* La muerte del ciudadano estadounidense Eddy Montes Praslin, acribillado bajo custodia del régimen nicaragüense, puede usarse en una acción legal internacional, dicen expertos.
* Montes Praslin, un veterano de la Marina de EE. UU., fue detenido arbitrariamente en octubre de 2018 y asesinado en la prisión de La Modelo en mayo de 2019.
* La víctima norteamericana estuvo en la lista de quienes serían liberados tras gestiones del Comité Internacional de la Cruz Roja, pero fue ultimado por un custodio que le disparó.
Eric Lemus / Expediente Público
La causa penal que Estados Unidos abrió contra el exjefe del ejército de Cuba, Raúl Castro, por el asesinato de cuatro civiles de la organización Hermanos al Rescate podría sustentar futuras acciones legales contra miembros del régimen nicaragüense encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo, opinan analistas consultados por Expediente Público.
Una Fiscalía de Florida acusó formalmente el 20 de mayo a Castro por la muerte de tres ciudadanos estadounidenses y uno cubano en 1996, al ser derribadas por la Fuerza Aérea del régimen las dos avionetas en las que viajaban, con lo que existe una posibilidad de que el crimen cometido por el régimen Ortega-Murillo contra este veterano de la Marina entre en el terreno de la responsabilidad penal extraterritorial.
Montes Praslin, de 57 años, era un ciudadano estadounidense veterano de la Marina de EE. UU., que residía en Matagalpa, 126 kilómetros al norte de Managua.
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Después de la sublevación ciudadana en abril de 2018, el veterano estadounidense participó en octubre en las protestas antigubernamentales y fue capturado arbitrariamente.
La dictadura acusó al detenido de cometer delitos comunes, algo que en opinión de expertos está en línea con la práctica estatal de criminalizar la disidencia política.
El 16 de mayo de 2019, casi siete meses después de su captura, Montes fue asesinado por un custodio penitenciario de un disparo dentro de la cárcel La Modelo, en Tipitapa, que está ubicada en la periferia de la capital Managua.
El régimen justificó el homicidio como un intento de motín; pero los presos políticos y organizaciones vigilantes de derechos humanos desmintieron la versión oficial.
Al momento de su muerte, Montes estaba en la lista de personas que debían recuperar la libertad, gracias a la mediación del Comité Internacional de la Cruz Roja.

La relevancia extraterritorial
El abogado y presidente de la organización Nicaraguan American Legal Defense and Education Fund (Naldef), Harold Rocha, recordó a Expediente Público que la muerte de Montes Praslin “fue objeto de un comunicado explícito del vocero del Departamento de Estado”.
Rocha analizó que la causa penal que abrió el sistema judicial estadounidense contra Raúl Castro es el inicio de lo que podrá ser un largo proceso legal.
Pero, considera que “desde el derecho penal internacional y el derecho internacional público, sienta un precedente interesante sobre la aplicación extraterritorial del ordenamiento jurídico estadounidense, que podría complementar procesos en otros foros, como los del sistema interamericano y del sistema universal”.
“El próximo paso a observar es cómo la fiscalía federal del Distrito Sur de la Florida ejecuta la competencia o jurisdicción sobre el acusado”, analiza el abogado de origen nicaragüense.
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En el análisis, reflexiona que una acción legal dependería de establecer responsabilidad de cadena de mando y no únicamente de quien disparó.
La muerte de Montes Praslin acarrea diversos factores tales como homicidio extraterritorial contra un ciudadano estadounidense, tortura o trato cruel bajo custodia estatal, persecución política sistemática y conspiración o encubrimiento por parte de funcionarios estatales.
Además, la posibilidad de que EE. UU. avance judicialmente contra Raúl Castro por el caso de Hermanos al Rescate es estratégicamente relevante porque podría establecer un precedente más amplio para criminalizar a líderes autoritarios vinculados a la muerte de ciudadanos estadounidenses.
Señales claras desde Washington
El académico cubano Juan Antonio Blanco, quien preside el Centro de Iniciativas para América Latina y el Caribe en el Miami Dade College, en declaraciones a Expediente Público que “Washington ha venido dando pasos desde el principio de esta administración con su nueva doctrina de recuperar el hemisferio como un área de seguridad nacional”.
“En este hemisferio existen regímenes que han dejado de ser simplemente enemigos de los Estados Unidos y se han transformado en estados capturados por élites mafiosas que buscan solamente el beneficio particular y que tienen a los pueblos en una condición, digamos, desastrosa, bajo represión”, argumenta en relación con lo que sucede en Cuba, Venezuela y Nicaragua.
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Blanco destaca la incapacidad de estos países para ver la dimensión de la nueva doctrina de Washington que fue clave para efectuar la operación militar de extracción de Nicolás Maduro en Venezuela.
“Esos regímenes están conectados con actores estatales y no estatales que son enemigos de los Estados Unidos y en algunos casos son parte de redes criminales transnacionales, léase los carteles de la droga, léase Irán, léase República (Popular) de Corea, Rusia, la propia China”, añade.
A su criterio, la situación de Nicaragua ante Washington es un tema de contexto. “Lo que pasa es que, claro, todas las cosas no se pueden hacer al mismo tiempo”, dice.
Los hechos que rodearon al crimen
El Museo de la Memoria, que recoge los testimonios de las atrocidades cometidas por el régimen Ortega-Murillo, consignó que el jueves 16 de mayo de 2019, los reclusos del pabellón 61 de la cárcel La Modelo fueron atacados con armas de fuego por los guardias penitenciarios.
“En el contexto de la represión, el recluso Eddy Montes Praslin recibió un impacto en la ingle, provocado por un disparo que, según otros reclusos, fue efectuado desde una de las torres de la prisión”, destaca el resumen.
Montes participó en la marcha del 11 de agosto de 2018 cuando paramilitares asesinaron a Lenín Mendiola en la ciudad de Matagalpa. Aquel asesinato lo impactó bastante, según sus allegados, porque él ejercía la abogacía en Nicaragua. Los opositores consideran que el crimen fue cometido por grupos paramilitares sandinistas.
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La policía citó a Eddy el domingo 7 de octubre de 2018 para una indagatoria sobre una transacción inmobiliaria que tenía en litigio, según cuenta Paola Montenegro, su cuñada.
“A todos nos pareció extraño que programaran la reunión un domingo”, recuerda.
Días después, supieron por terceros que estaba recluido en la cárcel de El Chipote y que el régimen organizó una única audiencia en la que lo acusaron de terrorismo, de haber asesinado a Mendiola, de haber incendiado las oficinas de la Alcaldía de Matagalpa y otros actos delictivos.
Posteriormente, fue recluido en La Modelo hasta el desenlace trágico.
Según explicó su cuñada, “la Oficina de Medicina Legal dijo que nos entregarían su cuerpo el viernes 17 de mayo, pero solicitamos una autopsia independiente, la cual finalmente se realizó el domingo bajo vigilancia policial, tras superar numerosos obstáculos”. Pero el resultado nunca fue compartido con la familia.
Desde EE. UU., uno de sus hijos, Eddy Jafet Montes, en declaraciones a la prensa internacional dijo que “culpo al gobierno, culpo al presidente (Daniel Ortega), porque él controla todo lo que sucede en ese país y cualquier cosa que ocurra es porque él lo permite”.
En opinión de las fuentes, el caso Montes Praslin tiene un alto valor simbólico comparable a otros incidentes utilizados históricamente por Washington para justificar un incremento de presión diplomática, legal y sancionatoria contra regímenes autoritarios tal como el nicaragüense.