Shawn Wright: Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenan la represión religiosa 

Shawn Wright: Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenan la represión religiosa 

Shawn Wright es presidente de la International Christian Concern (ICC), que publicó el Índice Global de Persecución 2026. 

Nicaragua y Cuba ocupan el mayor espacio de represión religiosa en Latinoamérica, según el informe de la ICC. 

Wright pide a Estados Unidos, la Unión Europea y los gobiernos democráticos aplicar acciones para detener la represión religiosa en Nicaragua.  


Expediente Público / Tomás Guevara / Washington 

En Nicaragua, la represión contra clérigos de la Iglesia Católica, pastores evangélicos y feligreses que se oponen a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo refleja la imagen de un régimen que batalla contra un pilar de las libertades civiles. 

Desde su despacho, donde lucha por la libertad religiosa en el mundo, el presidente de la organización Internacional Christian Concern (ICC), Shawn Wright, conversó con Expediente Público en Washington. Abordó la represión contra las comunidades de fe en Nicaragua.

“Debemos pronunciarnos porque es difícil que exista libertad política y civil sin libertad religiosa. (…) La libertad religiosa constituye la base de la libertad y cuando un gobierno ataca la religión está atacando la raíz misma de la libertad”, afirmó el dirigente de esta confraternidad internacional ecuménica. 

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Daniel Ortega y Rosario Murillo dirigen la represión 

La ICC destacó a Nicaragua como epicentro represivo en América Latina en su más reciente informe Índice Global de Persecución 2026.  

Para Wright, la situación de Nicaragua deja ver un intento del régimen sandinista por “reemplazar a la iglesia y eliminar su influencia”, pero sobre todo por convertirse en el “árbitro absoluto de las normas morales y sociales” del país. 

El Vaticano ha reconocido a más de 261 religiosos expulsados de ese país, entre 2018 y 2025, siguiendo los informes del colectivo de derechos humanos Nicaragua Nunca Más. La lista incluye a obispos, sacerdotes, diáconos y seminaristas. Muchos han sido encarcelados y luego desterrados en situación de apátridas. 

Wright sostiene que Daniel Ortega y Rosario Murillo juegan un rol clave en la represión debido al orden vertical de la dictadura. 

“Existen pruebas de que mantienen un patrón de acciones dirigidas específicamente contra instituciones y dirigentes religiosos considerados independientes o críticos del gobierno. En ocasiones, el propio Ortega y su esposa ordenan estas medidas”, apuntó Wright. 

Shawn Wright: Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenan la represión religiosa 

El obispo Juan Abelardo Mata, desaparecido 

El obispo emérito de Estelí, Juan Abelardo Mata, de 80 años, se encuentra detenido en su domicilio, bajo custodia policial. En principio, la Policía lo detuvo el 29 de junio. Un día antes, había oficiado una misa en la Iglesia Santa Cruz del Calvario, en la cual dirigió un mensaje solidario a los encarcelados y perseguidos por el régimen sandinista. 

El Ministerio del Interior confirmó el arresto del octogenario y aseguró que el 4 de julio fue devuelto a su residencia, en Tisma Masaya, cerca de Managua. No obstante, ni su familia ni la feligresía han podido entablar contacto con el religioso. 

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El pasado 22 de julio, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, exigió al régimen sandinista pruebas de vida del prelado. Además, condenó los atropellos contra religiosos y pidió la libertad inmediata de todos los detenidos bajo ese esquema arbitrario. 

La persecución contra toda disidencia en Nicaragua también ha conducido a la detención de pastores evangélicos y otros líderes, aunque los registros muestran que la represión se ha concentrado en miembros de la Iglesia católica. 

El movimiento evangélico ha tenido un crecimiento constante en ese país desde la década de 1990. Encuestadoras como M&R Consultores, consideran que en la actualidad los cristianos de diferentes denominaciones ya superan en número a los católicos practicantes. Los primeros ya representan el 39.7 % de la población, frente al 30.9 % de los católicos. 

El grave deterioro de la libertad religiosa en Nicaragua —manifiesta Wright— recuerda a otros regímenes autoritarios del siglo XX, como la Ex Unión de Repúblicas Soviéticas (URSS), donde el Kremlin aplastó a la Iglesia ortodoxa y la redujo a un mínimo de influencia dentro de la sociedad rusa y de sus países satélites. 

Shawn Wright: Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenan la represión religiosa 

No bastan pronunciamientos 

Esta deriva autoritaria en Nicaragua indica que la dictadura Ortega-Murillo está siguiendo esos viejos manuales de autoritarismo, señala Wright e insta a reforzar la presión internacional. 

“La historia de Nicaragua no trata únicamente sobre un país; es una advertencia sobre lo que sucede cuando los gobiernos comienzan a considerar a las comunidades religiosas independientes como amenazas políticas, en lugar de reconocerlas como instituciones que contribuyen al bien común”, afirmó. 

Organismos como la ICC ven en Nicaragua un caso ejemplarizante y urgente para cambiar la perspectiva al abordar la persecución religiosa. 

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El informe de la Comisión Internacional para la Libertad Religiosa de Estados Unidos (USCIRF, por sus siglas en inglés), publicado el año pasado, ubicó a Nicaragua como la nación del hemisferio occidental de mayor riesgo para los líderes religiosos y sus comunidades de fe, y la elevó a la categoría de país de “Particular Preocupación”. 

