* Las declaraciones del dictador nicaragüense en contra de las elecciones causaron revuelo internacional.
* El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, hizo un llamado a la comunidad internacional para unir fuerzas contra el régimen.
* La OEA y la CIDH se unieron al rechazo.
Expediente Público
Daniel Ortega, 19 años aferrado al poder en Nicaragua, causó el rechazo de la comunidad internacional con sus declaraciones de suspender las elecciones en su país. El domingo pasado, durante la conmemoración del 47 aniversario de la Revolución Sandinista, el dictador afirmó que en Nicaragua “no volverá a haber elecciones”.
Uno de los primeros en reaccionar fue el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio. “Que, bajo la dictadura de su familia, Nicaragua nunca más celebrará elecciones pone al descubierto su verdadera naturaleza autoritaria. Daniel Ortega y Rosario Murillo han abandonado hasta la pretensión del consentimiento popular”, manifestó.
En un comunicado oficial, el jefe de la diplomacia estadounidense escribió que “el pueblo nicaragüense tiene derecho a elegir a sus propios líderes a través de elecciones democráticas”.
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Agregó: “Estados Unidos pide a la comunidad internacional que una fuerzas para demostrar a la dictadura de Murillo-Ortega que no puede esperar mantener los negocios como de costumbre con otras naciones cuando está frustrando los principios básicos de nuestro hemisferio democrático”.
La Embajada estadounidense en Managua afirmó en junio que Washington no ignorará la responsabilidad de la llamada “dictadura Murillo-Ortega” en violaciones y abusos cometidos contra opositores y presos políticos.

Durante su discurso, el domingo pasado, Ortega acusó a la oposición de intentar recuperar el poder con apoyo extranjero y anunció que buscará promover, mediante la Asamblea Nacional y otras instituciones controladas por el oficialismo, leyes para impedir que quienes considera “golpistas” o “vendepatrias” puedan llegar nuevamente al poder.
Para Washington, el anuncio se suma a un historial de acciones que han reducido el espacio político para la oposición y debilitado las instituciones democráticas nicaragüenses.
La Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, publicó en la red social X un mensaje ironizando un verso antiestadounidense del himno del Frente Sandinista: “La dictadura Murillo-Ortega sigue demostrando que es enemiga de la humanidad”.
“Ortega afirmó que Nicaragua nunca volverá a celebrar elecciones. Instamos a nuestros socios del hemisferio a que se unan a nosotros para garantizar que el pueblo nicaragüense pueda, por fin, elegir un futuro libre de tiranía”, indicó dicha Oficina.
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Costa Rica y la CIDH defienden el derecho a elecciones en Nicaragua
Las declaraciones de Ortega también generaron reacciones de rechazo en Costa Rica, país vecino que ha recibido unas 260 mil solicitudes de asilo de nicaragüenses que huyen de la represión y la crisis económica desde 2018.
La Cancillería de Costa Rica reafirmó su compromiso con la celebración de elecciones libres en Nicaragua.
El ministro de Hacienda y expresidente costarricense, Rodrigo Chaves, respondió a las palabras de Ortega con una defensa del sistema democrático de su país: “Gracias a Dios, Costa Rica es una democracia y siempre habrá elecciones”.
En la misma línea, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) repudió las declaraciones del gobernante nicaragüense y advirtió que sus palabras son incompatibles con los principios de la democracia representativa.
El organismo señaló que estas manifestaciones confirman la consolidación de un régimen autoritario, caracterizado por la supresión de garantías y libertades en Nicaragua.
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La OEA cuestiona
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, escribió en la red social X que “el régimen nicaragüense ha hecho ahora explícito lo que sus acciones venían demostrando desde hace tiempo: ha abandonado la democracia, incluso la apariencia de ella”.

«La erosión de la democracia en cualquier país de las Américas nunca es un asunto exclusivamente interno (…) Los ataques a las instituciones democráticas a nivel nacional tienen consecuencias regionales, socavan la gobernanza democrática y afectan la estabilidad y los valores compartidos del hemisferio”, agregó el secretario general de la OEA.
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Nicaragua se retiró de la organización en 2021. A pesar de esto, Ramdin aseguró que continuará defendiendo los derechos de los nicaragüenses.
Desde antes del mandato de Ramdin, la OEA ha mantenido durante años una posición crítica frente a la situación política de Nicaragua.
El organismo continental cuestionó las elecciones de 2021, proceso en el que Daniel Ortega obtuvo un nuevo mandato después de que varios aspirantes presidenciales opositores fueran detenidos. La OEA sostuvo entonces que los comicios no fueron libres, justos ni transparentes y que carecieron de legitimidad democrática.
CIDH denuncia continuidad de la represión
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) recordó al régimen que tiene la obligación de restaurar la democracia y las libertades en Nicaragua.
En su cuenta oficial en X, la Comisión «repudia las declaraciones de Daniel Ortega que anuncian que en Nicaragua no volverá a haber elecciones».
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“Estas manifestaciones, realizadas el 19 de julio, son incompatibles con los principios de la democracia representativa y confirman la consolidación de un régimen autoritario, caracterizado por la supresión de garantías y libertades en el país”, denunció la organización.
En junio de 2026, la CIDH condenó la continuidad de la tortura contra personas privadas de libertad por razones políticas en Cuba, Nicaragua y Venezuela y pidió su liberación.
Ese mismo mes, la CIDH aprobó nuevas medidas cautelares relacionadas con Nicaragua. Entre ellas figura una en la que se documenta la situación de una persona que habría sido detenida por razones políticas en enero de este año.
Los informes más recientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) continúan documentando la situación de Nicaragua y la persecución contra personas consideradas opositoras o críticas del gobierno.