han adoptado enfrentar el virus y tomando en cuenta el comportamiento sostenido de la Covid-19 ,el especialista en salud pública considera inevitable la presencia de la Ómicron: “va a pasar por dos razones: uno, porque todos los días entran y salen personas del país, y dos, porque el número de contagios que tenemos a lo interno puede provocar la variante sin necesidad de que alguien y la traiga del otro lado”, dijo Delgado a Expediente Público.

Los médicos observan en el panorama sanitario de Nicaragua la llegada inevitable una nueva ola de contagios.

Los primeros casos del nuevo coronavirus se reportaron en marzo del año 2020, registrándose la primera ola de contagios entre mayo a noviembre, presentándose el pico en junio de ese año con más de 3,700 casos, según datos recopilados por parte del Observatorio Ciudadano. Aunque el Minsa reportó aumento de casos en ese período eran en menores cantidades a las de organismo independiente. En el 2021 se identificaron dos olas de la pandemia, una en junio y luego en los meses de agosto a octubre presentándose el pico de contagios en septiembre con 6,510 casos por parte del Observatorio.

“El comportamiento de este virus es que sube hacia un pico alto, luego se mantiene y luego baja ese pico y depende del comportamiento de la persona, pero como se están adaptando eso mantiene el problema”, explicó Delgado.

Proceso lento de vacunación es preocupante

La meta de que los países alcancen un porcentaje del 90% de vacunación contra la Covid-19, es debido a que la OPS considera ésta la única manera de controlar el avance del virus, lo que evidentemente tiene que ir de la mano con la puesta en práctica de las medidas de prevención, ya que una de las mayores razones por la que las variantes siguen en constante evolución es debido a la baja cobertura de inmunización y a la replicación del virus.

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Las jornadas de vacunación a pesar de que han avanzado, siguen estando demasiado lentas, según Delgado. Nicaragua ha obtenido entre donaciones y compras 13, 012, 300 vacunas hasta el 17 de diciembre de 2021. Según la recopilación de Expediente Público con datos oficiales de la OPS sólo se había aplicado, hasta mediados de noviembre de 2021, un total 1 674, 896 dosis de inoculantes a los nicaragüenses.

Se estima que en septiembre o después se llegará al porcentaje propuesto por la OPS, pues no existen campañas reales de vacunación que aceleren ese proceso: “la gente tiene temor de la vacuna, no hay nadie que le aclare esos temores”, señaló Delgado y añadió que se nota una baja afluencia de personas en los centros de vacunación.

El registro oficial del porcentaje sobre esquemas completos de vacunación es del 79% de la población nicaragüense, mientras que el registro de la OPS es de 46.8%.

Es clave recordar que, debido a la rápida propagación de la Ómicron en más de 40 países de América, las medidas de entrada a algunos países están siendo aún más restrictivas en cuanto a la vacunación, pues admiten únicamente a personas vacunadas con biológicos aprobados por las organizaciones de salud internacionales, lo cual no es el caso de algunos de los inoculantes aplicados en Nicaragua: Sputnik Light (Rusia), Abdalá y Soberana (Cuba).

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