Según el informe de la ICC, hay diez países donde la persecución contra diferentes manifestaciones religiosas es rutinaria. En esta lista están Cuba y potencias aliadas del régimen sandinista como Rusia, China, Irán y Corea del Norte, entre otros.  

A través de una proclamación aprobada el pasado 18 de junio, la Unión Europea exigió al régimen Ortega-Murillo el cese de la represión contra religiosos católicos y cristianos de otras denominaciones. 

Entre los ataques registrados hay casos de detenciones arbitrarias —como la del obispo Mata—, desapariciones forzadas, juicios manipulados, exilio a disidentes, desnacionalización, confiscación y crímenes de lesa humanidad, enumera el organismo europeo. 

Esperan acciones concretas 

Los eurodiputados han pedido a las máximas autoridades de la Unión Europea, del Consejo y de la Comisión, que “suspendan la aplicación del Acuerdo de Asociación entre la UE y Centroamérica en lo que respecta a Nicaragua mientras persista la represión”, según comunicó el Parlamento Europeo. 

Esta legislatura actualizó su condena al régimen nicaragüense tras la muerte del líder indígena Brooklyn Rivera Bryan en manos del Estado. 

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Para Wright, si las medidas de la comunidad internacional no escalan, el sufrimiento dentro de las comunidades perseguidas solo seguirá agudizándose, mientras los perpetradores siguen en la impunidad. 

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“Un país puede ser incluido en la lista (de Particular Preocupación) sin que ocurra nada. Pero los gobiernos pueden examinar esa designación y comenzar a revocar visas, congelar activos que se encuentren fuera del país y adoptar otras medidas similares”, recomendó el presidente de la ICC. 

Agregó que las organizaciones civiles tienen que seguir documentando las graves violaciones y responsabilizando a quienes las comete para que, llegado el momento, pueda aplicarse justicia. 

Para figuras como Ortega, aconseja Wright, se puede actuar contra sus recursos y restringir sus posibilidades para desplazarse fuera de su país. 

“Cuando se limita el movimiento internacional de los responsables y se les aísla de la comunidad internacional, comienza a ejercerse una presión real; esas son algunas de las medidas que los gobiernos pueden adoptar”, opinó. 

Asuntos de prioridad 

La ICC ve oportuno que los temas de la libertad religiosa y la persecución contra comunidades de fe trasciendan a la discusión pública y se incluyan en los temas centrales de los organismos multilaterales donde los países señalados tienen representación. 

Wright añadió que, al interior de las comunidades cristianas que apoyan esos esfuerzos de investigación, debe existir un arduo trabajo por delante para hacer pública esa información, distribuirla para que llegue incluso al interior de los templos y genere acciones de respuesta y soporte a los miembros de la iglesia perseguida. 

“Una de las cosas que más valoro de la ICC es que tratamos de difundir estas historias. Consideramos fundamental que la propia Iglesia perseguida cuente su historia; esa convicción debe constituir el centro de nuestro trabajo; debemos ofrecer a las víctimas la oportunidad de contar sus propias experiencias y amplificar su voz”, afirmó. 

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Shawn Wright: Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenan la represión religiosa 

El reto —agrega— es trabajar en el Índice Global de Persecución para que se conozca y para que no caiga a los días en el olvido como tantos otros temas entre las avalanchas de información. 

“No podemos hacer un comentario ocasional y luego abandonar el tema. Debemos asegurarnos de que los cristianos permanezcamos unidos y adoptemos medidas prácticas; de esa manera podremos documentar lo que ocurre y ayudar a las personas perseguidas no solamente a sobrevivir, sino también a superar esas circunstancias”, enfatizó. 

El gran riesgo: normalizar la represión 

Para este religioso, el mayor riesgo al interior de Nicaragua es que el sistemático nivel represivo llegue a un punto de normalización en todos los estratos sociales del país y se apague toda resistencia. 

“Cuando las restricciones se vuelven rutinarias, las personas pueden comenzar a considerar inevitable la pérdida de libertad y finalmente dejan de resistir”, señaló. 

Volverse irrelevante bajo la bota de un régimen dictatorial tiene costos futuros, agregó Wright, como han demostrado dictaduras comunistas o de derecha extrema que perduraron en su mayoría hasta la década de 1990. 

“Aquello que una generación tolera se convierte en la norma de la siguiente. Si los cristianos toleramos esta represión, la próxima generación vivirá bajo ella como si fuera normal, pero no es normal”, advirtió. 

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A pesar del panorama gris en Nicaragua, Wright considera que la dictadura no ha ganado la batalla, pues la resistencia de los nicaragüenses aún persiste dentro y fuera del país.  

“A pesar de la extraordinaria presión que enfrentan, muchos cristianos de Nicaragua continúan practicando su fe y reuniéndose; también es una historia de coraje porque, a pesar de la presión extraordinaria, continúan orando y permanecen creyentes”, aseguró. 

Y reiteró que un gobierno puede arrogarse facultades y poderes para reprimir a su pueblo, pero nunca puede llegar a los rincones de la consciencia y borrar los anhelos de libertad que mueven a los oprimidos, sentimientos que no pueden ser eliminados con la represión.