* El líder indígena Brooklyn Rivera Bryan falleció este 31 de mayo, bajo la custodia del régimen, que había ocultado información sobre su paradero por casi tres años.
* La hija del dirigente Tininiska Rivera, quien está en el exilio, denunció a Expediente Público que la dictadura no le permite entrar al país para asistir al sepelio y que han detenido a sus hermanos y otros familiares.
* El régimen desplegó a la principal fuerza de élite de la Policía Nacional en la costa Caribe tras ordenar que Brooklyn Rivera fuera enterrado en secreto y lejos de su lugar de origen.
Eric Lemus / Expediente Público
La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo recrudece la persecución en el Caribe nicaragüense tras la muerte del líder miskitu Brooklyn Rivera Bryan, al ordenar el despliegue del Comando de Tácticas y Armas Policiales de Intervención y Rescate (TAPIR) —la fuerza de élite de la Policía Nacional— para amedrentar a la población indígena, según confirmaron fuentes comunitarias a Expediente Público.
Rivera Bryan fue capturado por policías el 29 de septiembre de 2023 en su domicilio, en la población de Bilwi, en el Caribe Norte nicaragüense, luego de que regresara clandestinamente a su lugar de origen tras denunciar los abusos del régimen en el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), celebrado en marzo de dicho año en la sede de Nueva York.
Desde el momento de su detención, los Ortega-Murillo ni confirmaron ni negaron el arresto del dirigente miskitu.
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El 17 de abril de 2024, en el marco de la 23.ª sesión del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, su hija Tininiska reclamó, en nombre de la familia, una prueba de vida y denunció la crueldad de la dictadura contra la población indígena.
Hace un mes, el primero de mayo, un grupo de expertos de la ONU alertó en Ginebra (Suiza) la situación de desaparición forzada de Rivera Bryan y el silencio de la dictadura.
El pasado 27 de mayo, el régimen nicaragüense rompió el silencio. El Ministerio de Salud (MINSA) informó, a través de un comunicado, que el estado de salud de Rivera Bryan era grave debido a diversos padecimientos crónicos y que estaba recluido en el hospital Fernando Vélez Paiz, de Managua.
Un día después, el medio oficialista del régimen siguió informando sobre el agravamiento del estado de salud de Rivera Bryan. “En seguimiento a la atención médica hospitalaria que se brinda al Hermano Brooklyn Rivera Bryan, el día de hoy fue examinado y analizado con distintas herramientas de tecnología nuclear, en relación a sus padecimientos de neumología y neurología”, publicó la dictadura.
Despliegue policial en el Caribe
Dos representantes indígenas confirmaron a Expediente Público el despliegue del Comando TAPIR en la Región de la Costa Caribe Norte ante una posible movilización de la población.
Las fuentes, que pidieron la reserva de su identidad por seguridad, fustigaron el “discurso hipócrita del régimen” al informar sobre la muerte de Rivera Bryan.
Por su parte, el ambientalista Amaru Ruiz, director de la Fundación del Río, dijo a Expediente Público que, desde este domingo 31 de mayo, aumentó la vigilancia y el asedio a las viviendas de los líderes de las comunidades miskita y mayangna.
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“Los liderazgos indígenas y afrodescendientes han sido visitados por personal de inteligencia del Estado y también confirman que desde el mediodía hubo un despliegue de las tropas TAPIR para ocupar Bilwi y hacer una especie de control territorial por temor a un levantamiento o protesta”, detalló Ruiz.
Agregó que “la muerte de Brooklyn es una responsabilidad directa del régimen Ortega-Murillo porque fue un asesinato”, pues estaba bajo custodia oficial.
La Fundación del Río denunció junto con el centro de pensamiento Expediente Abierto la destrucción de las reservas naturales en las concesiones mineras para la extracción de oro.
Ruiz también señaló que el deceso de Rivera Bryan ocurrió “en un contexto de violación a diversas libertades, sin una acusación oficial y donde violaron su inmunidad parlamentaria porque era diputado de la Asamblea Nacional, sumado a la condición de desaparición forzada, pues nunca dijeron dónde estuvo recluido”.
Tras la muerte de Rivera, la dictadura no permitió que su familia estuviera a cargo de los oficios fúnebres ni permitió que lo sepultaran en el Caribe nicaragüense, sino que fue velado a puerta cerrada y cancelaron un servicio religioso en la sede de la iglesia Morava, en Managua.

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Las autoridades, incluso, ordenaron la detención de la hermana y sobrino de Brooklyn, además de otros familiares, aseguró Ruiz.
El activista dice que retuvieron a Alda López Bryan, Jorge Webster Rojas, Kurney Valla Bushy, Florencia Sarmiento, Jorbis Hendy López y Glenis Panting Coleman, pero desconoce si fueron liberados.
“Un régimen cruel”
La hija del dirigente miskitu, Tininiska Rivera, afirmó a Expediente Público que “la crueldad del régimen” quedó a la vista. “Cuando se llevaron a mi padre, él estaba en buena salud, en condiciones óptimas, caminando y movilizándose por su propia cuenta”, señaló.
“El régimen no puede responsabilizar que la muerte de mi padre fue por condiciones previas de salud, en lugar del deterioro físico de un hombre sometido a condiciones indignas, inhumanas y degradantes desde que fue secuestrado y sometido a desaparición forzada”, agregó.
Para la hija, las fotografías que divulgó el oficialismo, donde su padre aparecía con respiración artificial e inconsciente, son “prueba de las flagrantes violaciones a sus derechos fundamentales”.
Además, exigió la liberación de sus familiares detenidos. “Ellos solo querían cumplir la última voluntad de mi padre, en vida. ¡Ni siquiera eso se nos fue respectado!”, denunció.
Repudio internacional
En tanto, el vicesecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau, condenó públicamente este primero de junio la muerte del dirigente opositor nicaragüense.
“La dictadura Ortega-Murillo en Nicaragua es responsable de la muerte de Brooklyn Rivera, líder del partido político regional Yatama. Rivera falleció este fin de semana como preso del régimen después de tres años de trato inhumano, detención injusta y desaparición forzada”, publicó la oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental.
“Estados Unidos se solidariza con quienes, como Brooklyn, luchan por una Nicaragua libre”, añadió el diplomático.
Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó la muerte de Rivera, “quien se encontraba en situación de desaparición forzada desde septiembre de 2023” y reiteró que era beneficiario de medidas cautelares de la Comisión, así como de medidas provisionales de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH).
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“Este grave hecho se suma al patrón de violencia ejercida contra la población indígena en la Costa Caribe del país, orientado a imponer el terror y la represión como mecanismos de control para debilitar el tejido social y comunitario, y despojar a los pueblos indígenas de sus tierras, territorios y recursos naturales”, manifestó la organización multilateral en su comunicado.
La CIDH reclamó que Nicaragua “debe poner fin a la represión y violencia contra los pueblos indígenas y sus líderes y liberar a todas las personas detenidas por motivos políticos”.